Ésta es la versión de caché de G o o g l e de http://www.inf.bme.hu/~zi/venser.htm.
La caché de G o o g l e es la instantánea de la página que tomamos cuando exploramos la Web en forma automática.
Es posible que la página haya cambiado desde entonces. Haga clic aquí para ver la página actual sin resaltar.
Para vincularse a esta página o para marcarla, utilice el siguiente url: http://www.google.com/search?q=cache:a2Bcf5QOWCgJ:www.inf.bme.hu/~zi/venser.htm+evoluci%C3%B3n+aparato+venenoso+serpientes&hl=es&ie=UTF-8


Google no tiene relación con los autores de esta página ni es responsable de su contenido.
Se han resaltado estos términos de búsqueda: evolución aparato venenoso serpientes 

Evolución del aparato venenoso de las Serpientes


Evolución del aparato venenoso
de las Serpientes


Tomás Cabrera



La concepción popular de que la Era de los Reptiles fue un fenómeno confinado al Mesozoico y que se detuvo con la extinción de los dinosaurios no considera el gran éxito evolutivo alcanzado por las serpientes. Este suborden está presente en el registro fósil desde el Cretácico, los cuales parecen ser un tipo de boas extinto, apareciendo los colúbridos en el Oligoceno y los elápidos y vipéridos en el Mioceno (2). Actualmente se considera que este grupo es de origen monofilético, originado ya sea a partir de algún grupo de lagartos o de un grupo anterior a los lagartos (3) Desde su aparición, las serpientes han realizado una radiación especialmente rápida, perteneciendo actualmente 2,500 especies a este grupo, el cual está presente en hábitats que varían desde el mar hasta el desierto, y que está representado en todos los continentes excepto la Antártica. ¿Qué es lo que les ha permitido este éxito ?

La forma corporal elongada y carente de extremidades es característica de este grupo y afecta todos los aspectos de su biología, por ejemplo, el pulmón izquierdo está reducido o falta completamente, la vesícula biliar es posterior al hígado, el riñón derecho es anterior al izquierdo, y las gónadas pueden presentar desplazamientos similares. Esta forma corporal, a su vez, permite perseguir rápidamente a sus presas hasta el interior de sus madrigueras o hasta la punta de los árboles, y, de esta forma, explotar tipos de presas y métodos de caza con un éxito que no es posible para otros tipos de animales. (1 ; 2)

Un problema que las serpientes tienen que resolver y que está estrechamente ligado a su estructura corporal es cómo suministrar energía suficiente a un cuerpo grande a través de una boca pequeña con relación al cuerpo. La solución se halla al observar que ellas consumen animales relativamente grandes con poca frecuencia, a diferencia de los lagartos, que hacen todo lo contrario. Sin embargo, esto presenta una nueva dificultad : las serpientes engullen su alimento entero, lo cual implica que la presa puede defenderse y debatirse mientras está siendo consumida, lo cual expone a la serpiente al riesgo de ser herida, por lo tanto, el tamaño de la presa estará determinado por la posibilidad de ser atacada, dominada y engullida por parte de la serpiente sin ser herida en el proceso (1 ; 2).

El aparato venenoso aparece en este contexto como un arma especialmente útil : permite a la serpiente atacar, dominar y engullir presas relativamente grandes sin correr ningún peligro, ya que todo se limita a morder, seguir el rastro de la presa herida y luego consumir un animal que, si no está ya muerto, al menos está completamente incapacitado para defenderse. De esta forma, además de evitar riesgos, la serpiente gasta un mínimo de energía al alimentarse, ya que no tiene que luchar para sujetar a su presa, al mismo tiempo que desaparece el gasto energético representado por las ocasiones en las cuales la presa escapa, con lo cual la serpiente tiene que volver a empezar de cero su cacería. Una vez inyectado el veneno en la cantidad adecuada no hay escape (1 ; 2).

Las serpientes que presentan aparato venenoso pertenecen a las familias Atractaspidae (60 especies, en Africa y Asia), Elapidae (250 especies, en todos los continentes excepto en la Antártica), Viperidae (200 especies, ausentes solo en Australia y la Antártica, en América están representadas por víboras con fosetas termorreceptoras) y Colubridae (1,600 especies, en todos los continentes excepto Antártica), superfamilia Colubroidea, infraorden Alethiniophidia. Las relaciones filogenéticas entre estas familias en la actualidad son completamente desconocidas. Más adelante se discutirá esto.

