Con el Protectorado de San Martín, deja el gobierno de España de ser el árbitro absoluto de los destinos del Perú, pero sólo en 1827 es cuando nos liberamos de toda tutela externa.
Para muchos patriotas peruanos, el gran poder y recia personalidad de Bolívar constituían un peligro contra la libertad de nuestra Patria, tan igual y hasta peor que el que podía representar el gobierno lejano de España.
Es por lo tanto recién en
1827, cuando se inicia en forma efectiva
la etapa de
El hecho de que Santa
Cruz y
En el capítulo damos una breve reseña de lo que era la provincia de Piura en 1827, tal y conforme era el criterio de contemporáneos de esa época.
Igualmente se da a conocer el nombre de varios piuranos, que lucharon en Pichincha, en Junín, Ayacucho, Iquicha, luego en Portete de Tarqui, y en los primeros y agitados años de la república cuando nos estábamos recién consolidando como un país libre e independiente.
Tras la pérdida del Alto Perú y Guayaquil por
Obra de Bolívar y de Sucre; el Perú, tenía como limité norte el río Caquetá hasta su confluencia con el Amazonas. Por el nor-este las nacientes de los ríos Putumayo, Napo, Tigre y Pastaza. Por el lado del Brasil, se proyectaba con un enorme triángulo que cortaba los ríos Purús y Madera. Por el lado de Bolivia el territorio de Acre y por el sur hasta el río Loa. A lo largo de su vida republicana. Perú cedió territorios por todos los lados.º
Se trata de rescatar del olvido a muchos codepartamentanos, historia, posiblemente por el hecho de que no llegaron en su gran mayoría a disfrutar los galones de oficial, por falta de instrucción, pero que lucharon valientemente y merecieron distinciones.
En esta labor de rescate de tanto buen piurano, se ha contado con la contribución invalorable del sociólogo sullanero Miguel Arturo Seminario Ojeda, que ha puesto en esa tarea constancia y mucho amor.
En enero de 1829, se
publicó en “Prensa Peruana”, un informe sobre la provincia de Piura,
perteneciente al departamento de
“
“ Tiene
de largo de Norte a Sur incluyendo el despoblado de Sechura, 66 leguas y de
ancho 14. Su temperamento es como todas las provincias de estas costas de no
muy intenso calor y remiso al frío, a excepción de aquella parte que mira a
“ Riegan esta provincia, algunos ríos que solo son respetables, en los meses que llueve en la sierra. Lo más notable son el de Tumbes hacia el norte; el de Chira hacia del medio de la provincia y el que pasa por la ciudad de Piura. Los dos primeros tienen su origen en la cordillera hacia la provincia de Loja y desaguan en el Mar del Sur. El último, entra en él, cerca del pueblo de Sechura.”
“En la playa de su contorno, se pesca gran
cantidad de tollo, que es bacalao común del Perú y Quito. Tiene un buen puerto
nombrado Paita en 5 grados, 5 minutos al sur, en donde dan fondo los navíos y
demás embarcaciones que trafican. La capital de esta provincia es la ciudad de
San Miguel de Piura en terreno arenoso. Además de su Iglesia Parroquial y la de
San Sebastián que es Vice-parroquia, tiene un convento de San Francisco, otro
de
“Comprende esta provincia
doce curatos. El primero el de la ciudad de Piura con sus anexos de
“Hacia el pueblo y costa de Tumbes, llegaron a desembarcar los españoles
que comandados por Francisco Pizarro, empezaron a reconocer la tierra la
primera vez en
Cuadro
estadístico de población y riqueza y contribuciones en 1827.7
|
Población Indígenas Castas |
30.943 almas |
|
22.872 almas |
|
|
Total: |
53.818 |
|
Población en 1793: |
44.491 |
|
Movimiento ascendente
o aumento............ |
9.327 |
“La proporción de
indígenas, son a las demás castas como de
Leguas cuadradas de extensión: 420. Corresponden a cada una, 128 individuos, poco más.
