The Black Dragon Society

The Black Dragon Society

by Shougo Amakusa & Misanagi

Capítulo 5

 

"El Encuentro"

 

En el capítulo anterior, Shougo había dejado algo confundida a Misanagi por lo que el instinto de la Ninja le indicaba que debía ser precavida con él, pues parecía leer sus pensamientos. Muchas preguntas rondaban la cabeza de la mujer: ¿Cómo la había encontrado la noche anterior?. ¿Por qué no le preguntó los motivos que tuvo para ausentarse de ese modo?. La mujer tenía muy en claro que entre los Samurais y los Ninjas existe una barrera ideológica infranqueable; además, en su situación no podía confiar en nadie, así se lo habían pedido expresamente en esa maldita carta que no dejaba que su corazón y su alma estuvieran en paz.

Misanagi (en vos baja): Snyder, ha pasado mucho tiempo. ¿Por qué te presentas ahora cuando ya empezaba a olvidarte?.

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Una mujer estaba sentada con lágrimas en los ojos; la misma no dejaba de observar el rostro de un hombre que se encontraba acostado e inconsciente a su lado. Cada instante era un infierno para la joven que lo cuidaba, la apariencia del enfermo era tenebrosa; su quietud y rigidez daban la sensación de que ya estaba muerto, el sujeto tenía el aspecto de un verdadero cadáver y eso era más de lo que la cristiana podía soportar.

Sayo (con lágrimas en sus ojos): Por favor, no te mueras, te lo pido, si hice este viaje fue porque quería estar contigo, fuiste tú quien me enseñó el amor y no he podido olvidarte ni quiero hacerlo, tienes que vivir; tienes que hacerlo para poder decirte que aún te amo con toda mi alma.

Kaoru (entrando sigilosamente): ¿Cómo está?.

Sayo: Aún está inconsciente. La verdad no se ve bien. (Llorando): No quiero que muera, Kaoru, no quiero.

Kaoru (poniendo una mano en el hombro de la otra mujer): Cálmate, todo saldrá bien, estoy segura de ello..................................................debes estar muy cansada, mejor vete a dormir, yo me quedaré con Sanosuke.

Sayo (sonriendo tímidamente): No te preocupes, yo estoy bien así; por una razón u otra siempre termino cuidando enfermos; es parte de lo que soy.

Kaoru: ¿Hontou ni?.

Sayo: Hai.

Kaoru (saliendo de la habitación): Bueno, pero cualquier cosa, no dudes en avisarme; estaré cerca y pendiente.

Sayo: Domo Arigatou Gozaimasu Kaoru-san.

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Kenshin y los demás se encontraban rumbo a la ciudad de Nagasaki; ya tenían varios días de viaje encima y el agotamiento se estaba haciendo presente; sin embargo, su destino estaba cada vez más cerca por lo que los viajantes se mantenían animados. Súbitamente tres figuras aparecieron frente a ellos; los mismos reflejaban tranquilidad y usaban trajes muy extraños; por la vestimenta que tenían puesta parecían ser hechiceros y por la arrogancia que emanaban sus ademanes no tenían muy buenas intenciones.

???a: Vamos a enseñarles a no meterse donde no los llaman.

???b: ¡Nitsu!.

El combate dio inicio; pero fue más breve de lo que cualquiera hubiese pensado; Cho y Saito se vieron completamente indefensos ante la técnica de golpes a distancia que empleaban los guerreros de la sociedad por lo que fueron vencidos con suma facilidad.

???c: Siguen ustedes.

Soujiro(sonriendo): Eres muy confiado; eso no siempre es bueno.

Soujiro se lanzó al ataque, pero cuando iba a usar el Shukushi quedó completamente inmovilizado; lo peor era que no había nadie sosteniéndolo.

???c: Imbécil, ahora verás. ¡Dark Whip!.

El sujeto sacó un látigo y con un movimiento tomó a Soujiro por el pecho para luego azotarlo contra un árbol; en ese momento llegó Himura y le hizo frente al misterioso guerrero que acababa de dejar fuera de combate al joven Samurai.

