The Black Dragon Society

The Black Dragon Society

by Shougo Amakusa & Misanagi

Capítulo 6

 

"¿Una Trampa?"

 

En el capítulo anterior, Shougo había atrapado a Misanagi in fraganti; pero no contó con la presencia de un ser desconocido dispuesto a hacerle frente.

Shougo (sin mirar al otro): Vaya, la verdad eres muy arrogante para ser alguien que se esconde en las sombras.

El Samurai estaba escudriñando todo el lugar para ubicar al otro ser; sin embargo necesitaba comprarse algo de tiempo por lo que decidió valerse de una de sus cartas escondidas; súbitamente tomó a la Ninja y la lanzó fuera de su alcance tratando de usar sus sentidos para detectar cualquier tipo de reacción.

Shougo (una vez que ubicó a su oponente): Bien, ten la valentía de mostrarte.

Un hombre de aspecto europeo salió de la sombra donde estaba y quedó frente a Amakusa; ambos se miraron fijamente, pero ninguno hizo el menor movimiento; los dos se estaban estudiando en silencio; la única persona que habló fue la mujer.

Misanagi (sorprendida): ¡Snyder!.

Snyder: No te preocupes, yo me encargaré de este sujeto.

Shougo (sarcástico): ¿De verdad?. Eso me gustaría verlo.

Misanagi: ¡No, Snyder!. ¡Yamenka!.

Snyder se lanzó contra Shougo, pero Amakusa evadió el ataque y lo golpeó en el cuello con la vaina de su espada; el alemán se recuperó y nuevamente atacó al cristiano quien, una vez más, evitó la agresión y volvió a golpearlo con la funda de su sable; esta vez en la cabeza; el japonés se acercó al otro para darle el golpe de gracia, pero en ese momento tuvo que evadir un ataque de la Ninja.

Shougo (con cierto menosprecio): Hasta que al fin decides mostrar tu verdadera cara; tal vez engañaste a los otros, pero a mí no.

Misanagi: Te equivocas, yo estoy de tu lado.

Shougo (irónico): ¿En serio?. A ver, convénceme.

Misanagi: No tengo porqué darte explicaciones sólo te diré que este es un problema mío y es muy personal, así que te agradezco que ¡No te metas!.

Shougo (sin dejar de mirar al otro hombre): Como quieras, por mí puedes hacer lo que se te dé la gana, pero no te molestes en regresar al Aoia.

Misanagi: No eres quién para impedírmelo; yo no soy una traidora y tengo una misión que cumplir.

Shougo: ¡Claro que tienes una misión!. La de espiarnos, pero dile a tu jefe que no somos tan estúpidos como piensa. (Haciendo un ademán para marcharse): No deseo manchar mi espada con la sangre de personas cobardes así que me retiro para que puedas dar tu informe; sin embargo, si vuelves a cruzarte en mi camino sabrás lo que es morir por una espada.

Snyder: Un momento. ¿Qué está pasando acá Misanagi?. (Volviéndose hacia el japonés): Y tú no te atrevas a ponerle un dedo encima porque...........................

Shougo (sonriendo, pero sin dejar de observarlo): ¿Me matarás?. A mí no me mata el que quiere sino el que puede; así que eres bienvenido a intentarlo. Y para responder a tu pregunta, no sucede nada grave, sólo que tu subordinada acaba de ser atrapada en calidad de espía.

Misanagi (molesta): ¡Un momento!. Pongamos algo en claro, Snyder no es miembro de la Sociedad del Dragón Negro, él formó parte de los Caballeros Negros pero luego de la batalla contra Kenshin se entregó a las autoridades.

Snyder (dolido): ¿Por qué le das explicaciones a este sujeto?.

Misanagi (dirigiéndose a Snyder): Shougo también peleó contra Himura y se fue exilado a Holanda, pero regreso para formar un frente contra la Sociedad del Dragón Negro junto conmigo y los amigos de Kenshin.

