Fauna y Flora del Uruguay - Aves de bañado
AVES DE BAÑADO
(Gallinetas, Pollas de agua y Gallaretas)
Entre los diversos grupos de seres vivos que integran las comunidades biológicas propias de ambientes palustres, ya sean éstas bañados, lagunas, pantanos, esteros o zonas marginales de vegetación hidrófila o pastizales de inundación, sin duda el de las aves es uno de los más conspicuos e importantes. En lo referente a la fauna uruguaya, cabe señalar que casi la mitad de las especies que la conforman están vinculadas en forma permanente o temporal a estos ambientes. Con referencia a la conservación de tan importante elenco de aves, se puede inferir que todos los factores que tiendan a afectar estos tipos de hábitat, como sin duda son la canalización y desecación de bañados, la destrucción de los montes marginales, la contaminación de las aguas con desechos industriales o con plaguicidas agrícolas arrastrados por las lluvias, etc., están incidiendo en forma altamente negativa y muchas veces irreversible sobre una gran parte de nuestra fauna ornitológica.

Acaso uno de los conjuntos de aves más característicos de los ambientes de referencia sean los representantes del orden Gruiformes, particularmente aquellas especies que conforman la familia Rallinae, conocidos comúnmente con los nombres de gallinetas, burritos, pollos de agua y gallaretas. Con excepción de las regiones árticas y antárticas las alrededor de ciento cuarenta y dos especies de la familia, en su gran mayoría de hábitos acuáticos o residentes de zonas húmedas, se distribuyen por el resto del planeta. Mejor representadas en los trópicos y subtrópicos, algunas formas tienen amplia distribución; en tanto que otras son muy localistas, sin faltar las que realizan importantes desplazamientos migratorios.

El registro fósil de estas aves es muy antiguo y algunos hallazgos se remontan al período cretácico superior, hace unos setenta millones de años.


Gallineta manchada (Pardirallus maculatus).

Gallareta de alas blancas (Fulica leucoptera).

De modo muy general y en base a ciertos caracteres externos no muy convincentes, las especies vivientes del grupo pueden ser repartidas en tres tipos: al primero (Rallinae) corresponden las gallinetas, burritos y otras formas afines. Trátase de un elenco muy heterogéneo en lo que hace referencia al tamaño, habida cuenta que reúne desde las especies más pequeñas de toda la familia, hasta las de porte mayor como es el caso de los representantes del género Aramides al que pertenecen el crespó o gallineta grande (Aramides ypecaha) y el chiricote o crespó chico (A. cajanea) dos de las especies más conocidas del país. Todas ellas tienen el cuerpo comprimido lateralmente como resultado final de una larga adaptación que les permite un fácil desplazamiento a través de la densa vegetación palustre en la que habitan y, que por lo común está constituida por cañaverales, juncales y comunidades de paja cortadera, etc.

Las alas cortas y redondeadas en todas las especies, son poco aptas para el vuelo, a tal punto que son numerosas las formas que están en camino de perder esta capacidad de traslación o de hecho la han perdido, como es el caso de varias estirpes que evolucionaron en islas oceánicas. Sin embargo, sabemos que esta supuesta incapacidad de vuelo no es confirmada en todos los casos, ya que por lo general son aves que vuelan bastante bien, pese a su tendencia bastante generalizada de no hacerlo, principalmente durante las horas del día.

