Filia entra en "materia" prima. En otras
palabras... se topa de frente con cierto sexy mazoku.
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Notas
Olvidé hacer unas aclaraciones en el primer capítulo...
Las
frases entre asteriscos (*....*) son pensamientos del personaje y las frases
entre comillas ("....") son diálogo audible entre los personajes. Gomen si se
confundieron un poco, trataré de arreglarlo en el primer capítulo.
Todos
los personajes de Slayers pertenecen a su creador, de ninguna forma me estoy
adjudicando propiedad alguna sobre ellos. (Ya quisiera yo, pero ni modo)
(~.~;)
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Filia se levantó al sonido de su reloj despertador,
cerca de las ocho de la mañana. Generalmente no dormía hasta tan tarde.
*Ummhhh.... hora de prepararse.* Pensó. Tomó un ligero desayuno, se duchó y se
vistió, pantalones de mezclilla claros, levemente ajustados en la cintura y
despintados siguiendo una línea sobre sus muslos hasta un poco más abajo de las
rodillas, sandalias de cuero y una camisita fuschia con las palabras "Angel"
grabadas justo sobre el pecho. Tomó una muda de ropa extra, un par de pantalones
de mezclilla bastante usados y una camiseta no muy llamativa y holgada para la
clase de escultura y los puso en su mochila junto con los demás materiales del
curso. Luego se sentó frente al espejo como acostumbraba todas las
mañanas.
*Hoy sí que será un buen día.* Pensó un poco distraida mientras
tomaba comenzaba a cepillarse el cabello. Comenzó a tararear una suave canción
mientras lo hacía y se dejó llevar por su forma de ver las cosas que le era tan
peculiar.
Era un ejercicio mental que utilizaba a menudo, cuando miraba
la mesita de noche bajo el espejo, imaginaba que eran figuras geométricas,
trataba de encontrarle los ángulos, las curvas y trataba de imaginar círculos
completos enmarcando la figura de cada frasco que había sobre la mesita de
noche. Así, cuando quería dibujar algo, simplemente trazaba esa forma primitiva
sobre el lienzo y luego se dejaba llevar por la forma real del objeto,
haciéndole más fácil reproducirlo sobre el papel.
Eso mismo hacía para su
clase de escultura, pero para esa clase en especial tenía que usar el tacto y no
la vista. Así que a veces pasaba horas simplemente cerrando los ojos y tocando
alguna forma, cualquier forma. Para luego tratar de reproducirla en plasticina o
en un pedazo de barro, lo que tuviera a la mano que pudiera
moldear.
Esculpir ya era un poco diferente, necesitaba de la vista y el
tacto, pero mayormente del tacto. Filia era muy buena en sus clases de arte, de
las estudiantes más sobresalientes. Aunque tenía que reconocer que habían
estudiantes que la sobrepasaban a veces, pero no le molestaba. Muy al contrario,
se deleitaba admirando el arte de sus compañeros y diciéndose a sí misma que no
importaba el estilo ni el punto de vista, todo era arte y formaba parte de la
expresión individual de cada uno de sus compañeros.
Pero ese día se
encontraba ansiosa, era la primera vez que llevarían modelos "vivos" a la clase.
*Me siento como si fuera a bisectar algún animal en la clase de biología. Qué
tonterías pienso. Seguramente es como los modelos de la clase de dibujo o de
pintura, creídos.* Se sonrojó un poco al pensar en las primeras ocasiones que
tuvo que dibujar un modelo semidesnudo.
Decididamente no estaba preparada
para ver desnudarse a aquel chico, menos en frente de toda la clase y que luego
el profesor les explicara que no se cohibieran en tomar el ángulo que mejor les
pareciera. *Vaya que fueron las dos horas mas largas de mi vida.* Pero en cuanto
al arte, Filia se sabía algunos trucos que le permitían sacar el mayor provecho
de ese tipo de situaciones sin afectar sus calificaciones o el trabajo que debía
hacer.
Por lo que había decidido que tomaría al modelo sólo de la cintura
hacia arriba, llenando el papel con un acercamiento detallado del rostro, brazos
y abdomen del modelo, dando la genuina apariencia de que estaba desnudo pero sin
ir más allá. El profesor había quedado satisfecho y ella había sonreido
complacida.