Shougo (pensando): Así que él es Snyder; vaya, vaya; eso explica muchas cosas. (Hablándole al alemán): Tienes suerte de que Himura me haya platicado sobre los Caballeros Negros..........................................Si esperan algún tipo de disculpa, no la tendrán. Bien, mi estancia aquí ya es inútil así que me marcho. (En tono de sarcasmo, pero con aires de advertencia): Espero que seas un poco más sociable mi estimada Misanagi; el silencio podría costarte la cabeza.

Snyder (estallando iracundo): ¡Malnacido!. Te voy a................................¿Eh?. ¿Dónde está?.

Misanagi (mirando en dirección a la entrada de la cueva): Shougo es un sujeto extraño, y acostumbra a hacer esas desapariciones. (Pensando): Definitivamente lo subestimé; debo cuidarme de él en futuras ocasiones, es demasiado peligroso cruzarse en su camino; debo ser más precavida.

El Samurai salió de la cueva y regresó al Aoia; durante su caminata se sentía molesto; desconfiaba de Misanagi, pero aún así le dio el beneficio de la duda. ¿Por qué?. Cuando tuvieron el pequeño enfrentamiento sintió su daga punzante en el pecho; sin embargo, no tuvo miedo. Algo en su mirada le dijo que ella no le haría daño a menos que él atacara; era como si con sus ojos le hubiese dicho que no era una espía y que confiara en ella. Pero había algo más que no lo dejaba tranquilo, ¿Por qué le molestaba tanto dejarla sola con ese desconocido?. Definitivamente, esa Ninja lo intrigaba y debía ser más cuidadoso con ella. El cristiano aún tenía la imagen de los ojos de la mujer en su mente y trató de borrarla sacudiendo su cabeza; algo había despertado en él y no sabía lo que era.

Shougo: Ella no es de fiar y su amigo tampoco, será mejor que me cuide de ellos. Espero que Shouzo no haya tenido problemas en mi ausencia; eso es lo último que necesito en este momento.

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Kenshin y los que estaban con él; aún necesitaban una estrategia para su incursión en Nagoya; ellos simplemente no podían sólo llegar a indagar. Las instrucciones estaban muy claras; debían desmantelar esa base y obtener información sobre la ubicación de la sede principal. A pesar de que contaban con la localización del lugar, necesitaban superar la vigilancia que seguramente tendría.

Saito: Bien, no sabemos mucho sobre la base en Nagasaki, pero al menos estamos seguros de su existencia.

Kenshin: Lo que más me preocupa son esos tres sujetos; debemos tener mucho cuidado con ellos.

Soujiro: Son muy peligrosos; y si deseamos vencerlos necesitamos tomar la iniciativa, debemos tratar de sorprenderlos de algún modo.

Cho: ¿Qué haremos ahora?.

Saito: No tenemos de otra, habrá que esperar a que nos repongamos un poco para tomar rumbo a Nagasaki.

Soujiro: Ese lugar debe estar muy resguardado; necesitaremos un buen plan para poder cumplir con la misión.

Kenshin: Pero es muy difícil planificar algo si ni siquiera hemos visto el sitio con nuestros propios ojos; no hay manera de saber dónde estará el enemigo.

Saito: Pues vamos a tener que aprender a improvisar...................

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Shougo puso término a sus cavilaciones cuando entró en la base de los Onniwa Banshu; no podía mostrar su preocupación en público, al menos no por ahora; ya no tenía pruebas para acusar a la Ninja de traición por lo que el silencio era la mejor conducta. Cuando llegó al restaurante se calmó al notar que no había sufrido nuevos atentados y que todo estaba tranquilo; el Samurai se dirigió al lugar donde estaba su discípulo y al encontrarlo le habló.

Shougo: ¿Algún problema en mi ausencia?.

Shouzo: Hasta ahora todo está bien..........................................¿Qué pasó con Misanagi?. ¿Logró obtener las pruebas que buscaba?

Shougo: Digamos que tuvo una buena coartada, pero hay que seguir vigilándola, hay algo que no me termina de gustar en ella.

