Fieras, alimañas y sabandijas 

 

 

 

                        Revista de divulgación zoológica

 

                                         Inicio     Archivo de artículos     Archivo animal de la semana  

                                                         Actualidad     Enlaces     Sobre nosotros

 

 

Las trampas de los animales

 

  Pholcus phalangioides

Muchos depredadores usan viles estratagemas de engaño para atraer hacia sí a sus presas. Los peces pescadores usan un señuelo que hacen colgar de algo parecido a una caña, la terrible tortuga aligator mueve su lengua larga y rosada que parece un gusano, una mangosta africana tiene nalgas con aspecto de flor para atraer insectos, una chinche depredadora emite sustancias atractivas para las hormigas que caza y las hembras de la luciérnaga Photuris imitan el código luminoso de las hembras de otras especies para atraer a sus machos y devorarlos.

 

Pero son muy escasos los animales que han sido capaces de construir trampas, estructuras diferenciadas de sus cuerpos en las que puedan quedar atrapadas sus presas. La garcita verdosa (Butorides virescens) es capaz de usar cebos para pescar. Coge efímeras, trozos de pan o plumas de inmaduros, los coloca en la superficie del agua y espera a que algún pez sea atraído por ellos para atacarle. No se sabe si ha aprendido esta conducta observando a los pescadores. En cualquier caso, es una táctica que al parecer requiere aprendizaje, pues las aves jóvenes pescan con cebo peor que los adultos.

 

Las larvas de algunas especies de hormigas-león (familia myrmeleontidae, orden neuroptera) se sitúan en el fondo de un hoyo cónico que excavan en terreno arenoso, medio enterradas, de modo que sólo sobresalen un poco sus fuertes mandíbulas. Cuando una hormiga o cualquier otro pequeño artrópodo llega al borde del hoyo, es muy fácil que se desmorone la pared de arena y el animal caiga hacia el fondo. Para ayudar en esta caída, a veces la hormiga-león arroja piedrecitas con la boca y sale de su escondrijo para agarrar a la víctima y llevarla al fondo. Quizá las hormigas-león comenzaron construyendo sus hoyos como refugio y escondrijo y la utilidad como trampa quedó puesta de manifiesto más tarde.

 

El origen evolutivo de las trampas de obstáculo pegajoso quizá se debe a una convergencia de desarrollo de estructuras filiformes ligadas a la construcción de refugios o envolturas de huevos y de hábito depredador. Esta combinación aparece en las arañas (las mayores tramperas de la naturaleza) y en otros grupos de artrópodos muy alejados de ellas, las frigáneas (orden trychoptera) y los mosquitos de las setas (familia mycetophilidae del orden diptera). Las larvas de muchas mariposas y polillas producen sedas para hacer extensos nidos (y también capullos), pero la mayoría son vegetarianas. Las larvas de neurópteros y muchos himenópteros son carnívoras, pero sólo usan sus sedas al envolverse en ellas para pupar.

 

Los machos de los tejedores (orden embioptera) quizá son depredadores en algunos casos, y los túneles de seda que construyen como refugios podrían proporcionarles también algunos pequeños animales que queden adheridos. Como experiencia personal puedo contar que una vez encerré a un tejedor junto a dos escarabajos en una bolsa y a los pocos días me encontré con que el tejedor había desaparecido a través de un agujero de la bolsa (que no sé si hizo él) y con que los dos escarabajos estaban muertos y envueltos en seda.

 

Éste parece ser el origen evolutivo de las telas de las arañas. Las arañas que retienen más características primitivas, como Liphistius, tejen telas tubulares que recubren un agujero en la tierra y que les sirven de refugio. Tienden unos cuantos hilos transversales en la entrada de la cueva cuyas vibraciones les avisan de la presencia de presas y que también puede que retengan a las presas más pequeñas. Construcciones de este tipo pueden haber existido hace 360 millones de años (las arañas son uno de los grupos de animales terrestres más antiguos).

 

A partir de ahí se ha desarrollado una asombrosa diversidad de maquiavélicas trampas. Algunas son muy simples y constan de un único hilo con extremo pegajoso, que la araña lanza hacia su presa; otras tienen forma de embudo dentro del cual caen las presas; otras son simétricas y espectaculares redes para los insectos aéreos. Dinopis usa su pequeña red al modo de los gladiadores romanos. La lleva plegada entre sus patas delanteras y la lanza sobre su presa para que se despliegue y la atrape.

 

En  hilados   y en  tácticasdecaza encontraremos más información sobre las telas de araña y sus tácticas de caza. ¿Os habéis preguntado alguna vez por qué las arañas no se quedan pegadas en sus propias redes? Es ese tipo de pregunta que sólo llega a formular poca gente (los demás somos capaces de convivir con los mayores absurdos). Afortunadamente, la respuesta es simple: las arañas cubren su cuerpo con una sustancia aceitosa antiadhesiva que ellas mismas segregan.

 

Los mosquitos micetofílidos de la especie Arachnocampa luminosa de Nueva Zelanda son absolutamente extraordinarios. Las larvas segregan hilos pegajosos que dejan colgar del techo de las cuevas en que viven y que pueden atrapar insectos. Además, emiten luz, que al parecer tiene la función de atraer insectos hacia sus trampas. Esta combinación de caracteres sofisticados es bastante extraña, y aún más si tenemos en cuenta que la mayoría de los otros mosquitos de los hongos no son carnívoros, sino que comen setas, como su nombre indica.

 

El mecanismo químico por el que producen luz es similar al de las luciérnagas (y en general, al de todos los organismos luminiscentes). Los órganos luminosos están situados en el extremo del abdomen. Las sedas son producidas por una glándula de la boca y sirven también para construir el nido (que probablemente fue anterior a las trampas). De los nidos cuelgan los hilos para “pescar”, de hasta 30 cm y cubiertos a intervalos regulares de gotitas pegajosas. Como el viento hace que los hilos se enreden, estos animales viven sólo en cuevas. Cuando una presa es atrapada, la larva detecta las vibraciones por medio de dos papilas posteriores, se desliza un poco por el filamento correspondiente e iza el resto del hilo.

 

La combinación de caracteres mutuamente dependientes en este insecto puede hacer pensar en un improbable caso de evolución drástica, propiciada por una conjunción de mutaciones. Pero en otros miembros de su subfamilia se pueden encontrar adaptaciones graduales: algunos construyen redes para atrapar esporas de hongos, otros también las usan para capturar pequeños animales y hay una especie que también construye un nido y coloca filamentos alimenticios verticales, pero no produce luz.

 

Las larvas de muchas frigáneas son depredadoras y construyen sofisticados y extensos refugios-trampa, con redes de seda, en el fondo de ríos y torrentes. Estas construcciones suelen estar formadas por un espeso tejido de seda con forma de embudo. Muchas veces las trampas están muy bien camufladas con trozos vegetales o piedrecillas. La abertura se coloca siempre contra corriente para poder recibir a las presas y detritos orgánicos. Las larvas suelen vivir en galerías tubulares y salen de vez en cuando a inspeccionar su trampa.

 

Macronema transversum, del este de Norteamérica construye amalgamando granos de arena un largo tubo a modo de sifón, con orificios de entrada y de salida. En la curva del sifón teje una malla de seda que sirve para retener las partículas alimenticias. Las especies de la familia polycentropodidae tejen espectaculares redes en forma de saco o embudo, en algunos casos con la capacidad de hincharse mucho para poder conseguir una buena pesca.

 

 

 

                                         Inicio     Archivo de artículos     Archivo animal de la semana  

                                                         Actualidad     Enlaces     Sobre nosotros