Fieras, alimañas y sabandijas 

 

 

 

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Los extravagantes adornos de los dinosaurios

 

 

 Stegosaurus



Los dinosaurios llegaron a exhibir una variedad de estructuras óseas y superficiales sin paralelo en otros grupos de vertebrados. Presentan crestas, cuernos, espinas, mazas, placas óseas, escamas, bóvedas craneanas, velas dorsales, picos, plumas y hasta 'trompetas'.

Esta flexibilidad anatómica fue seguramente una de las razones de su éxito, aunque constituye una pesadilla para los paleontólogos, que están obligados a explicar la función de cada uno de esos estrafalarios apéndices. Muchas veces cuentan con muy pocos indicios para deducirla. Una metedura de pata histórica fue confundir el espolón defensivo del pulgar del Iguanodon con un cuerno, que se situó encima de su nariz.

Esta variedad de formas ha contribuido sin duda a la popularidad de los dinosaurios como objetos de colecciones. Si los niños no pudieran identificar a través de sus estructuras particulares a dinosaurios tan llamativos como Stegosaurus, Triceratops, Ankylosaurus o Carnotaurus, probablemente no se dedicarían a memorizarlos con tanto deleite.

Estructuras defensivas
Muchas de estas estructuras tenían una función claramente defensiva, como las que aparecen en varios grupos de dinosaurios herbívoros.

Los anquilosáuridos presentaban pesadas bolas de hueso cerca del extremo de sus colas, que constituían formidables mazas para defenderse de los predadores. Además, estos dinosaurios tenían el cuerpo protegido por un fuerte escudo de placas óseas horizontales. Los ejemplares adultos debieron ser prácticamente invulnerables.

Para los grandes saurópodos, como Brachiosaurus o Diplodocus, su enorme tamaño era su mejor defensa. A pesar de ello, Diplodocus podía agitar su larguísima cola a modo de látigo y causar grandes heridas a los atacantes.

Stegosaurus también usaba su cola, armada con afiladas espinas óseas, para defenderse de sus enemigos. Aunque no está clara la función de sus grandes placas dorsales. Los paleontólogos modernos las sitúan verticales con respecto al cuerpo y en esta posición quizá no fueran muy útiles para proteger del ataque de depredadores.

Regulación de la temperatura
La función de las placas de disposición vertical en los dinosaurios, como las de Stegosaurus y las del cuello de los ceratópsidos, podría ser la regulación de la temperatura. Los huesos son delgados (en el caso de los ceratópsidos presentan un hueco central) y están recorridos por abundantes vasos sanguíneos, por lo que podrían actuar como eficaces intercambiadores de calor, a modo de grandes radiadores.

Podrían recoger rápidamente el calor del sol en su superficie y distribuirlo por el cuerpo a través de la sangre. También podrían disipar el calor corporal en climas cálidos, en los que abundan los dinosaurios que presentan velas dorsales de piel sostenidas por espinas. Unos animales tan grandes como los dinosaurios tendrían problemas para eliminar el exceso de calor y por ello surgirían estas estructuras. Los elefantes tienen unas grandes orejas por la misma razón.

Otras teorías especulan con la posibilidad de que sirvieran para exponer mensajes visuales. Su piel cambiaría de color ante determinados estímulos, como en muchos lagartos actuales. El cambio de color se produciría para atraer al sexo opuesto, para comunicar agresividad hacia rivales de la misma especie o para disuadir a predadores.

Luchas rituales y comunicación
Los cuernos, bóvedas óseas y crestas de las cabezas de muchos dinosaurios tendrían probablemente una función en las luchas por las hembras. Se han observado esqueletos de dinosaurios casi idénticos en todos los aspectos, salvo en el desarrollo de estas estructuras. Se asume que los ejemplares que carecen de estas características son hembras o inmaduros. No es una suposición muy descabellada, considerando que los cuernos aparecen en machos de grupos tan distintos como los mamíferos o los escarabajos.

Una de las estructuras que ha dado más quebraderos de cabeza a los paleontólogos es el largo y hueco tubo óseo de la cabeza del conocido Parasaurolophus. Se especuló con la posibilidad de que fuera usado en combates rituales y con la de que sirviera como un tubo respiratorio cuando el animal se sumergía en el agua.

Hoy tiene más aceptación la hipótesis de que servía de caja de resonancia para los sonidos que emitía este dinosaurio. Quizá la comunicación sonora era muy rica al menos en algunos grupos de dinosaurios y permitía una interacción social muy desarrollada.

Plumas de dinosaurio
Otra de las grandes sorpresas que está deparando la investigación actual es el número creciente de dinosaurios que presentan restos de plumas. Suelen ser simétricas y poco adaptadas para volar, por lo que probablemente tenían una función de conservación del calor corporal y apoyan la hipótesis de la sangre caliente. Si los dinosaurios no produjeran abundante calor y necesitaran tomarlo del medio, ¿para qué aislarse del exterior?

Quizá muchos dinosaurios estaban emplumados y haya que modificar la estética de películas como ‘Parque Jurásico’. Pero, ¿quién convence a Spielberg de que le ponga plumas al Tyrannosaurus rex en la próxima entrega?

 

 

 

 

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