Donde Xellos descubre por qué la Filia que conoce ahora es diferente a la que él
conociera.
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Notas
Todos los personajes de Slayers
pertenecen a su creador, de ninguna forma me estoy adjudicando propiedad alguna
sobre ellos. Última vez que lo digo en esta historia, lo
prometo.
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Habían pasado dos semanas desde aquel día cuando
Xellos y Filia tocaron la piedra. Filia se encontraba de pie frente al
caballete, pincel en mano. Una música suave se sentía proveniente del radio que,
todo lleno de colores, Filia mantenía en su pequeño estudio.
Pensaba
mientras daba pinceladas sobre el canvas, en los eventos de esas últimas dos
semanas. Ciertamente Lina aún no se había recuperado completamente de su
costilla rota, pero ya podía moverse con menos ayuda. Gourry se mantenía siempre
a su lado, siempre que Lina se lo permitiera.
Amelia por su parte, de
alguna forma que ella aún no entendía, se había ganado la confianza de Zelgadis
y era usual verlos juntos. Ahora, después de todo ese tiempo entendía por qué
había hablado con un extraño en el autobús. Sus memorias de esos tiempos habían
regresado y se encontraba rodeada de sus amigos de siempre.
Incluso ahora
reconocía a Xellas. Era irónico verla en forma humana, pero más irónico le
parecía que Xellos fuera humano. Lo cierto era que, aparentemente, el shock que
Xellos había recibido al recuperar sus memorias le había afectado mucho más que
a ella. Ciertamente ella no guardaba ninguna memoria de cómo Xellos había casi
exterminado a los dragones dorados por ordenes de Xellas, no la había
presenciado. Pero él, el tenía recuerdos peores que los que ella pudiera tener y
todos, para su amargura, los había provocado él mismo.
El reloj
despertador de Filia sonó ruidosamente y ella se sobresaltó un poco. El cuadro
ya estaba terminado, pero ella seguía repasando algunos
detalles.
"Supongo que ya es tiempo de soltar el pincel." suspiró y le
echó una última mirada al cuadro. Tenía que dejar esa manía de no querer soltar
los trabajos.
Se metió a la ducha y comenzó a cantar mientras se lavaba
el cabello.
"Umhhh... cerezas... mi preferido." sonrió al pensar que
también era el favorito de Xellos. Cuando terminó y salió de la ducha, se
dispuso a arreglarse el cabello. Esta vez permitió que se le formaran algunos
rizos en el cabello. Se terminó de arreglar el cabello y se vistió. *Esta vez sí
que voy a impresionarte Xel-kun.* pensó divertida. *Y también voy a quitarte esa
cara triste que llevas ultimamente.*
Suspiró al recordar lo díficil que
se le hacía ahora arrancarle un sonrisa. Se había vuelto muy callado y su
sonrisá se había perdido en algún rincón de su hermoso rostro.
Escuchó un
toque de bocina y se asomó a la ventana. Era Lina, en su recién reparado, pero
era Zelgadis quien iba al volante. Amelia iba en al asiento del pasajero y Lina
y Gourry en la parte trasera.
Mientras iban en el auto los observaba a
todos. Ninguno de ellos imaginaba el pasado que tenían, aunque tenía la leve
sospecha de que Lina era la excepción. Finalmente llegaron a la casa fraterna,
no tan rápido como la vez que Lina los había llevado pues Zelgadis era un poco
más cuidadoso.
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Al entrar a la casa fraterna todos los
estaban esperando. Lina y sus amigos eran prácticamente los invitados especiales
en esa ocasión. Xellos los esperaba en la entrada de la mansión vestido de
etiqueta. Sobre sus hombros llevaba una capa que en alguna forma se parecía a la
capa que soliera usar, totalmente negra y ribeteada en elaborados diseños color
dorados. Un broche rojo terminaba su atuendo.
