Selva - Fauna y Flora del Uruguay - Mundo Matero
UN TEMA NUEVO PARA EL PAIS

Las selva uruguayas

  

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Las "selvas", referidas a nuestro territorio, parecían fruto de la imaginación romántica de Juan Zorrilla de San Martín. Sin embargo, no solo tenemos selvas -con su vegetación y su microclima-, sino también la fauna que le es propia. Sobre este tema, tan apasionante como desconocido, EL PAIS AGROPECUARIO conversó con el doctor Jorge Cravino y con el ingeniero agrónomo Gabriel Caldevilla, directores de los Departamentos de Fauna y de Áreas Protegidas del MGAP, respectivamente.

No es una palmera. Es un helecho de tronco, de 4,5 metros de altura, con frondas de 3,05 metros y 38 centímetros de diámetro de tronco, medido a 1.30 de altura (como un Eucalyptus de corte).

"El estudio de la biogeografía, a partir de la conexión selvática entre las selvas misioneras, la Mata Atlántica y sus expresiones aisladas en nuestro país, es un tema nuevo en Uruguay. La distribución de las especies animales y vegetales actuales responde, en buena medida, a un pasado medible en tiempos geológicos, y no puede explicarse exclusivamente por lo que hoy vemos", dijo Cravino.
Los ambientes boscosos son conocidos popularmente como "montes", pero deberían denominarse más correctamente como "selvas o bosques", según su magnitud.
Estos bosques naturales ocupan 667.315 hectáreas, 3,78 % del territorio nacional. A pesar de esta escasa cobertura, presentan bastante diversidad.

Tres grupos

En el país, las selvas se localizan bastante separadas, desde el punto de vista espacial:
1) Como intrusiones recientes, por continuidad de las selvas misioneras en las riberas del Río Uruguay y sus afluentes (en las cercanías de la desembocadura), que se empobrecen a medida que avanzamos hacia el Sur de nuestro territorio.
2) Como refugios de selva aislados durante las fases de clima árido del Cuaternario, sostenidos actualmente por un microclima húmedo dado por el encajonamiento de los cursos de agua en las quebradas de la Cuchilla de Haedo y del Noreste.
En las quebradas, llamadas popularmente "grutas" por la población local, encajonadas entre grandes pendientes, medra la vegetación subtropical, sostenida en la elevada humedad -aun en pleno verano-, suelos sueltos, humíferos y bien drenados, temperatura sin grandes oscilaciones; contrastante con los campos vecinos.
Estas "islas" de selva serían, entonces, remanentes de la gran masa selvática paranaense, que cubría vastas áreas y estiraba algunos brazos hacia nuestro territorio actual, penetrando por Masoller y la Sierra de Aceguá.
3) En los afluentes de la Laguna Merín (ríos Yaguarón, Tacuarí y Cebollatí; y, menos, en el Olimar Grande y el Olimar Chico) existen bosques que denotan la influencia marginal de la llamada Mata Atlántica, que se extiende desde Río de Janeiro hacia el Sur, que no tiene vínculos con las otras "islas" de selva de las quebradas, de las que están separadas por más de 200 kilómetros y, probablemente, por tener orígenes diferentes. Aquí existen especies propias -que solo se encuentran en estas zonas-, tanto de especies vegetales como de aves y mamíferos.
Precisamente en estas últimas zonas se han concentrado las investigaciones realizadas en estos tiempos por científicos provenientes de distintas reparticiones y organizaciones, públicas y privadas, vinculadas a la temática ambiental.

Los árboles

En los ambientes selváticos, los árboles deben competir por la luz, desarrollando troncos altos y rectos, en tanto que las lianas, las plantas trepadoras y las epífitas se apoyan y ascienden por ellos, relacionando los distintos niveles del bosque.
Se reconocen al menos cuatro estratos en la vegetación: a nivel del suelo, con un colchón de materia orgánica en descomposición (humus), el sotobosque (tapiz herbáceo, renovales, helechos y arbustos), un estrato arbóreo medio alto y, por último, el dosel forestal o techo, integrado por las copas de los grandes árboles.
En todos estos bosques se encuentran notables ejemplares de variadas especies vegetales típicas, gigantescos ibirapitás y timbós en el Uruguay y sus afluentes, o los grandes laureles de las quebradas, la palmera pindó, el higuerón, el guaviyú, el formidable helecho de tronco (ver foto) y los árboles de yerba mate de la cuenca del Alto Tacuarí, que llegan a medir de seis a ocho metros de altura (La toponimia local nos indica la presencia de la yerba mate: arroyo Yerbal, Yerbalito y cañadas que también refieren a la abundancia de estos árboles).