Kenshin: Ahora verás. Hiten Mitsurugi Ryu ¡Ryu Kan Sen!.

Himura hizo el clásico giro de 360º y luego lanzó el zarpazo, pero para su sorpresa; el oponente contra quien luchaba desapareció y apareció detrás de él.

???c: Di "hasta luego" pobre tonto.

Kenshin recibió un fuerte golpe en la espalda y cayó aparatosamente al suelo; poco a poco él y los demás lograron ponerse de pie, pero sus piernas no les respondían y sus fuerzas estaban visiblemente diezmadas; aún así no estaban dispuestos a rendirse fácilmente.

Saito: No me vencerán; hace falta mucho más que trucos baratos de circo para derrotarme.

???a: Mírense, están malheridos y en esas condiciones nunca le ganarían a nadie; para suerte de ustedes, ésta es sólo una advertencia. No hay Secretos para la Sociedad del Dragón Negro y si aprecian sus vidas, será mejor que regresen por donde han venido. Olvídense de esta estúpida misión, no llegarán a ningún lado

???b: Y agradezcan que el jefe desea mantenerlos vivos por ahora; de otro modo ya estarían esparcidos por el suelo.

Los 3: ¡Por la Sociedad del Dragón Negro!.

Los tres sujetos desaparecieron sin dejar rastro y esto desconcertó aún más a Saito y los demás; sin duda alguna habían sido derrotados de forma fácil y deshonrosa; ni siquiera pudieron tocar a sus oponentes y eso ya es bastante duro de aceptar.

Soujiro: Je, je, je, je, je. Esto es mucho más emocionante de lo que había pensado. Es obvio que somos inferiores ante esos seres.

Saito: ¿Qué pasó Himura?. Ese sujeto evadió tu ataque con una tranquilidad pasmosa.

Kenshin: Ni yo mismo lo sé, todo fue muy rápido.

Cho: Díganmelo a mí; ni siquiera tuve tiempo de desenfundar mi sable.

Soujiro: En estas condiciones no es buena idea llegar a Nagasaki; seremos presa fácil de cualquiera que desee borrarnos del mapa.

Kenshin: ¿Qué haremos entonces?.

Saito: No podemos regresar, no estando tan cerca; debemos llegar hasta el final.

Cho: Sugiero que tomemos una pausa de unos 2 días para recobrar fuerzas y luego continuemos; sólo espero que no sea demasiado tarde cuando lleguemos.

Kenshin: Es una buena idea; mejor dicho es la única alternativa viable tal y como está todo en estos momentos.

Soujiro: También necesitamos idear una estrategia; si los sujetos que nos acaban de atacar están allá vamos a necesitar un buen plan para vencerlos.

Saito: Al menos ya estamos seguros que en Nagasaki hay algo muy importante para la Sociedad, pues nos quieren lejos.

Kenshin: Estoy de acuerdo; bueno, será mejor que acampemos antes que anochezca.

Soujiro: Hagámoslo hacia la vía de Kyoto, así esos seres creerán que vamos a regresar.

Saito: Muy buena idea, en éstas condiciones un enfrentamiento sería fatal.

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Durante todo el día, Misanagi sintió a Shougo como un fantasma a sus espaldas, siempre la observaba desde lejos, eran escasos los momentos en los cuales no sentía los ojos de él sobre sus hombros. Se había percatado de que Shouzo y Shougo; en los momentos en los cuales conversaban; a su llegada, se mantenían en silencio; y, si hacían algún comentario, éste era de menor importancia. Al atardecer, la mujer, estaba sentada y sola en el porche del Aoia cuando de pronto sintió que alguien se acercaba.

???: La soledad en la que vives te la has ganado. ¿Por qué no estás con los otros?. No es necesario que te aísles de esta forma para sentirse segura.

Misanagi: Pues eso no es de tu incumbencia; lo que haga o deje de hacer es problema mío y de nadie más. No creas que por ser líder de los Onni o amiga de Himura debo rendirte cuentas.