Tomó su mochila y salió de su apartamento, bajando
enérgicamente las escaleras y aligerando el paso ya en la calle para no perder
el atuobús que la llevaría a Universidad Seiryuun. Recordó su breve encuentro
con Zel. *Vaya chico.* Pensó distraida, *bastante tímido.* Se había fijado que
Zel tenía unos ojos azules semi almendrados, *agradables* y un porte sereno
*inteligente, quizás podamos conversar de algo interesante durante la fiesta, si
es que no se arrepiente de acompañarnos y si Lina no lo espanta.* Pensó en Lina
y furnció el entrecejo.
Vaya que la pelirroja tenía sus aires. Hizo una
mueca de burla mientras recitaba la frase preferida de la pelirroja... "Soy la
más bella, hermosa e inteligente de todas las estudiantes en Seiryuun." *Más que
eso, explosiva, inestable, glotona y fanfarrona de todas las estudiantes de la
universidad..."
Dio un suspiro resignado, a pesar de todo eso, Lina era
una de sus mejores amigas, siempre había estado a su lado en los momentos
difíciles como en los buenos. No era precisamente su paño de lagrimas, pero
siempre le hacía reaccionar con su sentido práctico de ver el
mundo.
Práctica, esa era la palabra de definía perfectamente a la
pelirroja. Filia por su parte, tenía su forma de ver las cosas, un poco curiosa.
Criada desde pequeña en un ambiente consagrado a la adoración y servicio a
Ceifeid. Había sido un poco rebelde según el pensamiento de muchos de los
ancianos de su clan, pero eso no le había impedido lograr
Cómo había
logrado entrar a la Universidad Seiryuun era algo que aún le sorprendía. Su
madre siempre habían albergado la esperanza de que se convirtiera en sacerdotiza
al llegar la edad apropiada. *La sacerdotiza preferida de Ceifeid, que
absurdo!!* Ella no podía llegar a ser sacerdotiza, algo en su interior le decía
que eso no la llenaría por completo.
Además, habían tantas cosas que le
faltaban por explorar. El día que recibió los papeles de ingreso a la
Universidad de Seiryuun había sido emocionante, aunque los había llenado a
escondidas de sus padres y fuera del consejo de ancianos, algo le decía que era
lo correcto, que eso era lo que anhelaba su corazón. Salir del escrutinio de su
clan, alejarse un poco de ese ambiente que le comenzaba a parecer pesado y
acusatorio.
El ruido del autobús al detenerse frente a la parada la saco
de sus pensamientos abruptamente. Sonrió y subió al autobús. *Sí, hoy será un
buen día para la ex-sacerdotiza de Ceifeid.* El corazón se le llenó de una
alegría contagiosa mientras el autobús arrancaba con destino a la
universidad.
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Filia salió del edificio de Ciencias
Naturales, su última clase antes de la clase de escultura, pero eso no sería
hasta dentro hora y media, lo que le permitía tomar un descanso en el Pabellón
de Estudiantes. Era cerca del mediodía, así que se colocó en la fila de chicos
que esperaban para ordenar el almuerzo. Colocó un sandwich de atún y algunas
frutas en su bandeja, tomó un jugo del congelador y pasó a la caja de servicio a
pagar.
Se acercó a las mesas donde almorzaban los demás estudiantes y
paseó la vista en busca de algún conocido para hacerle compañía. No fue difícil
divisar a Lina en una de las mesas. Con varias montañas de comida en algunas
bandejas y tragando glotonamente. *Por Ceifeid, en dónde guarda la comida?*
Sintió un poco de celos que la chica comiera como un jugador de fut y no
engordara ni una onza.
Al acercarse se percató que un chico de largos
cabellos rubios un poco rebeldes, le hacía la competencia a Lina. Una gotita de
sudor bajó por su frente y dejó escapar un suspiro avergonzado al ver la escena.
Lina y Gourry competían por comer todo lo que había sobre las bandejas y al
derredor de ellos los estudiantes habían creado como un espacio táctico por
temor a perder un brazo o la cabeza si ambos competidores los confundían con
algo comestible. Filia se acercó lentamente. "Hola Lina... Gourry, buen
provecho..." Les saludó.
"Grasfh... ciash....." Lina no se había
preocupado ni de tragar su pedazo de pollo. Gourry por su parte aprovechaba el
momento para robar un pedazo de pan de la bandeja de Lina. "Ahh.. no se
preocupen por mi.... sólo voy a sentarme por aquí...." Filia se sentó al extremo
opuesto de la mesa para evitar que Lina o Gourry pudieran alcanzar su comida. Y
comenzó lentamente a comer su sandwich.