En la mayoría de las especies el tarso es fuerte y los dedos extremadamente largos -excepto el posterior, que casi por lo general es de reducidas dimensiones- razón por la que el conjunto de los miembros posteriores aparece desproporcionado con relación al resto del cuerpo. Empero, este desmesurado alargamiento de los dedos, no es más que otra de las adaptaciones tan comunes en los organismos vivos, y que en este caso posibilita que las aves transiten con notable facilidad sobre terrenos fangosos y plantas acuáticas flotantes, elementos frecuentes en los ambientes en que desarrollan su actividad vital. Esta peculiar conformación de los dedos no impide por otra parte, que las gallinetas trepen verticalmente por las ramas en caso de necesidad. La cola de todas las especies de rálidas es casi siempre muy breve y conformada por plumas extremadamente blandas; en tanto que el pico, largo en ciertas especies y muy corto en otras, es comprimido y provisto de surcos longitudinales en los que se localizan los orificios nasales. La coloración del pico y de las patas es muy viva en la mayoría de las especies. El padrón de colores de las gallinetas, en el que predominan las tonalidades pardas, grises y castañas les ayuda a pasar desapercibidas -de hecho son mucho más oídas que vistas- aunque seguramente su mejor salvaguardia está vinculada con la impenetrabilidad de los lugares donde viven y que los hace inaccesibles para los depredadores naturales. El carácter inqu'eto de la mayoría de las especies se paténtiza en el constante movimiento vertical de sus cortas colas; hecho que resulta particularmente llamativo en aquellas formas en que las plumas blancas de la región actúan a la manera de un semáforo o señalero de comunicación interespecífica. Durante las horas del día se muestran poco activas; mientras que durante el crepúsculo e incluso en la noche es cuando despliegan su mayor movilidad. Anidan sobre el suelo, entre la vegetación, en arbustos y aún en agujeros o depresiones naturales. Los huevos son de coloración bastante variada y casi siempre manchados. Por regla general, el plumaje de los pichones es oscuro y en algunas especies existe una marca de color rojo en la base del pico. Son muy ariscos y permanecen en el nido alrededor de cuatro días, a pesar de que pueden movilizarse casi al momento de nacer. Son alimentados por los padres durante unos veinte días y retiran el alimento del pico de sus progenitores. Parece ser que en ciertas ocasiones, los juveniles de una nidada anterior colaboran en la crianza de sus hermanos menores. La alimentación de las distintas especies incluye diversos invertebrados propios de zonas húmedas, pequeños vertebrados, huevos de otras aves y hasta semillas, frutos y otros elementos de origen vegetal.

En la fauna uruguaya, además de las especies ya mencionadas, este primer grupo de gallinetas está representado por las formas del género Pardirallus que incluye a la gallineta de pico rojo y azul (P. sanguinolentus) y la manchada (P. maculatus); así como también el burrito de patas rojas (Laterallus leucophyrrus) y el de patas verdes (L. metanophaius), lo mismo que las especies aún más pequeñas como el burrito de pecho amarillo (Porzana flavivente), el de alas moteadas (P. spílotera) y por último el burrito pintado (Cotumicops notata). El hecho cierto de que las actividades vitales de estas pequeñas aves transcurran en el interior de la densa vegetación de bañados, esteros y lagunas, así como en zonas de pajonales y grandes pastizales, hace que pasen desapercibidas, contribuyendo asimismo a que sea limitada la información que se tiene acerca de sus hábitos en general.

De costumbres y características bastante similares son las pollas de agua (Gallinulinae) integrantes del segundo grupo de la familia en cuestión. Están en general más relacionadas con los ambientes acuáticos y como ocurre en las formas anteriores, también tienen los dedos muy desarrollados y en algunas especies provistos de membranas marginales poco manifiestas. Casi todos sus integrantes poseen un amplio escudo frontal de colores siempre muy brillantes, con predominancia de tonos rojos, amarillos, verde oscuro y azul; coloraciones estas que también están presentes en otras zonas del pico. Igual que la mayoría de las gallinetas que viven en lugares pantanosos, las pollas de agua cambian las plumas de vuelo o rémiges en forma simultánea, quedando en consecuencia incapacitadas para volar mientras dura el proceso que por lo común es de unos treinta días.

