Platano - Fauna y Flora del Uruguay - Mundo Matero
El Plátano

Nombre científico: Platanus acerifolia (Ait.) Willd. = P. hispanica Mill. = P. híbrida Brot.
Otras especies: Platanus orientalis L.; P. occidentalis L.
Nombres comunes: plátano; plátano de sombra

La especie más común en Uruguay es Platanus acerifolia, la que se presume es una cruza natural de P. orientalis, de origen euro-asiático y P. occidentalis proveniente de Norteamérica. Fue introducido al país en la segunda mitad del Siglo XIX, siendo plantado en parques públicos y privados, así como en calles. En Montevideo se encuentran ejemplares notables en Parque Tomkinson, en avenidas como 19 de Abril, Capurro o Comercio y en calles de diferentes barrios, aunque destaca su presencia en los del Centro y Cordón.
En Canelones puede vérseles en plazas -como la de Pando- y también en calles y parques. Concretamente, en la ciudad de Sauce perdura una corta alineación en la Av. Artigas la que, por suerte, dejó de podarse en forma abusiva y los árboles muestran hoy un porte y un aspecto más acorde con el natural de la especie.

También los encontramos en el Parque Artigas, donde pueden apreciarse mejor con crecimiento libre, sin poda, en borde de caminos.
Descripción: Tiene hojas simples, grandes, palmatilobadas.
El follaje es caduco.
Los frutos se agrupan en infrutescencias esféricas, pilosas (las conocidas "pelotitas") que perduran en el árbol todo el invierno y se abren y diseminan en primavera.

La corteza es clara y delgada. Cae en placas, lo que produce su aspecto manchado peculiar, tan atractivo. Es un árbol de gran tamaño con alturas que alcanzan los 40m. En el país, no suelen sobrepasar los 20m aunque se ven algunos que superan los 30m. Es una especie longeva; en España se citan ejemplares de cerca de 400 años de edad. Es posible que en Uruguay haya individuos de más de 100 años y son comunes en calles los que cuentan con más de 60.
El Platanus acerifolia, por su gran desarrollo, requiere amplios espacios y suelos profundos. Tiene un sistema radicular poderoso, que le otorga un firme anclaje.

Pese a que no debería plantarse en veredas de menos de 4m, su notable capacidad de adaptación hace que se le pueda manejar aún en espacios reducidos.
Tolera muy bien los cortes agresivos en raíces y copa y es capaz de recuperarse hasta de las podas bajas -verdaderas mutilaciones- cerrando bien los cortes, aunque se trate de árboles adultos. No hay mejor prueba de ello que su pertinaz supervivencia en zonas altamente urbanizadas, donde ha debido sostenerse entre una maraña de tendidos subterráneos y en medio de edificaciones que superan los 20m.

Los plátanos siguen siendo de las especies más promisorias para plantaciones en calles, plazas y parques, tanto el P. acerifolia aquí descripto, como el P. occidentalis, de más reciente uso en el país. Producen un fresco sombreado en verano, sin desmejorar la iluminación diurna o nocturna. Si se les conduce adecuadamente, mejoran por reflexión el efecto del alumbrado público y afectan poco los tendidos aéreos y la edificación. En invierno, al perder la hoja, ofrecen un paisaje de calle soleado, aereado y seco, cuando es la única especie en la alineación. Es, por tanto, una hermosa especie para ornato, predilecta de los paisajistas y los agrónomos.

La mala fama que se ganó el plátano por las molestias que provoca la pelusa del fruto en los ojos durante la primavera -si bien son un inconveniente- poco tiene que ver con las alergias de que se lo acusa. Estudios nacionales y extranjeros publicados desde los '70, demuestran que la pelusa no es más alergénica que el polvo y su incidencia en las alergias primaverales de nuestro ventoso país, son mínimas en comparación con la de los contaminantes físicos y químicos de las urbes o la de otros alergénicos naturales, como el polen de varias especies.

Por el Ingeniero Agronomo
Luis Hernández

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