La aparición del aparato venenoso en serpientes puede ser entendido si se tiene en cuenta que en varios grupos actuales de lagartos se hallan glándulas dentales en mandíbula y maxila, en ocasiones capaces de segregar veneno, como en el caso de Anguimorpha . En los colúbridos este complejo es llamado glándula de Duvernoy, mientras que en Anguimorpha es llamado glándula de Gabe. Si se acepta que las serpientes hayan evolucionado a partir de un ancestro reptiloide, este debería haber tenido glándulas dentales en mandíbula y maxila. Posteriormente, se habrían desarrollado únicamente aquéllas de la maxila para conformar glándulas que, en una primera instancia, habrían secretado enzimas, las cuales posteriormente se convirtieron en sustancias tóxicas. Las serpientes que carecen de glándulas dentales las habrían perdido en el curso de la evolución. Esto es perfectamente posible, como lo demuestra el caso de la serpiente real (Lampropeltis sp.). (1 ; 2).

Tradicionalmente se han utilizado los términos opistoglifo, proteroglifo y solenoglifo para caracterizar a las serpientes venenosas, sin embargo, estos términos son tan solo descriptivos y no tienen ningún tipo de valor taxonómico. A pesar de todo, es imp ortante entender qué significa cada uno, debido al extensivo uso que se les dio en un tiempo (2 ; 3).

Opistoglifos : serpientes que tienen uno o más colmillos en la parte posterior de la maxila con dientes más pequeños en frente. Los colmillos pueden ser lisos o con un surco en la superficie que permite dirigir secreciones hacia la herida producida.

Proteroglifos : Los colmillos están localizados en la parte anterior de la maxila, son huecos o presentan un surco superficial para la conducción del veneno, relativamente cortos y permanecen erectos. Incluye las cobras, mambas, corales y serpientes marinas.

Solenoglifos : Los colmillos huecos son los únicos dientes en la maxila, rotan de tal manera que permanecen pegados al techo de la boca cuando esta está cerrada. Este mecanismo permite poseer colmillos más largos que inyectan el veneno profundamente en lo s tejidos de la presa. El cráneo de este tipo de serpientes es mucho más móvil que el de los proteroglifos y posee una forma triangular, la cual es consecuencia de la extensión de los huesos cuadrados. Incluye a las víboras verdaderas y a las víboras que poseen fosetas termorreceptoras.

La estructura del aparato venenoso es diferente en cada una de las familias de serpientes venenosas.

En Colubridae el aparato venenoso presenta gran variabilidad, estando ausente en algunas especies. En general, en las especies venenosas, las glándulas de Duvernoy tienen forma tubular con células serosas secretoras recubriendo los túbulos y con células m ucosas recubriendo el conducto que lleva al colmillo. La glándula no posee lumen central generalmente, y la secreción es almacenada en el interior de las células en forma de gránulos que son liberados al interior de la glándula mediante exocitosis durante el ataque. No existen músculos especializados asociados a la glándula. Los colmillos están localizados en la parte posterior de la maxila y presentan un surco a lo largo de su superficie lateral. No existe ningún tipo de unión directa entre el ducto de que transporta el veneno y el colmillo, siendo el veneno recolectado en un bolsillo que se halla en la cubierta carnosa del colmillo, escurriendo posteriormente hasta la herida. La salida de veneno es muy lenta y carece totalmente de presión. A lo anterior y a la posición poco propicia de los colmillos, se debe que, en general, las mordeduras de la gran mayoría de colúbridos venenosos no sean suficientes para causar la muerte en el hombre ni para matar rápidamente a las presas mordidas, con excepción de algunas especies como Dispholidus typus y Thelotornis kirtlandi, las cuales han dado muerte a dos herpetólogos : Karl Patterson-Schmidt y R. Mertens, respectivamente. El veneno expulsado proviene directamente de las células secretoras, las c uales lo liberan mediante exocitosis. (2 ; 4)

