Helechos del Uruguay
Helechos del Uruguay

En el país existen unas cien especies de ptridófitas distribuidas en diferentes situaciones ecológicas y regiones del territorio. 
Descubrirlas en sus ambientes y respetarlas puede resultar una actividad par demás apasionante.

Gleichenia sp., helecho muy escaso en el país, adaptado a pedregales

La flora nativa uruguaya cuenta con un alto número de especies de plantas, las que en relación con la escasa superficie del territorio uruguayo, le imprimen una característica particular.
La diversidad de ambientes del territorio de nuestro país dados por la variada geografía, así como su ubicación en una zona de clima templado, y la proximidad de varias biorregiones (chaqueña, paranense, atlántica y pampeana), determinan que muchas sean las plantas cuyas poblaciones naturales tengan áreas de ocurrencia que incluyen al menos una pequeña porción del Uruguay.
En esta entrega nos ocuparemos de los Helechos, los que pertenecen a un amplio grupo de plantas conocido en la taxonomía vegetal como Pteridofitas o Pterófitas, a los que podemos ubicar en la escala evolutiva, en forma intermedia entre los musgos y las plantas con semillas.

Estos vegetales han existido en el planeta desde el periodo Devónico hasta nuestros días, y aunque en ningún momento se constituyeron en la flora dominante, han logrado mantenerse en forma más o menos constante en cuanto a número de especies, desde entonces.

Propágulos en fronda.

Actualmente existen alrededor de 9.000 especies descriptas en todo el mundo.

Morfología de los helechos

A diferencia de lo que ocurre con los musgos, los helechos cuentan con raíces, tallos y hojas verdaderos (en general se denominan "frondas" a las hojas), los cuales pueden adquirir formas muy variadas, en particular los tallos y las frondas. Las dimensiones de las plantas varian desde muy pocos centímetros hasta unos cuantos metros de altura.
Los tallos pueden ser muy reducidos o casi nulos, subterráneos denominados rizomas, rastreros, o incluso columnares, elevándose algunos metros como en los helechos arborescentes.
Las frondas son relativamente grandes y visibles, pudiendo ser enteras o divididas. A cada división se le denomina "pinna"; en este último caso la fronda presenta un "raquis" o eje central donde se insertan las pinnas. Cualquiera sea su forma, las frondas presentan un particular modo de desarrollo en espiral, a modo de cabeza de violín (circinadas), fácilmente apreciable cuando las mismas están en el inicio del crecimiento.
En muchos helechos se diferencian claramente las frondas que portan las estructuras reproductivas de las que no lo hacen, denominándoselas frondas reproductivas y estériles respectivamente, mientras que en otros esta diferenciación no se da.
La presencia de estas estructuras reproductivas se percibe como "manchas" de color herrumbre u oscuro en el envés o en los márgenes de las frondas, dichas estructuras se llaman "soros" y según la especie adoptan formas diferentes. Si se observa detalladamente, puede aprecíarse que estos soros están constituidos a su vez por otras estructuras de menor tamaño denominados "esporangios" que es el lugar donde se forman las células encargadas de dar origen a las nuevas plantas.

