LOS ZORROS DEL URUGUAY - Fauna del Uruguay - Mundo Matero
LOS ZORROS DEL URUGUAY
La familia de los cánidos, está integrada por unas 35 especies en el mundo, de las cuales sólo tres habitan en nuestro territorio. Actualmente existen cánidos en todas partes, siendo uno de los grupos de mamíferos más cosmopolitas, aun sin tener en cuenta al perro doméstico, que el hombre ha llevado por todo el mundo.

Es una familia muy heterogéneo, pero vulgarmente puede considerársela como abarcando dos tipos distintos: los perros, lobos, chacales, y los zorros. Más que por caracteres morfológicos estos difieren entre sí por sus costumbres, los primeros son muy sociables, se reunen en grupos para la defensa común y cazan por lo general en jaurías, persiguiendo a sus víctimas hasta cansarlas. Los zorros, en cambio viven solitarios o en familias y cazan individualmente, por sorpresa.

En América del Sur no existen cánidos del primero de estos grupos, todos los que hay pertenecen al de los zorros. Ya que el perro (Canis familiaris), llega a nuestro continente, con las primeras corrientes pobladoras humanas, mucho antes de la conquista. Si bien el perro existió en épocas prehistóricas, según las pruebas paleontológicas, este habría desaparecido antes de la llegada del hombre a este continente. Incluso el perro "cimarrón" existente en nuestra campaña hasta mediados del siglo XIX, era producto del perro doméstico traído de Europa por los conquistadores, los que abandonados volvieron al estado salvaje y se desarrollaron en forma inusitada en los inmensos campos sólo poblados por ganado salvaje.

El zorro gris o de campo (Psudalopex gymnocercus), es un animal de mediano tamaño dentro de nuestros mamíferos, de unos 80 cm. de longitud sin incluir la cola que mide unos 35 cm.. El pelaje dorsalmente presenta una coloración general grisácea algo amarillenta, con tendencia al marrón ferruginoso sobre la cabeza. Orejas grandes y hocico angosto; las patas son blancas amarillentas.
Viven generalmente en lugares abiertos, donde desarrollan su actividad, se ocultan durante el día en pajonales, cuevas, en hoquedades que existen entre las raíces de algunos árboles, en pedregales etc.


Psudalopex gymnocercus (Zorro gris).

Cerdocyonthous (Zorro perro).

Chrysoción brachyurus (Aguará).

Muchas veces se les puede observar en parejas o con sus crías durante la noche. La hembra puede dar a luz, durante el período comprendido entre fines de setiembre y mediados de noviembre, unas cinco crías como máximo.
Unos tres meses después del nacimiento estas acompañan a su madre en sus correrías. Se alimentan preferentemente de pequeños roedores como el apereá, ratas y ratones de campo, perdices, martinetas, insectos, frutos y vegetales. Algunas veces llegan a incursionar en los gallineros, también es acusado frecuentemente de la predación que aparentemente ejercen sobre ovejas y corderos, al respecto diremos que del análisis de contenidos estomacales realizados sobre ejemplares de diversas regiones del país, no pudimos detectar este hecho. Investigaciones similares realizadas en Argentina sobre 250 estómagos, cuyos contenidos estaban constituidos por: una cuarta parte de vegetales y tres cuartas partes de origen animal, roedores, aves y insectos. De estos apenas un siete por ciento provenía de animales domésticos, entre los cuales se encontraron restos de ovinos y bovinos, pero un dato interesante es que dichos restos eran obtenidos de carniza. Lo que evidencia una ingestión de animales que ya estaban muertos.

Un hábito muy particular del zorro, es el de tomar objetos que no tienen al parecer ninguna utilidad para él y más de un excursionista ha sufrido las consecuencias de este comportamiento al dormir en pleno campo. Si es sorprendido trata de esconderse, pero si no le es posible, imita el estado de muerte, resistiendo en esa actitud aún si se le castiga con una vara o rebenque, pero al menor descuido emprende la huida.

En la noche su presencia se pone de manifiesto por el grito que emite, que se puede interpretar como un "Guak-guak", muchas veces el mismo se repite desde puntos diversos, en muy breve tiempo, lo que no quiere decir que el zorro corra de un lado a otro, sino que se llaman o buscan dos o más individuos; es más frecuente escuchar estas voces en la época de celo.
El zorro de monte o zorro perro (Cerdocyon thous), es bastante común en nuestro país. Su tamaño sin incluir la cola es de unos 70 cm. y esta mide unos 30 cm.

El color general del pelaje esta formado por pelos grisáceos y amarillentos en la base, sobre el dorso el mismo se presenta de color negro -desde la nuca hasta el extremo de la cola- Las patas y manos son también negras, lo cual lo distingue rápidamente del zorro de campo.

El hocico es corto y ancho, las orejas son rojizas con el extremo negro. Dentro de esta distribución general de colores, estos pueden presentar variaciones.