.... y los animales

Pero, como explicó Cravino, no se trata solo de plantas:
"La fauna también es selvática. Sin mencionar a las variadas especies de aves que habitan en estos ambientes, hace por lo menos 10 años que se informan avistamientos de pumas -que se suponían extinguidos en nuestro territorio-, con datos que reciben reconocimiento oficial de la comunidad científica. Se les ubica en las quebradas, de las que no necesitan salir para obtener su sustento, y en las que se sienten protegidos. Es erróneo suponer que los plantíos de Eucalyptus que se han ido realizando constituyan un ambiente favorable al puma, porque allí no tiene nada que comer:"
En estas quebradas abundan las aves y diversos mamíferos nativos, como el venadito guazubirá, alimento de estos predadores.
En las zonas de Mata Atlántica, en la cuenca del Yaguarón, los lugareños cazan y comen desde siempre a las "pacas", un roedor de ambientes fluviales (como el carpincho) que puede pesar hasta 12 kilos. El dato se difundió a los círculos científicos recién en 1990, a partir de las redacciones escolares de los niños de las escuelas rurales de la localidad de Paso Centurión, trasmitido por las seguramente asombradas maestras.
Pudimos sorprendernos con la comadreja con membranas de pato entre los dedos, que nada por abajo del agua para perseguir a los peces con los que se alimenta: la cuica de agua, a la que también se encuentra en estas zonas. También localizamos al "margay", un gato montés pintado (pero diferente al común), y al extraño tamanduá, el oso hormiguero nativo.

Las aves

Además, existen en estos sitios aproximadamente 10 especies de aves que solo se localizan acá y que ni siquiera tienen nombres vulgares para designarlas. Se detectaron al capturarlas con redes de niebla.
Los nombres deben traducirse -como se pueda- del portugués, siempre que tengan designaciones vulgares, como el "chupadiente".
Otro caso interesante es el de la urraca "azul", que, a pesar de ser selvática, sale a otros espacios abiertos. Es reconocida en Brasil como dispersora de la semilla de Araucaria, lo que podría explicar la presencia de múltiples ejemplares de estos árboles gigantes en la zona de Sierra de los Ríos (Cerro Largo), lejos de lugares habitados.
Además del diálogo con el doctor Cravino y el ingeniero Caldevilla, se utilizó como fuente al libro "Aves del Uruguay", de Eduardo Arballo y Jorge L. Cravino (Editorial Hemisferio Sur).

Compensar las restricciones de manejo

La ley que se precisa.

Para la protección de las riquezas reseñadas en esta nota, aún no disponemos de una ley apropiada que regule el tema.
"Hay que considerar que el 92 % del territorio está bajo propiedad privada y abocado a la producción, lo que dificulta la determinación de áreas protegidas, como ocurre en otros países, que son tierras estatales", dijo el ingeniero Caldevilla.
En nuestro país hace más de 300 años que se practica la ganadería -que incursiona en estas áreas- y los sistemas persisten (con distintos grados de deterioro).
Para la protección del territorio, se establecen restricciones en materia de uso: las diversas "categorías de manejo", como se denominan actualmente a las formas que adoptan estas limitaciones, pueden ir desde los parques nacionales, o las reservas ecológicas, hasta categorías que permitirían el uso del ecosistema.
El proyecto de ley que está en la agenda parlamentaria requiere varios cambios. Es de esperar que se adopten antes de que se apruebe. El establecimiento de cualquier limitante de uso supone un cierto lucro cesante para el explotante de estas tierras, que debería ser compensado, sin la amenaza de llegar a la expropiación, como consta en el proyecto.
Existen antecedentes en este sentido: por ejemplo, el caso de la protección del bosque nativo, en la ley forestal.
Las restricciones de manejo -la conservación, el uso sustentable del recurso- "tienen que ser compensadas. Es el concepto moderno", afirmó el director del Departamento de Áreas Protegidas del MGAR

por Jorge Choy
EL PAIS AGROPECUARIO
noviembre 1999
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