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PLAYA PENINO Y LAS AVES MIGRATORIAS
Esta zona que denomino Playa Penino, es un área que abarca la franja costera, que va desde el puente en la desembocadura del Río Santa Lucía, hasta aproximadamente el Km 30 de Ruta 1 en el Dpto. de San José. Toda esta área tiene una importancia ecológica muy importante debido al punto geográfico donde está ubicada.

Nuestro territorio es muy privilegiado ya que tiene una línea de costas muy extensa, unos 220 km sobre el Océano Atlántico y alrededor de 450 km a lo largo del Río de la Plata.

El área a la que nos estamos refiriendo está sujeta a las condiciones estuáricas del Plata, reinando en sus costas un dinamismo sorprendente, lo cual produce cambios muy rápidos, y fluctuaciones de un día para el otro de la fisonomía costera e incluso dentro del mismo día. Habiendo allí una constante interacción entre los tres elementos básicos, agua, tierra y aire. También es muy importante y muy intensa la actividad de los organismos costeros, muchos de los cuales son difíciles de advertir ya que en algunos casos son de tamaño microscópico o simplemente permanecen ocultos. Algunos soportan condiciones ecológicas de extrema variabilidad, debido a las mareas y a los vientos. Muchos se nutren del aporte que hacen las mareas, otros se desplazan a lo largo de la línea costera buscando su alimento directamente. Algunos de estos organismos permanecen hundidos en la arena o en el fango, mientras otros llevan una vida intersticial.

Este dinámico mundo costero vive y marca ese impreciso límite entre el agua y la tierra, el cual en la zona del curso inferior del Río Santa Lucía, próximo a su desembocadura, y en la zona de influencia de la misma, donde precisamente se encuentra el área de Playa Penino, se forman extensos bañados, los cuales son recorridos por tortuosas cañadas de cursos no bien definidos y que son producto de las mareas. Estas pueden ser de origen astronómico o producto de los vientos, siendo estas últimas las que inciden más, ya que las primeras en el Río de la Plata tienen muy poca amplitud. Sea cual fuere el tipo de marea, la línea costera va sufriendo modificaciones, fluctuando constantemente y produciendo alteraciones en la misma, como producto de la erosión o de la acumulación de sedimentos. Otras veces son los organismos vivos, tanto vegetales como animales los que ayudan a esta transformación.

Esta zona donde el régimen estuárico se manifiesta fuertemente, es decir donde se produce la mezcla de agua salina oceánica con la proveniente de los cursos de aguas interiores, así como la intervención de algunos otros fenómenos propios de los estuarios, hacen que el área sea muy rica en nutrientes, los cuales se acumulan en fangos y arenas barrosas, que quedan al descubierto cuando baja la marea. Estos fangos son ricos en arcillas, limos, óxidos de hierro, y gran proporción de materia orgánica de diversas procedencias, los que son utilizados por un gran número de invertebrados que viven enterrados en los mismos. Estos sitios también son asiento de extensos cangrejales, los cuales cavan galerías subterráneas, que ayudan en parte a la aereación del suelo así como a mezclar los distintos materiales que componen el mismo. Este tipo de ambientes atrae a un gran número de especies mayores que vienen a las playas arenosas a aprovechar esa basta oferta de alimento, destacándose por su abundancia las aves.


Mensacola Cinclodes fuscus uno de los pocos pájaros que nos llegan como visitantes invernales.

Gallineta chica Pardirallus sanguinolentus sobre vegetación flotante

LA VEGETACION

La vegetación de Playa Penino es bastante diversificada de acuerdo a la variabilidad del terreno, pero está expuesta en forma continua a las acciones de los vientos, y a los temporales, los que producen frecuentes incursiones marinas hacia su interior. Por esa razón es que predominan los terrenos inundables, los cuales aparecen en forma de bañados y de esteros.

Por otro lado la acción abrasiva de la arena y la deformadora del viento, hace que en la costa haya una vegetación arbustivo baja y achaparrado, obligando a los árboles a inclinarse hacia el lugar opuesto a los vientos predominantes, formando lo que se llaman los "árboles bandera". Entre estos se destaca el espinillo (Acacia caven) uno de los más resistentes y que crece más sobre la costa, el cual en estas condiciones nunca deja de ser un arbusto con las características ya descriptas. También podemos encontrar algunos molles (Schinus longifoiius) asociados con la espina amarilla (Berberis laudina), el coronilla (Scutia buxifolia) y la espina de la cruz (Colletia paradoxa). En las playas arenosas observamos algunas plantas como el Senecio crassiflorus, una planta carnosa de hermosas flores amarillas que se protege del sol y de las inclemencias del tiempo con una capa pilosa clara.

En lugares con alta concentración salina aparece vegetación halófita como ser el Junquillo (Juncus acutus), el pasto salado (Spartina montevidensis), y otras como Salicornia fruticosa, Limonium brasiliense, etc. En otros sectores existen bañados ácidos y a veces turbosos, donde encontramos plantas oxilófitas (que resisten el medio ácido) e hidrófitas como la totora (Tipha sp.), la espada (Scirpus gjganteus), el junco común (Scirpus californicus), el duraznillo blanco (Solanun malacoxylum), la chirca de bañado (Eupatorium tremulum) y algunos árboles y arbustos como el sarandí colorado (Cephalanthus giabratus), ceibos (Erythrina crista-galli), y frondosos curupies (Sapium montevidense), también un hermoso hibisco autóctono (Hibiscus cispiatinus).