La riqueza es la siguiente:
Pesos reales
|
A favor de los indígenas, provecho neto al año de trabajo de la agricultura y cría de toda clase de ganados, pesca y comercio |
546.718 |
3 |
|
A favor de las otras castas, provecho neta al año de trabajo aplicado a los mismos ramos indicados |
505.400 |
0 |
|
Total Promedio del trabajo en pesos |
1.052.118 |
3 |
|
Corresponde distribuido en leguas cuadradas |
2.505 |
|
|
Contribución Directa: Los indígenas pagan 5.1/2 por 100, término medio, entre la más alta y la más baja tasa, en atención al capital fijo que en tierras cultivables, se le ha donado e importa al año |
30.069 |
5.0 |
|
Las castas pagan 3 por 100 sobre el provecho neto de capitales y trabajo industrial, a juicio de peritos e importa al año, en pesos |
15.162 |
6.1/2 |
|
Total de contribución en pesos |
45.232 |
6.1/2 |
|
Deducción por empleados civiles |
108 |
0 |
|
Líquido al año en peso |
45.124 |
3.1/2 |
|
(Deducción) por costos de liquidación 7.1/5 por 100 |
3.248 |
7.1/4 |
|
Liquidado a favor de fondos públicos en pesos |
41.875 |
4.1/4 |
|
Resumen de la población de las castas: |
||
|
Mujeres |
4.898 |
|
|
Hijos |
5.285 |
|
|
Hijas |
6.156 |
|
|
Reservados y autoridades |
990 |
|
|
Entrantes |
888 |
|
|
Contribuyentes |
4.655 |
|
Total población castas 22.872
Liquidación de la contribución semestral que pagan 4,655 contribuyentes de las castas:
Contribución |
Población |
Deducción
por Autoridades
|
||
|
748 ps. |
3.3/4 r. |
Piura |
4 ps. |
4 rls. |
|
37 |
4 |
Sechura |
0 |
3 |
|
703 |
7 |
Chalaco |
4 |
4 |
|
161 |
2 |
Cumbicus |
1 |
4 |
|
467 |
0.1/2 |
Huancabamba |
4 |
4 |
|
61 |
2.1/2 |
Sondor |
1 |
4 |
|
418 |
5 |
Tumbes |
3 |
4 |
|
415 |
7 |
Amotape |
3 |
--- |
|
36 |
6 |
Colán |
0 |
--- |
|
203 |
4.1/4 |
Payta |
4 |
--- |
|
356 |
5 |
La Huaca |
3 |
4 |
|
567 |
1.1/2 |
Sullana |
4 |
|
|
1,010 |
2 |
Ayabaca |
4 |
4 |
|
263 |
6.1/2 |
Frías |
3 |
4 |
|
187 |
7 |
Huarmaca |
4 |
4 |
|
443 |
7 |
Tambogrande |
1 |
4 |
|
294 |
6 |
Querecotillo |
3 |
--- |
|
93 |
--- |
Catacaos |
--- |
--- |
|
246 |
--- |
Salitral |
1 |
4 |
|
478 |
7 |
Morropón |
3 |
3 |
|
380 |
5 |
Yapatera |
1 |
4 |
|
7,577 ps. |
2.3/4 reales |
|
57 ps. |
6 reales |
“ Contribución general semestral: 7,577 pesos y 2.3/4 reales.
Reducción por 36 alcaldes y gobernadores: 56 pesos y 6 reales.
Líquido semestral de 4,655 contribuyentes: 7,519 pesos 4.3/4 reales.
Con relación a este informe sobre Piura en 1828 podemos observar:
Muchos piuranos se enrolaron voluntariamente en las filas patriotas a raíz del pronunciamiento de Piura en enero de 1821.
Otros los hicieron cuando
Santa Cruz llegó a Piura y formó
En setiembre de 1822, San
Martín dispuso la formación en Piura, del Batallón de Infantería N° 4, que
enroló a una gran cantidad de jóvenes piuranos, los que marcharon al sur y
combatieron en las diversas batallas que se dieron contra los españoles, luego
en la guerra con Colombia ( guerra de
Cuando estuvo en el Perú, Bolívar ordenó constantes levas que originaron la protesta de los piuranos, porque ya no había gente ni para las faenas agrícolas.
Muchos de esos soldados murieron en el sur, y de ellos no se supo nunca nada. Otros regresaron a su tierra natal, pero pasaron desapercibidas sus acciones. De unos pocos se ha logrado rescatar sus nombres y evitar que sigan relegados al olvido.
Las principales acciones en la que tomaron parte estos soldados, fueron las siguientes:
- Pichincha, en Ecuador el 24 de mayo de 1822.- Antes, el 12 de abril se desarrolló
- la acción victoriosa de Riobamba.
