Xellos logra tener bajo su completo
dominio a Filia... ¿o será al revés?
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Notas
Todos
los personajes de Slayers pertenecen a su creador, de ninguna forma me estoy
adjudicando propiedad alguna sobre ellos. Siempre hay que repetirlo, por si
acaso.
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Filia miraba estupefacta la mano que Xellos acababa
de besar y que aún mantenía apretada entre las suyas. Un calorcito conocido le
subió al rostro y supo que ya era demasiado obvio que estaba toda sonrojada.
Xellos le ofreció la sonrisa más encantadora que ella hubiera visto y llevo su
mano al pecho. *Estoy perdida, morí y me fui al paraíso con
Ceifeid.*
"¿Filia, te gustaría bailar conmigo?" Le preguntó en un tono
más bajo e íntimo.
La chica tardó un poco en responder, pero deteniendo
la respiración le dijo: "Es que no sé bailar muy bien." Eso eran mentiras, Filia
sabía bailar, y muy bien según los comentarios que recibía de sus
amigas.
"Entonces... puedo mostrarte el resto de la fraternidad si
deseas." Dijo esto sin soltarle la mano aún.
Filia asintió con la cabeza
y Xellos pasó la delicada mano que sostenía bajo su brazo. Filia sentía que el
corazón le latía a mil por hora. Xellos aún no quitaba su mano de sobre la suya
y ella sentía que aquel contacto le quemaba la piel, el brazo y hasta parte de
su cuerpo. A pesar de ello, se dejó llevar dócilmente a todas las partes que le
mostró Xellos.
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En la nave central de la mansión, un tímido
Zel trataba de resistir los intentos de una entusiástica Amelia de
bailar.
"Pero Amelia, apenas nos conocemos y no sé bailar tan bien como
tú piensas..... y..."
"Ohh vamos Zel" Gimió Amelia. "No es tan difícil
después que le tomas el paso." Amelia, en su trajecito azul se revolvía a todos
lados entre contorsiones y giros que imitaban a los demás chicos que
bailaban.
Después de negarse un poco, la canción que tocaba la banda
llegó a su fin y Zel suspiró aliviado. Amelia hizo un leve
puchero.
"Quizás debamos tomar algo, ¿no te parece Amelia?" hizo un
intento por reanimar a la chica. "La próxima pieza que toquen... que sea un poco
más suave..." Amelia puso ojos de corazón y no le dejó terminar.
"Claro
Zel, claro que sí. Ahora vamos a tomar algo." Y diciendo esto se dirigieron al
buffet donde Lina había mermado considerablemente la comida en todas las
mesas.
"¡¡¡Amelia!!! has visto a Filia?, la dejé con Xellos pero hace
rato que no los veo."
"No Lina, no los he visto." En esos momentos fue
que Lina se fijó más detenidamente en el amigo que Filia había
invitado.
"Oye, tu rostro me es familiar... ummhh... ¿en dónde te he
visto antes?" Dijo mientras torcía el rostro tratando de recordar.
Zel,
que tampoco había podido fijarse bien en la peliroja amiga de Filia, sólo en
Amelia, abrió los ojos en reconocimiento de la chica que tenía de
frente.
"¿Lina?... ¿Inverse?... hermana de Luna Inverse cierto?" A la
mención del nombre de su hermana mayor, Lina se estremeció un poco y ahí
reconoció al que durante sus estudios de escuela superior fuera su más acérrimo
competidor en el campo de las ciencias ocultas.
"Zelgadis Greywords..."
Dijo entre dientes y con cara de pocos amigos. "¿Cómo no me di cuenta antes de
que eras tú?"
"Es un honor que me recuerdes Lina." dijo con voz socarrona
y llena de sarcasmo. "Solías olvidar tantas cosas..."
Lina se puso
colorada como un tomate.
"Además veo con algo de alivio que finalmente
dejaste de parecer tan niñita." dicho lo cual la miró particularmente en lo bajo
del escote del traje.
