The Black Dragon
Society
by
Shougo Amakusa & Misanagi
Capítulo
5
"El
Encuentro"
En
el capítulo anterior, Shougo había dejado algo confundida a Misanagi por lo que
el instinto de la Ninja le indicaba que debía ser precavida con él, pues parecía
leer sus pensamientos. Muchas preguntas rondaban la cabeza de la mujer: ¿Cómo la
había encontrado la noche anterior?. ¿Por qué no le preguntó los motivos que
tuvo para ausentarse de ese modo?. La mujer tenía muy en claro que entre los
Samurais y los Ninjas existe una barrera ideológica infranqueable; además, en su
situación no podía confiar en nadie, así se lo habían pedido expresamente en esa
maldita carta que no dejaba que su corazón y su alma estuvieran en
paz.
Misanagi
(en vos baja):
Snyder, ha pasado mucho tiempo. ¿Por qué te presentas ahora cuando ya empezaba a
olvidarte?.
************
Una
mujer estaba sentada con lágrimas en los ojos; la misma no dejaba de observar el
rostro de un hombre que se encontraba acostado e inconsciente a su lado. Cada
instante era un infierno para la joven que lo cuidaba, la apariencia del enfermo
era tenebrosa; su quietud y rigidez daban la sensación de que ya estaba muerto,
el sujeto tenía el aspecto de un verdadero cadáver y eso era más de lo que la
cristiana podía soportar.
Sayo
(con lágrimas en sus ojos):
Por favor, no te mueras, te lo pido, si hice este viaje fue porque quería estar
contigo, fuiste tú quien me enseñó el amor y no he podido olvidarte ni quiero
hacerlo, tienes que vivir; tienes que hacerlo para poder decirte que aún te amo
con toda mi alma.
Kaoru
(entrando sigilosamente):
¿Cómo está?.
Sayo:
Aún está inconsciente. La verdad no se ve bien. (Llorando): No quiero que
muera, Kaoru, no quiero.
Kaoru
(poniendo una mano en el hombro de la otra mujer):
Cálmate, todo saldrá bien, estoy segura de
ello..................................................debes estar muy cansada,
mejor vete a dormir, yo me quedaré con Sanosuke.
Sayo
(sonriendo tímidamente):
No te preocupes, yo estoy bien así; por una razón u otra siempre termino
cuidando enfermos; es parte de lo que soy.
Kaoru:
¿Hontou ni?.
Sayo:
Hai.
Kaoru
(saliendo de la habitación):
Bueno, pero cualquier cosa, no dudes en avisarme; estaré cerca y
pendiente.
Sayo:
Domo Arigatou Gozaimasu Kaoru-san.
************
Kenshin
y los demás se encontraban rumbo a la ciudad de Nagasaki; ya tenían varios días
de viaje encima y el agotamiento se estaba haciendo presente; sin embargo, su
destino estaba cada vez más cerca por lo que los viajantes se mantenían
animados. Súbitamente tres figuras aparecieron frente a ellos; los mismos
reflejaban tranquilidad y usaban trajes muy extraños; por la vestimenta que
tenían puesta parecían ser hechiceros y por la arrogancia que emanaban sus
ademanes no tenían muy buenas intenciones.
???a:
Vamos a enseñarles a no meterse donde no los llaman.
???b:
¡Nitsu!.
El
combate dio inicio; pero fue más breve de lo que cualquiera hubiese pensado; Cho
y Saito se vieron completamente indefensos ante la técnica de golpes a distancia
que empleaban los guerreros de la sociedad por lo que fueron vencidos con suma
facilidad.
???c:
Siguen ustedes.
Soujiro(sonriendo):
Eres muy confiado; eso no siempre es bueno.
Soujiro
se lanzó al ataque, pero cuando iba a usar el Shukushi quedó completamente
inmovilizado; lo peor era que no había nadie sosteniéndolo.
???c:
Imbécil, ahora verás. ¡Dark Whip!.
El
sujeto sacó un látigo y con un movimiento tomó a Soujiro por el pecho para luego
azotarlo contra un árbol; en ese momento llegó Himura y le hizo frente al
misterioso guerrero que acababa de dejar fuera de combate al joven
Samurai.
