Donde Xellos y Filia se sienten sumamente confundidos acerca de sus sentimientos
el uno por el otro.
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Notas
Este capítulo se va suave
y tranquilo.
Todos los personajes de Slayers pertenecen a su creador, de
ninguna forma me estoy adjudicando propiedad alguna sobre ellos. ¡¡Qué
cantaleta!!
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Xellos se quedó mirando la puerta del
apartamento de Filia. Aún respiraba forzadamente y sus labios se veían más rojos
de lo normal. Apretó los puños con fuerza hasta que se percató que arrugaba el
dibujo que Filia le había obsequiado. Una venita le latía en una esquinita de la
frente y una ceja le temblaba.
*Pero cómo se atreve esta chiquilla
insolente a hacerme esto por segunda vez!!!* Gritó
mentalmente.
"¡¡FILIA!!"
Pero la puerta no se abrió. Estuvo un
rato más tratando de calmarse, antes de salir con paso airado y bajar por las
escaleras. Al llegar al auto lo arrancó a toda velocidad en dirección a la Casa
Fraterna.
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Filia había escuchado a Xellos gritar su nombre
afuera en el pasillo. Pero su corazón latía muy rápido y estaba muy confundida.
Se quedó muy quieta, olvidando respirar. Al poco rato escuchó los pasos de
Xellos alejarse y más tarde su auto cuando arrancaba.
Estaba pegada a la
puerta como si su vida dependiera de ello. Se llevó una mano al pecho como si
así pudiera tranquilizar su agitado corazón. *Calma Filia... shhh... tranquila,
ya, ya* Se repetía una y otra vez como lo hiciera su mamá cuando de pequeña se
levantaba con una pesadilla.
Fue a la cocinita y se preparó un té para
calmarse un poco. Luego se dirigió al baño y se duchó, se puso una bata, apagó
las luces y se metió a la cama.
Hacía unos minutos que se había acostado
cuando sonó el teléfono. Lo pensó un rato, miró el reloj, aún las nueve de la
noche. Se levantó a tientas, encendió las luces y contestó el
teléfono.
"¿FILIA, DONDE HAS ESTADO?, NO HAS REVISADO TUS MENSAJES
TONTA!!"
"Shh Lina, que me vas a reventar la cabeza." le replicó la
rubia.
"¿Dónde estabas metida?, ¿todo está bien verdad?"
"Lina, la
próxima vez que desee ser abandonada en medio de una situación difícil te
llamaré."
"Pero te sucedió algo, ya dime tonta, que no me agrada el
suspenso."
"Estoy bien Lina, Xellos me trajo a la casa, pero antes me
llevó a cenar porque no había comido nada." le contó a su amiga aún sabiendo que
trataría de molestarla más tarde con insinuaciones.
"Más le valía a ese
ceso hueco que te tratara bien, sabe que no puede hacerme enojar."
"Oye
Lina... ya iba a dormir, si quieres hablamos mañana, te parece?" le dijo dando
un gran bostezo.
"Umhh..."
"Espera, casi me olvidó, cómo está
Zelgadis, todo bien con él, qué pena todo lo que pasó." dijo un poco
alterada.
"No te preocupes Filia, no pasa nada con eso. Resulta que Zel
es un viejo compañero de clases, la pasamos muy bien sin ti. No que no nos hayas
importado... pero la fiesta estuvo genial. Además Amelia logró sacudir su
corazón de piedra."
"¿Ehh?" dijo sorprendida Filia.
"Nada, mañana
en el almuerzo te cuento, ve a dormir que te escuchas muy mal. Sueña con los
angelitos." y sin esperar respuesta le colgó.
"Vaya coincidencia." pensó
Filia.
Y diciendo esto se regresó al cuarto, apagó las luces y trató de
conciliar el sueño. Cosa que logró muy entrada la noche y le provocó confusas
pesadillas, en todas finalizaba besando nuevamente a
Xellos.
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Xellos había llegado a la casa fraterna muy
malhumorado. Había subido a su habitación y había dejado instrucciones de que no
se le molestara para nada en absoluto.
Se duchó, se puso una pajama de
seda púrpura con bordes dorados y revolcando la colcha de la cama se sentó con
las piernas cruzadas y abrazando una de las almohadas. Miraba fijamente al
vació.
*No puedo entender qué me esta haciendo esa chiquilla tonta. Me ha
dejado encendido en ascuas dos veces, a mí.* Bajó el rostro hasta la almohada y
suspiró como un pequeño. *Y esto que siento... Pero si sólo la conozco hace dos
días, aunque a mí me pareciera que la conozco hace una eternidad, siglos de
siglos...*
Respiró profundamente. "Soy un tonto... Xellos Metallium,
estás cayendo por una chica que conoces hace apenas dos días, eres deprimente."
se dijo en tono de reproche.