Reproducción

El ciclo biológico, es decir todas las etapas que se dan desde que se forma una planta hasta que ésta da origen a una nueva generación, puede describirse para la mayoría de los helechos, en forma breve, de la siguiente manera.
Si partimos de una planta adulta, en etapa reproductiva, puede observarse que ésta presenta, tal cual fue mencionado antes, ciertas estructuras características denominadas esporangios. En esos esporangios, luego de un proceso de división celular conocido como "meiosis", se forman unas células particulares, las "esporas", que cuando están maduras son liberadas y transportadas por el agua y el viento. Asi como en las plantas superiores utilizan mayoritariamente las semillas como órgano de dispersión, los helechos utilizan las esporas para tal fin, aunque debe quedar claro que se trata de estructuras totalmente diferentes. Posteriormente estas esporas germinan y dan lugar a una estructura microscópica conocida como "protalo", sobre la cual en determinado momento se formarán las células sexuales o "gametos". Normalmente un mismo protalo produce tanto gametos masculinos (llamados "anterozoides") como femeninos (llamados "oosfera"), aunque normalmente diferidos en el tiempo, de manera de facilitar la fecundación entre gametos de plantas diferentes. Los gametos masculinos son móviles y para su desplazamiento requieren de la presencia de agua, una vez que un antero-zoide logra fecundar una oosfera, se forma una nueva planta de helecho, igual a la planta original de la que partimos en la descripción de este ciclo. En un principio ésta se nutre del protalo hasta que comienza a producir nuevas raíces adventicias. Cuando llegue a su madurez comenzará a su vez a producir esporas, cerrando el ciclo.
Tanto la formación de esporas a través del proceso de meiosis, como la fecundación entre gametos masculinos y femeninos asegura que los hijos no sean exactamente iguales a los progenitores, es decir permite que exista variabilidad, la cual como todos sabemos es absolutamente necesaria para el mantenimiento de la vida en nuestro planeta.

Frondas indiferenciadas (Niphidium sp.).

Fronda reproductiva (Aneimia sp.)

Frondas divididas, característas de muchos helechos (Macrothelypteris, Thelypteris)


Los helechos en sus ambientes naturales

Es frecuente que asociemos a este tipo de plantas con determinados ambientes, con alto contenido de humedad y condiciones de relativamente baja luminosidad, lo cual en muchos casos es correcto, pero no son éstos los únicos lugares en que aparecerán helechos. Si hiciéramos una recorrida por el campo, hallaríamos especies en muy diferentes condiciones ecológicas, desde pleno sol ya sea en praderas, en pedregales o en las proximidades de la costa, hasta en las profundas y oscuras quebradas húmedas, pasando por bañados y arenales o aún creciendo sobre otras plantas sin nutrirse de éstas (helechos epífitos). A propósito de este último ejemplo, existe un curioso caso en el que una especie de helecho (Trichomanes) muchas veces vive sobre los troncos de otro helecho (Dicksonia), no siendo éste su único ambiente ya que también se lo puede hallar en paredones muy húmedos y sombríos.
Otros poseen diversas variaciones en sus estructuras que los hacen más resistentes a la desecación, entre otras podemos mencionar gruesas cutículas, importantes coberturas de pelos, poderosos rizomas que le permiten adaptarse a condiciones ambientales muy diversas.

Cultivo

El estudio de las plantas nativas de un lugar nos permite entre otras cosas, obtener importantes datos de los requerimientos ambientales de las mismas surgidas de la propia observación en el terreno; estos datos pueden ser luego aplicables al cultivo de esos vegetales.
Generalmente cuando nos referimos al cultivo de helechos, asociamos sus necesidades con aquellos ambientes más identificados con ellos, es decir, buscaremos dotar alta humedad al ambiente, evitando el sol directo y las corrientes de aire. En las quebradas se observa mucho mayor cantidad de helechos en las laderas orientadas al sur, donde la humedad es mayor.
En estos ambientes existe una muy importante acumulación de hojarasca generando un suelo muy fértil con una textura ideal para la penetración radical y moderadamente ácidos. Este es el tipo de tierra que deberíamos emplear, adaptando las condiciones de riego y luminosidad de acuerdo con cada especie.
La obtención de plantas puede realizarse a través de división de matas, propágulos obtenidos de las frondas (en algunas especies en particular) o cosechando e induciendo a la germinación de las esporas. Esta última prédica requiere condiciones muy especiales de invernáculo, pero por otro lado, es la menos dañina para las poblaciones en la naturaleza. A nivel de laboratorio existen otras técnicas que posibilitan la obtención de plantas.

Ing. Agr. Carlos Antonio Brussa
Ing. Agr. Iván Grela
Jardines - Suplemento de El País
Primavera ´99.

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