"Saludos Filia-san, buen
provecho", le saludó alegremente una jovencita de cabellos negros brillantes
hasta los hombros. "Amelia, gracias, a tí también. ¿Cómo has estado?" le
contestó animadamente Filia. "Pues muy bien Filia, algo perdida en la política,
cómo no estarlo, pero con tiempo para mis queridos amigos." le sonrió. Amelia
tenía un rostro muy juvenil y a pesar de no ser nueva en la universidad, siempre
tenía ese aire de novata. Quizás su apariencia de niña no la
ayudaba.
"Nos vas a acompañar hoy a la fiesta Amelia?, espero que sí, va
a estar super.!" Amelia a firmaba, "Claro que sí, estoy loca por estrenar la
ropa que me compré para la fiesta, esta divina. Tú qué te pondrás Filia?" le
preguntó curiosa.
"Pues...creo que...." No pudo terminar la frase, porque
justo en ese momento Lina y Gourry comenzaban un altercado sobre el último
pedazo de pollo que quedaba sobre la bandeja.
"CEREBRO DE PEZ, ESA ES MI
COMIDA" gritaba furiosa la pelirroja mientras Gourry pinchaba freneticamente el
pedazo de pollo con su tenedor. "BAKA, SUELTALO, ME LO VOY A COMER YO" y
procedía a golpear a Gourry en la cabeza. Gourry por su parte aprovechó mientras
Lina lo golpeaba para asegurar el pedazo con su tenedor y echarlo con un gesto
triunfante en su boca.
"Ummhhh......" le sonreía a Lina idiotamente
mientras se chupaba los dedos muy... suavemente. Lina lo miró confundida
mientras lo hacía y sentía que su rostro se ponía muy caliente al ver cómo se
relamía los labios. Finalmente reaccionó...
"GOURRY, MENTE DE POLLO,
CABEZA DE CEBOLLA, ¿¿¿COMO PUDISTE????" y tomando la bandeja de metal de sobre
la mesa comenzó a dejar artísticas huellas de la cabeza de Gourry en diferentes
poses de agonía.
Filia y Amelia se miraron unos momentos y luego
voltearon la cabeza en otra dirección como si no los conocieran. Cuando Lina
decidió que golpear a Gourry con la bandeja ya no dejaba buenas marcas en el
acero, se sacudió las manos y se acercó a donde estaban Filia y Amelia
conversando. Para ser más claros, Amelia hablaba...
"...pues sabes.. que
no sé si me convenga salir con Albert... tiene unos ojos preciosos y tiene este
auto deportivo que está fenomenal.... pero cuando me enteré que había perdido su
interés en los asuntos políticos que envuelven a su familia pues no sé.... Por
otro lado está Gibrán, con esos rizos dorados tan monos y sus hoyuelos cada vez
que sonríe.. ahhh..." Amelia suspiró con enormes corazones en los
ojos.
"Además su padre es amigo de mi padre y me pude enterar por muy
buena mano que está a punto de alcanzar que lo asciendan a general en el
ejército de Seiryuun... te imaginas Filia?, tan joven y va a ser general....
ahhhh...." Filia le daba una mordida a la manzana que tenía en la mano sin
prestarle mucha importancia a lo que decía Amelia.
"Y también tiene un
auto deportivo super wowww, kawai..." Lina la observaba
fastidiada.
"Amelia, ¿no crees que ya es tiempo de que dejes de pensar
tanto en chicos y te propongas terminar tus estudios en esta Universidad?" le
preguntó exasperada.
"Pero Lina, ¿qué tiene de malo pensar en los
chicos?" Amelia miró a Lina con ojos muy grandes de perrito
triste.
"Supongo que no tiene nada de malo, siempre que no pienses en
ellos 24 horas al día los siete días de la semana. Además, ¿por qué querrías
estar tras un chico todo el tiempo cuando puedes hacer que ellos estén tras de
tí." A esto Lina sonrió traviesamente.
