Fieras, alimañas y sabandijas 

 

 

 

                        Revista de divulgación zoológica

 

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Las herramientas de los animales

 

Pan troglodytes (chimpancé) en el zoológico de Barcelona (foto: Jordi Serrallonga)



Los miembros de la generación que creció viendo los capítulos de la serie “El Hombre y la Tierra”, de Félix Rodríguez de la Fuente, tenemos algunas imágenes vivamente grabadas en nuestros cerebros. Una de ellas es la de Gaspar, un ejemplar juvenil de alimoche (o "buitre sabio", como lo llamaban en el capítulo), arrojando por primera vez piedras sobre huevos de avestruz para romperlos.

Era una conducta instintiva, pues no había podido migrar a África con sus congéneres y nadie se la había enseñado. El inimitable Félix consiguió comunicar un gran suspense a aquel memorable episodio y todos estábamos ansiosos por averiguar si al final Gaspar tiraría o no la piedra.

Usuarios de herramientas
El alimoche pertenece al muy selecto grupo de animales que son capaces de usar algún tipo de herramienta. Sólo hay unos pocos mamíferos y aves que han logrado esta habilidad. Algunos otros animales también usan “intermediarios materiales”, aunque quizá el término “herramienta” es excesivo para ellos.  Es el caso de las larvas de las hormigas león y algunas moscas, que arrojan piedrecitas a sus presas, de algunas avispas que usan piedras para tapar sus nidos o del pez arquero, que caza lanzando un chorro de agua hacia sus presas. El gran interrogante no es sobre las condiciones que han permitido el uso de herramientas, sino por qué no está más extendido. ¿Por qué es un paso tan difícil de dar para la mayoría de animales?

Parte de la explicación puede estar en el hecho de que muchos animales son conducidos por la selección natural hacia un grado de especialización muy desarrollado y ya incorporan en sus propios cuerpos las herramientas que necesitan en sus entornos (picos, garras, dientes, pinzas). Los animales poco especializados son más escasos. Pero desde luego, en la naturaleza abundan las situaciones en las que sería ventajoso usar herramientas.

El pinzón de los cactus de las Galápagos (Cactospiza pallida) usa sistemáticamente palitos o espinas de cactus para extraer insectos de las hendiduras de las plantas y otros pinzones de estas islas también los usan en alguna medida. Muchos pájaros con la misma alimentación tienen picos y lenguas especializados, pero los pinzones se han adaptado a ella a pesar de sus picos inadecuados. La ausencia de competencia en este entorno insular ha propiciado que los pinzones puedan desarrollar un comportamiento exploratorio y curioso, ya que existían muchos nichos vacíos. En un entorno con competencia, las torpes maniobras del pinzón con las ramitas son penalizadas como una pérdida de tiempo y no se seleccionan, porque la mayoría de los recursos son acaparados por aves mejor adaptadas. Pero en las Galápagos estos comportamientos fueron premiados con alimento y se extendieron.

Otras aves, como el ratonero de Australia, arrojan piedras sobre nidos, o usan papeles para acercarse la comida (el córvido Cyanocitta cristata) u hojas para sujetar nueces (la cacatúa Probosciger aterrimus). La nutria marina del Pacífico Norte (Enhydra lutris) utiliza piedras para partir erizos de mar y abrir bivalvos, de un modo muy curioso, usando su pecho como yunque. Esta conducta está también relacionada con la explotación de un nuevo nicho por un animal de intensa actividad exploratoria.


Fabricantes de herramientas
Hasta hace unas décadas, una de las definiciones que se daban del hombre era la de ‘animal que fabrica útiles’. Pero se ha descubierto que incluso animales tan alejados de nosotros como las aves son capaces de fabricar herramientas rudimentarias. Ciertos cuervos de Nueva Caledonia (Corvus moneduloides) utilizan en su medio dos tipos diferentes de herramientas para capturar distintas clases de invertebrados, como insectos y ciempiés. Son capaces de hacer una especie de ganchos a partir de ramas a las que quitan las espinas. Recientes investigaciones con individuos en cautividad han mostrado que son capaces de construir herramientas de formas diferentes para resolver distintos problemas.

Los más destacados artífices de herramientas del reino animal, aparte del hombre, son los chimpancés. En la década de los sesenta, la famosa etóloga británica Jane Goodall (1934), descubrió que los chimpancés eran capaces de usar palitos a manera de "caña de pescar" para obtener termitas, introduciéndolos en los termiteros y recogiéndolos para comer las termitas que quedaban adheridas. Llegaban además más lejos: seleccionaban las ramas que les parecían más adecuadas y fabricaban los instrumentos cortándolas y eliminando las hojas.

Desde entonces se han descrito hasta 19 usos de herramientas en los chimpancés. Incluyen algunas tan sofisticadas como esponjas hechas con hojas masticadas para recoger agua de las oquedades de los troncos (quizá a muchos de nosotros no se nos ocurriría esto), palillos mondadientes o ramas con hojas para espantar a las moscas.

También usan piedras o palos gruesos para romper la cáscara de las nueces, a veces sobre un yunque de piedra o madera. A veces tiran palos o piedras hacia determinados objetos, o usan ramas como látigos y porras. Los palos que introducen en los troncos les pueden servir también para oler lo que hay en el interior. Usan hojas para su limpieza corporal. Otro tipo de herramienta bastante natural son las piedras o palos que utilizan para rascarse lugares poco accesibles del cuerpo. Recientemente, en el Zoo de la Casa de Campo de Madrid, se ha descubierto un tratamiento previo a la comida: usan esquinas o paredes rugosas para triturar la fruta antes de comerla.

También los orangutanes tienen una limitada capacidad para usar herramientas: ramitas que usan para obtener las semillas de la fruta de neesia.

Pero lo más llamativo en el uso de herramientas por parte de los grandes simios es su carácter cultural. Estas prácticas proceden de descubrimientos individuales que se transmiten a través de la imitación y el aprendizaje y que caracterizan a grupos concretos de simios.

Aunque pueden intervenir otros fenómenos de aprendizaje social (un animal que abre una nuez, por ejemplo, puede atraer la atención de otro hacia la obtención de comida y éste probará por su cuenta por el método del ensayo y error), recientes experimentos demuestran el poder de la imitación. Por ejemplo, si distintos grupos de chimpancés observan distintas técnicas para obtener un mismo alimento, los miembros de cada grupo usan preferentemente la técnica que han observado.

Se han estudiado 65 patrones de comportamiento en siete grupos de chimpancés y se ha constatado que 39 de ellos aparecen en algunos grupos y no en otros, por lo que tendrían un origen cultural y no instintivo. Los distintos grupos de orangutanes tienen también sus propias “tradiciones”. Estos grandes simios tendrían así diferentes culturas, a semejanza de los humanos.

 

 

 

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