Como todos los zorros es de hábitos nocturnos, pero en ocasiones puede observársela durante el día. La hembra pare de dos a cuatro crías; vive en el monte y zonas aledañas al mismo, donde da caza a pequeños roedores y aves, esporádicamente como el zorro gris puede atacar a gallinas, pero el hecho más grave es la acusación de que es objeto por la gente de campo, al igual que el zorro gris, es la de matar corderos. Hecho no comprobado científicamente, ya que de las muestras de contenidos estomacales, aún de ejemplares colectados en las cercanías de las viviendas humanas no permitieron encontrar restos que indiquen tal actividad. Se debe considerar, a la luz de estos resultados, a estos cánidos como un importante aliado en el control natural de las poblaciones de roedores, grupo de animales más abundante en los estómagos examinados.

El Aguará o lobo de Crin (Crysocyón brachyurus), es el más grande de los cánidos neotropicales. Tiene características tan particulares, que es imposible confundirlo con las otras especies existentes en nuestro país y en toda su área de distribución. El pelaje es más largo que corto, particularmente a lo largo del dorso, donde se levanta para formar una especie de crin. Su color es de un rojo alazán, que luego pasa al negro en el hocico y las patas, la cola es corta y en su extremo es blanca. Orejas grandes y hocico largo y afilado. Sus miembros posteriores son ligeramente más largos que los anteriores. La longitud del cuerpo incluyendo la cabeza es de 120 a 130 cm., su altura en la cruz es de 75 cm., midiendo la cola unos 30 cm.

Por su aspecto general recuerda en algo al lobo europeo de ahí su nombre común "Lobo de Crin".

Habita en lugares aislados con escasa o ninguna presencia humana. Donde solitario o en compañía de la hembra vive a orillas de lagunas y bañados con abundante vegeación, donde da caza a pequeños mamíferos (apereá, ratones, etc.), aves diversas (pájaros, perdices etc.), ranas, ciertos moluscos y peces. Su alimentación se ve complementada por frutos silvestres, además de raíces, bulbos etc.. Por su actividad nocturna es difícil verle, pero su presencia se puede advertir por el grito que emite que suena como un "Guaaa.... lastimero, que no se olvida nunca si se ha oído alguna vez. Es un animal de temperamento tímido, su aspecto durante su actividad nocturna tiene algo de fantasmal, cuando se le observa en sus desplazamientos sobre sus largas patas con la cabeza baja y orejas echadas hacia atrás, completando este cuadro su corta y colgante cola. Durante la noche recorre grandes distancias pudiendo explorar en su actividad de caza unos 20 km. en una jornada. La hembra puede dar a luz de dos a tres crías por camada, estas son resguardadas en una especie de nido en lo más espeso de un pajonal o en algún monte impenetrable.

Las crías nacen a mediados del invierno y son de color negruzco. Según el naturalista aragonés del siglo pasado, Don Félix de Azara, criados desde pequeños se amansan bastante bien, y un ejemplar que tuvo cautivo, nunca acechó ni atacó a las gallinas aunque las tuviera cerca.

Esta especie se encuentra virtualmente extinta en nuestro país, donde recientemente un cazador colectó un ejemplar que permite asegurar su existencia actual en nuestro territorio, el cual se encuentra depositado en las colecciones del Museo Nacional de Historia Natural.

Por último queremos señalar que la conservación de la naturaleza y explotación de sus recursos, son problemas que en esencia se remontan a la aparición del hombre. Desde sus orígenes, la humanidad más que cualquier otra especie animal, a ejercido sobre su habitat una influencia profunda, para su equilibrio natural y para sus propios intereses a largo plazo.

En el vasto complejo natural en el que todos ocupamos un lugar, es precisamente, donde debemos encontrar nuestra integración.

Es necesario, ante todo, que el hombre se convenza de que no tiene el derecho moral de exterminar cualquier especie animal o vegetal.

En el Uruguay son muchas las especies que están disminuyendo rápidamente, entre ellas los zorros, y fundamentalmente el Aguará. No sólo por la persecusión de que son objeto, sino por el uso descontrolado de insecticidas, que no sólo eliminan a animales considerados plagas, sino que también a los que se alimentan de estos. A los Zorros se les puede atribuir la muerte de algún cordero o que incursiona en los gallineros; pero esto hace que sólo se aprecie el daño aparente que a nuestros intereses puedan hacer ocasionalmente.

Pero no debemos olvidar, los beneficios, ya que impiden la excesiva propagación de roedores y aves, que cuando abundan son un azote para la agricultura.

El zorro, como otros tantos animales, cumplen un papel muy importante en el equilibrio ecológico; el que ya está bastante alterado por la destrucción de montes, bañados, mal manejo de nuestros recursos naturales. Depende pues del hombre el futuro no sólo de la flora y la fauna, sino de nosotros mismos y las futuras generaciones, el entender que sólo conservando nuestro entorno natural, y no en guerra con él, como hasta ahora. Sólo así lograremos salvar a nuestro ya maltrecho mundo natural, en el cual ya nos vamos quedando cada vez más solos.

Por el Prof. Julio César González
Museo Dárnaso A. Larrañaga
Almanaque del Banco de Seguros del Estado 1992

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