Fieras, alimañas y sabandijas 

 

 

 

                        Revista de divulgación zoológica

 

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Mamíferos planeadores

 

 Petaurus norfolcensis



Mamíferos arborícolas de grupos muy alejados entre sí han desarrollado la capacidad de planear largos trechos para pasar de un árbol a otro y todos han convergido espectacularmente hacia un mismo conjunto de adaptaciones.

 

Dentro de los marsupiales, la capacidad de planear ha aparecido en miembros de la familia petauridae (los populares falangeros y petauros que se están extendiendo como animales de compañía). Dentro de los mamíferos placentarios, el orden Dermoptera incluye tal vez los planeadores más especializados, mientras que el orden de los roedores incluye dos familias (dentro del grupo de las ardillas), anomaluridae (ardillas de cola escamosa) y sciuridae (ardillas verdaderas), con miembros planeadores.

 

Todos estos animales poseen una extensa membrana de piel (el patagio) que une las extremidades anteriores y posteriores, con la que planean, una cola ancha que sirve como timón, unos ojos grandes con visión estereoscópica para calcular bien las distancias y dedos con capacidad prensil. Tienen una sola cría (en raros casos alguna más), que nace inmadura y tarda en crecer (debe poder ser transportada sin esfuerzo por la madre en sus planeos). Son animales de tamaño pequeño o mediano (estos últimos planean más torpemente). Quizá la peculiaridad más llamativa de su modo de vida es que todos son nocturnos.

 

La noche no parece muy propicia para lanzarse a toda velocidad en medio de un bosque de un árbol a otro. No se ven las ramas que pueden obstaculizar el vuelo y tampoco los troncos en los que se debe aterrizar, por lo que la probabilidad de estrellarse es muy alta. Pero estos animales pueden tener razones para realizar sus arriesgadas actividades de noche.

 

Las membranas entre las extremidades hacen que su movimiento en los árboles y el suelo sea torpe comparado con el de otros mamíferos arborícolas, lo que les hace vulnerables a las aves diurnas de vista aguda, por ejemplo. Por la noche, los depredadores aéreos son más escasos. Otro factor, éste con el orden de causalidad invertido, puede haber intervenido en la formación del patagio. Para un animal nocturno, quizá es más arriesgado pasar de un árbol a otro saltando desde una rama delgada a otra rama delgada. Por la noche, no se pueden calcular bien las distancias y un pequeño fallo puede ser fatal. Quizá fuera más seguro planear hasta el ancho tronco de un árbol vecino, que se puede distinguir mejor en la oscuridad.

 

A pesar de estos inconvenientes, la capacidad de planear puede ser muy útil y por ello se ha desarrollado repetidas veces a lo largo de la evolución (también hay anfibios, lagartos y serpientes que la han alcanzado en algún grado). La membrana sirve para escapar de predadores no voladores, como paracaídas en caso de accidente, para evitar tener que bajar al suelo (donde estos animales son muy vulnerables a los rápidos depredadores terrestres) y volver a subir a los árboles (éste es un método de transporte que supone un gran gasto de energía).

 

Los colugos (miembros del orden Dermoptera) tienen la membrana más extensa de todos los mamíferos planeadores y va también desde los miembros posteriores a la cola). El animal tiene por tanto forma de cometa y puede volar normalmente 135 m, descendiendo sólo 12 m. Esto supone una relación de planeo de aproximadamente 1:11, cerca de la de un ala delta moderna (1:14) y desde luego mucho mejor que la de las alas delta primitivas (1:2’5). Viven en las selvas del sudeste asiático y se alimentan de hojas. La única cría es transportada hasta el destete por la madre junto a su vientre. El patagio puede doblarse cerca de la cola para formar una bolsa blanda y cálida para transportarla.

 

Los marsupiales petauros viven en los bosques del este de Australia. Tienen una membrana cubierta de pelo que va desde los brazos a las patas. Ambas extremidades son muy largas para conseguir una mayor superficie de planeo. La cola es muy larga, recta y peluda y les permite controlar la dirección del vuelo. Sus pies son similares a las manos y tienen un dedo gordo agrandado. Los dedos deben tener una gran capacidad de aferrarse a los troncos, porque el aterrizaje se efectúa a una gran velocidad.

 

Nueve especies planeadoras subsisten en la actualidad. El falangero planeador mayor tiene poco control del vuelo, pero las especies menores son capaces de realizar impresionantes maniobras durante sus vuelos. La especie mayor puede vivir de hojas, pero las menores necesitan alimentos más energéticos (exudados de plantas como savia y resinas, y también polen e insectos). Los animales filófagos (falangeros y colugos) presentan un intestino agrandado, con cámaras para poder realizar la lenta digestión de la celulosa. Aparecen varias adaptaciones para conservar la energía: movimientos lentos, camadas pequeñas, reutilización de los excrementos y tamaños medianos a grandes.

 

Las ardillas de cola escamosa (anomaluridae) viven en los bosques de África tropical. La cola es delgada y está cubierta de pelos cortos y de escamas cerca de su base. Algunas especies son grandes y se alimentan de vegetales; las menores comen sobre todo insectos. Pueden tener dos camadas al año, con 1-3 cachorros. Son probablemente nocturnas.

 

La familia de las verdaderas ardillas (sciuridae) presenta muchos miembros voladores (al menos 6 géneros poseen especies planeadoras). Ocupan áreas boscosas en todos los continentes, excepto la Antártida y Australia. Son animales nocturnos, con orejas grandes y buena visión (aunque la de los colores está disminuida). Perciben muy bien los objetos verticales, lo que es muy útil para detectar los troncos de los árboles. Pueden recorrer grandes distancias. Durante el salto, el animal extiende sus patas y aplana el cuerpo, con la cola ligeramente curvada para presentar al aire una amplia superficie del cuerpo. La membrana está unida a las muñecas por una varilla de cartílago y va desde las patas posteriores a las anteriores. La tupida cola actúa como un timón.

 

La ardilla dirige su vuelo cambiando la posición de las extremidades y la cola y modificando la tensión de los músculos de la membrana de vuelo. Desciende en curvas largas y suaves y es capaz de evitar ramas y otros obstáculos. Al llegar a un tronco, el animal frena doblando su cola y su cuerpo hacia arriba. Las ardillas mayores pueden volar más de 100m, pero las menores efectúan planeos mucho más cortos.

 

 

Actualización: en diciembre de 2.006 se anunció el descubrimiento del mamífero que desarrolló el vuelo planeado más antiguo que se conoce, Volaticotherium antiquus, que vivió nada más y nada menos que hace 125 millones de años. El pequeño fósil encontrado en Mongolia muestra los restos de un patagio, unas extremidades más largas que las de otros mamíferos no planeadores y una larga cola, necesaria para la estabilidad y el control del vuelo. Por sus dientes se ha deducido que se alimentaba de insectos y por sus dedos que era capaz de trepar por los árboles. Este animal no muestra relaciones con otros órdenes de mamíferos de la época y tampoco tiene ninguna relación con los mamíferos planeadores actuales. Es muy interesante porque muestra que no todos los mamíferos que convivieron con los dinosaurios eran similares a las musarañas (otras especies recientemente halladas nos empiezan a mostrar una variedad insospechada).

 

 

 

 

 

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