-
Batalla de Matará o
Corpahuaico. Se desarrolló el 2 de diciembre de 1824 pocos días antes de la
victoria de Ayacucho. Fue cuando el ejército patriota a las órdenes de Sucre se
encontraba a la altura del río Pampas. La retaguardia comandada por el general
Lara fue atacada por el general realista
Jerónimo Valdez. La resistencia corrió a cargo de la compañía de cazadores de
Bogotá y de una compañía de cazadores de
- Campaña del Alto Perú.- Después del triunfo de Ayacucho, fue necesario enviar soldados a combatir al general español Olañeta que aún resistía en Bolivia. Desde mucho antes habían soldados piuranos del Batallón de Infantería N° 4 luchando en esas lejanas tierras.
-
Rebelión de los Iquichanos.-
Los indios iquichanos de la provincia de Huanta en Ayacucho, todo el
tiempo habían sido
fieles al rey de
España. Desde los primeros
intentos patriotas ( en 1814 ellos
pelearon decisivamente contra los
patriotas ). Después de la
victoria de Ayacucho no
se sometieron. En
1826 seguían sublevados y el
prefecto de Ayacucho Pardo de Zela trató por medios pacíficos y militares de dominarlos y no lo
logró. El 12 de noviembre de 1827, los Iquichanos tomaron la ciudad de Huanta
cuando era ya prefecto de Ayacucho el General Tristán, siendo presidente el
general
En 1984 cobra ese pueblo actualidad, porque en él fueron asesinados varios periodistas en el lugar llamado Uchuraccay.
-En 1831 gobernaba el Perú el general Gamarra y en el nuevo estado de
Bolivia el general Santa Cruz. Este había ayudado a una rebelión en el Cuzco y luego pretendía que el Perú le cediera Arica y lógicamente la provincia de Tarapacá. Eso fue rechazado con indignación por Gamarra que movilizó el ejército peruano sobre la frontera con Bolivia, pero no se produjo ningún choque, porque se firmó el tratado de Tiquina.
- Rebelión en Ayacucho.- El 24 de julio de 1833 se sublevan contra
el presidente Gamarra los capitanes Alejandro Deústua y Tomás Flores en
Ayacucho. El 15 de agosto se da
-Batalla de Huaylacucho. Se realizó el 17 de abril de 1834 entre las fuerzas de Gamarra mandadas por los generales Frías ( paiteño) y Bermúdez y las fuerzas de Orbegoso, Necochea y Salaverry, saliendo derrotados estos últimos, pero en la acción murió el general Frías Lastra.
- Batalla de
En Junín o en Ayacucho, o también en ambos, ya se ha dicho que lucharon los piuranos Ignacio Seminario, Juan Aguilar, Miguel Cortés del Castillo; los paiteños Francisco Alvarado Ortiz, José María Frías; los sullaneros José Maria Raygada, Juan José Farfán, José Feliz Jaramillo y además, los hermanos Eugenio y Ventura Raygada.
A ellos hay que agregar:
- José Ignacio Alvarado, nació en la ciudad de Piura en 1803. Ingresó al ejército como simple soldado en enero de 1822. Habiendo participado en la batalla de Pichincha; luego tuvo destacada actuación en las batallas de Junín y Ayacucho mereciendo distinciones. Pasó al Alto Perú para combatir contra Olañeta que se mantenía fiel al rey en el territorio boliviano. En 1826 bajo las órdenes del prefecto de Ayacucho Juan Pardo de Zela luchó contra los rebeldes Iquichanos de la provincia de Huanta. Estuvo en la batalla de Portete de Tarqui combatiendo contra los ejércitos de Sucre y Bolívar. El 15 de agosto de 1833 combatió contra los rebeldes de Pultunchara en Ayacucho. En 1835 estuvo presente en la batalla de Socabaya que Salaverry perdió frente a Santa Cruz y el año anterior el 17 de abril estuvo en la batalla de Huaylacucho. En 1831 estuvo en el ejército que el general Gamarra movilizó sobre la frontera con Bolivia. Participó en la acción de Anchos bajo las órdenes de Gamarra en 1839 y en 1841, formó parte del ejército Peruano que bajo el mando de Gamarra invadió Bolivia. El 17 de octubre de 1842 estuvo en la batalla de Agua Santa, cerca de Ica en la que Vidal derrotó a Torrico.
