Fieras, alimañas y sabandijas 

 

 

 

                        Revista de divulgación zoológica

 

                                         Inicio     Archivo de artículos     Archivo animal de la semana  

                                                         Actualidad     Enlaces     Sobre nosotros

 

 

Los glotones, entre las peores fieras del mundo

 

 Glotón (Gulo gulo)

 

         

¿Cómo puede un animal que raramente sobrepasa los 20 kgs de peso y un metro de longitud ser considerado una gran fiera?  Recordemos que un tigre pesa más de 200 kgs... ¿Acaso caza en manadas mejor organizadas que las de los lobos? ¡Qué va! El glotón (en sus zonas de origen se le conoce por su nombre esquimal de kirkayú) es solitario y fuertemente territorial. Además, da la impresión de ser un animal lento y desgarbado, con esas formas rechonchas (parece un cruce entre una comadreja y un oso). La clave está en que es el mayor de los mustélidos terrestres. Los mustélidos son quizá la familia de mamíferos carnívoros mejor adaptada para la caza (el ratel o tejón africano, otro mustélido de gran tamaño, también es otro animal temible en sus dominios). Los mustélidos son ágiles, astutos, escurridizos, rápidos, acrobáticos, voraces, luchadores y sanguinarios. Si hubiera mustélidos un poco mayores, quizá hasta los tigres huyeran de ellos.

 

El glotón vive en ambientes muy duros (sobre todo en la tundra y la taiga eurosiberianas y norteamericanas, donde se refugian del hombre, pero también en bosques templados y lluviosos, praderas y montañas). Por consiguiente, es un animal muy adaptable e inteligente (por ejemplo, le gusta jugar con variados objetos) y posee muchos recursos. También es muy resistente, ya que está activo incluso en los periodos de temperaturas más bajas. Puede recorrer al trote hasta 15 km sin detenerse. Sus territorios son enormes, sobre todo los de los machos: pueden tener hasta 2.000 kilómetros cuadrados en invierno y los recorren incansablemente (45 km al día), de día y de noche, en busca de alimento. Comen de todo lo que encuentran: en verano, desde insectos y bayas, pasando por aves y sus huevos, y roedores, hasta animales de tamaño mediano, incluidos carnívoros, carroña y animales enfermos y agonizantes. Se apropian de los animales que caen en las trampas y se atreven a penetrar en las cabañas de caza para robar las provisiones. También roban las presas a otros carnívoros, como zorros y otros mustélidos. En invierno cazan ungulados mucho mayores que ellos, como renos, alces y caribúes. Siguen a sus víctimas y las atacan por sorpresa.

 

Para los antiguos pobladores de las taigas de Norteamérica, el glotón representaba la valentía y la obstinación. No se acobarda ante nada, ya sea un lobo, un oso o un puma, a los que en ocasiones acaba poniendo en fuga, e incluso arrebatando sus presas. Esto es posible ya que conjuga el exquisito control de sus movimientos de los mustélidos y su agilidad con una fuerza y unas defensas (colmillos y garras) impresionantes. Puede desplazarse con un grácil galope y subir a los árboles muy rápidamente, además de nadar muy bien. Se mueve sin esfuerzo sobre la nieve gracias a sus anchos pies, que funcionan como raquetas. A pesar de su voracidad, nunca mata más de lo que puede comerse de una o dos veces, a diferencia de otros mustélidos. Se cree que es el carnívoro que mayor cantidad de carne puede ingerir de una sola vez. La que no consume la entierra en la nieve y vuelve a por ella cuando tiene hambre. Estas adaptaciones son muy útiles en un medio tan desolado como la taiga.

 

A pesar de su apariencia arisca, los glotones criados en cautividad se comportan como encantadores animales domésticos y tratan a sus amos con devoción perruna, como cuenta Gerald Durrell en “La guía del naturalista”. Los glotones también echan las patas a las personas entusiásticamente, retozan alrededor de sus amos en los paseos campestres  y se duermen subidos a ellos con gran placer (además, roncan).

 

El número de glotones en la naturaleza no es demasiado elevado. En Escandinavia, sus poblaciones cuentan sólo con unos cientos de ejemplares y, aunque su situación en Rusia y Norteamérica es mejor, se enfrentan a muchas amenazas, como la persecución por parte de tramperos profesionales o aficionados, que codician su piel, que no se endurece aunque la temperatura sea muy baja y por ello es muy adecuada para confeccionar gorros, por ejemplo. Este superdepredador sólo tiene como enemigo al hombre. Es uno de los animales, como dice Durrell, que vive perpetuamente dentro de su mayor amenaza: su piel.     

 

     

 

 

 

                                         Inicio     Archivo de artículos     Archivo animal de la semana  

                                                         Actualidad     Enlaces     Sobre nosotros