Fieras, alimañas y sabandijas 

 

 

 

                        Revista de divulgación zoológica

 

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Los verdaderos gremlins

 

 Tarsero     

 

Los gremlins de la película de Joe Dante eran unos animales encantadores, de grandes ojos, pelaje sedoso y orejas puntiagudas. Si se mojaban, se reproducían descontroladamente, y si comían después de medianoche, se convertían en unas bestias sanguinarias y repulsivas.

Poca gente conoce que los guionistas se inspiraron en un animal real: el tití común de las selvas de América tropical, un pacífico mono de expresión bonachona, con las orejas rematadas en un mechón de pelos. Esa radical transformación que se cuenta en la película jamás se ha observado en la naturaleza y los titís siguen siendo fieles a su peculiar dieta de resinas vegetales.

Los tarseros
Quizá la denominación de 'gremlin' sería más adecuada para los tarseros. Estos habitantes de los árboles en el sudeste de Asia son llamados fantasmas por los nativos y poseen un aspecto y unas costumbres que estimulan la fantasía. Tienen unos ojos enormes orientados hacia delante, imprescindibles para su vida nocturna. Sus extremidades son muy largas y sus dedos tienen zarpas para el aseo y la captura de presas pequeñas. Tienen la extraordinaria capacidad de girar las vértebras del cuello casi 360 grados, lo que hizo pensar a los nativos que su cabeza estaba suelta.

Son feroces cazadores y cuando abren la boca su aspecto es bastante amenazador, con sus dientes afilados como agujas. Llegan a cazar murciélagos, lagartos y aves y no se amilanan ante serpientes venenosas. Su método de caza es terrorífico: saltan sobre sus presas cuando están en el suelo, las sujetan con las manos y las matan de varias dentelladas. Luego las llevan a una rama y las devoran empezando por la cabeza.

Variedad de prosimios
Los tarseros son prosimios, junto a los lémures, gálagos, potos y loris. Los prosimios son primates primitivos, que no han desarrollado el cerebro tanto como los monos. Tienen el hocico húmedo y algo alargado, lo que indica que aún confían mucho en el olfato, como la mayoría de los mamíferos.

Los lémures viven sólo en Madagascar, donde se han diversificado extraordinariamente. Algunos son estrictamente arborícolas y otros se desplazan por el suelo dando espectaculares saltos con sus patas traseras. Existieron formas gigantescas que se extinguieron con la llegada del hombre.

Los gálagos son ágiles y activos animales arborícolas, que tienen largas extremidades y colas. Tienen la insólita habilidad de cazar insectos al vuelo con las manos (incluso mosquitos), ayudándose de su fino oído para la localización. Sus orejas tienen unos repliegues que les permiten orientar el oído externo hacia una fuente de sonido, de modo parecido a los murciélagos.

Los potos y loris son, por el contrario, animales torpes y poco llamativos. Se mueven muy lentamente, para pasar desapercibidos entre las ramas de los árboles. Si detectan un peligro, pueden permanecer inmóviles durante muchas horas. Tienen un escudo protector de piel gruesa en la espalda. Si un depredador los ataca, le ofrecen la espalda y tratan de hacer que caiga del árbol con movimientos bruscos o se defienden a dentelladas.

Ya que no son ágiles cazadores, se han especializado en insectos fáciles de capturar, que basan su defensa en su sabor u olor repelente, o en la presencia de pelos irritantes. Han aprendido a eliminar estos últimos frotando las presas con sus manos y después de comer se limpian los labios y el hocico con las ramas. Se han resignado al mal sabor de sus presas, pero si se les ofrecen otras más apetitosas, no dudan en escoger éstas.

 

 

 

 

 

 

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