Durante su carrera militar sirvió en el Escuadrón de Dragones, en el Regimiento de Caballería del Perú, en el Batallón 1° Ayacucho, en el Batallón Pichincha, en el Batallón Carabineros, en el Cazadores de Lima. Después de Socabaya estuvo prisionero de Santa Cruz, 10 meses por orden del mismo Santa Cruz, permaneció fuera del servicio 1 año, 8 meses y 23 días; reingresando al servicio al ser dicho general derrotado. Su reingreso fue en el Batallón Cazadores del Perú, luego pasó al Batallón Salaverry, el Batallón Guías, después fue ayudante del Estado Mayor y posteriormente fue desterrado por Vivanco en abril de 1843, permaneciendo exiliado un año dos meses.
Su carrera militar fue la siguiente: soldado en enero de 1822. En julio de ese año o sea después de Pichincha, asciende a cabo segundo.- El 1° de julio 1823 en cabo 1° y en enero de 1824 es ascendido a sargento 2°. No obstante su destacada actuación en Junín, Ayacucho y Bolivia, recién en 1827 logra el ascenso a sargento 1°. Es subteniente el 12 de julio de 1829 es decir tras la campaña del Ecuador. El 31 de enero de 1831 es ascendido a teniente por Gamarra, a capitán el 1° de octubre de 1835. Después de recobrar su libertad y regresar del primer destierro, es promovido a sargento mayor graduado el 20 de febrero de 1839 y sargento mayor efectivo el 1° de setiembre de 1842 y el 17 de octubre del mismo año se convierte en teniente coronel graduado. En abril del año siguiente es desterrado y parece que ya no se reintegra al ejército.
- Pedro Alvarado Siancas. Fue hijo de
don Matías Alvarado y doña Martina Siancas, nacido en
- Bartolomé Atocha.- Fue hijo de Pedro Sandoval
y de Manuela Atocha, pero solo utilizaba el apellido materno. Nació en Piura en
1804 y era de oficio cigarrero cuando fue incorporado al ejército en enero de
1822, participó en las batallas de Junín y de Ayacucho, por cuyo motivo fue
condecorado y declarado benemérito en grado eminente. También estuvo en la
acción de Matará el 2 de diciembre. Con el ejército de Sucre pasó a Bolivia en
1825 para luchar contra el general realista Olañeta. Al retornar fue enviado a
Ayacucho para combatir a los rebeldes iquichanos. Estuvo en la acción Portete
de Tarqui en
-
Manuel Correa.- Nació en la cuidad de Piura. Se
incorporó al ejército en 1821 en
-
José María de
Sirvió en los siguientes cuerpos: En 1822 en el Batallón de Infantería No. 4 de Piura. Luego en el Batallón No. 1, en el Batallón Pichincha, en el Batallón 2° de Zepita, en el Batallón de Reserva, en el Batallón Lima, en el Batallón Cajamarca y después de Socabaya estuvo un tiempo prisionero y fuera de servicio hasta 1838 que se incorporó al Ejército Restaurador contra Santa Cruz. En 1840 ingresó a la policía.
Su carrera militar fue la siguiente: soldado en 1821, recién ascendido a cabo 1° el 4 de agosto de 1824 es decir la víspera de la batalla de Junín. El 6 de julio de 1828 asciende a sargento 2°, lo que significa que no tuvo ascenso por la victoria de Ayacucho. El 8 de marzo de 1834 es promovido a sargento 1° y el mismo año en junio a subteniente graduado, pasando a efectivo al siguiente año el 8 de febrero de 1835. Es ascendido a teniente el 1° de enero de 1836, cuando tenía ya 35 años.
- Gregorio de
También concurrió a la batalla de Portete de Tarqui bajo el comando
de
-
Tomás Farfán Farfán.-
Nació en 1798 en la provincia de
Piura (posiblemente en la ciudad de Sullana), Fue hijo de José Farfán y de J.
Farfán. Trabajaba como peinetero cuando fue enrolado, pasando a ser
soldado en la 2da. Compañía del Escuadrón de Coraceros del Perú, llamado
después Húsares de Junín. Concurrió primero al combate de Junín y luego a la
batalla de Ayacucho, hechos que atestiguaron los coroneles José Arancibia y
Francisco Méndez, lo mismo que el teniente coronel Juan Rubina.
Tomás Farfán sirvió mucho tiempo en el ejército, pues fue en 1860 cuando recién solicitó su baja, habiendo ascendido sólo a cabo. En 1831 se le concedió a su haber, sobre sueldos como vencedor de Junín y Ayacucho. Cuando el 12 de noviembre el general Torrico accede a su baja, le otorga como pensión el íntegro de su sueldo como cabo 1°, por su constancia y ejemplar comportamiento.
