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Los regalos de los animales
Hembra de Tessellana tessellata
En muchos
grupos animales los machos ofrecen a las hembras regalos, que pueden tener
significados muy diversos. Los machos de varias especies de insectos ofrecen
secreciones glandulares a las hembras para que se las coman. Es el caso de
diversas especies de grillos y saltamontes, que se apartan de la norma general
de escasa inversión energética de los machos en la reproducción (su
contribución se limita al esperma, un material barato).
El modo de apareamiento de estos insectos explica el porqué de estos regalos.
El macho deposita externamente un paquete con esperma, el espermatóforo, en el
extremo del abdomen de la hembra. El espermatóforo actúa como una jeringa y
descarga el esperma que contiene después del apareamiento. Sin embargo, a veces
es comido por la hembra.
Los paquetes de alimento segregados por los machos tienen la función de evitar
que la hembra se coma el esperma antes de que sea introducido en su cuerpo.
Otra ventaja de esta conducta para el macho es que la mejora en la alimentación
de la hembra redunda en una mejor alimentación de sus futuros descendientes.
Lo curioso del caso es que esta inversión extra de energía de los machos en la
reproducción hace que los comportamientos sexuales se intercambien. Los machos
se vuelven escrupulosos en la elección de las hembras, quienes compiten entre
sí por acceder a los machos que proporcionan mejor alimento.
Selección sexual
La conducta más usual en otros animales es la ofrenda por parte del macho de
presas capturadas por él. El regalo es un resultado de la selección sexual, una
fuerza de cambio evolutivo que ya reconoció Darwin poco después de descubrir el
papel de la selección natural en la evolución.
Mientras la selección natural actúa sobre los caracteres que fomentan la
supervivencia o el vigor de los individuos (lo que redundará normalmente en un
número mayor de descendientes), la selección sexual opera sobre los caracteres
que incrementan la probabilidad de que un individuo sea escogido por otro del
sexo opuesto para el apareamiento.
Estos caracteres no tienen necesariamente que incrementar la supervivencia. La
pesada cola del pavo real es un obstáculo para la supervivencia del macho, ya
que lo hace más visible ante los predadores y dificulta sus movimientos. Ha
llegado a desarrollarse tanto simplemente porque a las hembras les gustan los
machos con colas largas. Otras hembras escogerán a los machos que les hagan
mejores regalos.
Los machos de los mecópteros o moscas escorpión ofrecen una presa a la hembra
para que les permita el apareamiento. Si el regalo no le parece bueno, puede
rechazar al macho. Éste probará entonces a ofrecerle una masa de su saliva rica
en sustancias nutritivas. Si la hembra le rechaza de nuevo, el macho olvida las
gentilezas y la obliga a realizar la cópula, sujetándola con sus fuertes pinzas
genitales.
El regalo puede tener también la finalidad de calmar la agresividad de la
hembra y distraerla el tiempo necesario para permitir la fecundación. Las
hembras de las arañas son especialmente temibles y los machos de algunas
especies les llevan presas. Incluso parece que el macho de la araña dorsirroja
australiana se ofrece él mismo como regalo.
Tras insertar su palpo copulador en el abdomen de la hembra, corre a su boca
para ser comido. Este valiente acto tiene la recompensa de que el tiempo de la cópula
se alarga y el número de huevos fecundados por el macho aumenta.
Los machos de
la mosca Hilara sartor ofrecen un capullo de seda vacío a la hembra. Éste
es un regalo completamente inútil y no se sabe muy bien por qué la hembra lo
acepta. Estudiando las pautas de cortejo de especies emparentadas parece
aclararse un poco la situación: al principio dentro del capullo había un
insecto y el regalo tenía valor. Luego los machos aprendieron a chupar los
jugos del insecto muerto y a presentarlo de todas formas como regalo, ya que
las hembras se daban cuenta del engaño cuando ya habían permitido el
apareamiento. Hilara sartor se alimenta de néctar, pero la conducta de
presentar el regalo perduraría como un vestigio del antiguo comportamiento, sin
valor adaptativo.
Regalos de aves
En algunas especies de pájaros, los regalos adquieren un carácter simbólico.
Son bien conocidas las espectaculares glorietas para el apareamiento que
preparan los machos de los tilonorrincos. Construyen avenidas o chozas con
hierbas y ramas, y las decoran con una gran variedad de objetos, en especial
los brillantes y de color llamativo (por ejemplo, el tilonorrinco satinado
escoge preferentemente objetos de color azul intenso).
Un ejemplo relacionado es el de la collalba negra, cuyo macho dedica mucha
energía a acumular piedras cerca del nido. El significado de esta conducta era
enigmático hasta hace poco, porque se producía después de que la pareja se
hubiera formado y poco antes de la puesta de huevos. Hoy se ha comprobado que
el acarreo de piedras permite a la hembra estimar la fortaleza del macho y
ajustar en consecuencia el número de huevos que debe poner.
Un curioso intercambio de regalos, no relacionado con la reproducción, es el de
los cormoranes ápteros de las islas Galápagos. Los miembros de la pareja se
turnan en el cuidado de los polluelos. El individuo que regresa al nido debe
llevar algo: un manojo de algas, un trozo de madera o una estrella de mar. Si
no lleva nada es recibido de mala manera. Este tipo de regalos pudiera servir
para el reconocimiento individual.
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