A medida que nos alejamos de la costa aparecen árboles de mayor porte, los que lamentablemente han sido talados, salvándose sólo algunos corpulentos canelones (Rapanea laetevirens). También esta vegetación se ve complementada con algunas hermosas plantas menores que se destacan por sus flores como el caso de la petunia (Petunia parviflora), así como una especie de begonia nativa de exquisitas flores rosado pálido.

LAS AVES MIGRATORIAS DE PENINO

La abundancia de ambientes y la gran arbórea mucho más importante hoy riqueza en nutrientes de los mismos, hacen que la oferta de alimento sea óptirna, sobre todo cuando baja la marea y quedan grandes extensiones de marismas en donde pululan los invertebrados. Esto es aprovechado por un gran número de aves costeras que se dividen los distintos habitats, las cuales van variando a lo largo del año, como consecuencia de los ciclos reproductivos, migratorios y de alimentación.  De las 400 especies de aves que pueblan el Uruguay, unas 200 aproximadamente han sido registradas en Playa Penino y en sus alrededores de las cuales un gran porcentaje son aves migratorias.

A su vez estas especies migratorias proceden de diferentes puntos del planeta, reconociéndose cuatro corrientes migratorias importantes que llegan o pasan por nuestro territorio.

La primer corriente migratoria es la de especies que se reproducen en el Hemisferio Norte, en su gran mayoría en las tundras árticas, las cuales aprovechan el corto verano boreal, período éste en el que la oferta alimenticia es super abundante. Luego del período reproductivo adultos y juveniles emprenden un largo recorrido de varios mires de quilómetros para arribar a sus lugares de invernación en Sudamérica (Primavera, verano nuestro), llegando varias especies hasta nuestro territorio, siendo los chorlos o limicolas en su gran  mayoría las especies que arriban como visitantes de primavera-verano. Algunas de estas especies permanecen todo el período aquí, mientras otras sólo llegan a reabastecerse de alimento siguiendo luego hacia el Sur, llegando en algunos casos hasta Tierra del Fuego, a estas últimas se le llaman aves de paso. Un ejemplo de ello es la Becasa de Mar (Limosa haemastica) y el Chorlo rojizo (Calidris canutus), mientras que las que permanecen en la región son unas veinte especies, de las cuales casi todas fueron registradas para Playa Penino, inclusive el hallazgo por parte del autor y dos investigadores más, de una especie de chorlo nuevo para el Uruguay, se trata del Playero Aliblanco (Catoptrophor.us semipalmatus). Entre las otras especies se destacan el Chorlo Dorado (Pluvialis dominica) y Chorlito Rabadilla Blanca (Calidris fuscicollis). También proveniente del Norte arriba el Gaviotín Golondrina, el cual nidifica en los grandes lagos norteamericanos, habiendo sido registrado en varias oportunidades en el área de Playa Penino.

Una segunda corriente migratorio es la de aquellas especies que nidifican en el extremo Sur de nuestro continente, y cuando las condiciones climáticas pasan a ser adversas, migran hacia el Norte llegando a nuestro territorio a principio del Otoño, permaneciendo además todo el invierno en el mismo. A este grupo pertenecen tres especies de Chorlos observables con frecuencia en el área, ellos son el Chorlo Doble Collar (Charadrius faikiandicus), el Chorlito Pecho Canela (Charadrius modestus) y el Chorlo Cabezón (Oreophoius ruficollis) el cual nidifica en las estribaciones altoandinas. Otra de las especies que nos llegan desde el Sur es la Gaviota Cangrejera (Larus atianticus), muy parecida a la Gaviota Cocinera (Larus dominicanos), cuya gran diferencia está en la coloración de la cola y muy especialmente en el alimento que consumen, mientras la Gaviota Cocinera se alimenta de carroña y de todo tipo de desperdicio que halle en la playa, la otra es un exquisito "gourmet", ya que sólo consume cangrejos de agua dulce. También arriba esporádicamente, el Gaviotín antártico (Sterna vittata) el cual nidifica en las islas antárticas como ser la Rey Jorge donde se halla la Base Antártica Uruguaya.

La tercer corriente migratorio es la de aves que nidifican en nuestro territorio y al finalizar el Verano se trasladan algo más hacia el Norte, generalmente sin traspasar el Amazonas.

También otras especies como el Benteveo Real (Tyrannus melancholicus), abundante en el área pero poco conocido a nivel popular ya que es confundido con otra especie residente como lo es sin duda el Picabuey (Machetornis rixosus).