Tomás Farfán
Manzanares.- Posiblemente hermano de padre, del anterior. Su padre fue José
Farfán y su madre Josefa Manzanares. Ingresó al servicio el 8 de octubre de 1823.
Estuvo presente en las acciones de Junín, Matara y Ayacucho, recibiendo por tal
motivo dos medallas, fue declarado benemérito a
Gerónimo Garrido del
Castillo.- Nació en la provincia de Piura,
posiblemente en Sullana, en el año 1804. Fue hijo de doña María Josefa del
Castillo, pero no de la hija del mismo nombre de don Serafín del Castillo.
Ingresó al ejército patriota el 16 de julio de 1821 en la condición de soldado
distinguido.
Estuvo presente en
Por su participación en las batallas de Pichincha, Junín y Ayacucho, recibió tres medallas y se le declaró benemérito a la patria en grado eminente y heroico, es decir la máxima distinción.
Su
carrera militar se desarrolló del siguiente modo: tras ingresar en junio de
1821 como soldado distinguido, pasó mas tarde a ser considerado cadete el 25 de
junio de 1822 tras su participación en la victoria de Pichincha y por su grado
de instrucción. El 15 de noviembre del mismo año se le designa como abanderado
de su unidad, lo cual era una gran distinción. El 7 de setiembre de 1823 ya era
teniente graduado contando para entonces 21 años de edad. El 30 de diciembre de
1823, después de su participación en Junín, Ayacucho y el Alto Perú asciende a
teniente efectivo. El 1° de mayo de 1827 es promovido a ayudante mayor y a capitán
el 2 de abril de 1828. Tras su participación en Portete de Tarqui llega a
sargento mayor graduado el 7 de diciembre de 1829 y a efectivo en el mismo
grado el 31 de diciembre de 1834. Es ascendido a coronel graduado el 30 de
diciembre de 1835 y efectivo en el mismo grado el 13 de octubre de 1842. Ese
largo periodo sin ascender se debió a que fue separado del servicio por Santa
Cruz por no plegarse a
Los cuerpos en los cuales prestó servicio
fueron: el famoso Batallón Piura N° 4
formado por disposición de San Martín. El Regimiento Húsares del Perú, llamado después Húsares de Junín. El
Regimiento de Dragones de Honor y
Escuadrón de Lanceros. Después de la derrota de Santa Cruz, se le encomendó la prefectura de Huancavelica y
El 17 de febrero de ese año o sea la
víspera del fusilamiento del joven caudillo en Arequipa, Gerónimo Garrido
solicitaba su licenciamiento del ejército porque no quería participar en la
matanza de peruanos. Su pedido le fue denegado con el agregado que se concedía
amnistía por cualquier falta que hubiera cometido contra el gobierno. Garrido
de todas maneras salió del ejército por que no estaba de acuerdo en la partición del país en dos estados.
Gerónimo Garrido
murió en Ayabaca el 13 de noviembre de 1851 habiendo corrido las honras
fúnebres a cargo del cura José Ignacio Vigil
.
El escritor Luis
Humberto Delgado, en “El Terruño” dice referente a los hombres ilustres de
Sullana; “ forman parte de
-
Agustín Guarnizo
Villano.- Nació en la cuidad de Piura
siendo hijo de Carlos Guarnizo y Paula Villano, estaba dedicado a la
agricultura cuando fue levado e incorporado a la caballería. Participó en la
acción de Junín como integrante del glorioso Regimiento Húsares del Perú. Por
su valiosa participación en la batalla de Ayacucho se le concedió medalla de
plata. El 21 de agosto de 1827 ya era sargento 2° y sargento1° el 1° de octubre
de 1829 por su participación en la guerra con Colombia, habiendo estado en
Sosoranga y también en el frente de lucha de Guayaquil, desde el 4 de abril
hasta fines de julio de 1829. Antes
había luchado en 1825 en el Alto Perú a las órdenes de Sucre. El 8 de
octubre de 1829 estando en Chiclayo recibió un diploma de honor del supremo
gobierno.
-
Manuel Godos Niño.- Nació en la provincia de Piura en 1799, siendo sus padres
Esteban Godos y Valentina Niño. Fue reclutado el 22 de abril de 1821 cuando era
carpintero, pasando a integrar el contingente de caballería.
