Fieras, alimañas y sabandijas 

 

 

 

                        Revista de divulgación zoológica

 

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La evolución de los dinosaurios

 

 Brontosaurus (saurópodo)

 

Si la historia de los dinosaurios seduce a tanta gente quizá sea porque se presenta como un drama: un grupo de animales aprovecha la oportunidad evolutiva que se le presenta tras las extinciones generalizadas de finales del Pérmico y Triásico, asciende vertiginosamente y se convierte en dueño indiscutible de la Tierra. De pronto, pierde su reinado y es condenado al olvido durante sesenta y cinco millones de años. Es un ciclo cerrado de opulencia y destrucción.

Ésta es la visión global, pero la historia del grupo encierra otras historias secundarias, otros dramas más pequeños (que duraron algunos menos millones de años). Algunos grupos dentro de los dinosaurios conocieron el éxito y la caída.

Grupos de dinosaurios
Los dinosaurios se separaron prácticamente desde el inicio de su andadura en dos grandes estirpes. Los orígenes de esta división son poco claros y algunos autores piensan que se produjo antes de que surgieran los propios dinosaurios, en el seno del grupo ancestral del que ambos provienen. Según esta teoría, los dinosaurios agruparían a animales que provienen de dos antecesores distintos. En el lenguaje técnico, serían un linaje polifilético (un linaje monofilético, por el contrario, agrupa a animales que provienen de un único antecesor común).

Estos dos grandes grupos son el de los ornistiquios y el de los saurisquios. El nombre de los primeros significa "cadera de pájaro", y el de los saurisquios, "cadera de lagarto". Los ornistiquios tienen los huesos de la cadera tendidos unos sobre otros, casi paralelos, como las aves (aunque como muestra de lo retorcida que es la naturaleza, los pájaros descienden de dinosaurios saurisquios cuya cadera se modificó). Los saurisquios tienen los huesos de la cadera dispuestos en forma de 'x'.

Los ornistiquios se especializaron en una dieta herbívora y dentro de los saurisquios se diferenciaron otras dos estirpes: la de los terópodos, dinosaurios carnívoros, que incluye tanto los ágiles velocirraptores como los poderosos Tyrannosaurus; y la de los saurópodos, herbívoros, que incluye los mayores dinosaurios (y los mayores animales terrestres que han existido), como los Diplodocus o Brachiosaurus.

Peleas por las plantas
Los saurópodos, que provienen de los primitivos sauropodomorfos del Triásico, evolucionaron rápidamente en la dirección del aumento de tamaño y de la eficiencia en el procesamiento de ingentes cantidades de materia vegetal. Superados los rigores climáticos del Triásico, que fue un periodo árido en extensas regiones de la Tierra, el suave y lluvioso clima del Jurásico permitió un gran desarrollo de la vegetación.

Los animales grandes tienen una tasa metabólica menor que los animales pequeños y necesitan comer menos comida en relación a su tamaño que los pequeños. Este alimento, además, puede ser de inferior calidad que el que necesitan los animales pequeños. Por ello, los enormes saurópodos aprovecharon eficazmente los fibrosos alimentos vegetales de las praderas y bosques y se convirtieron en los amos del Jurásico.

Pero poco a poco fueron sucumbiendo ante el empuje de los ornistiquios en la lucha de poder por los alimentos vegetales. Los ornistiquios optaron por una estrategia diferente: en vez de crecer desmesuradamente, adquirieron una sorprendente variedad de formas y cada grupo se especializó en distintas materias vegetales. Modificaron sus dientes y aprendieron a masticar el alimento. Su modo de enfrentarse a los depredadores fue armarse con caparazones óseos, con cuernos, espinas o mazas caudales, o evolucionar en el sentido de la rapidez y la agilidad.

No se conocen bien las causas de la sustitución de los saurópodos por los ornistiquios. Una hipótesis factible postula que éstos eran mucho más flexibles que los saurópodos, que tenían, como animales grandes, pocas crías y dilatados tiempos de generación. En un periodo de cambios (el del desarrollo de las plantas con flores, que abrían un nuevo abanico de posibilidades de alimentación, como la hierba blanda o los frutos), los ornistiquios tenían una enorme ventaja. Durante el Cretácico los ornistiquios dominaron casi absolutamente en el hemisferio norte. Los saurópodos del grupo de los Diplodocus, de dientes delgados y cilíndricos, se extinguieron.

 

En el hemisferio sur, perduraron durante el Cretácico los titanosaurios, saurópodos más avanzados que los diplodocoideos, con mejores adaptaciones dentarias. Estos dinosaurios lograron una gran diversidad de formas (algunos, como Amargasaurus, presentaban largas espinas defensivas en el cuello) y alcanzaron los mayores tamaños de toda la historia de la vida sobre tierra firme (Argentinosaurus, de más de 100 toneladas). Hacia el final del Cretácico, algunos de estos titanosaurios volvieron a colonizar los continentes del norte.

 

 

 

 

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