MENSAJE A LA HUMANIDAD
El Comandante
Clomro es enemigo de la escuela evolutiva que rige a la humanidad. Su sitio
en Internet amenaza con propagar por el planeta su rebelión a mi sistema que
gobierna el mundo. Su plan amenaza con provocar rebeliones en los mundos bajo
mi control.
Utilizando la mente del
propio Clomro, que gentilmente se presta para que, mediante él, yo pueda dar
este mensaje, me presentaré: como soy el creador de la vida en este mundo y,
por lo tanto, de la muerte, unos me llaman "Naturaleza", otros,
"Dios" y otros, "el Dios de este mundo" o, por los
males que he creado, "Diablo".
Ajeno a todo lo que pasó en
este mundo, sobre mí hay Alguien a quien ustedes ignoran, a la vez que me
endiosan y me rezan en los templos. Jesús habló sobre Él, llamándolo
"Padre", al cual ustedes no han sabido dirigirse en sus
oraciones, pues cuando imaginan un Dios, no lo imaginan a Él, Creador del
Universo e incapaz de crear un mundo con las imperfecciones del mío, sino que
imaginan al creador de todo esto que los rodea, y esa concepción mental
establece automáticamente, una conexión conmigo: invoca mi presencia y mi poder
en la vida cotidiana de ustedes.
Así funcionó siempre la
comunicación humana con los planos celestiales, sin posibilidad de trascender a
los niveles Superiores, pues mi plan consistió en separar a ustedes del Padre,
para que pudieran evolucionar con plena independencia de Él, en pleno libre
albedrío, así como el que para mí mismo elegí. En ese sentido, quebré el orden
universal. Ésa fue mi famosa rebelión: querer ser yo mismo y no un obediente
"niño mimado" de un Padre que no permitía mi autonomía, mi
independencia, mi poder de decisión y de acción sobre los mundos, sin tener que
consultar lo que hacer o no hacer.
Consideré que yo estaba en
condiciones de gobernar como Él lo hacía, pero se negó a mi propósito. Yo tenía
la autosuficiencia necesaria como para no resignarme a ser lo que Él
dispusiera. Y determiné insistir con mi rebelión a tal obediencia, formando
ejércitos cósmicos de mundos enteros apoyando mi propuesta. Con mi
accionar, admito haber pensado más en mí que en el Padre, y que eso es egoísmo,
y que el egoísmo implica absorción de energía hacia sí mismo, en lugar de
darla. Y admito que esa absorción es oscuridad, así como la transmisión
es luz, y que esa rebelión fue causante de la oscuridad en el Universo de Luz.
Y admito que, desde entonces, conocí en mí que puedo ser tan oscuro como lo
luminoso que hasta entonces era. Y experimenté con mi propia oscuridad, hasta
dónde ella puede llegar en todos los seres. Experimenté activando en ellos los
mecanismos conducentes a la búsqueda del bien propio, en desmedro del bien
común. Hice escuela separando lo que estaba unido: poniendo a unos contra
otros, divididos. Expando por el Universo mi escuela de evolución: crear mundos
de dolor, violencia, oscuridad, para que los seres lleguen a la paz, la luz, el
conocimiento de la dualidad, la doble realidad del existir.
El Padre Cósmico condena éste
mi propósito desafiante. Quiere que sea restaurado el orden que alteré. Que la
evolución vuelva a ser sólo en la Luz, sin mundos como éste y todos los
similares por mí creados. Se niega a aceptar la utilidad de la escuela que
propongo. Me niego a su escuela de inexistencia del Mal, inconciencia de la
dualidad, imposibilidad de oscuridad y dolor.
Tú, habitante de mi mundo, obediente
a mi fin, continúa llevando adelante mi plan, que te necesita. Y muéstrale
al Padre que, así como yo, que supe ser Dios al autodeterminarme, tú puedes ser
un dios también. Continúa lográndolo: sigue siendo libre de desviarte de la
luz hacia la oscuridad, para conocerla, en vez de vivir bajo determinación
del Padre, que te preferiría siempre en el camino recto, en la inconciencia de
lo negativo, en la semiconciencia de la realidad del Universo, que es dual; en
la imposibilidad de la plena experiencia y el pleno conocimiento de lo que es
el Universo en su ambigüedad.
Mi rebeldía fue liberarme y
liberar mundos enteros, de esa obediencia que imposibilitaba el progreso, bajo
el imperio del orden. Y por esa rebelión, he sido llamado al orden, pues se
temió por las consecuencias del progreso que posibilité. Han estallado mundos
por mi culpa, ya lo sé, pero son los riesgos del libre albedrío que he
concedido, permitiendo guerras y armas poderosas. Pero prefiero mundos libres
estallando, que la paz de aquel orden, que impedía ciertas libertades bajo la
obediencia a las Leyes Cósmicas. Prefiero eso, así como tú dices: "Si
todos fuéramos buenos, el mundo no sería mundo", por lo cual admites y
justificas un genocidio como el de Hiroshima y dices "Dios sabrá por qué
lo permite". Y ese Dios que sabe por qué lo permite, soy yo, y ya
te dije la razón.
Pero el Padre no lo acepta,
así como no lo acepta todo humano que sueña con "un mundo que no sea
mundo", donde todos sean buenos, y hablan de la "Nueva Tierra"
que vendrá o de otros planetas mejores adonde se los lleven a vivir los
extraterrestres. Pero lo de la "Nueva Era" es parte de un plan mío,
pues la escuela que he creado, conduce a la pacificación e iluminación de
mundos que aprendieron la lección de la oscuridad. Por eso hay muchos seres que
vienen de otros mundos, que hablan de haber pasado por guerras y maldad, y ser
ahora pacíficos y mensajeros del amor; ellos son el testimonio del éxito de mi
propuesta evolutiva.
Ya sé que hay otros seres,
que no aprendieron la lección, que siguen siendo destructivos, y que
descalifican mi propuesta ante los ojos del Padre, que no está dispuesto a
tolerar que hayan experiencias fallidas, por más que en otros mundos se logren
buenos resultados. Pero son los riesgos, yo los acepto, y muchos humanos los
aceptan: si tuvieran que hacer un mundo, lo harían como yo hice con la
Tierra. Y tú, ¿lo harías como el mundo que tienes, o lo harías como el
Comandante Clomro, en su página en Internet, dice que debería ser, según el
Padre Universal establece? Sé buen alumno mío, y haz la elección que te he
enseñado.
¡Abajo Clomro!
¡Arriba los que me siguen!
El Dios de este mundo