Uno de los más conspicuos representante del grupo mencionado, y asimismo la especie que realiza los mayores desplazamientos migratorios -frecuentemente atraviesa el océano Atlántico para llegar hasta el archipiélago de Tristán da Cunha, unos tres mil docientos kilómetros de las costas americanas- es la polla de agua azul (Porphyruia martinica) ampliamente distribuida desde el sur de los Estados Unidos hasta la Argentina. Es poco común en el país y se destaca por el brillante color violeta azulado de la cabeza, el cuello y gran parte de la región ventral, así como por el celeste verdoso de la parte superior. Son en cambio más conocidas la gallineta de pico verde o polla de agua pintada (Gallinula metanops) y la polla de agua negra (G. chloropus). La primera, mucho más pequeña y confiada se caracteriza por el hábito de mover constantemente la cabeza de adelante hacia atrás mientras nada; es de color plomizo con lunares blancos en los flancos y con la cara y parte de la cabeza negros. La segunda mucho más abundante tiene la cabeza y eí cuello de color negro violáceo y la parte superior gris azulado; en tanto que los flancos son grises con una banda blanca discontinua. Es uno de los miembros de la familia con mayor distribución, puesto que vive también en parte del Viejo Mundo. El tercer y último grupo está conformado por las especies quizá más conocidas por la generalidad de la gente. Se trata de las gallaretas o fulicas (Fulicinae), aves definitivamente ligadas al medio acuático, tal como lo demuestra, entre otros caracteres, el tener los dedos provistos de notables membranas marginales especialmente desarrolladas y de conformación lobulada que los convierte en elementos particularmente aptos para la natación, que es por otra parte el habitual medio de traslado en estas aves. Esta particular forma de las membranas marginales de los dedos, ha dado lugar a que en ciertas zonas del Brasil, lo mismo que en el norte de nuestro territorio se las conozca con el nombre común de "carquejas" en clara alusión a la similitud de estas formaciones con las hojas de la planta medicinal del mismo nombre (Baccharis sp).

Todas ellas llevan escudetes frontales bastante grandes y de color rojo o amarillo puro con marcas rojas según las especies.

La uñas, notablemente largas en algunas especies, además de resultar formidables armas de defensa, al parecer son utilizadas también para extraer las plantas de que se alimentan del fondo de las lagunas y charcos. Frecuentan principalmente charcos y lagunas abiertas con abundante vegetación flotante.

Sus nidos, por lo general bastante voluminosos, son plataformas semiflotantes construidas con juncos y otras plantas que obtienen en los mismos ambientes. El nido de ciertas especies está provisto de una rampa de acceso muy característica. En el Uruguay viven tres especies; dos de ellas pueden ser vistas regularmente aún en pequeños estanques de agua dulce incluso dentro de la planta urbana de la ciudad de Montevideo o en aguas costeras del Río de la Plata. Ellas son la gallineta grande o de ligas rojas (Fulicaarmíllata) fácilmentedistinguible por la mancha roja que separa el escudete del resto del pico que son amarillos, así como por la típica faja o liga roja de las patas y la gallareta chica o de alas blancas (F.leucoptera) identificable por redondeada del escudete que es de color amarillo o naranja y sin manchas rojas lo mismo que el pico; también se la reconoce por la banda alar de color blanco muy visible durante el vuelo o carreteo sobre el agua. Finalmente corresponde hacer referencia a la gallareta de escudete rojo (F. rufifrons) mucho menos abundante y que se diferencia de la formas antes citadas por el color rojo lacre del escudete que además termina en punta; por las mayores dimensiones de la cabeza y de la cola que tiene las plumas subcaudales de color blanco puro, y por el hábito de llevar la cola casi siempre levantada. Las tres especies son particularmente agresivas, especialmente durante la época de cría y todas ellas tienen la cabeza, y el cuello de color negro; en tanto que el resto del cuerpo es gris pizarra oscuro.

Por último y volviendo al principio, debemos recordar que la expectativa de sobrevivencia de estas maravillas de la naturaleza -que han transitado millones de años de evolución- está como en todos los seres vivos del planeta, íntimamente ligada a la conservación del medio ambiente, y que si no tomamos conciencia de ello y tratamos de detener las mil formas de destrucción a que lo estamos sometiendo, llegaremos irremediablemente al fin de un camino del que ya no será posible retornar.

por el Prof. Juan P. Cuello
Museo Damaso A. Larrañaga
Almanaque del Banco de Seguros del Estado 1992

envíenos

aquí