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Reptiles que cambian de color
Chamaeleo pardalis
La capacidad de cambiar de color
está extendida en algunos grupos de animales acuáticos, como los pulpos o
muchos peces. El mimetismo con su entorno de los lenguados no tiene comparación
en el mundo animal (si se colocan sobre un tablero de ajedrez, adquieren su
diseño rápidamente).
Sin embargo, los camaleones son los animales que cambian de color más
populares. Lo que no se conoce tan bien es que hay otros grupos de lagartos que
pueden cambiar su color corporal en respuesta a complicados estímulos. Incluso
el caso de los camaleones es presentado usualmente de forma simplificada.
Su capacidad de mimetismo con el entorno ha sido exagerada, en tanto que se han
ignorado otros componentes de sus respuestas. El cambio de color puede ser una
señal usada en la comunicación entre machos, en la estimulación sexual y en la respuesta
ante depredadores.
Regulación de la temperatura y camuflaje
Uno de los principales estímulos que intervienen en la pigmentación de los
reptiles es la temperatura. Las iguanas marinas son negruzcas cuando salen del
agua fría y se ponen al sol, ya que el color oscuro absorbe mejor las
radiaciones caloríficas. Cuando se calientan, su piel adopta su color usual
verde grisáceo.
Algunos agámidos de África tienen una coloración apagada durante la noche, pero
al ser calentados por el sol exhiben una deslumbrante combinación de colores,
que juegan su papel en las amenazas entre machos y en el cortejo. Los anolis,
unos lagartos de las selvas americanas, también responden a la temperatura con
el cambio de coloración, aunque en este caso están implicados más estímulos.
Estos reptiles son oscuros a primera hora de la mañana. Luego se tiñen de
verde, lo que les sirve de camuflaje en el medio de hojas en que viven. Estas
respuestas están bien ajustadas a su modo de vida: por la mañana ascienden a
las copas de los árboles para tomar el sol y es al descender al interior del
bosque cuando se vuelven verdes.
Los anolis son capaces de responder de forma independiente tanto al calor como
a la luz. Animales cubiertos por un paño verde adquieren este color, aunque su
temperatura no sea muy elevada. Si se cubren por un paño oscuro adoptarán un
color oscuro.
Las células pigmentarias de la piel de estos lagartos son independientes del
sistema nervioso central. Si se secciona la médula espinal, la piel sigue
respondiendo a los cambios de luminosidad del entorno.
El ojo detecta los niveles de luz y envía esa información a la hipófisis, una
glándula que segrega hormonas en respuesta a los cambios de luz (en nosotros
esta glándula también juega un papel en el control de los ritmos diarios y
estacionales). Las hormonas se difunden por el torrente sanguíneo y llevan a
las células de la piel la información.
Las transformaciones de los camaleones
Las células pigmentarias de los camaleones son, por el contrario, muy
dependientes del sistema nervioso central. Esto permite al animal responder
inmediatamente ante estímulos visuales y comunicar su agresividad o su excitación
sexual por medio de coloraciones llamativas.
Sobre el color de la piel de los camaleones influye la temperatura, la
intensidad de la luz y el grado de excitación. Una intensidad de luz elevada
favorece los colores vivos, así como una temperatura adecuada o la percepción
de una amenaza. Los machos son muy territoriales y la posibilidad de exhibir su
poder por medio del color es muy útil para establecer las demarcaciones o las
jerarquías de dominancia sin recurrir a la lucha.
Los camaleones, en contra de lo que cree mucha gente, no pueden cambiar su
color ni su diseño arbitrariamente para adaptarse a cualquier entorno en que
sean colocados. Su color de camuflaje sería su color de fondo o ‘por defecto’.
Al igual que, por ejemplo, el de los saltamontes verdes que viven entre las
hierbas, el color de los camaleones ha evolucionado por medio de la selección
natural para adaptarse al entorno en que viven. En cada entorno predominarán
los animales que mejor se confundan con él.
Los camaleones usarían su fantástica capacidad de cambiar de color para
comunicar una variedad de estados emocionales y ‘retornarían’ a su color de
fondo para camuflarse con el ambiente (a lo que ayuda la desesperante lentitud
de sus movimientos). Lo que ocurre es que algunas especies presentan más de uno
de estos colores de fondo (por ejemplo, verde para estar entre las hojas y
parduzco para estar sobre las cortezas de los árboles).
Aunque el camuflaje de los camaleones no sea el más perfecto de la naturaleza,
este grupo de lagartos es muy antiguo. Sólo han podido perdurar tanto tiempo debido
a que son una especie de exposición ambulante de rasgos adaptativos para la
vida arborícola: cola prensil, patas con dedos oponibles, ojos que pueden
moverse independientemente y que pueden enfocar a un mismo objeto para calcular
bien la distancia, una lengua pegajosa capaz de ser lanzada como una catapulta
con increíble precisión para la caza y un cuerpo comprimido lateralmente para
poder mantener el equilibrio incluso sobre ramas muy delgadas.
Además, la
capacidad de camuflaje de los camaleones no está limitada al cambio de color.
Algunos camaleones diminutos (de los géneros Brookesia y Rhampholeon)
que viven entre la hojarasca del bosque, imitan la forma y el dibujo de las
hojas secas. La inventiva de los camaleones parece ilimitada.
Nota: en Brookesia hay varias fotos muy ilustrativas de
varias especies de estos minúsculos camaleones de Madagascar.
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