Fieras, alimañas y sabandijas 

 

 

 

                        Revista de divulgación zoológica

 

                                         Inicio     Archivo de artículos     Archivo animal de la semana  

                                                         Actualidad     Enlaces     Sobre nosotros

 

 

La inteligencia de los pájaros de mal agüero

 

  Cascanueces norteamericano (Nucifraga columbiana)

 

Los cuervos, grajos, urracas y similares han sido ridiculizados a través de los siglos por sus graznidos chirriantes y su fúnebre aspecto y detestados por la creencia de que eran de mal agüero. Se las ha considerado aves ladronas, oportunistas y despiadadas, pero no merecen esa mala fama. Sus conductas incluyen algunas de las más sorprendentes de todo el reino animal.

Los córvidos son una familia de pájaros adaptados a una dieta generalista, que incluye todo tipo de alimentos (en ese aspecto son el equivalente entre las aves a las ratas y ratones). Han optado por no especializarse y eso significa que han de estar atentos para detectar cualquier posibilidad de alimento en el lugar que se presente.

Han de ser curiosos, atrevidos y astutos para aprovechar las oportunidades. Por ello suelen aparecer en las cercanías de los asentamientos humanos, donde otros animales de conducta alimenticia menos flexible no pueden prosperar.

Muestras de inteligencia


Los córvidos son, junto a los loros, las aves más inteligentes, y en muchos aspectos su inteligencia se equipara a la de los primates. Son capaces de resolver problemas, de usar e incluso fabricar herramientas, de memorizar una gran cantidad de datos, de cooperar en variadas tareas para mejorar su supervivencia, de desarrollar complicados juegos y de imitar la voz humana. Además, hace poco se ha comprobado que las urracas se reconocen en los espejos, lo que implica un grado de autoconciencia que sólo se había observado en simios antropomorfos, delfines y elefantes.

Algunos córvidos de Nueva Caledonia (Corvus moneduloides) fabrican utensilios a partir de ramitas, que usan para sacar a los insectos de las grietas. Pueden darles formas distintas para adecuarse a cada caso concreto. Experimentos recientes muestran conductas aún más adaptables: por ejemplo, pueden doblar alambres para fabricar ganchos con los que extraer comida de otro modo inaccesible. Muchos otros córvidos rompen los mejillones, las tortugas o las nueces de los que se alimentan lanzándolos desde gran altura sobre terreno rocoso. Algunos han aprendido que si lanzan estos objetos sobre las carreteras, los coches abren los caparazones y sólo tienen que bajar a comer cuando dejan de pasar.

Otros han aprendido a usar a otros seres en su beneficio. A veces acechan a las ardillas que se meten en los cubos de basura, donde los córvidos no pueden acceder, para buscar comida. Cuando la ardilla sale, el pájaro la ataca y hace que abandone su comida. Incluso pueden usar al hombre. Hay córvidos que han aprendido a explotar ciertos artefactos que construyen los pescadores, que avisan de cuando ha picado un pez por medio de una bandera, para obtener pescado con un mínimo esfuerzo.

Un ejemplo espectacular de resolución de problemas lo ofreció una corneja cautiva a la que le gustaba la comida húmeda, aunque a veces se la daban seca. Una vez se le ocurrió usar una taza de plástico que le habían dado como juguete, para ponerla debajo de un chorro de agua, y llevarla hasta la comida, donde la vació. Si derramaba el agua en el camino, volvía a llenarla al chorro. Los cuervos son capaces de apilar galletas para poder llevárselas todas. También pueden contar al menos hasta siete.

 

¿Significan estas conductas que los córvidos usan el razonamiento, es decir, que evalúan mentalmente entre varias alternativas y escogen la que consideran más adecuada? Las investigaciones recientes de Bernd Heinrich y Thomas Bugnyar parecen indicar precisamente eso. Ofrecieron a cuervos maduros comida colgada de un cordel. En lugar de empezar a hacer pruebas y aprender de sus errores, los cuervos se quedaron varios minutos aparentemente pensativos, y a continuación, encontraron a la primera la solución correcta: izar la cuerda, sujetar el trozo izado de una vez con las patas, tirar de la cuerda de nuevo y volver a sujetar hasta que alcanzaron la comida. Este comportamiento no puede ser instintivo, porque los cuervos no encuentran esta situación en la naturaleza. La compleja coordinación entre las acciones parece excluir que lo consiguieran por casualidad. Los cuervos jóvenes no acertaron a conseguir la comida, lo que es un indicio de que aún no habían alcanzado la madurez intelectual suficiente.