Recordó el momento en que Filia, borracha,
le había hecho pasar el momento más delicioso de la noche... y después en su
apartamento.
*Filia, Filia... Nadie me hace sentir tantas cosas y se sale
con la suya querida Filia.* cerró los ojos y abrazó más fuerte la
almohada.
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Cuando Xellos llegó a la clase de escultura,
Filia aún no llegaba. Tomó su lugar al frente de la clase y sin quererlo deseó
que Filia llegara muy pronto.
Habían pasado aproximadamente quince
minutos cuando la puerta trasera del salón se abrió y por ella entró Filia,
cargando sus materiales y un poco acalorada por la prisa. Se dirigió a su lugar
y Xellos levantó la vista levemente, aquellos ojos azules como el cielo estaban
clavados en él. Sonrió levemente cuando Filia le saludó tímidamente moviéndo los
dedos. Bajó nuevamente la vista antes que el profesor se percatara de la
dinámica.
Filia comenzó a trabajar, estaba como frenética, las manos le
temblaban, apenas podía controlar la respiración, pero el entusiasmo y la
concentración de su rostro eran extremos. El profesor Otaru se le
acercó.
"Joven Filia, veo que hoy vino con muchos ánimos de trabajar." le
dijo tranquilamente y en un tono que sólo podían escuchar su estudiante y
él.
"Ah... profesor... es que ya perdí una clase, gomen, no me sentía muy
bien." respondió Filia con una sonrisa.
"Pues es excelente el entusiasmo
que percibo. Pero no te apresures tanto, aún tienes tres días y la prisa sólo te
puede llevar a cometer errores. Eres muy buena estudiante Filia, y vale la pena
que le des tiempo a tu trabajo, que lo sientas y le imprimas tu
sentimiento."
"Pues sí, creo que sí. Lo tomaré en cuenta profesor. Es
sólo que hoy tengo muchas ganas de trabajar." continuó sonriendo.
"Te
preguntaré algo Filia, sabes que en el próximo trabajo vamos a usar los modelos
pero podrás usar tu imaginación. Estamos algo cortos de modelos, y me preguntaba
si interesabas colaborar con la clase en ese aspecto." el profesor la miraba con
seriedad.
"Pero... y cuándo haré mi trabajo?, o sea, si modelo no podré
hacer mi escultura." le dijo sorprendida.
"He decidido acerte el
acercamiento porque sé que eres muy diligente con tu trabajo Filia y siempre
eres de las primeras que terminas tus trabajos. Estoy seguro que en el último
trabajo, que durará aproximadamente dos semanas, tendrás tiempo suficiente para
terminar dos en vez de uno. ¿Qué dices Filia? ¿te animas? Piensa que es un reto
diferente y puede enriquecer tus experiencias en el arte." le dijo esperanzado
el profesor.
Filia sabía que el profesor era muy serio con sus clases,
también sabía lo difícil que era conseguir modelos, incluso para la clase de
dibujo era difícil.
"¿Puedo pensarlo un poco profesor?" le dijo
respetuosamente.
"Claro Filia, me dejas saber si te decides o no." le
sonrió levemente el profesor.
"Hai profesor."
El profesor se alejó
y Filia continuó trabajando pensando en lo que el profesor le acababa de decir.
De a ratos observaba a Xellos, no tanto por el trabajo que hacía, sino que más
bien para darse el gusto de mirarlo.
La clase pasaba rápidamente para
Filia, que unos minutos antes admiraba su trabajo casi terminado. Una diminuta
figura de Xellos en barro, perfecta hasta en la expresión plácida de su rostro.
Filia tomó la toalla vieja, se limpió las manos y envolvió cuidadosamente la
figura.
Xellos se percató que Filia ya había terminado por el día, pero
él necesitaba alguna excusa para hablar con ella. Sin pensarlo dos veces le hizo
señas a Filia de que lo esperara. Aún faltaban varios minutos y Filia aprovechó
para sacar su libreta de dibujo y hacer más esbozos de Xellos en esa
posición.
Filia esperó pacientemente hasta que la clase terminó y Xellos
se cambió tras los bastidores. Filia suspiró al verlo acercarse a ella.
Semidesnudo, vestido, daba igual, Xellos la hacía estremecer con sólo
verlo.
"Filia querida." le sonrió tontamente con los ojos cerrados.
"¿Cómo estás?"
"Pues... muy bien, ¿y tú?" sonrió
tímidamente.
"Perfectamente."
Pasaron unos segundos y ninguno
hablaba. Filia se retorcía las manos y a Xellos le bajaba una gota de
sudor.
"Filia... me preguntaba si estarías ocupada este sábado en la
noche." dijo de repente.