Lina fue la primera en
entrar, esa noche iba vestida con un delicado trajecito dorado, dejando al
descubierto gran parte de sus piernas y muslos. Gourry iba vestido de etiqueta,
así también iba Zelgadis. Ambos chicos iban de brazo con Lina y Amelia
respectivamente. Amelia para la ocasión había elegido un traje negro, de
profundo escote al frente, bordado en delicados motivos florales en azul
oscuro.
Filia entró sola, vestida con un hermoso traje color plata, que
reflejaba la luz tenuemente sobre las curvas de su cuerpo con cada movimiento
que hacía. Xellos la observó fascinado y le extendió el brazo, al cual de
inmediato se aferró, no sin antes darle un beso de bienvenida.
La fiesta
estaba muy animada, sólo que esta vez los únicos que asistían eran
exclusivamente miembros de la fraternidad y sororidad de los Mazoku. Lina,
Amelia y Gourry permanecían sentados, debían permanecer en sus lugares hasta que
se iniciara la parte principal de la fiesta. Mientras tanto, Zelgadis había sido
llevado a la pista de baile por la misteriosa Xellas. La razón por la que
Zelgadis no tenía que permanecer junto a ellos se las había explicado Xellos
mismo.
Zelgadis simplemente ya era parte de la fraternidad, sólo que en
otra de las regiones, por lo que se consideraba simplemente un traslado de
membrecía y era obvio que conocía a Xellas.
"Gggrrr... ya estoy cansada
de estar sentada aquí, al menos nos podrían traer algo de comer." Gruñó
Lina.
"Cierto Lina, siquiera algo de beber." Murmuró Amelia.
"No
todo es comer Lina, además, la ceremonia no puede tardar tanto. Estoy seguro que
a nadie le gustaría una Lina fuera de control por falta de comida." Añadió
Gourry.
"¡BAKA!" Gritó Lina al tiempo que lo golpeaba en la cabeza. A
punto estuvo de levantarse cuando Xellos la interrumpió.
"Vamos Lina,
esto apenas es una iniciación, nadie tiene la oportunidad que has tenido tú para
entrar prácticamente sin ser humillada a la sororidad. Lo mismo va para Gourry y
Amelia." le dijo con una breve sonrisa.
"¿Ciertamente no querrás que me
arrepienta justo ahora verdad Xellos?" le dijo Lina en su tono más dulce pero
con un ligero dejo de enojo. Xellos estuvo pensativo unos momentos y finalmente
accedió a enviarles algunos bocadillos mientras esperaban. Pero fue muy claro en
que sólo serían algunos, ya que luego de la iniciación podrían comer hasta que
estuvieran satisfechos.
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Xellos regresó al lado de Filia.
Su rostro se veia apesadumbrado a pesar de la sonrisa tonta que adornaba sus
labios. Filia se le colgó del brazo pero Xellos ni siquiera se movió. Realmente
detestaba verlo así.
"¿No deseas bailar Xel-kun?" le preguntó sin esperar
respuesta.
"Creo que no sería mala idea... sería interesante ver las
miradas de envidia que voy a recibir." le contestó sonriendo suavemente. Se
dirigieron sin prisa a donde bailaba el resto de los miembros. Bailaban muy
juntos y Filia descansaba la cabeza sobre el pecho de Xellos. Aún le parecía un
milagro escuchar un corazón latiendo allí adentro. Humano... muy humano.
"¿Filia... qué sucede?" le preguntó al verla tan distraida.
"Nada... es
sólo que me gusta escuchar tu corazón." le dijo cual si fuera una niña. Xellos
sonrió, pero no le respondió nada. Pasaron mucho tiempo así, juntos bailando
hasta que llegó el momento en que se anunciaría la admisión de los nuevos
miembros.
Lina, Gourry y Amelia pasaron al frente del salón, donde Xellos
y Xellas los esperaba.