Lina sentía que iba a reventar, pero cruzó los
brazos sobre su pecho y le respondió muy satisfecha. "Al menos unos hemos
cambiado para mejor... otros se han quedado... casi iguales?" Zelgadis la miró
sorprendido y algo perdido de colores. Unos segundos más tardes, recuperándose y
medio entre dientes le contestó.
"Casi iguales Lina, pero hemos cambiado
también, los que no han cambiado en cuerpo, han madurado
emocionalmente."
Lina comprendió la indirecta y a pesar de sentir unos
enormes deseos de retorcerle el pescuezo a Zelgadis como lo hubiera hecho tiempo
atrás en sus años de estudio superior, se limitó a un enorme suspiro y algo
forzadamente le concedió la razón. "Touché."
Zelgadis no hizo ningún otro
comentario, simplemente bajó levemente la cabeza en señal de paz y se alisó la
tela de la camisa. Amelia, que había presenciado la escena con ojos muy abiertos
finalmente habló.
"¿Ustedes se conocen?" Lina y Zelgadis cayeron de
espaldas, levantándose rápidamente.
"Como eres tonta Amelia. Emhh...
fuimos compañeros de clase durante la escuela superior." Le contestó entre
sonrisas Lina.
"Muy buenos compañeros de clases, no Lina?" decía Zel
mientras se llevaba un brazo tras la cabeza.
"Sí, muy buenos." Y sonreia
nerviosa.
Justo en ese momento, la banda comenzaba a tocar una pieza más
suave, para deleite de Amelia, que vio allí su oportunidad para arrastrar a
Zelgadis nuevamente al área donde bailaban varias parejas abrazadas por
demás.
"Que lo disfrutes Zel." Sonrió pícaramente Lina al ver que ya
Amelia llevaba a su antiguo compañero al centro. Y diciendo esto se acercó a la
banda, quienes al verla comenzaron a exaltarse. Y era que Lina los contagiaba a
todos con una fuerza y ánimos que los hacía desear reventar los
instrumentos.
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Por otra parte, Xellos y Filia se habían
detenido en la biblioteca de la mansión. Finalmente Filia había logrado rescatar
su mano del toque de Xellos. Lo que le permitía pensar un poco más
claramente.
"No pensé que tuvieran una biblioteca en la Casa Fraterna."
comentó Filia mientras revisaba los volúmenes de libros. Reconocía la mayoría de
ellos, libros de texto, realmente gastados por el uso.
"Algunos de los
miembros no tenemos mucho tiempo que perder y es conveniente conservar la
mayoría de los textos aquí, así no tenemos que llevarlos y traerlos. También nos
ahorra viajes entre la biblioteca de Seiryuun y la universidad."
Filia
observó que además de los libros tenían una fotocopiadora y mesas de estudio muy
bien iluminadas.
"Algunos de los miembros se quedan toda la noche en la
biblioteca, por lo que también tenemos algunos cuartos siempre listos." A este
comentario Filia lo observó curiosa.
"Tienen cuartos para los miembros de
la fraternidad aquí?"
"Hai.."
"¿Quién es el presidente de los
Mazoku?" preguntó curiosa.
"De todos los miembros de los Mazoku? Se llama
Shabrinigdo. Él es el presidente, actualmente los Mazoku están divididos en
cinco regiones, cada una con varios capítulos."
"¿Y quién es el
presidente del capítulo de Seiryuun?"
"Pues es un tipo un poco raro, no
se deja ver mucho... siempre está ocupado en las cosas de la fraternidad. Se
llama.... se llama...." trató de parecer algo distraido y Filia continuó
revisando los libros en los estantes.
Cuando pensó que estaría más
distraida prosiguió.
"Umhh... creo que eso es un secreto..." Dijo por lo
bajo y de seguido continuó explicando detalles sin importancia acerca de los
fraternos. Efectivamente Filia no le había puesto mucha atención, porque sacó
uno de los libros del estante y se puso a ver las láminas con
interés.