Misao (ignorando el tono de la otra Ninja): Vamos Misanagi, si alguna vez tuvimos una rivalidad, eso quedó en el pasado. Has tratado de ayudar a tu gente y estás aquí porque quieres lo mejor para tu país. No te encierres como un caracol en su concha y ayúdanos a vencer a esa Sociedad.

Misanagi: Tus palabras son muy alentadoras, pero dudo mucho que alguien comparta tus ideas; para los demás bien puedo ser un espía de la mencionada sociedad.

Misao: ¿Por qué lo dices?. ¿Alguien te ha dicho algo?.

Misanagi: Es evidente que ese sujeto, Amakusa y su discípulo no me tienen la menor confianza.

Misao: La verdad no sé que estará pasando por la mente de Amakusa ni por la de Shouzo, pero te puedo asegurar que Sanosuke y yo siempre hemos creído en el lado positivo de las personas y su capacidad de cambio hacia el bien. Kenshin, Sanosuke y el mismo Shougo son ejemplos de ello............................................ así que deja de preocuparte y manténte junto a nosotros; no te quedes aquí sentada. Debes tratar de entenderlos, el clima está muy tenso luego del atentado que sufrió Sano y cualquier cosa da lugar a muchas suspicacias.

Misanagi (suspirando con cierto desdén): Está bien, trataré de integrarme al grupo; sólo espero no tener que arrepentirme de ello. (Pensando): ¡Demonios!; si no es ese Samurai y su perro faldero es esta mocosa. ¿Cuándo tendré la oportunidad de encontrarme con Snyder?. Esto va a ser más difícil de lo que imaginé.

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En medio de la oscuridad de la noche, una luz se veía a lo lejos; la misma provenía de una pequeña fogata que habían creado Kenshin y los demás en la ruta hacia Kyoto, tal y como lo había sugerido Soujiro; antes de decidirse a acampar, todos fueron a un río cercano a tratar de conseguir la cena, para suerte de ellos tuvieron buena pesca y pudieron disfrutar de comida en abundancia y dado su estado de fatiga necesitaban reponer energías con urgencia.

Kenshin: Fue una buena pesca; al menos no pasaremos hambre esta noche.

Soujiro: ¿Quién habría pensado que estaríamos acampando juntos dos años atrás?. Creo que a nadie se le habría pasado por la cabeza; definitivamente es verdad lo que escuché en uno de mis viajes: "las cosas más inesperadas son las que más rápido suceden".

Saito (sarcástico): Y todo esto gracias a la Sociedad del Dragón Negro; ojalá supiera quien es el jefe para darle las gracias.

Soujiro: Esos seres que nos atacaron de alguna forma logran detener el movimiento de su rival sin el contacto físico y eso les da una gran ventaja en el combate; deben practicar alguna clase de hechicería.

Kenshin: Es verdad y eso sin mencionar que su velocidad es increíble, no pensé que podría ver a otra persona aún más rápida que Shougo.

Soujiro: ¿Shougo?. ¿Quién es ése?.

Kenshin no demoró mucho tiempo en explicarle al joven; cómo de repente apareció otro representante del estilo, la forma en que peleaba, los detalles de los dos duelos que habían sostenido contra ese ser apenas un año atrás, la sentencia que había caído en su contra y la conmutación de la misma por parte del gobierno Meiji para que viniera a ayudarles.

Soujiro (sorprendido): Vaya, así que hay otro sujeto que usa el Hiten Mitsurugi Ryu; bueno, me agradaría conocerlo................................................definitivamente fue una buena idea venir con ustedes. La situación debe ser muy grave para que el gobierno lo haya traído desde Holanda.

Saito: Bueno, creo que a estas alturas debes tener una idea de la magnitud sin necesidad de saber a quienes busca el gobierno.

Todos siguieron en su animada plática hasta que el sueño los fue venciendo; una vez que decidieron dormir, crearon un sistema de vigilia donde dos se quedaban despiertos por turnos para evitar que los tomaran por sorpresa; lo que menos necesitaban en esos momentos era que los mataran mientras dormían.