La sociedad de los córvidos


Un reflejo (y también una causa) de la gran inteligencia de los córvidos es su compleja organización social (lo que hace que sean fácilmente domesticables). Suelen vivir en pequeños grupos, en los que la unidad básica es una pareja que suele ser muy estable a lo largo de los años. Han desarrollado una gran variedad de interacciones sociales.

Éstas incluyen la emisión de señales de alarma ante depredadores, la unión de varios individuos para hacerles frente (aunque muchas veces no hace falta, porque exhiben un vuelo acrobático que les permite burlar fácilmente a halcones y otras rapaces), la caza cooperativa, la ayuda a la pareja en el cuidado de los pollos por parte de otros individuos e incluso el juego.


Otra conducta muy desarrollada entre los córvidos es la de almacenar comida en tiempos de abundancia. La esconden en múltiples sitios y al cabo del tiempo recuerdan casi todos los lugares donde tienen comida guardada. Al realizar esta tarea en un entorno social, los cuervos tienen que evitar que la comida que esconden sea encontrada por otros y a veces preparan escondites falsos para despistar a los intrusos. Cuando esconden comida y ven que un congénere les ha observado, la cambian de lugar después de que éste se haya ido (y los que más precauciones toman son los que a su vez antes han sido ladrones de comida...). Pero lo más impresionante es que, según muestran Heinrich y Bugnyar, los cuervos son capaces de reconocer a los individuos que han observado antes dónde escondían los trozos de comida, y con ellos se muestran mucho más recelosos y precavidos. Si se presenta un cuervo que no estuvo presente en la zona cuando escondió la comida, el dueño no se preocupa. Los mismos resultados se observan si los cuervos son expuestos a la presencia de un humano hostil, que saquea sus escondites, y otro benévolo, que los respeta. Los cuervos tienen la capacidad de reconocer a los individuos y evaluar su grado de conocimiento (lo que puede ser el primer paso hacia “una teoría de la mente”, necesaria para que los individuos puedan interactuar en entornos sociales muy complejos).


En condiciones naturales, algunos córvidos jóvenes juegan a acercarse a diferentes distancias a los depredadores, e incluso, a picarles por la espalda. Así adquieren las destrezas necesarias para esquivarlos y por eso pueden alimentarse junto a ellos de los cadáveres que han cazado, cuando otros animales no se atreven a acercarse. También juegan a recoger todo tipo de objetos del suelo para adquirir habilidad con el pico. Otros juegos se han descrito entre individuos domesticados. Se tiran unos a otros de las colas, rozan sus picos, se pasan objetos de unos a otros con el pico e incluso se burlan: uno de ellos aparenta que va a entregar un objeto y cuando el otro va a recogerlo, el primero lo retira rápidamente. Esta capacidad de jugar es distintiva de los animales verdaderamente inteligentes.


Los córvidos disfrutan además con otra variedad de bromas. Les gusta reunir y esconder todo tipo de objetos y despertar a animales dormidos. Gerald Durrell cuenta que tenía unas urracas que imitaban el reclamo de la criada para llamar a las gallinas a comer, y que disfrutaban emitiéndolo cuando ya las gallinas se habían retirado a dormir, aparentemente sólo por el alborozo que les producía engañarlas.

 

 

Texto vivamente recomendado: el capítulo “Sempiternos camaradas”, sobre las experiencias que tuvo Konrad Lorenz con las grajillas, de su libro El anillo del rey Salomón .

 

 

 

                                         Inicio     Archivo de artículos     Archivo animal de la semana  

                                                         Actualidad     Enlaces     Sobre nosotros