Después de un rato al ver que seguía metida en el libro, Xellos
se acercó a espaldas de la joven y trató de leer por encima de su hombro. Estaba
tan interesado en husmear tras ella que el perfume de Filia lo tomó por
sorpresa. Cerró los ojos y aspiró profundamente, acercándose sin quererlo a los
cabellos y el cuello de Filia. *Ummhh... cerezas...*, y antes de poder
reaccionar racionalmente comenzó a ronronear.
Al instánte Filia levantó
la vista del libro para observar al joven con los ojos cerrados e inclinado muy
cerca de su cuello y obtuvo una percepción érronea de la situación. Y es que la
posición de Xellos no ayudaba en nada, con sus manos en ademán de tomarla por
los hombros y la cabeza inclinada hacia ella.
Filia cerró el libro de
golpe y se dedicó a golpear con el mismo a un Xellos atónito mientras
gritaba.
"ATREVIDO, SIN VERGUENZA, ESCORIA, APROVECHADO"
"Filia...
itai... no es lo que piensas... ouchh.... espera... ITAI, ¡¡FILIA!!"
Los
golpes duraron hasta que Xellos le arrebató el libro a Filia, pero en el momento
en que la tomaba por las muñecas para impedir que lo siguiera golpeando a puño
cerrado, uno de los fraternos ingresó a la biblioteca con rostro preocupado y
requiriendo hablar con Xellos.
La soltó de inmediato y se volteó para
prestarle atención al chico, ocasión que aprovechó Filia para salir de la
biblioteca hecha toda una furia y dirigirse al salón central. Xellos la observó
alejarse e hizo un ademán cansado.
"Más te vale que sea algo importante."
Gruñó malhumorado.
A las palabras del fraterno, Xellos maldijo
coloridamente y salió de la biblioteca seguido del
chico.
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Cuando Filia llegó al salón central estaba
extremadamente furiosa. En esos momentos la banda comenzaba a tocar una música
estruendosa y muy rítmica que hacía que todos brincaran como locos. Trató de
pasar entre algunos pero no avanzaba gran cosa. Se escuchaba uno de los chicos
de la banda cantando y luego se escuchó una voz que ella conocía muy
bien.
"¿Lina?" Y se escuchaba a lo lejos la letra de la canción que
cantaba.
"Estoy loca... porque mi cielo me gusta tu boca... dulce pecado
que me provoca... sólo tus labios quiero besar... ahhh.. Ahh..." Y mientras
cantaba se contorsionaba de una forma que hacía que toda la población masculina
se babeara.
Filia no podía creer lo que veía, Lina cantaba y bailaba
junto a los chicos de la banda y todos parecían eufóricos al escucharla
cantar.
"Y así toda la noche bailar junto a ti... y es que a tu lado me
siento crazy... vivo loquita, loquita por ti..."
"Necesito tomar algo."
dijo en voz alta y masajeándose las sienes con ambas manos.
Se acercó al
buffet empujando a cuanto chico se le acercaba y se sirvió directamente del
ponche que estaba en una gran fuente. Llenó un vaso del líquido rojizo y lo
tragó todo de un golpe. Se sirvió otro vaso mecánicamente y siguió escuchando la
canción de Lina. Bebió un poco más lento el segundo vaso y le pareció que el
ponche estaba algo dulce. Se sirvió nuevamente, mientras observaba a todos a su
alrededor, ya no le parecía tan pesado el ambiente, quizás no sentía tanto
coraje.
Al cabo de cinco vasos de aquel ponche, Filia sentía que no le
encontraba razón a estar allí parada al lado del buffet tomando ponche y riéndo
compulsivamente se entremezcló con los demás chicos y comenzó a
bailar.
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Xellos apareció en el balcón de la mansión una
hora más tarde. Los fraternos habían descubierto a unos chicos tratando de
entrar a la mansión por las puertas de servicio. Chicos de otra fraternidad que
no habían sido invitados por problemáticos.