Participó con el entonces
coronel Santa Cruz en
JUAN AGUILAR.- Nació en Piura en 1790 y murió en 1871. El 6 de enero de 1821, se incorporó a las
filas del ejército de la independencia
como cabo. Tenía entonces 31 años y se entusiasmó con la proclamación de la
independencia de Piura, al igual que muchos otros jóvenes de esta región. Luchó
en la batalla de Pichincha en 1822 en los ejércitos de Santa Cruz.
Estuvo en
Después de la batalla de Ayacucho, recobró su libertad y de inmediato se volvió a enrolar en el ejército, asistiendo a la campaña que Sucre inició en el Alto Perú contra Olañeta.
Estuvo en los ejércitos que con
En 1841 peleó con Gamarra en la desgraciada guerra que este inició contra Bolivia, en donde murió el general.
Sirvió en el Resguardo de
-
Tadeo Herrera Ruiz.- Nació en la ciudad de Piura
en 1800, siendo sus padres Juan de
El 13 de noviembre 1823 era cabo 1°, sargento 2° el 28 de diciembre de 1828 y sargento 1° el 1ro de agosto de 1829.
-
Manuel Jibaja; Nació
en Huancabamba en 1800. El 1° de noviembre de 1821 fue enrolado como soldado.
Participó en la acción victoriosa de Pichincha. Como integrante del Húsares del
Perú combatió en Junín y en Ayacucho. Logró medallas por Pichincha y por Junín.
Hizo
Sirvió en el Escuadrón de Cazadores, el
Batallón de Tiradores, en
El 6 de setiembre de 1822 después de la acción de Pichincha asciende a cabo 2° y pocos días mas tarde se le ubica como cabo 1°. El mismo año el 1ro de diciembre es promovido a sargento 2°. Hasta ese momento sus ascensos fueron rápidos pero luego para sargento 1° tuvo que esperar hasta diciembre de 1827. El 5 de octubre de 1828 asciende a subteniente. Solicitó su retiro en 1832.
- Bernardo Mogollón.- Nació en la ciudad de Sullana y fue enrolado como soldado de caballería peleando valerosamente en todas las acciones en que intervino. Estuvo presente en el combate de Junín como integrante del Regimiento Húsares del Perú, luego en Ayacucho, el Alto Perú y frente a los rebeldes de Iquincha. Al estallar el conflicto con Colombia en 1829, volvió a Piura pero no entró en campaña por las numerosas heridas que había recibido en su carrera las mismas que lo habían reducido a la condición de inválido, no siendo ya apto para entrar en campaña.
El general Juan Pardo de Zela que estaba
de gobernador en Piura, dispuso el 1° de marzo del mismo año que se cumpliera
la orden y que el pago se hiciera por intermedio de
Los pagos a Mogollón se efectuaron con toda normalidad hasta octubre de 1838. En agosto de ese año, se dispuso que todos los que estaban gozando de pensión como vencedores de Junín y Ayacucho debían de renovar su cédula y acreditar su participación en esas acciones. Mogollón, ignorando la disposición no lo hizo y al vencerse el plazo, le fue suspendida la pensión por disposición del general Juan Crisóstomo Torrico, jefe de la comisión revisora.
En 1841, Mogollón apela al presidente encargado don Manuel Menéndez, pues el titular general Gamarra estaba en campaña en el sur. El recurrente dice estar inválido y residir en Sullana. Adjunta la cédula que se le otorgó en 1829 y reclama el pago de sus pensiones y el reintegro de lo dejado de percibir. La petición es prontamente atendida gracias a que en el ministerio de guerra estaba el sullanero José María Raygada, disponiéndose el 1° de octubre de 1841 el pago de lo adeudado.
El 9 de diciembre de 1849
se da un dispositivo legal mediante el cual se concede sueldo íntegro a los
declarados vencedores de Junín y Ayacucho.
Mogollón entonces presenta el 18 de setiembre de 1850 una solicitud ante el juez de primera instancia militar, y como debe probar destacada participación en las acciones de guerra, adjunta el testimonio de los oficiales Eugenio Raygada que en 1850 se encontraba residiendo en Paita y de José Andrés Rázuri que por entonces esta dedicado a la agricultura en Tambogrande. Rázuri a quien prácticamente se debió la victoria de Junín, afirmaba que Mogollón, fue el mejor cabo 2° de la primera compañía del Regimiento Húsares de Junín y por tal motivo fue ascendido a cabo 1°, agregando que siguió participando en el ejército hasta el final de la campaña. El testimonio de Rázuri era por lo tanto muy valioso y mostraba un comportamiento heroico de parte de Mogollón. Pero aparte del testimonio de esos dos destacados oficiales, se agregaba el del coronel Higinio Matiz y de Pedro José Torres.