"De rodillas Lina Inverse, Gourry Gabriev y Amelia
Wil Telsa." les ordenó Xellos. Así lo hicieron los tres. Y comenzó el juramento
hacia la fraternidad y la sororidad de los Mazoku. Filia observaba desde una
esquina en el amplio salón. Los presentes en completo silencio mientras los tres
nuevos miembros prestaban juramento.
Finalmente terminó el juramento, la
prueba había sido permanecer sentados sin probar bocado y conociendo lo
desenfrenados que eran Lina y sus amigos en ese aspecto, no se les contó por
falta el haber tomado algunos entremeses. Inmediatamente terminó la ceremonia se
escuchó una ensordecedora ovación por parte de los presentes a los nuevos
miembros.
"¡¡Y ahora es que vamos a comenzar la fiesta!!" gritó Lina
provocando un pandemonium general pues ya todos conocían lo que Lina podía
hacer. De inmediato se acercó a los chicos de la banda y el resultado no se hizo
esperar.
Xellos se dirigió directamente hacia donde se encontraba Filia.
"Necesito tomar algo de aire." le dijo y sin más salieron a uno de los balcones
de la mansión. Allí se quedaron sin hablar por mucho tiempo, él abrazándola en
silencio. Finalmente Filia decidió hablar.
"Xel-kun..."
"Sí,
Fi-chan."
"No me gusta sentir lo triste que estás." le dijo mirándo a lo
lejos.
"No puedo evitarlo Fi-chan."
"Demo koi, este es otro tiempo
y otro lugar. Es como una nueva oportunidad." le contestó Filia.
"Lo
sé... pero hubiera sido más fácil si no hubiera recordado. Es como un pesad
castigo y lo peor es que creo que lo merezco."
"No digas
eso."
"Sigo siendo Mazoku..." rio con algo de amargura.
"Pero sólo
de nombre, ya no eres un demonio, menos un monstruo... aunque lo de diablillo
aún te persigue." rió Filia pícaramente. Con eso logró arrancarle una débil
sonrisa. "Tú sigues siendo una dragoncita encantadora y debo decir que no
extraño tus arranques de cólera." le dijo medio bromeando. Filia le dio un leve
codazo. "Urusei." le dijo jugando.
"Itai... no seas agresiva Fi-chan." le
dijo dulcemente. "¿Qué te parece si después de la fiesta te llevo a tu
apartamento?"
"¿Es eso una propuesta indecente?" le dijo
pícaramente.
"Eso depende de cuán indecente quieras que sea." le contestó
Xellos de igual forma.
"Ummhh..., eso suena
bien."
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Lina cantaba nuevamente con los chicos de la
banda.
"De tanto buscar... por fin te encontré y tú desde otras vidas
esperándome. Que nada es casual, destino mas fe y ahora nuestras almas
descubriéndose... doy vueltas en el aire cuando conmigo haces y
deshaces."
Y mientras cantaba Gourry bailaba seductoramente frente a
ella. Filia los veía interactuar desde el balcón donde ahora se encontraba con
Xellos. El cambio definitivamente la había venido bien a Gourry, ya no era tan
olvidadizo, de hecho, Lina debía tener cuidado con Gourry porque era más que
obvio que iba por ella. *Esos dos siempre estarán juntos.*
Más al centro
del salón Amelia y Zelgadis bailaban. También a Zelgadis le había ido bien el
cambio, ya la presión de encontrar una cura para su estado de quimera no lo
deprimía, incluso era un poco menos gruñón. *Y se ve tan guapo como cuando era
de piedra.* pensó Filia sin realmente ponerle mucha atención. Zelgadis siempre
había sido guapo, aún en su forma de quimera, sólo que quizás en esos momentos
él no podía apreciarlo por el odio que conservaba. Pero libre del odio y de su
pétrea apariencia, Zel era un chico sumamente agradable.
Amelia por otra
parte, había cambiado mucho, haber crecido fuera de un palacio la había vuelto
más realista, no que eso la hubiera cambiado tanto como para hacerla cruel.