"Umhh.... creo que... no, no estaré ocupada.
¿Por qué?" preguntó ansiosa.
"Quería saber si te agradaría acompañarme a
bailar... me gustaría cumplir mi promesa." le dijó guiñando un ojo.
Filia
se ruborizó levemente, "pues yo..."
"No me digas que no sabes bailar
Filia querida porque sé que no es cierto." le interrumpió Xellos con una sonrisa
pícara.
La rubia abrió los ojos muy grandes, no recordaba que había
bailado con Xellos y ahora que lo pensaba su rostro se puso pálido.
"Eres
excelente para mover las caderas..." le dijo en tono más bajo para que el resto
de los estudiantes que aún se encontraban en el salón no los
escucharan.
"... y esa elasticidad para bajar mientras continuas bailando
es... ITAI." no pudo terminar porque Filia había tomado la libreta de dibujo y
lo golpeaba repetidas veces mientras sentía que su rostro casi brillaba por la
verguenza.
"Oh vamos Filia, debes reconocer que sabes mover el esqueleto.
Itai!!" más golpes a la cabeza de Xellos.
Finalmente Xellos le arrebató
la libreta. "Qué carácter querida Filia. Vas a arruinar tus
dibujos."
"Hago lo que quiera con mis dibujos." le dijo furiosa mientras
trataba de arrebatarle la libreta.
"¿Qué tienes aquí ehh?" le decía
mientras alejaba la libreta de sus manos. Filia, en su afán por arrebatarle la
libreta estaba prácticamente recostada sobre Xellos y se movía frenéticamente
sobre él.
Xellos aprovechó el momento para apretarla contra sí y
plantarle un furioso beso. Filia forcejeó un poco pero finalmente dejó de
moverse y pasando sus manos a la espalda cerró los puños sobre la camiseta de
Xellos. Finalmente Xellos la apartó un poco y la miró muy serio, sus ojos
amatista fijos en los azules de ella.
"¿Eso es un sí?" le preguntó von
voz ronca.
"Mi libreta..." Xellos deslizó la libreta hasta el asiento de
Filia. Al mirarla le pareció perfecta, ruborizada, algunos mechones rubios
desligados de su coleta y con los labios entreabiertos. "Pasaré por tí a las
siete... ¿bien?" volvió a preguntarle.
"Bien..." le respondió tras un
largo silencio. Y lo tomó por sorpresa tomándolo por el cuello de la camiseta y
plantándole un beso muy parecido al que momentos antes compartieran.
"Me
estás haciendo perder la razón Fi-chan." le susurró al oído. "¿Te pondrás una
faldita tan corta como la que usaste en la fiesta?, te hace ver muy sexy cuando
mueves las caderas." Filia abrió los ojos muy grandes, pero antes que pudiera
responder ya Xellos se había escapado de su abrazo y mientras salía por la
puerta le decía animadamente. "Es de lo único que hablan los fraternos... de
verte bailar otra vez."
"¡¡¡¡¡¡XELLOS!!!!!!" le gritaba furiosa Filia
mientras tomaba sus materiales y salía corriendo tras
él.
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Los dos días que faltaban para el sábado pasaron
rápidamente para Filia. Ver a Xellos a diario le daba ánimos para ir temprano a
las clases, aunque luego Xellos no pudiera quedarse a charlar mucho con ella
después de clases. Estaba tan feliz que incluso le había dicho al profesor Otaru
que aceptaba posar para la clase durante el próximo trabajo.
El sábado se
la pasó en su casa trabajando con las pinturas que tenía en mente. Estaba
bastante metida en lo que hacía pero seguía confiada, esta vez había colocado la
alarma de su reloj despertador tres horas antes de las siete, para que le
avisara el tiempo de comenzar a prepararse.
Xellos iba a quedar de una
pieza cuando la viera. Esta vez había escogido algo en rojo oscuro y algunos
tonos metálicos.
El sonido de la alarma la sacó de su concentración y muy
entusiasmada limpió los pinceles y cubrió los tubos de pintura. De inmediato se
metió a la ducha.
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A las siete en punto Xellos estacionaba
su auto frente al Edificio Draconiano. No se sentía nervioso pero si algo
inquieto. Filia le resultaba un misterio. Cualquier otra chica no hubiera
tardado tanto en perder la razón tras él. Y Xellos se encargaba de que así fuera
lo más pronto posible. No concebía una relación muy larga con cualquier chica,
por más especial que la imaginara.
Y Filia le estaba rompiendo esa regla
general que se había impuesto. Subió las escaleras con una rosa en la mano. Iba
vestido con una camisa muy elegante, amarillo mostaza y unos pantalones de
mezclilla negros, algo ajustados. Llegó hasta la puerta de Filia y tocó una
vez.