Filia continuaba comiendo su
manzana y escuchando a sus amigas charlar. *Ciertamente Lina tiene mucha
confianza en sí misma, tal vez le debería dar una poca de esa confianza a la
pobre de Amelia, así no estaría todo el día pensando en cómo agradarle a un
chico. Porque claramente no soy la más indicada para darle ese tipo de
ánimo.*
Era cierto que Filia era muy hermosa, pero por alguna razón
ningún chico le había hecho acercamiento alguno a pesar de llevar tres años en
la universidad y conocer cantidad de alumnos. Todo lo que respondía cuando
alguna de sus amigas la molestaba era que no había encontrado al chico indicado
y con el que estuviera cómoda.
Lo cierto del caso era que Filia tenía un
temperamento tan terrible como el de Lina, pero no había tenido la suerte de
encontrar un Gourry que la soportara. Se sonrió de medio lado en ademán medio
amargo y continuó comiendo la manzana. Cuando terminó volvió a ver su reloj y se
percató que ya apenas faltaban unos quince minutos para que comenzara la clase
de escultura y quince minutos antes le aseguraban un buen lugar en el
salón.
Se despidió de sus amigas y se dirigió al Edificio de Arte. Le
encantaba el lugar, con un diseño arquitectónico muy a tono con las materias que
albergaba. Donde el visitante hubiera esperado toparse con una esquina, habían
suaves curvas y donde se esperaban largos pasillos aburridos había toda clase de
pinturas y nichos que guardaban pequeñas muestras del arte de los
estudiantes.
Era practicamente un museo donde se podía observar más que
el arte terminado, el nacimiento del mismo en cada una de las aulas. El exterior
estaba adornado de la misma forma, con gigantescas esculturas donadas por
alumnos ya graduados y jardines nítidamente arreglados con bancos colocados en
lugares estratégicos para el descanso de los alumnos.
Finalmente llegó al
salón. Buscó su lugar preferido, no directamente frente a donde debería posar el
modelo, sino un poco a su izquierda, eso le daría un punto de observación más
dificil pero con mejores resultados, ya que si se colocaba en el lugar más
fácil, terminaría demasiado pronto la clase y ya no tendría qué hacer hasta que
los demás alumnos terminaran el trabajo también.
Se fijó que había una
plataforma en la parte delantera del salón y a un lado unos bastidores donde se
podía ver varias figuras y alguna ropa colgada. *Supongo que serán los modelos
para la clase de hoy. Espero que no estén completamente desnudos... no podría
concentrarme...*
Pensando en eso Filia sintió que las mejillas se le
entibiaban. Tomó la mochila que contenía su muda de ropa vieja y se dirigió
rápidamente al baño de damas donde se cambió, guardó nítidamente su ropa en la
mochila y regresó al salón.
El profesor entró al salón y reclamó la
atención de los estudiantes que habían llegado temprano, no era un profesor
gruñón, y no le molestaba cuántas veces sus alumnos le preguntaran. Así mismo
prefería poner a trabajar de inmediato a los que llegaban temprano para así
otorgarles esos minutos extras que tres horas de taller de no les
proporcionaban.
"Hoy como sabrán, comenzaremos con nuestro primer trabajo
de modelado en "vivo". Usarán como materia prima diez libras de barro blanco
cada uno y la obra será puramente realista. Más adelante tendremos dos trabajos
adicionales de modelado en "vivo" donde podrán poner a funcionar su imaginación,
pero durante esta semana les voy a pedir que se concentren en duplicar lo más
exacto posible al modelo en cuestión. Tendremos descansos cada media hora para
los modelos y recuerden que los modelos no son gratis, así que pasaré más tarde
a recolectar la cuota de cada uno de los aquí presentes. Eso es todo, cuando los
modelos estén en posición pueden comenzar." Y diciendo esto el profesor hizo
señas a los estudiantes que estaban tras los bastidores.
Para alivio de
Filia, los modelos no estaban desnudos pero traian diminutos trajes de baño para
dar la sensación de desnudez. Eran dos chicos y una chica. La chica se situó en
el medio. El profesor y unos estudiantes trajeron una mesa sobre la cual
ayudaron a subir a la modelo y esta se recostó a lo largo como si durmiera.
Aparentemente el profesor ya había practicado anteriormente con los modelos las
poses.
El otro modelo se situó al lado derecho del salón donde el
profesor tenía una silla sin respaldo sobre la cual el modelo se subió,
encogiendo las piernas y pegando las rodillas al pecho, luego entrelazando las
manos frente a sus piernas y recostando la cabeza a un lado, mirando a la mayor
parte de los estudiantes, con los ojos semicerrados en aparente somnolencia. El
tercer modelo se colocó en el lado izquierdo, sería ese el modelo que le tocaría
al grupo donde se encontraba Filia.