El aparato venenoso de los vipéridos es mucho más especializado. La glándula de veneno posee un lumen grande que almacena grandes cantidades de veneno. Las células presentan igualmente gránulos que contienen veneno. Existe un músculo compresor asociado a la glándula que ejerce presión en el momento de la mordedura. Los huesos del cráneo son muy móviles debido a uniones muy flexibles. Así mismo, los colmillos permanecen adheridos al techo de la boca cuando ésta está cerrada, más, cuando se abre, además de que el ángulo de apertura es muy amplio, los colmillos son elevados hasta quedar en una posición anterior. Los colmillos son huecos y bastante largos : hasta 18 mm en Bitis gabonica. Durante la erección del colmillo, su cubierta carnosa se eleva y adhiere firmemente el ducto del veneno a la base del colmillo, donde empieza el canal para el veneno, formando un conducto continuo por el cual el veneno es expulsado con una presión que puede llegar hasta 2.61 Bar, (1.26 Bar en promedio), siendo alcanzado el máximo de presión alrededor de 0.22 segundos después de la mordedura (se debe tener en cuenta que 1 Bar = 0.987 atmósferas). Esto tiene como consecuencia que sea el sistema venenoso más eficiente. El veneno expulsado proviene directamente del lumen, en el que se almacenan grandes cantidades de este. (3 ;4).
El aparato venenoso de los elápidos es el menos especializado en el grupo de las serpientes venenosas genuinas, sin embargo, el maxilar es más corto y porta de uno a varios colmillos pequeños que están caracterizados ya sea por un surco cerrado o un canal completo. El cráneo es muy similar al de los colúbridos, y la estructura de las glándulas secretoras de veneno es relativamente primitiva, ya que el lumen central es relativamente pequeño y la secreción es almacenada principalmente en los gránulos al interior de las células. Sin embargo, la composición del veneno es bien diferente del producido por los colúbridos. El sistema de inyección de veneno responde a un modelo de alta presión de inyección. El veneno expulsado proviene, al igual que en los colúbridos, de las células secretoras directamente. (3 ;4).

En Atractaspidae el sistema venenoso es muy diferente al de los vipéridos y los elápidos, al igual que la forma de inyectar el veneno en la presa. En la glándula de veneno los túbulos secretores están organizados alrededor de un lumen elongado y tienen células mucosas en las aberturas. Los colmillos son huecos, están localizados anteriormente en la maxila y también son elevados durante el ataque, sin embargo, la serpiente muerde con la boca casi cerrada, introduciendo un solo colmillo, moviéndolo hacia los lados hacia abajo y hacia atrás antes de inyectar el veneno. Este sistema también responde a un patrón de alta presión durante la expulsión. Como en vipéridos, el veneno expulsado proviene directamente de la cavidad del lumen. (3 ;4).

La composición del veneno varía bastante entre las familias y las especies, es más, aún a nivel individual se presentan variaciones en las secuencias de una sola toxina (5). Sin embargo, en todos los venenos se halla ya sea fosfolipasa A o alguna toxina poliprotéica, siendo una de las subunidades un a fosfolipasa. La fosfolipasa A es una enzima hidrolítica común al páncreas, las glándulas salivales de los mamíferos y las glándulas de veneno de las serpientes. Si se tiene en cuenta que el suero sanguíneo de las serpientes neutraliza las toxinas de dos componentes, las hemorraginas y la actividad enzimática del veneno de serpiente, se puede desarrollar la hipótesis de que el veneno evolucionó a partir de enzimas digestivas, similares, si no iguales a las segregadas por el páncreas, las cuales eran segregadas por las glándulas de veneno en desarrollo, y contra las cuales existían inhibidores en la sangre de las serpientes, por si se daba el caso de que las enzimas entraran al torrente sanguíneo del animal al escaparse de las glándulas de veneno. Según este esquema, las cardiotoxinas y neurotoxinas postsinápticas fueron las últimas en evolucionar, ya que contra ellas ninguna serpiente presenta inhibidores en el suero sanguíneo, lo que sugiere un desfase en la coevolución toxina-inhibidor al interior de las serpientes. (4 ;6).

Se puede asegurar, pese la elevada variabilidad en la composición de los diferentes tipos de venenos, que los venenos de las familias de Colubroidea pueden ser caracterizados de la siguiente forma :

Los venenos de colúbridos presentan una muy elevada actividad enzimática. Las muertes reportadas siguen el mismo patrón sintomatológico presente en envenenamiento causado por vipéridos. En general los ataques por parte de colúbridos venenosos presentan un baja tasa de letalidad.

Los venenos de vipéridos contienen elevadas proporciones de componentes de alto peso molecular, en los cuales abundan las enzimas, presentando actividad hemolítica sobre la presa, la cual presenta abundantes hemorragias internas y externas por las mucosas debido al daño ocasionado a los vasos sanguíneos, acompañado de una defibrilación severa. Al mismo, tiempo, las enzimas actúan sobre todos los tejido, degradándolos. Se puede afirmar que el animal atacado está siendo digerido por dentro. La muerte, lenta y dolorosa, sobreviene normalmente debido a edema pulmonar y fallo renal, ambos consecuencia directa del daño a la pared de capilares y vasos sanguíneos (3 ; 5 ; 8).