Realmente se sentía un poco
malhumorado, a pesar de que le sonreía a todas las chicas con las que cruzaba
miradas. Trataba de divisar a Filia entre el grupo de estudiantes que bailaban
desenfrenados al ritmo de la música que Lina cantaba.
*Debo reconocer que
tú sí sabes cómo animar una fiesta querida Lina. No voy a dejar de insistirte en
que te unas a la sororidad de las chicas Mazoku de Seiryuun.*
Mientras
observaba a Lina cantando el grupo de chicos se fue abriendo para dejar a una
sola figura bailando justo al centro del salón. La chica llevaba una microfalda
dorada a las caderas, una camisita encantadora y se movía sensualmente al ritmo
de la música.
"¿Filia?" Gritó atónito.
Bajó las escaleras de
inmediato y se fue abriendo paso entre los chicos. *Pensé que habías dicho que
no sabías bailar Filia.* Estaba bastante enojado con Filia, por haberle mentido
y por la golpiza que le había propinado en la biblioteca. Necesitaba hablarle a
solas. *Un momento, ¿realmente necesito hablarle a solas? ¿Qué me está
pasando?*
Al llegar al centro donde se encontraba Filia la tomó
suavemente de la mano para sacarla de entre los demás, pero Filia se deshizo de
la mano de Xellos impulsivamente y sin pensarlo dos veces le puso las manos tras
la nuca mientras continuaba bailando frente a él.
Xellos puso su cara más
seria, pero Filia solamente se echó a reir mientras con una mano se sujetaba de
su nuca y con la otra acariciaba el pecho de Xellos y más abajo. Las chicas
alrededor comenzaron a gritar eufóricas y comenzaron a imitar los movimientos de
Filia con sus parejas.
Xellos trató de sujetar la mano de Filia con
firmeza. Pero Filia aprovechó el momento para apoyar su cadera en la pierna de
Xellos y continuar bajando su cuerpo mientras movía la cintura. Xellos sentía un
conocido temblor en todo el cuerpo pero no se inmutó cuando Filia comenzó a
subir nuevamente hasta quedar al nivel de su rostro. Respiró profundamente y
esbozó una sonrisa malévola mientras cerraba los ojos.
"¿Filia-chan?" Le
habló roncamente. "¿Quieres jugar?" Filia le sonrió y asintió con la
cabeza.
"Eres muy traviesa." bajó las manos a las caderas de Filia y
comenzó a bailar sensualmente con ella aún agarrada de su nuca. La fue acercando
poco a poco hasta tenerla totalmente colgada de su cuello. Y cuando los demás
chicos fueron cerrando el círculo Xellos pasó una de sus manos a la espalda de
Filia y la fue sacando lentamente hasta una de las puertas de la
mansión.
"No Xel-kun, quiero seguir bailando." se quejó Filia torpemente
cuando se percató de que Xellos la sacaba del salón. "Llévame al salón
Xel-kun."
"Filia, me parece que no debes seguir bailando." Le dijo ya
serio.
"Pero yo quiero seguir...." le suplicaba con ojos de
perrito.
Filia estaba bastante torpe al caminar y Xellos la abrazaba para
que no cayera al piso.
"Ummhh.... te diré algo. Haremos un trato. Yo te
llevaré a bailar en un mejor lugar que el salón si me dices qué estuviste
tomando."
Filia se echó a reir como niñita. "¿Lo prometes?"
"Lo
prometo." Dijo solemne, pero sin poder ocultar una sonrisa
pícara.
"Bien... pues..... te diré... hip... yo sólo tomé ponche de la
fuente. Hip... es un buen ponche el que sirven aquí en la fraternidad. Me tienes
que... hip... que.. dar la receta."
Xellos tuvo que cargar en brazos a
Filia, porque ya la rubia no quería seguir caminando, o mejor dicho, no podía
seguir caminando.