Kenshin:
Ahora verás. Hiten
Mitsurugi Ryu ¡Ryu Kan Sen!.
Himura
hizo el clásico giro de 360º y luego lanzó el zarpazo, pero para su sorpresa; el
oponente contra quien luchaba desapareció y apareció detrás de él.
???c:
Di "hasta luego" pobre tonto.
Kenshin
recibió un fuerte golpe en la espalda y cayó aparatosamente al suelo; poco a
poco él y los demás lograron ponerse de pie, pero sus piernas no les respondían
y sus fuerzas estaban visiblemente diezmadas; aún así no estaban dispuestos a
rendirse fácilmente.
Saito:
No me vencerán; hace falta mucho más que trucos baratos de circo para
derrotarme.
???a:
Mírense, están malheridos y en esas condiciones nunca le ganarían a nadie; para
suerte de ustedes, ésta es sólo una advertencia. No hay Secretos para la
Sociedad del Dragón Negro y si aprecian sus vidas, será mejor que regresen por
donde han venido. Olvídense de esta estúpida misión, no llegarán a ningún
lado
???b:
Y agradezcan que el jefe desea mantenerlos vivos por ahora; de otro modo ya
estarían esparcidos por el suelo.
Los
3:
¡Por la Sociedad del Dragón Negro!.
Los
tres sujetos desaparecieron sin dejar rastro y esto desconcertó aún más a Saito
y los demás; sin duda alguna habían sido derrotados de forma fácil y deshonrosa;
ni siquiera pudieron tocar a sus oponentes y eso ya es bastante duro de
aceptar.
Soujiro:
Je, je, je, je, je. Esto es mucho más emocionante de lo que había pensado. Es
obvio que somos inferiores ante esos seres.
Saito:
¿Qué pasó Himura?. Ese sujeto evadió tu ataque con una tranquilidad
pasmosa.
Kenshin:
Ni yo mismo lo sé, todo fue muy rápido.
Cho:
Díganmelo a mí; ni siquiera tuve tiempo de desenfundar mi sable.
Soujiro:
En estas condiciones no es buena idea llegar a Nagasaki; seremos presa fácil de
cualquiera que desee borrarnos del mapa.
Kenshin:
¿Qué haremos entonces?.
Saito:
No podemos regresar, no estando tan cerca; debemos llegar hasta el
final.
Cho:
Sugiero que tomemos una pausa de unos 2 días para recobrar fuerzas y luego
continuemos; sólo espero que no sea demasiado tarde cuando
lleguemos.
Kenshin:
Es una buena idea; mejor dicho es la única alternativa viable tal y como está
todo en estos momentos.
Soujiro:
También
necesitamos idear una estrategia; si los sujetos que nos acaban de atacar están
allá vamos a necesitar un buen plan para vencerlos.
Saito:
Al menos ya estamos seguros que en Nagasaki hay algo muy importante para la
Sociedad, pues nos quieren lejos.
Kenshin:
Estoy de acuerdo; bueno, será mejor que acampemos antes que
anochezca.
Soujiro:
Hagámoslo hacia la vía de Kyoto, así esos seres creerán que vamos a
regresar.
Saito:
Muy buena idea, en éstas condiciones un enfrentamiento sería fatal.
************
Durante
todo el día, Misanagi sintió a Shougo como un fantasma a sus espaldas, siempre
la observaba desde lejos, eran escasos los momentos en los cuales no sentía los
ojos de él sobre sus hombros. Se había percatado de que Shouzo y Shougo; en los
momentos en los cuales conversaban; a su llegada, se mantenían en silencio; y,
si hacían algún comentario, éste era de menor importancia. Al atardecer, la
mujer, estaba sentada y sola en el porche del Aoia cuando de pronto sintió que
alguien se acercaba.
???:
La soledad en la que vives te la has ganado. ¿Por qué no estás con los otros?.
No es necesario que te aísles de esta forma para sentirse segura.
Misanagi:
Pues eso no es de tu incumbencia; lo que haga o deje de hacer es problema mío y
de nadie más. No creas que por ser líder de los Onni o amiga de Himura debo
rendirte cuentas.