Shouzo: Estoy de acuerdo; ella siempre actúa como si tratara de escondernos algo.

Shougo: Bien, yo seguiré con la guardia; si quieres vete a dormir; y, Shouzo................................no comentes nada de esto a nadie.

Shouzo: No se preocupe, no lo haré.

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El lugar era muy oscuro y hasta deprimente; la fogata que antes le daba algo de claridad tuvo que ser apagada para poder estar más seguros; en esos momento cualquier cosa podía ser un enemigo en potencia y no podían descuidarse ni un instante. El alemán miraba a la mujer con amor, en el tiempo en que estuvo preso el sentimiento se afianzo por completo; incluso en contra de su voluntad. Fue una suerte que se produjera ese motín, pues de esa forma logró escapar y lo demás fue más fácil; por desgracia, Melders estaba demasiado molesto por la traición y le puso precio a su cabeza. Fue una enorme sorpresa el enterarse de que su antiguo líder estaba vivo y que se había unido a una poderosa organización en aquella remota isla. Por ello debía ir allá, necesitaba alertar a Misanagi lo antes posible; era evidente que ella sería un blanco en potencia. Ahora estaba frente a ella y las palabras se escapaban de su cabeza; la visión de la hermosa mujer le nublaba el pensamiento y lo aturdía. Ella, por su parte, estaba muy confundida; cuando él le salvó la vida sintió que se había enamorado y cuando se enteró de su decisión de entregarse cayó en una profunda depresión; por mucho tiempo deseó verlo de nuevo para poder decirle cuánto lo amaba, pero el tiempo fue pasando y dentro de sí, una llama se fue extinguiendo. A pesar de tenerlo cerca, no podía recordar esa pasión que la hacía estallar; ahora sólo lo veía como alguien que había conocido en el pasado. La mujer se quedó callada, esperando a que él tomara la iniciativa de la conversación y así sucedió.

Snyder: Misanagi, no sabes lo mucho que te he extrañado, lamento que nuestro encuentro haya sido tan desagradable. Lamento haberte dejado de la forma en que lo hice; pero necesitaba estar en paz conmigo mismo para poder formar una vida a tu lado.

El hombre la tomó entre sus brazos y trató de besarla, pero ella lo evadió con un sutil ademán; luego se colocó de espaldas a él y se quedó en silencio.

Snyder: ¿Qué te sucede?. ¿Acaso no estás feliz de verme?. ¿Acaso hay alguien más en tu vida?.

Misanagi: No negaré que me alegra saber que estás bien; pero no puedes venir hasta acá a pretender que las cosas están bien entre los dos; cuando tú te marchaste ni siquiera te dignaste a hablar conmigo para decirme tus motivos. Yo te habría esperado una vida, si tan sólo me hubieras dado algo de que sostenerme; pero ni siquiera me dijiste que me amabas; ¿Ahora vienes a tratar de besarme como si fuera una cualquiera?. ¿Crees que yo iba a dar mi vida en una espera sin sentido y que ahora que estás aquí iba a sufrir una especie de shock de amor?. Tú no dejaste nada en mí, así que no esperes tener algo ahora.

Snyder (derrotado): Lo lamento, tienes toda la razón; no hice las cosas como debía y ahora debo pagar por ello..................................creo que lo mejor que puedo hacer es marcharme; es evidente que tú ya me has sacado de tu vida y no puedo forzar a que me incluyas en ella. Ojalá hubiese hecho mejor las cosas, ese será el mayor precio que tenga que pagar por el resto de mi vida: tu ausencia.

Misanagi: Las cosas pudieron ser tan diferentes.......................

Snyder: Pero ya no lo serán.........................................De todas formas, hay algo muy importante que debes saber..............

Misanagi (tomándolo de la mano): Espera, mejor ven conmigo al Aoia, y no los cuentas a todos.

Snyder (contrariado): Pero, ellos no confían en ti; no creo que estén interesados en mi historia.