Se dirigía a unas escaleras interiores, pero antes de
subir se dirigió a uno de los fraternos que vigilaban el pasillo.
"Gildo,
ve y retira el ponche que hay en la fuente y reemplázalo por uno nuevo. Y llama
al resto de los fraternos que están en los cuartos de juego, la noche se va a
poner más interesante de lo que esperabamos."
El fraterno no se hizo
esperar y se internó en uno de los cuartos reservados para los fraternos. Xellos
por su parte, subió al segundo nivel y se adentró por uno de los pasillos hasta
detenerse frente a un cuarto. Abrió la puerta con dificultad porque Filia seguía
haciendo ademanes y no se estaba tranquila riendo y diciendo
tonterías.
Más tarde llamaría a Lina, se dijo. Mientras dejaba a Filia
sobre la cama que había en la amplia habitación.
"Es hora de descansar
Filia."
"Nooooo!!!, me prometiste llevarme a bailar." se
quejó.
"Pero no te dije cuándo."
"Eres muy malo." Y puso cara de
niña enojada. Xellos se sentó a su lado en la cama y con mucho cuidado le
desamarró las sandalias.
"No voy a dejar de cumplir una promesa, y menos
una que te haya hecho a tí." Y sin más preámbulos desdobló la colcha que yacía
en el borde inferior de la cama.
"Ummhh.... Xellos?"
"¿Si
Filia?"
"¿Puedo tocarte?"
"¿Tocarme....?" titubeó un poco. "¿Para
qué deseas tocarme Filia?" Le dijo lleno de curiosidad y algo de anticipación
que no pudo evitar.
"Es que.... quería sentir tu rostro."
"Mi
rostro, ¿para qué?"
"Es para sentir... la proporción... la forma..."
Filia se acercó más a Xellos. "Es un ejercicio del modelado... primero se siente
el objeto, con los ojos cerrados y luego lo modelas."
"Ohhh..." Xellos
pensó unos segundos. "¿Dices que sólo el rostro?" Dijo un tanto
decepcionado.
"Ajá."
"Pues...... este...... mhhh....." Filia lo
observaba ansiosa, se notaba en sus mejillas coloradas el efecto del alcohol que
había en el ponche. Aún conservaba milagrosamente los cristalitos en los ojos y
el brillo que se había puesto en el pecho y los brazos le daban un resplandor
extraño que a Xellos le pareció como si estuviera frente a una diosa
dorada.
"Bien... bien..." suspiró. "Pero sólo el rostro y después vas a
descansar, de acuerdo?"
"De acuerdo." Dijo con una sonrisa
aniñada.
Filia acercó las manos lentamente al rostro de Xellos,
primeramente puso las manos a ambos lados de su cara. Xellos cerró los ojos y se
dejó ir levemente con el contacto de aquellas manos sobre su piel. Se sentía un
poco extraño, las manos de Filia pasaban suavamente por los contornos de su
rostro una y otra vez. Luego pasaron por sus ojos. Con los pulgares Filia fue
moldeando cada hondonada y forma de los ojos y la nariz de Xellos.
Filia
observaba detenidamente a Xellos, como si tratara de memorizarlo, pasó una de
sus manos por la boca de Xellos, trazando luego la línea de sus labios,
aterciopelados y suaves. Sin pensarlo Xellos soltó un poco los labios y Filia
pudo moldearlos más a gusto. Dejó caer un poco las manos para pasarlas por su
barbilla hasta llegar al cuello. Sólo dejó una mano, para no dar la sensación de
querer ahogarlo.
Dejó reposar su mano al lado del cuello de Xellos, donde
podía sentir el pulso, rítmico y fuerte bajo sus dedos. Pusó su otra mano en la
misma posición y las fue pasando a la parte posterior de la nuca mientras sentía
que Xellos daba un respiro largo. Estaba muy cerca, por lo que pudo percibir el
cálido aliento de Xellos sobre su rostro. *Dulce...* Pensó sin mucha
preocupación y continuó hundiéndo sus manos en el cabello de Xellos.