Seguía siendo la más cariñosa y tierna del grupo.
Finalmente y después de
un buen rato terminó la fiesta. Comenzaron a despedirse y Filia le indicó a Lina
que Xellos la llevaría de vuelta a su apartamento.
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Ya en
el apartamento Filia se cambió de ropa y muy contenta llevó a Xellos, con los
ojos cerrados hasta el pequeño estudio.
"¿Vamos Filia, no me vas a decir
de qué se trata?" le decía Xellos haciendo pucheros. "No, es una sorpresa." le
decía juguetona.
Finalmente estuvo frente al caballete y Filia le indicó
que podía abrir los ojos.
"Vaya... vaya..." dijo Xellos
asombrado.
"¿Te gusta?" le preguntó Filia
"Pero cómo pudiste
hacerlo. No recuerdo haber posado para ti de esta forma." Filia sacó su libreta
de dibujo y le mostró a Xellos todos los borradores que conservaba de la clase
de escultura, ya que había terminado antes que los demás alumnos se había
dedicado a dibujarlo a él.
"Me sorprendes Fi-chan... pero... ¿alas?" le
dijo levantando una ceja.
"Así es como te vi desde el primer instante."
le dijo Filia algo sonrojada. El cuadro mostraba a Xellos en la misma posición
que había tenido cuando posaba para la clase de escultura pero Filia le había
añadido dos alas de angel. Realmente parecía un angel.
"Filia..." le dijo
en una voz algo ronca y conmovido.
"Shhh.... Xel-kun." se puso frente a
él. "Xel... vamos a la sala un momento, ¿vamos a hablar un rato quieres?" Xellos
asintió y se dejó llevar.
Se sentaron juntos y Filia inició la
conversación.
"Xel... es un poco extraño que hayamos terminado juntos
después de todo. Pero pienso que debemos aprovechar la oportunidad y no permitir
que el pasado nos ahogue ahora que todo parece ir mejor. Quizás suene como
Amelia, pero no es justo permitir que eso suceda." le dijo Filia mientras le
acariciaba las manos.
"Lo sé Fi-chan... es sólo que las imagenes que
conservo no son nada agradables." le dijo Xellos con tristeza.
"Pero esos
no son recuerdos de esta vida Xel-kun. No tienes por qué torturarte con eso." le
dijo Filia obstinadamente.
Xellos la observó. Definitivamente Filia era
muy diferene a pesar de haber recuperado sus recuerdos.
"Fi-chan,
¿quieres saber un secreto?" le dijo Xellos muy serio. Filia asintió.
"Mi
madre, en esta vida es... Sylfiel." Filia lo miró asombrada.
"Y sigue
siendo tan buena y dulce como lo era cuando la conocí. Es por eso que me siento
tan mal con esas memorias que regresaron." le explicó. Filia se quedó pensativa
unos momentos. Y finalmente se volteó a mirarlo.
"¿Quieres saber un
secreto Xel-kun?" le dijo con mirada inocente.
La miró con curiosidad
esperando a que Filia hablara. Realmente Filia era algo diferente de la que él
había conocido como ryuzoku.
"Xel-kun... mi papá en esta vida..." Filia
dejó la frase colgando un buen rato. Xellos vio que la sonrisa inocente de Filia
cambiaba a una sonrisa entre juguetona y diabólica. Sin decir mucho más Filia
escurrió la mano entre la camisa de Xellos y comenzó a hacer lo que tan bien
sabía hacer. Xellos respiró profundamente, sabía lo que Filia iba a hacerle con
aquellos dedos suyos.
"Mi papá es Gaarv, el ex rey dragón demonio del
norte." Y Xellos no tuvo ni tiempo para reaccionar porque Filia ya había tomado
control sobre sus emociones.
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Ufff... ¿les agrada el final?
Esa sí que fue una sorpresa.
Gracias a todos los que enviaron reviews y a
todos los que leyeron. Se cuidan mucho.