Fieras, alimañas y sabandijas 

 

 

 

                        Revista de divulgación zoológica

 

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Las herramientas de los animales

 

 Gorila usando una herramienta (foto de T. Breuer, M. Ndoundou–Hockemba, V. Fishlock)

 

«Ahora debemos definir herramienta, redefinir hombre o aceptar a  los chimpancés como humanos.»

Respuesta de Louis Leakey al telegrama de Jane Goodall en que le comunicaba que había observado que los chimpancés fabricaban herramientas.

 

Los miembros de la generación que creció viendo los capítulos de la serie “El Hombre y la Tierra”, de Félix Rodríguez de la Fuente, tenemos algunas imágenes vivamente grabadas en nuestros cerebros. Una de ellas es la de Gaspar, un ejemplar juvenil de alimoche (o "buitre sabio", como lo llamaban en el capítulo), arrojando por primera vez piedras sobre huevos de avestruz para romperlos.

Era una conducta instintiva, pues no había podido migrar a África con sus congéneres y nadie se la había enseñado. El inimitable Félix consiguió comunicar un gran suspense a aquel memorable episodio y todos estábamos ansiosos por averiguar si al final Gaspar tiraría o no la piedra.

Usuarios de herramientas

El alimoche pertenece al selecto grupo de animales que son capaces de usar algún tipo de herramienta. Sólo hay unos pocos mamíferos y aves que han logrado esta habilidad. Algunos otros animales también usan “intermediarios materiales”, aunque quizá el término “herramienta” es excesivo para ellos.  Es el caso de las larvas de las hormigas león y algunas moscas, que arrojan piedrecitas a sus presas, del pez arquero, que caza muchas veces lanzando un chorro de agua hacia sus presas o de ciertos cangrejos que cogen con sus pinzas pequeñas anémonas urticantes para defenderse de sus enemigos. El gran interrogante no es sobre las condiciones que han permitido el uso de herramientas, sino por qué no está más extendido. ¿Por qué es un paso tan difícil de dar para la mayoría de animales?

Parte de la explicación puede estar en el hecho de que muchos animales son conducidos por la selección natural hacia un grado de especialización muy desarrollado y ya incorporan en sus propios cuerpos las herramientas que necesitan en sus entornos (picos, garras, dientes, pinzas). Los animales poco especializados son más escasos. Pero desde luego, en la naturaleza abundan las situaciones en las que es ventajoso usar herramientas.

El pinzón de los cactus de las Galápagos (Cactospiza pallida) usa sistemáticamente palitos o espinas de cactus para extraer insectos de las hendiduras de las plantas y otros pinzones de estas islas también los usan en alguna medida. Muchos pájaros con la misma alimentación tienen picos y lenguas especializados, pero los pinzones se han adaptado a ella a pesar de sus picos inadecuados. La ausencia de competencia en este entorno insular ha propiciado que los pinzones puedan desarrollar un comportamiento exploratorio y curioso, ya que existían muchos nichos vacíos. En un entorno con competencia, las torpes maniobras del pinzón con las ramitas son penalizadas como una pérdida de tiempo y no se seleccionan, porque la mayoría de los recursos son acaparados por aves mejor adaptadas. Pero en las Galápagos estos comportamientos fueron premiados con alimento y se extendieron.

Otras aves, como el ratonero de Australia, arrojan piedras sobre nidos, o usan papeles para acercarse la comida (el córvido Cyanocitta cristata) u hojas para sujetar nueces (la cacatúa Probosciger aterrimus). La nutria marina del Pacífico Norte (Enhydra lutris) utiliza piedras para partir erizos de mar y abrir bivalvos, de un modo muy curioso, usando su pecho como yunque. Esta conducta está también relacionada con la explotación de un nuevo nicho por un animal de intensa actividad exploratoria.

Los delfines mulares que habitualmente nadan en las aguas de la Bahía de Tiburones, al oeste de Australia, utilizan esponjas marinas blandas como herramientas para rebuscar el fondo marino y atrapar comida sin hacerse daño en el morro. Es un comportamiento complejo que ha sido transmitido de madres a hijas durante años. Este hecho puede deberse a que los mulares presentan fuertes costumbres matriarcales, y las jóvenes hembras suelen vivir junto a sus madres hasta bien entrada la edad adulta, mientras que los machos se independizan mucho antes.