Misao
(ignorando el tono de la otra Ninja):
Vamos Misanagi, si alguna vez tuvimos una rivalidad, eso quedó en el pasado. Has
tratado de ayudar a tu gente y estás aquí porque quieres lo mejor para tu país.
No te encierres como un caracol en su concha y ayúdanos a vencer a esa
Sociedad.
Misanagi:
Tus
palabras son muy alentadoras, pero dudo mucho que alguien comparta tus ideas;
para los demás bien puedo ser un espía de la mencionada sociedad.
Misao:
¿Por qué lo dices?. ¿Alguien te ha dicho algo?.
Misanagi:
Es evidente que ese sujeto, Amakusa y su discípulo no me tienen la menor
confianza.
Misao:
La verdad no sé que estará pasando por la mente de Amakusa ni por la de Shouzo,
pero te puedo asegurar que Sanosuke y yo siempre hemos creído en el lado
positivo de las personas y su capacidad de cambio hacia el bien. Kenshin,
Sanosuke y el mismo Shougo son ejemplos de
ello............................................ así que deja de preocuparte y
manténte junto a nosotros; no te quedes aquí sentada. Debes tratar de
entenderlos, el clima está muy tenso luego del atentado que sufrió Sano y
cualquier cosa da lugar a muchas suspicacias.
Misanagi
(suspirando con cierto desdén):
Está bien, trataré de integrarme al grupo; sólo espero no tener que arrepentirme
de ello. (Pensando): ¡Demonios!; si no es ese Samurai y su perro faldero
es esta mocosa. ¿Cuándo tendré la oportunidad de encontrarme con Snyder?. Esto
va a ser más difícil de lo que imaginé.
************
En
medio de la oscuridad de la noche, una luz se veía a lo lejos; la misma provenía
de una pequeña fogata que habían creado Kenshin y los demás en la ruta hacia
Kyoto, tal y como lo había sugerido Soujiro; antes de decidirse a acampar, todos
fueron a un río cercano a tratar de conseguir la cena, para suerte de ellos
tuvieron buena pesca y pudieron disfrutar de comida en abundancia y dado su
estado de fatiga necesitaban reponer energías con urgencia.
Kenshin:
Fue una buena pesca; al menos no pasaremos hambre esta noche.
Soujiro:
¿Quién habría pensado que estaríamos acampando juntos dos años atrás?. Creo que
a nadie se le habría pasado por la cabeza; definitivamente es verdad lo que
escuché en uno de mis viajes: "las cosas más inesperadas son las que más rápido
suceden".
Saito
(sarcástico): Y
todo esto gracias a la Sociedad del Dragón Negro; ojalá supiera quien es el jefe
para darle las gracias.
Soujiro:
Esos seres que nos atacaron de alguna forma logran detener el movimiento de su
rival sin el contacto físico y eso les da una gran ventaja en el combate; deben
practicar alguna clase de hechicería.
Kenshin:
Es verdad y eso sin mencionar que su velocidad es increíble, no pensé que podría
ver a otra persona aún más rápida que Shougo.
Soujiro:
¿Shougo?. ¿Quién es ése?.
Kenshin
no demoró mucho tiempo en explicarle al joven; cómo de repente apareció otro
representante del estilo, la forma en que peleaba, los detalles de los dos
duelos que habían sostenido contra ese ser apenas un año atrás, la sentencia que
había caído en su contra y la conmutación de la misma por parte del gobierno
Meiji para que viniera a ayudarles.
Soujiro
(sorprendido):
Vaya, así que hay otro sujeto que usa el Hiten Mitsurugi Ryu; bueno, me
agradaría
conocerlo................................................definitivamente fue una
buena idea venir con ustedes. La situación debe ser muy grave para que el
gobierno lo haya traído desde Holanda.
Saito:
Bueno, creo que a estas alturas debes tener una idea de la magnitud sin
necesidad de saber a quienes busca el gobierno.
Todos
siguieron en su animada plática hasta que el sueño los fue venciendo; una vez
que decidieron dormir, crearon un sistema de vigilia donde dos se quedaban
despiertos por turnos para evitar que los tomaran por sorpresa; lo que menos
necesitaban en esos momentos era que los mataran mientras dormían.
