Fieras, alimañas y sabandijas 

 

 

 

                        Revista de divulgación zoológica

 

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Mamíferos que comen hormigas

 

 Tamandúa  (Tamandua mexicana)

Los mamíferos especializados en comer hormigas y termitas son animales muy extraños. Estos insectos no son animales muy apetecibles: las hormigas segregan ácido fórmico y algunas pueden inyectar veneno, algunas termitas segregan sustancias pegajosas y repulsivas, y tanto hormigas como termitas tienen miembros con mandíbulas temibles y están organizados para luchar colectivamente como un superorganismo. Además son animales pequeños y hay que comer muchos para alimentarse (aunque sus hábitos gregarios facilitan la tarea).

Todos los mamíferos que basan casi exclusivamente su dieta en insectos sociales son relativamente raros y forman grupos con muy pocos representantes. Su origen es antiguo. Los equidnas forman casi ellos solos toda una subclase de los mamíferos (la de los monotremas, junto con el ornitorrinco). El oso hormiguero, junto con las dos especies de tamandúas y el serafín de platanar, forman la familia myrmecophagidae del orden Edentata. El cerdo hormiguero de África constituye por sí mismo un orden (Tubulidentata), que divergió tempranamente del linaje que dio origen a damanes y elefantes. Todo esto habla de un largo tiempo evolutivo para especializarse en una dieta repudiada por otros muchos animales. Quizá esta especialización les ha salvado de la extinción que sufrieron los otros miembros de sus grupos.

Son animales tímidos, solitarios y huidizos, mayoritariamente nocturnos, que fían sobre todo de su olfato y de su oído para detectar a sus presas. Todos tienen en común el ser muy poco conocidos. Muchos de los aspectos básicos de su biología, como su cortejo o su periodo de gestación, no están documentados.

A pesar de su timidez, no están indefensos: los equidnas están recubiertos de espinas y el oso hormiguero, los tamandúas y el serafín de platanar tienen fuertes uñas en sus dedos que usan para defenderse y para abrir los nidos de las hormigas y termitas (que sabiamente no destruyen). El oso hormiguero (Myrmecophaga tridactila) tiene un aspecto frágil y torpe, con su pequeña cabeza y su largo hocico y con su modo de andar cojeante (se apoya en los nudillos porque le estorban las largas uñas). Pero puede ser un enemigo formidable. Sus patas delanteras son fortísimas y se defiende abrazando a sus atacantes con ellas o arañando con sus afiladas garras. Su abrazo ha matado a jaguares, grandes perros e incluso hombres; y José Gumilla, en “El Orinoco Ilustrado” cuenta el hallazgo de un águila y un oso hormiguero, muertos los dos y abrazados.

El “síndrome” de la mirmecofagia (que significa “comer hormigas”) se presenta en todos estos animales, con mayor o menor intensidad. Suelen tener hocicos largos y tubulares (para poder introducirlos en los nidos de termitas y hormigas), cerrados a los lados para que los insectos no se salgan de la boca y sólo con un orificio pequeño en la punta. La lengua es larga, muy extensible y pegajosa, debido a la babosa secreción de unas glándulas salivales hipertrofiadas. Frecuentemente también posee diminutas espinas dirigidas hacia atrás para “pescar” a los insectos. Tienen pocos o ningún diente y el molido del alimento es realizado por papilas córneas del hocico o los carrillos y por el estómago, que tiene paredes muy musculosas, similares a las de las mollejas de las aves.

Los equidnas de hocico recto australiano (Tachyglossus aculeatus) viven en Australia, Tasmania y Nueva Guinea. Ponen huevos y no tienen pezones, por lo que las crías lamen la leche segregada dispersamente por las glándulas mamarias. Los machos poseen glándulas venenosas, aunque no son funcionales. Cuando se sienten amenazados, cavan un agujero y dejan asomar sólo sus erizadas espinas, y esconden la cola y las orejas. También pueden encajarse en el hueco de un tronco. Tienen ojos pequeños. Su oído y olfato son muy buenos. Su lengua es muy larga y extensible. Comen hormigas y termitas.

El equidna de hocico curvo de Nueva Guinea (Zaglossus bruijini) vive en montañas y tiene sólo unas pocas espinas dispersas en el cuerpo. Es mayor que la otra especie de equidna y sus patas y hocico son considerablemente más largos. Come lombrices e insectos no sociales. Tiene una lengua provista de espinas córneas, con las que engancha a las lombrices, a las que sujeta con las garras si es necesario para introducirlas en la estrecha boca.

El oso hormiguero o yurumí tiene un aspecto muy llamativo, con su larga cola a modo de bandera y su largo hocico. Se extiende por Centroamérica y Sudamérica al este de los Andes. Suele comer sólo hormigas grandes e inofensivas y desdeña las termitas. Es terrestre. Su metabolismo y su temperatura corporal son muy bajos y pasa mucho tiempo durmiendo. La cría se sube al lomo de la madre al poco de nacer.

Las dos especies de tamandúa (Tamandua mexicana y Tamandua tetradactyla) son menores y arborícolas y tienen largas colas prensiles desnudas. Su hocico es más corto que el del oso hormiguero. Viven también en Centro y Suramérica. El agujero de la boca tiene el tamaño de un lápiz y la lengua puede extenderse hasta 40 cm. Tienen orejas grandes y ojos pequeños. Son nocturnos y se mueven muy torpemente en tierra: no pueden efectuar el breve galope que a veces realiza el oso hormiguero. Comen hormigas y termitas, aunque evitan las especies que tienen defensas químicas. También pueden comer abejas y miel. Las crías también suelen ir siempre en el lomo de la madre.

El serafín de platanar (Cyclopes didactylus) parece un extraño cruce entre ardilla y oso hormiguero. Tiene el hocico corto y una larga cola prensil. Es arborícola, pequeño y nocturno, y por ello es muy poco conocido en su área de distribución (Centroamérica y N de Sudamérica). Suele vivir en árboles como la ceiba, que produce bolas de pelos donde van las semillas, de aspecto parecido al serafín, lo que sirve para que no lo detecten los predadores. Tiene una articulación cerca de las uñas que permite doblarlas para aferrarse a las ramas. Come mayoritariamente hormigas. Las crías son alimentadas con insectos semidigeridos al poco de nacer y son llevadas en el lomo tanto por el padre como por la madre.

El oricteropo (Orycteropus afer) o cerdo hormiguero se extiende por casi toda África al sur del Sáhara y es uno de los mamíferos peor conocidos. Tiene unas orejas largas. Su hocico es largo y flexible y posee unos pocos dientes, aunque apenas los usa para moler las hormigas y termitas (para ello usa sobre todo su estómago de paredes musculosas). Sus patas son fuertes y sus garras como cucharas le sirven para excavar. La nariz tiene estructuras carnosas probablemente con función sensorial. Son animales exclusivamente nocturnos. Sólo tienen una cría por vez (éste es un rasgo ¿curiosamente? común a todos los mamíferos mirmecófagos). Construyen tres tipos de madrigueras: unas temporales cuando buscan comida, otras más amplias que pueden emplearse como refugio, y los refugios permanentes, donde nacen las crías.

 



 

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