Otro animal inteligente que usa herramientas es el elefante, aunque menos de lo que cabría esperar, dada la habilidad manipuladora de la trompa. Como los primates, los elefantes jóvenes juegan con objetos encontrados en su medio. Usan palos manejados por la trompa para rascarse. También usan hojas anchas como espantamoscas. Arrojan todo tipo de objetos ante los intrusos y los enemigos. Los proyectiles incluyen pesadas piedras, palos, huesos grandes, etc. Los elefantes también se arrojan intencionadamente objetos unos contra otros en las luchas por el ascenso en la jerarquía y en los juegos juveniles. Han aprendido también a romper los cables en las vallas electrificadas con piedras o troncos.

Fabricantes de herramientas

 chimpancé joven cascando nueces

Hasta hace unas décadas, una de las definiciones que se daban del hombre era la de ‘animal que fabrica útiles’. Pero se ha descubierto que incluso animales tan alejados de nosotros como las aves son capaces de fabricar herramientas rudimentarias. Ciertos cuervos de Nueva Caledonia (Corvus moneduloides) utilizan en su medio dos tipos diferentes de herramientas con ramas y hojas para capturar distintas clases de invertebrados, como insectos y ciempiés. Son capaces de hacer una especie de cañas de pescar a partir de ramas a las que quitan las espinas. Recientes investigaciones con individuos en cautividad han mostrado que son capaces de construir herramientas de formas diferentes para resolver distintos problemas que no se presentan en la naturaleza (por ejemplo, dan diferentes formas a alambres para obtener comida según cómo esté situada). Un ejemplar dio a un alambre forma de gancho para extraer comida de un tubo. Los cuervos son más hábiles en la naturaleza para fabricar herramientas que en cautividad, lo que sugiere un aprendizaje cultural. Las cornejas han mostrado recientemente ser parejamente habilidosas.

Los más destacados artífices de herramientas del reino animal, aparte del hombre, son los chimpancés. En la década de los sesenta, la famosa etóloga británica Jane Goodall (1934), descubrió que los chimpancés eran capaces de usar palitos a manera de "caña de pescar" para obtener termitas, introduciéndolos en los termiteros y recogiéndolos para comer las termitas que quedaban adheridas (ahora se sabe que está técnica la usan también gorilas y orangutanes e ¡incluso topos!). Llegaban además más lejos: seleccionaban las ramas que les parecían más adecuadas y fabricaban los instrumentos cortándolas y eliminando las hojas. Recientemente se ha descubierto que algunos chimpancés han aprendido a deshilachar el extremo de los palitos para que las termitas queden mejor adheridas a él.

Desde entonces se han descrito más de 20 usos de herramientas en los chimpancés. Incluyen algunas tan sofisticadas como esponjas hechas con hojas masticadas para recoger agua de las oquedades de los troncos (quizá a muchos de nosotros no se nos ocurriría esto), palillos mondadientes o ramas con hojas para espantar a las moscas.

También usan piedras o palos gruesos para romper la cáscara de las nueces, a veces sobre un yunque de piedra o madera, aunque esta destreza suele requerir años de aprendizaje. A veces tiran palos o piedras hacia determinados objetos (algunas hembras han llegado a usar lanzas para cazar: pequeños utensilios, afilados con los dientes, para pinchar a otros pequeños primates que se habían refugiado en ramas o troncos huecos.), o usan ramas como látigos y porras. Los palos que introducen en los troncos les pueden servir también para oler lo que hay en el interior. Usan hojas para su limpieza corporal. Otro tipo de herramienta bastante natural son las piedras o palos que utilizan para rascarse lugares poco accesibles del cuerpo. También usan palos para sondear la profundidad de los ríos que van a cruzar. Recientemente, en el Zoo de la Casa de Campo de Madrid, se ha descubierto un tratamiento previo a la comida: usan esquinas o paredes rugosas para triturar la fruta antes de comerla.