Por otra parte, el veneno de los elápidos presenta muchos menos componentes de alto peso molecular, y las enzimas están prácticamente ausentes. Sin embargo, contienen abundantes neurotoxinas postsinápticas, las cuales impiden la conducción de los impulsos nerviosos por fijación competitiva en los receptores colinérgicos y nicotínicos de la membrana postsináptica en las terminaciones axónicas de los nervios motores. No afectan al sistema nervioso central. Las presas inoculadas con el veneno presentan un período de latencia que puede variar desde 30 minutos hasta varias horas, dependiendo del peso corporal, la cantidad de veneno inoculada y la especie de elápido involucrada. Pasado este tiempo, se empieza a presentar somnolencia, pérdida del equilibrio, hipodinamia,, vómitos, micción y defecación. Los síntomas de parálisis continúan rápidamente a partir de momento en el que aparecen los primeros síntomas, disminuye el ritmo respiratorio y profundidad de las inspiraciones, se dilatan las pupilas. Se produce falla respiratoria de origen periférico. 2 a 3 minutos después de establecida la apnea total el animal muere (7 ;8).

La composición del veneno de Atractaspidae es peculiar : contiene enzimas del tipo de las presentes en Viperidae, y una cardiotoxina específica que es completamente diferente a las toxinas postsinápticas presentes en los elápidos. También se presentan hemorragias abundantes y daño a los tejidos. El animal muere frecuentemente como consecuencia de arresto cardiaco.

Se debe hacer énfasis en el hecho de que los venenos son fluidos de composición compleja, son como una especie de cóctel de proteínas, ya sean enzimas o toxinas. Muchas de ellas presentan un efecto sinérgico que aumenta la letalidad del veneno.

A la fecha no existe ninguna proposición robusta acerca de las relaciones filogenéticas al interior de Colubroidea, ya que en todos los grupos existen caracteres primitivos combinados con caracteres derivados de una manera que no permite extraer información sólida, como se verá a continuación.

En los colúbridos, la estructura de cráneo es primitiva, las glándulas de Duvernoy son un carácter primitivo, y la composición del veneno es primitiva, ya que presenta actividad enzimática elevada.

En vipéridos la estructura del cráneo es muy derivada, la estructura del sistema venenoso es igualmente muy derivada, y la composición del veneno es primitiva, ya que presenta actividad enzimática elevada.

En elápidos tanto la estructura del cráneo como la del sistema venenos son muy cercanos a la de los colúbridos, siendo, por lo tanto, primitiva, sin embargo, la composición del veneno es la más derivada, debido a la baja actividad enzimática y a la presencia de toxinas.

El caso de Atractaspidae es supremamente interesante, ya que todas sus características son únicas como ya se ha observado anteriormente.

Como se puede ver, el sistema venenoso de las serpientes es una de las estructuras más fascinantes desde cualquier punto de vista, con grandes implicaciones en diferentes campos de la ciencia, como la medicina, tanto por los casos de accidentes ofídicos como por los medicamentos que se han desarrollado a partir de las toxinas presentes en los venenos ; en sistemática y taxonomía, pues es un carácter diagnóstico de las cuatro familias de Colubroidea ; en ecología, dada la singular posición de las serpientes venenosas en los diferentes ecosistemas en que pueden ser halladas, para nombrar tan solo tres de los campos en los que tienen un gran impacto.


Bibliografía.
1. POUGH, F.H. 1983 "Feeding mechanisms, body size, and the ecology and evolution of snakes" Amer. Zool. 23 : 339-342.
2. POUGH, F.H. et al. 1996. "Vertebrate life" Prentice Hall. New Jersey. 798 pp.
3. KOCHVA, E. 1987. "The origin of snakes and the evolution of the venom apparatus" Toxicon.
25 (1) : 65-106.
4. KARDONG, K.V. Y P.A. Lavin-Murcio.
1993. "Venom delivery systems as high-pressure and low-pressure systems" Copeia, 3 : 644-650.
5. AIRD, S.D., W.G. Kruggel e I. I. Kaiser. 1991. "Multiple myotoxin sequences from the venom of a single prairie Rattlesnake (Crotalus viridis viridis)" Toxicon.
29 (2) : 265-268.
6. KOCHVA, E., O. Nakar, M. Ovadia.
1983. "Venom toxins : plausible evolution from digestive enzimes" Amer. Zool. 23 : 427-430.
7. Corporación Colombiana para la Amazonía - Araracuara. 1994. "Los Micrurus de la amazonía colombiana. Biología y toxicología experimental". Colombia amazónica. 7 (1- 2) : 41-138.
8. AGUDELO, M.A., F. Peláez, W.D. Lopera. 1991 "Fundamentos de medicina - Manual de terapéutica". 5a Edición. Corporación para Investigaciones Biológicas. Medellín. 461 pp.

 



For any comments please contact Tomás at
tc000613@javercol.javeriana.edu.co . You can write to him in English, Spanish, or German.

Related Links:

·  Venomous

·  Slither

Back to
Zita's hompage.

Last updated 14.III.1998.