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En el Aoia también habían ideado un sistema de guardias rotatorias durante la noche para poder cuidarse las espaldas; el atentado contra Sanosuke había sido un claro mensaje y no podían descuidarse si deseaban mantenerse a salvo; esa noche, Shouzo y Misanagi eran los responsables de la vigilancia y ambos se preparaban cuando el discípulo de Amakusa le habló a su compañera de turno.

Shouzo: Si prefieres, yo hago el primer turno mientras tu descansas y en cuatro horas me relevas. ¿Te parece?.

Misanagi: Creo que es buena idea; así estaré más atenta, la verdad, esta herida aún me molesta un poco y un descanso me caería de maravilla.

Shouzo se fue a su puesto al tiempo que la Ninja se dirigía a su habitación; sin embargo, la mujer tenía planificada una forma bien particular de descansar esa noche; sólo un detalle la perturbaba, pero no era un obstáculo insalvable.

Misanagi (pensando): Esta es mi oportunidad, dudo mucho que se me presente una mejor; pero antes debo cerciorarme de algo.

Sigilosamente se acercó a cada una de las habitaciones, moviéndose tan rápido, que lo único que se percibía en ellas era un ligero soplo de aire. No obstante, era sólo uno de los aposentos el que de verdad le interesaba observar; una vez que estuvo frente a él se detuvo por un momento y observó una figura que parecía dormir plácidamente. Sin perder más tiempo y confiada en sus habilidades salió del Aoia, tomando rumbo oeste hacia el bosque en las montañas. Breves instantes después, una figura salió a hablar con Shouzo sin hacer el menor ruido.

???: ¡Yappai!. Esa mujer esconde algo; nuestro plan funcionó a la perfección. Es una ilusa si creyó que podría burlarnos tan fácilmente. Yo la seguiré para ver qué es lo que se trae entre manos, tú espera aquí y no te descuides ni por un momento.

Shouzo: La verdad espero que estemos equivocados, pero es mejor prevenir. Será mejor que tenga cuidado, todo esto podría ser una trampa.

Shougo: Es muy probable, pero no tengo alternativa.

A pesar de la velocidad de la mujer, Shougo logró mantenerse a una distancia prudente que le permitiera no perderle el rastro y que ella no lo detectase...........................................Definitivamente algo perturbaba a la Ninja, la prisa por llegar al lugar donde se dirigía la hacia olvidarse de cuidar sus espaldas. Al poco tiempo entró en una cueva y comenzó a llamar a alguien en voz muy baja; fue en ese momento cuando sintió el filo helado de una espada cortándole la respiración. La mujer, en su sorpresa, sólo atinó a lanzar un ataque a ciegas con sus dagas, pero nada más.

???: Mi querida Misanagi, definitivamente hay mucho detrás de esas ansias de ayudarnos. (Sarcástico): ¿Sabes cuál es una de las ventajas que da la espada?. Su alcance; el cual es mucho mayor al que puedes tener con ese cuchillo.

Misanagi (reconociendo la voz de su atacante): ¡Shougo!, pero. ¿Cómo?. Yo misma me cercioré de que....

Shougo: ¿Estaba durmiendo?. Vamos, esperaba algo mejor de ti; no pensé que fueras tan tonta como para caer en una trampa tan anticuada.

Pero Misanagi no se dio por vencida y en una fracción de segundo logró colocarse frente a él; ahora la corta distancia entre ambos la beneficiaba pues logró poner su daga en posición para penetrante el corazón. Sin embargo no se atrevió a encajarla, no quiso hacerlo, algo la detenía. La Ninja miró profundamente a los ojos al Samurai y percibió que no había miedo en su mirada. Fue en ese momento que sintió algo punzante en su estómago y al mismo tiempo notó que los ojos del hombre adquirían un brillo muy peculiar; sin embargo, un repentino cambio de expresión en el rostro de Shougo hizo que ella saliera del trance y escuchara una voz que le resultó extremadamente familiar.

???x: Suéltala, si no quieres morir ahora mismo.

¿Quién amenaza a Shougo?. ¿Por qué Misanagi no pudo herirle?. ¿Qué la hace dudar?. Las respuestas en los próximos capítulos.