Un salto conceptual en las capacidades de los chimpancés es el que refleja el estudio publicado en 2.009 por el equipo de Christophe Boesch, del Instituto Max Planck de Alemania, que durante años logró encontrar 614 potenciales herramientas hechas por chimpancés en 45 localizaciones diferentes, en el Parque Nacional de Loango, en Gabón, la mayoría cerca de lugares con colmenas. Su sorpresa fue mayúscula cuando observaron que los chimpancés eran capaces de construir y utilizar hasta cinco tipos diferentes de palitos para ayudarse a encontrar colmenas y poder extraer la miel. Algunos eran muy finos y rectos para poder hacer sondeos en la tierra, en busca de las que están enterradas; otros, sin embargo, acababan en una punta 'trituradora' para poder romper la entrada a la colmena; algunos eran muy finos para servir como palanca alargada y analizar las paredes de la colmena en busca del preciado dulce. Una vez encontrado el manjar, se hacen con ramitas que tienen los extremos raídos para ir recogiendo la miel y poder sacar el máximo posible al exterior. Los primatólogos encontraron a menudo todas estas distintas herramientas cerca de la misma colmena, lo que sugiere que estos grandes simios las emplean en el orden adecuado. Algunas tenían incluso dos posibilidades de uso: por un extremo servían para analizar las paredes y por otro servían para recolectar la miel. Es decir, eran multiusos, algo nunca visto en una especie animal que no sea la humana. Además, su fabricación requiere varios pasos diferentes, para lo que se necesita un gran poder de planificación.

También orangutanes y gorilas tienen una limitada capacidad para usar herramientas: los primeros también usan palos para coger miel y trozos de corteza para obtener las semillas de la fruta de neesia y se ha observado a gorilas que usan palos para apoyarse al andar, sobre todo en terrenos cenagosos, y como sonda para medir la profundidad del agua cuando tienen que penetrar en ella. Un grupo de científicos vio a una hembra de gorila que arrancaba una rama para que remover los ingredientes de su variada comida: plantas y hierbas de diferente tipo mezcladas con el palo hasta conseguir un puré espeso. Además, esta hembra utilizó después el palo para que sirviera como 'puente' con el que cruzar un charco sin mojarse.

Pero lo más llamativo en el uso de herramientas por parte de los animales más inteligentes es su carácter cultural. Estas prácticas proceden de descubrimientos individuales que se transmiten a través de la imitación y el aprendizaje y que caracterizan a grupos concretos. Aunque pueden intervenir otros fenómenos de aprendizaje social (un animal que abre una nuez, por ejemplo, puede atraer la atención de otro hacia la obtención de comida y éste probará por su cuenta por el método del ensayo y error), recientes experimentos demuestran el poder de la imitación. Por ejemplo, si distintos grupos de chimpancés observan distintas técnicas para obtener un mismo alimento, los miembros de cada grupo usan preferentemente la técnica que han observado. Se han estudiado 65 patrones de comportamiento en siete grupos de chimpancés y se ha constatado que 39 de ellos aparecen en algunos grupos y no en otros, por lo que tendrían un origen cultural y no instintivo. Los distintos grupos de orangutanes tienen también sus propias “tradiciones”. Estos grandes simios tendrían así diferentes culturas, a semejanza de los humanos.

Otros estudios en orangutanes han demostrado una correlación positiva entre el número de comportamientos alimentarios y el porcentaje del tiempo que unos orangutanes pasan observando a otros. Los orangutanes suelen ser más bien solitarios, pero en los lugares en los que se concentran aparece un repertorio más rico de conductas. Parece demostrada una correlación positiva entre aprendizaje social e inteligencia. Los simios superiores adquirirían la mayor parte de sus habilidades en la naturaleza de la observación de prácticas que inventó en su día un individuo especialmente creativo. Los bebés humanos se diferencian de los de los simios superiores en que casi todo lo aprenden fijándose en los demás e imitándolo (los grandes simios también lo hacen, pero en menor medida, y aprenden más por ensayo y error).

 

Después de todos estos datos, no es tan sorprendente el anuncio de que los australopitecos, hace 3,4 millones de años, ya usaban piedras afiladas para cortar la carne de animales grandes. Nuestros ancestros evolutivos, con un cerebro de tamaño comparable al de un chimpancé, ya tenían en su poder los utensilios que les permitieron acceder a nuevas formas de alimentación y acelerar espectacularmente su propia evolución.

 

 

 

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