Era
una sensación que Filia no podía discernir por causa del nublamiento de su
mente. Xellos por su parte había caido como en un trance y se dejaba llevar por
cada movimiento de las manos de Filia sobre su cabeza. Con la boca entreabierta
y los ojos completamente cerrados, disfrutando la situación.
Filia bajó
una mano al cuello de la camisa de Xellos y sin apenas mover la tela desabrochó
el primer botón de la camisa. Cuando vio que Xellos continuaba sin abrir los
ojos, bajó al segundo botón y repitió lo mismo que con el primero. Uno a uno fue
quitando los botones sin mover la camisa y sin que Xellos se percatara. Subió
nuevamente la mano para continuar con los movimientos sobre el
rostro.
Xellos se inclinó un poco hacia adelante y Filia bajó nuevamente
al cuello pero esta vez no se detuvo en el cuello de la camisa, continuó bajando
las manos hasta situarlas sobre el pecho que se adivinaba tras la abertura de la
camisa. Aún no decía nada, así que continuó explorando el pecho firme que se
ofrecía bajo sus manos. Le abrió un poco la camisa hasta deslizarla por los
hombros y dejarla a mitad de los brazos de Xellos.
Ahora podía tocar lo
que había visto en la clase de escultura. Y era tal cual había pensado, los
músculos de Xellos se sentían firmes y la piel sobre ellos los moldeaba
perfectamente.
Xellos apenas respiraba, y cuando lo hacía era en largos
suspiros que terminaban en un leve ronroneo. Sintió que Filia deslizaba su
camisa por sobre sus hombros. Algo le decía que hacía frío pero el contacto de
las manos de Filia con su piel lo hacían sentir maleable como barro. Se sentía
como aquella figura de barro en las manos de Filia, aquellas manos tenían
definitivamente un toque mágico que le impedían reaccionar.
Cuando Filia
continuó explorando su pecho y su abdomen tenía la leve idea de que debía
detenerla. Muy en el fondo no quería detenerla, pero cuando Filia llegó al
cinturón y comenzó a soltar el seguro sintió un corrientazo de energía subir
desde lo bajo de su abdomen y recorrerle el pecho hasta llegar a su cabeza
haciéndole arquear un poco el cuerpo. Soltó un gemido ahogado y abriéndo los
ojos muy grandes tomó las manos de Filia.
"Es suficiente..." Le dijo a la
rubia con voz ronca cuando finalmente recuperó algo de aliento. Filia
simplemente puso cara de tristeza.
"Es en serio Filia, debes descansar."
lo dijo con firmeza pero no muy convencido.
"Entonces dame un beso de
buenas noches, porque me he portado muy bien." Dijo pícaramente
Filia.
"Muy bien diablilla, ya que te has portado tan bien..." Se acercó
y le dio un beso en la mejilla, muy cerca de la boca. El perfume de cerezas de
Filia lo volvió a tomar por sorpresa y se tardó más de la cuenta en terminar el
beso, mientras aspiraba profundamente. Al separarse Filia se acostó
tranquilamente en la cama y Xellos la cubrió con la colcha.
Se pusó en pie y comenzó a abotonarse nuevamente la camisa y a
alisarse los cabellos que Filia había alborotado. *No solamente me desarreglas
la camisa y el cabello... casi me desarmas por completo condenada chiquilla.*
Pero Filia ya había quedado dormida apenas tocar la almohada y su rostro era tan
angelical que no pudo evitar soltar una risa.
"¿Quien diría que Xellos
Metallium dejaría escapar una presa tan fácil? Que descanses querida Filia" y
diciendo esto cerró con llave la puerta de la habitación para ir en busca de
Lina.
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Jejjeje, ¿que les pareció? No se piensen que ya se
acabó. Sigan pendientes. Gracias por el apoyo.