Fieras, alimañas y sabandijas 

 

 

 

                        Revista de divulgación zoológica

 

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La reputación del tiranosaurio

 

 Tyrannosaurus

 

El Tyrannosaurus rex es el más popular de los dinosaurios. Es el prototipo del monstruo, el triunfo de la fuerza bruta. Se han descubierto fósiles de dinosaurios carnívoros aún mayores que él, como el Giganotosaurus, pero aparentemente no eran tan temibles depredadores.

Su aspecto era descorazonador. Tenía unas patas traseras y una cola muy robustas, unos brazos de tamaño ridículo (los paleontólogos se esfuerzan por encontrarles funciones, pero probablemente no servían para nada), un grueso cuello y unas mandíbulas desmesuradas, erizadas de dientes cónicos y aserrados del tamaño de una mano humana. El cráneo muestra inserciones para unos poderosos músculos que movían las mandíbulas. Todo el animal parecía una máquina específicamente diseñada para dar bocados.

Modo de caza
La táctica de caza del Tyrannosaurus rex está siendo comprendida a través del estudio minucioso de huesos de dinosaurios (incluyendo los de su propia especie), que presentan marcas de sus dientes. Este animal no se preocupaba de morder a su presa en un lugar vital, como el cuello o el hocico, ni pretendía sujetarla para ahogarla o romperle el cuello. Tampoco trataba de derribarla astutamente. Simplemente atacaba donde podía y daba un bocado terrorífico, clavando los dientes profundamente y llevándose un gran pedazo de carne.

Sus dientes afilados eran capaces de penetrar en los huesos de sus presas y romperlos. Probablemente se retiraba después de cada bocado y esperaba a que el animal se fuera debilitando y desangrando. Algunos expertos sostienen que usaba una táctica parecida a la del actual dragón de Komodo: inocular en la herida bacterias tóxicas que alimentaba en su boca. Sus dientes presentan pequeñas celdas que podían alojar trozos de comida quizá con este fin.

Existen datos contradictorios acerca de su velocidad. Algunos estudios sobre sus pisadas sugerían una gran rapidez (¡hasta 72 km/h!), pero recientemente se ha estimado su masa muscular y la proporción de ella que debía dedicarse sólo a mantener su peso y se ha llegado a la conclusión de que era un animal bastante lento (16-40 km/h). Su cola le servía para mantener el equilibrio, aunque tener unos brazos tan pequeños era un inconveniente para realizar virajes, porque si el animal caía era muy probable que se produjera fracturas. Pero con unas mandíbulas como las suyas, quizá no era muy necesaria la agilidad.

Su vista y su olfato eran buenos, a juzgar por el tamaño de los lóbulos ópticos y olfatorios de su cerebro, que se pueden apreciar en la forma de su cráneo. El cerebro tenía un tamaño medio y se piensa que el animal tenía un nivel aceptable de inteligencia. Sólo otros dinosaurios carnívoros más pequeños y ágiles, como el velocirraptor y Troodon, le superarían en este aspecto.

¿Depredador o carroñero?
En los últimos años la fiera reputación del Tyrannosaurus rex podría haber sufrido un golpe. Apoyándose en pruebas como el escaso desgaste dental, la falta de agilidad, la lentitud o algunos hallazgos de dinosaurios muertos por causas al parecer naturales con señales de sus bocados, se ha sugerido que quizá era más un carroñero que un depredador.

Si se confirmara esta teoría, sería un desastre para los productores de cine, ya que la vida de un carroñero es muy poco espectacular y seguramente no seduciría a millones de personas.

Pero también se han encontrado pruebas de que el tiranosaurio atacaba presas vivas. Sus marcas son menos frecuentes en dinosaurios peligrosos o protegidos por placas óseas. Si sólo comiera presas muertas le daría igual su peligrosidad. Además, se han encontrado pruebas directas de heridas producidas por sus dientes en huesos que cicatrizaron.

Lo más probable es que actuara como la inmensa mayoría de los carnívoros actuales, que comen carroña cuando es ventajoso. Incluso los leones la consumen no pocas veces y los hombres primitivos, cuyas virtudes cazadoras han sido tan elogiadas, fueron muy probablemente carroñeros en las primeras etapas de su evolución. Se les puede perdonar alguna debilidad a los mayores asesinos de la historia.

 

 

 

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