Revista de
divulgación zoológica
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Peces acorazados
Peristedion sp.
Los tríglidos
y algunas otras familias afines comprenden peces extraños, con aspecto de
pequeños monstruos. Bajo la piel, presentan una coraza ósea que en algunos
casos recubre casi completamente el cuerpo. Recuerdan un poco a los peces
armados con belicosas armaduras del Paleozoico, aunque desde luego no tienen más
parentesco con ellos que el resto de los peces modernos.
Suelen vivir
ligados a los fondos y son activos depredadores. Suelen tener una cabeza grande
y un cuerpo que se estrecha gradualmente hacia atrás, terminando en una cola
delgada, tipo ratón. Esta morfología es adecuada para serpentear ágilmente
entre los obstáculos del fondo, más que para nadar eficientemente en aguas
abiertas. Las corazas son un buen medio de protección frente a depredadores
para animales que reposan en los fondos y que no suelen emprender largos
cruceros (para los cuales serían un estorbo). Muchos tienen ominosas espinas
(como las varias hileras de espinas ganchudas y curvadas hacia atrás de Peristedion,
aunque no se aprecian bien en la foto), o estructuras semejantes a cuernos.
Los escorpénidos
incluyen muchas especies venenosas (inoculan el veneno a través de las agudas
espinas huecas de sus aletas dorsales) y los peces piedra (synanceiidae)
son los peces más venenosos del mundo. El veneno de estas especies causa un
tremendo dolor. Es posible morir sólo por el dolor que produce su contacto,
aunque desde luego la acción del veneno también acarrea la muerte en pocas
horas.
Los tríglidos
tienen los tres radios inferiores de sus aletas pectorales libres, y los usan
como patas para moverse por el fondo. Algunas especies, como las de Peristedion,
poseen unas proyecciones rectas dirigidas hacia delante de la boca, que pueden
servir al animal para remover el fondo en busca de sus presas.
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