Misanagi: Desde que te fuiste, cargo en mi conciencia haber traicionado a mi gente y tengo la responsabilidad de haber perdido de la medicina milagrosa. Si de verdad sientes algo por mí, por favor acompáñame.

Snyder: Misanagi, yo no debería salir, mi cabeza tiene un precio. No puedo estar caminando por allí, si me expongo me matarán.

Misanagi: Por favor ten fe en lo que te digo, en el Aoia, estarás a salvo. Créeme, estarás más seguro que aquí.

Snyder: Está bien; confiaré en ti; sólo indícame el camino y yo te seguiré.

Los dos salieron de la cueva sigilosamente, la Ninja sabía que si lo llevaba con los demás podrían brindarle protección...........................................................Snyder tenía un mal presentimiento, era como si algo le decía que esos momentos eran los últimos que pasaría al lado de la mujer que amaba; aún así decidió ir con ella, si la Ninja le garantizaba su seguridad en aquel lugar no era mala la idea de ir allá.

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Saito y sus compañeros podían divisar a la ciudad de Nagoya desde donde estaban; era evidente que existía un enorme peligro, pero no tenían opción; ellos representaban la última esperanza del gobierno y no podía rendirse. Todos apresuraron el paso y al cabo de algunos minutos se encontraron en medio del poblado; la gente actuaba de forma normal, pero cuando ellos trataban de hablarles se alejaban rápidamente. No pudieron conseguir que nadie les contestara un saludo; era evidente que la población había sido amenazada y por ello esa nula hospitalidad. Todos caminaban buscando el lugar que les habían señalado y no tardaron mucho tiempo en hallarlo; las fuentes del gobierno habían sido bastante precisas en cuanto a la ubicación del lugar. El sitio lucía normal y hasta pasaba desapercibido y eso era lo que más levantaba las sospechas entre los recién llegados; sin duda alguna era el lugar perfecto para una base secreta. Para sorpresa de todos no había señales de guardias o de vigilancia; eso hacía crecer la desconfianza entre Kenshin y los demás pues a kilómetros se olía la trampa. Por desgracia, era una trampa en la que estaban obligados a caer; si se retiraban en ese momento todo el viaje habría sido en vano; ellos necesitaban regresar con algo a Kyoto, volver con las manos vacías sería un fracaso que no estaban dispuestos a tolerar.

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Cuatro personas estaban reunidas en un lugar muy secreto y en medio de una total oscuridad; el sitio estaba algo apartado de la ciudad de Nagoya y a simple vista daba el aspecto de una casa abandonada; los allí presentes se disponían a comenzar una pequeña asamblea pues había noticias que debían ser transmitidas.

???a: Shisho. Nos han informado que Kenshin y los demás se dirigen hacia la Base que tenemos como fachada.

???: Excelente; este gobierno es más estúpido y confiado de lo que imaginé. ¿De verdad pensaron que habían descubierto uno de nuestros centros de operaciones?. Son bastantes ingenuos e ilusos. Ellos saben sólo lo que yo deseo que sepan, pero cuando lo descubran será demasiado tarde. Los pobres Meiji creen que ese frente les servirá contra nosotros; bien, vamos a dejar que tengan esperanzas; eso hará que se confíen. ¿Los tres guerreros ya fueron enviados al lugar?.

???b: Hai. Para este momento ya deben estar esperando a Saito y los otros.

???: Muy bien; ahora vamos a darle a esos sujetos unos rivales que puedan derrotar; estoy de buen humor y les concederé una pequeña victoria; eso les servirá de cortina de humo para que no vean lo que sucederá en sus narices. Bien, deben irse ahora, hay demasiadas cosas por hacer. ¡Por la Sociedad del Dragón Negro!.

¿Qué será lo que quiere decirle Snyder a Misanagi?. ¿Cuál será el presentimiento de Snyder?. ¿Qué pasará en esa base de la Sociedad?. No se pierda el próximo capítulo.