"¿Filia...? Soy Xellos...." La puerta se había abierto al primer
toque y tuvo que recordarse cerrar la boca antes que Filia se burlara de su
expresión.
Filia llevaba su rubia melena suelta, con uno que otro
cristalito plateado entre sus rizos. Llevaba un traje rojo muy ajustado, con
tirantes de piedrecillas. El largo de la falda le llegaba a los tobillos y tenía
una abertura sobre la pierna derecha que le llegaba más arriba del muslo
mostrando la forma de su pierna. Un hermoso bordado en la forma de un dragón
dorado le recorría el borde superior del vestido, bajando por el lado derecho y
bordeando así mismo la abertura hasta abajo.
Llevaba unas sandalias de
tacón alto, amarradas delicadamente a los tobillos. Los labios color cereza
suave y los ojos azules muy bien delineados con algo de brillo dorado. Adornaba
sus brazos con una sencilla abrazadera en forma de dragón también. Xellos pensó
que a Filia decididamente le encantaban los dragones.
Cuando finalmente
salió de su estupor, le dio un beso y le extendió la rosa. Ella la aceptó
gustosa, acto seguido le extendió el brazo.
"Luces hermosa querida
Filia." le sonrió con los ojos cerrados.
"¿Cómo puedes saber que luzco
hermosa cuando tienes los ojos cerrados la mayor parte del tiempo?" le
preguntó.
"Sore wa himitsu desu." Al escucharlo Filia lo golpeó
suavemente en el hombro.
"Mejor vamos."
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Xellos la
llevó a un club muy elegante y después de cenar algo ligero comenzaron a bailar.
Filia se sentía en el cielo. La música, el ambiente, todo era muy romántico para
ella. *¿Será acaso que me estoy enamorando?* Esto se lo preguntaba una y otra
vez mientras fijaba su vista en aquellos ojos amatista tan hermosos. Xellos le
habló cosas dulces toda la noche y no dejaba de adornar sus labios con aquella
sonrisa tan encantadora.
Fue durante uno de los recesos, mientras bebían
algo suave que se presentaron los problemas para Xellos.
Sus ojos se
oscurecieron el momento mismo en que pudo distinguirla. Vestía con etéreo traje
blanco, sus manos estaban adornadas con todo tipo de joyas y piedras preciosas.
En una de ellas sujetaba una copa de vino. Su piel marcadamente bronceada
contrastaba con el brillo plateado de sus cabellos y sus ojos dorados brillaban
con un instinto salvaje.
No dijo nada... simplemente se quedó esperando.
Sabía que ella lo buscaría en algún momento. Filia al parecer no había notado
las miradas entre ambos. Pero al ver que se levantaba de donde se encontraba y
se dirigía a ellos no pudo más que soltar un gemido desesperado.
"Buenas
noches querido Xellos, veo que no pierdes el tiempo." dijo esto mirando
detenidamente a Filia, quien comenzó a incomodarse. "Buenas noches Juu-ou-sama."
Filia arqueó una ceja al notar la forma en que Xellos saludaba a la
mujer.
"He querido hablarte, pero no has respondido mis mensajes
cariño... así que he tenido que venir a buscarte personalmente. Debemos
hablar."
Xellos miró a Filia, quien comenzaba a sentirse indignada, no
sólo por la forma en que la extraña le hablaba a Xellos, sino también por la
forma en que lo miraba.
"¿Me disculpas un momento querida?, creo que
necesitaré a Xellos el resto de la noche."
Filia comenzaba a sentir la
cara muy roja, cómo se atrevía aquella extraña a interrumpirlos de esa
forma?
"Lo siento Filia, llamaré un taxi para que te lleve a tu casa." le
dijo Xellos sin atreverse a mirarla a la cara.
Aquello era el colmo,
Xellos mismo le estaba dando más validez a lo que esa otra presona quería que a
ella.
"No va a ser necesario, yo misma puedo hacerlo." le dijo entre
dientes.
"Filia... yo... en verdad lo siento." trató de disculparse. Pero
en esos momentos la mujer le tomó del brazo y comenzó a llevarlo para su
mesa.
"No te preocupes Xellos, no tardarás mucho en encontrar otra
muñeca." le dijo con una sonrisa malévola.
Filia, a quien no se le había
escapado el comentario, le subieron aún más los colores y un aura dorada parecía
envolverla. Salió lo más rápido que le permitían las sandalis y se detuvo en la
salida del club para llamar a Lina.
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Se complica un poco la
trama... ¿cómo podrá Xellos explicarle a Filia lo que siente y más aún, cómo
podrá demostrarle que sus sentimientos por ella son genuinos, si todavía no
entiende lo que siente por ella?