************
En
el Aoia también habían ideado un sistema de guardias rotatorias durante la noche
para poder cuidarse las espaldas; el atentado contra Sanosuke había sido un
claro mensaje y no podían descuidarse si deseaban mantenerse a salvo; esa noche,
Shouzo y Misanagi eran los responsables de la vigilancia y ambos se preparaban
cuando el discípulo de Amakusa le habló a su compañera de turno.
Shouzo:
Si prefieres, yo hago el primer turno mientras tu descansas y en cuatro horas me
relevas. ¿Te parece?.
Misanagi:
Creo que es buena idea; así estaré más atenta, la verdad, esta herida aún me
molesta un poco y un descanso me caería de maravilla.
Shouzo
se fue a su puesto al tiempo que la Ninja se dirigía a su habitación; sin
embargo, la mujer tenía planificada una forma bien particular de descansar esa
noche; sólo un detalle la perturbaba, pero no era un obstáculo
insalvable.
Misanagi
(pensando):
Esta es mi oportunidad, dudo mucho que se me presente una mejor; pero antes debo
cerciorarme de algo.
Sigilosamente
se acercó a cada una de las habitaciones, moviéndose tan rápido, que lo único
que se percibía en ellas era un ligero soplo de aire. No obstante, era sólo uno
de los aposentos el que de verdad le interesaba observar; una vez que estuvo
frente a él se detuvo por un momento y observó una figura que parecía dormir
plácidamente. Sin perder más tiempo y confiada en sus habilidades salió del
Aoia, tomando rumbo oeste hacia el bosque en las montañas. Breves instantes
después, una figura salió a hablar con Shouzo sin hacer el menor
ruido.
???:
¡Yappai!.
Esa mujer esconde algo; nuestro plan funcionó a la perfección. Es una ilusa si
creyó que podría burlarnos tan fácilmente. Yo la seguiré para ver qué es lo que
se trae entre manos, tú espera aquí y no te descuides ni por un
momento.
Shouzo:
La verdad espero que estemos equivocados, pero es mejor prevenir. Será mejor que
tenga cuidado, todo esto podría ser una trampa.
Shougo:
Es muy probable, pero no tengo alternativa.
A
pesar de la velocidad de la mujer, Shougo logró mantenerse a una distancia
prudente que le permitiera no perderle el rastro y que ella no lo
detectase...........................................Definitivamente algo
perturbaba a la Ninja, la prisa por llegar al lugar donde se dirigía la hacia
olvidarse de cuidar sus espaldas. Al poco tiempo entró en una cueva y comenzó a
llamar a alguien en voz muy baja; fue en ese momento cuando sintió el filo
helado de una espada cortándole la respiración. La mujer, en su sorpresa, sólo
atinó a lanzar un ataque a ciegas con sus dagas, pero nada más.
???:
Mi querida Misanagi, definitivamente hay mucho detrás de esas ansias de
ayudarnos. (Sarcástico): ¿Sabes cuál es una de las ventajas que da la
espada?. Su alcance; el cual es mucho mayor al que puedes tener con ese
cuchillo.
Misanagi
(reconociendo la voz de su atacante):
¡Shougo!, pero. ¿Cómo?. Yo misma me cercioré de que....
Shougo:
¿Estaba durmiendo?. Vamos, esperaba algo mejor de ti; no pensé que fueras tan
tonta como para caer en una trampa tan anticuada.
Pero
Misanagi no se dio por vencida y en una fracción de segundo logró colocarse
frente a él; ahora la corta distancia entre ambos la beneficiaba pues logró
poner su daga en posición para penetrante el corazón. Sin embargo no se atrevió
a encajarla, no quiso hacerlo, algo la detenía. La Ninja miró profundamente a
los ojos al Samurai y percibió que no había miedo en su mirada. Fue en ese
momento que sintió algo punzante en su estómago y al mismo tiempo notó que los
ojos del hombre adquirían un brillo muy peculiar; sin embargo, un repentino
cambio de expresión en el rostro de Shougo hizo que ella saliera del trance y
escuchara una voz que le resultó extremadamente familiar.
???x:
Suéltala, si no quieres morir ahora mismo.
¿Quién
amenaza a Shougo?. ¿Por qué Misanagi no pudo herirle?. ¿Qué la hace dudar?. Las
respuestas en los próximos capítulos.