Y por último nos referiremos a la cuarta corriente migratorio, que es la que llevan a cabo algunas especies de Anátidos (Patos), la cual fue comprobada a través de la técnica de anillamiento, que brindó datos precisos sobre los movimientos de estas especies, de los cuales se llegó a la conclusión que se concentran para reproducirse en el Bajo Paraná en la República Argentina, emprendiendo luego una migración que podemos catalogar de horizontal, ya que se aparta de las tradicionales de Norte-Sur o viceversa, llegando a su área de invernada en los extensos bañados del Este del país, así como los que se encuentran al otro lado de la Laguna Merín en el vecino Estado de Río Grande do Sul. Este es el caso por ejemplo del pato picazo (Netta peposaca), el cual se lo ve arribar a Playa Penino encontrándoselos en bandadas de 20 a 30 individuos compuestas por machos y hembras en las cañadas bien cubiertas de juncos, pero que dejan algún espejo de agua visible.

Luego de descansar, alimentarse y permanecer algún tiempo, emprenden nuevamente vuelo.

También es el caso del pato maicero (Anas georgica) el cual frecuentemente se lo observa en pequeñas bandadas descansando en la playa o en la orilla del agua.

LAS AVES RESIDENTES

Existen como ya mencionáramos anteriormente, otras aves que no cumplen ciclos migratorios, algunas de las cuales residen a lo largo de todo el año en el área, como es el caso del benteveo (Pitangus sulphuratus) un ave que se ha adaptado a diversos ambientes, es así que lo podemos observar pescando en una cañadita, como también en la rompiente alimentándose de lo que esta trae o de los insectos que son atraídos a la misma. Otra de las aves frecuentes en el área es el tero común (Vanellus chilensis) el cual se extiende a lo largo de toda la playa, a veces en la vecindad de su pariente, el esbelto tero real (Himantopus mexicanos) o de la mimética becasina (Gallinago paraguiae) la cual a finales del invierno deja escuchar hasta de noche los impresionantes vuelos nupciales.

También vive en el área el chorlito de collar (Charadrius collaris), muy pequeño, reproduciéndose en los arenales costeros, siendo la puesta muy mimética instalada en una simple depresión de la arena, estas aves tan diminutas parecen pequeños ratones corriendo por la arena. Otra de las especies frecuentes es el ostrero (Haemotopus pailiatus) con su largo pico rojo el cual utiliza para abrir los cangrejos de los cuales se alimenta en este lugar.

El rayador (Rynchops niger) también es frecuente en el área, siempre recuerdo la primera vez que arribé a Playa Penino, la sorpresa que tuve al encontrarme de golpe con 600 rayadores asentados en la arena y todos ordenados con el pico hacia el viento.

Es un espectáculo inolvidable ver a estas aves al atardecer o al amanecer como literalmente aran el mar con sus picos a la búsqueda de alimento.

Generalmente se los ve posados junto a tres o cuatro especies de gaviotines, aves éstas muy frecuentes en la playa a lo largo de todo el año, por supuesto variando las especies.

Podríamos seguir con la nómina de especies pero la misma es demasiada extensa, para ser desarrollada en un sólo artículo.

SITUACION ACTUAL DEL AREA

El área de Playa Penino no escapa a la dinámica de cambios que se vienen produciendo en todo territorio. Esta zona que por sus características geomorfológicas la habían protegido naturalmente, haciéndola inhabitable, al tiempo que sus playas permanecían desiertas, ya que sólo se podía acceder a la costa, a través de dos o tres caminos tortuosos, alguno de los cuales iba serpenteando tratando de escaparle al bañado.

Sólo se registraba un núcleo poblacional junto a la Ruta 1 y algunas industrias en la zona contigua al puente.

Pero todo este panorama fue mudando a partir de comienzos de la década de los ochenta, debido a los quebrantos económicos que se produjeron en el país en ese momento. Fue así que gente desalojada de Montevideo y otros venidos del interior, fueron construyendo sobre los médanos cubiertos de espina de la cruz y de espinillos, así como las partes más altas del bañado, lo cual se agudizó más cuando la gran sequía del año 1989.

En el año 1987 el autor junto a otro grupo de ornitólogos tomamos la iniciativa proponer ante la Dirección Nacional de Recursos Naturales del M.G.A.P., la creación de un área protegida en la zona, que sugerimos se denominara REFUGIO DE AVES MIGRATORIAS PLAYA PENINO.

Para tratar de salvar todo lo aún rescatable del área que todavía era mucho. Dicho proyecto pasó y fue declarado de interés por algunos organismos departamentales y nacionales, pero lamentablemente no pasó de ser un proyecto.

La zona de Playa Penino es muy importante por ser un sitio donde se puede observar e interpretar la naturaleza, viendo la interacción de los distintos organismos en los diferentes habitat.

Teniendo otra ventaja y es la de estar a pocos minutos del centro de Montevideo, ya que desde el punto de vista educacional es un sitio óptimo, al cual podrían acudir desde los escolares hasta los universitarios que estudien carreras afines a lo que brinda esta área.

Sin olvidarnos del público en general y muy especialmente de los observadores de aves que cada día son más en el Uruguay y en el mundo entero con lo cual se estaría iniciando otro polo de desarrollo.

por el Ornitólogo Eduardo Arballo
ALMANAQUE 1996 del BANCO DE SEGUROS DEL ESTADO

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