Para el modelo el profesor también
proporcionó una silla, esta vez con respaldo, del cual se recostó el modelo,
subiéndo una pierna sobre el asiento de la silla y dejando la otra perezosamente
sobre el suelo, una mano sobre la rodilla que quedaba frente a su pecho y la
otra tras la cabeza.
El profesor miró al tercer modelo un poco incómodo.
"Joven Xellos, no tengo mala memoria, por lo que debo recordarle que esa no fue
la posición que se le sugirió." A lo que el modelo le
respondió.
"Disculpe profesor, es solo que la pose anterior era un poco
incómoda... además de muy fácil... no es esta su clase avanzada?" El profesor
carraspeó.
"Sí, es mi clase avanzada, pero sólo tienen una semana para
terminar el trabajo, así que joven Xellos, si no es mucha molestia que tome la
posición que habiamos acordado." Xellos frunció el entrecejo pero procedió a
tomar una segunda pose, donde imitaba al modelo del lado derecho, só lo que su
cabeza descansaba del lado contrario.
A todo esto, Filia no le había
prestado mucha atención a los modelos desde que salió el primero, y se había
preocupado más por organizar los materiales sobre su mesa de trabajo que por
cómo serían. Cuando levantó la vista no pudo menos que sorprenderse. Frente a sí
estaba el chico más guapo que conocía en toda la Universidad Seiryuun. *No puede
ser posible, ese es Xellos Metallium, cómo es posibble que el profesor lo haya
convencido de posar para la clase de escultura?* Se dijo a sí misma que cerrara
la boca y dejara de babear.
Xellos Metallium era, definitivamente, caso
aparte en la Universidad de Seiryuun. Una de las calificaciones más altas,
instruido en prácticamente todas las materias que ofrecía la universidad. Un
estudiante prodigio, por así decirlo. Filia sabía que Xellos participaba
activamente en sinnúmero de grupos políticos, sociales y deportivos de la
universidad, sobresaliendo en todos ellos. Siempre que la universidad de
Seiryuun quería asegurar su victoria sobre alguna otra universidad en cualquier
evento, Xellos Metallium estaba entre el grupo privilegiado de
estudiantes.
Pero Filia había escuchado rumores de que a Xellos no se le
daba bien su rama artística. *Extraño en realidad, siendo tan bueno en todas las
materias, no se le dé el arte.* Pero suspiró aliviada pensando que al menos ahí
no tenía ella por qué verse menos.
Filia decidió que era tiempo de
comenzar y dejar a un lado los rumores y los pensamientos. Primeramente tendría
que medir imaginariamente al modelo. Puso su mirada crítica, como ella solía
llamarla, una mirada donde sólo importaba el espacio que ocupaba la forma frente
a sí, dibujando imaginariamente sobre el modelo círculos, esquinas, trazos
brutos que le revelaran la gracia de la pose.
Tan embelesada se
encontraba en su "mirada crítica" que no se percató que el modelo la miraba
directamente. Xellos observaba cada movimiento de ojos de Filia sobre su cuerpo,
*Vaya que tienes una mirada fría preciosa.* pensó para sus
adentros.
Aquella mirada la sentía sobre él como si lo estuvieran
cortando en trozos para examinarlo sobre el microscopio y luego volver a unirlo.
*Frívolas en el exterior, calientes en el interior... ummhh..* Diciendo esto
ronroneó como un gato travieso, cosa que finalmente atrajo la atención de Filia
pues quedaba bastante cerca de ella.
*¿Nani? qué era lo que había hecho
Xellos, ronronear?* levantó una de sus rubias cejas en ademán de pregunta, y al
fijarse se percató que Xellos la miraba fijamente. Trató de mantener la mirada,
pero al cabo de un rato decidió que esa no era la intención de la clase, así que
desvió los ojos hacia los materiales que tenía sobre la mesa y se dispuso a
trabajar.
*¿Difícil?.... umhhh, esa palabra no existe en mi vocabulario
pequeña.* Xellos sonrió levemente y resumió la pose que antes le indicara el
profesor. *Esto será divertido.*
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¿Qué les parece hasta
aquí? ¿Un poco lenta la trama no?, pero ya irá tomando algo más de velocidad.
Gracias por los "reviews" Meli y Fabi, Lady Padme, muchas gracias.