El Coronel Higinio Matiz, es otro
piurano patriota olvidado, en 1820 era subteniente en el ejército del rey y
servía en Piura, tomaba parte en las tertulias en donde se conspiraba a favor
de la patria. Don Germán Leguía y Martínez, lo menciona en su monumental obra
“Historia de
Cuando el coronel Pedro José Torres, llegó al Perú en el Batallón Numancia. Matiz, formó parte de la compañía que fue acantonada en Paita y concurría secretamente a las tertulias piuranas en donde se habla de la revolución emancipadora. Tomó parte activa en la independencia de Piura el 4 de enero de 1821.. Fue Jefe Político y Militar de Paita.
El 15 de julio de 1852, gobernaba el
general Echenique y era ministro de guerra el general Crisóstomo Torrico, el
mismo que le suprimió la pensión a Mogollón anteriormente y en esta oportunidad
fue Matiz, el que le dio cédula por pensión integra.
-
Ramón Olivos Dioses.- Nació en Piura, siendo sus
padres Juan Olivos y María Dioses. Era labrador cuando fue enrolado el 4 de
mayo de 1822 por cuyo motivo no pudo participar en la batalla de Pichincha,
pues hacía ya mucho tiempo que el ejército piurano al mando de Santa Cruz había
abierto la campaña. Ingresó a la caballería y participó en las acciones de
Junín, Matará y Ayacucho. Por su valor en Junín se le otorgó una medalla. Luego
hizo la campaña en el Alto Perú contra Olañeta, y de regresó pasó a luchar
contra los rebeldes de Iquicha en 1826 y 1827
en que fue controlada totalmente la rebelión que duraba ya tres años. Estuvo en
Portete de Tarqui en 1829 con
- Juan Palacios.- Nació en Piura, siendo enrolado en el ejército en 1821, lo cual le permitió concurrir a la batalla de Pichincha en mayo de 1822 bajo el comando de Santa Cruz. Luego con este mismo jefe hizo la desastrosa campaña de intermedios 1823. Como soldado de caballería estuvo en las acciones de Junín y Ayacucho, pero no fue al Alto Perú ni a Iquincha como la mayoría de los soldados piuranos, sino que fue enviado al sitio de las fortalezas del Callao, se le declaró fundador y benemérito de la patria en grado eminente y heroico, y se le otorgaron medallas por Pichincha, Junín y Ayacucho. En esta última acción salió herido de cuidado y ese fue el motivo de no enviarlo al Alto Perú.
Por la invalidez que le causaron las heridas se vio obligado a salir del ejército tan pronto como terminó la campaña contra Colombia en 1829 cuando era sgto. 2°. Fue recién en 1840, cuando se le otorgó cédula de cesante inválido por 17 pesos mensuales. El 14 de diciembre de 1860, desde la ciudad de Piura solicita que se le pague el integro de la remuneración de sargento 2°, pero el general Juan Antonio Pezet, ministro de guerra de Castilla le denegó el pedido. En 1862 presenta una reconsideración logra ser atendido gracias al apoyo del coronel Francisco Vargas Machuca, de Sullana.
José Antonio Peña Flores, Nació en
Amotape el año 1804 siendo sus padre José Peña y doña Ignacia Flores, campesinos
de humilde condición. Estaba José Antonio dedicado a las faenas agrícolas con
sus padres cuando fue enrolado el 10 de octubre de 1823 en una de las muchas
levas ordenadas por Bolívar. Se le incorporó al Húsares del Perú que luego
daría la victoria en Junín acción en la que destacó. Luego peleó en Ayacucho y
con Sucre hizo la campaña del Alto Perú. Cuando estalló la guerra con Colombia,
retornó a Piura y peleó en Portete de Tarqui bajo el mando de
Peña Flores continuó en el ejército hasta el 31 de diciembre de 1847, cuando ya tenía 43 años, y estaba cansado de guerrear y de ir de uno a otro lado del territorio nacional. Había estado en el ejército 27 años, 2 meses y 20 días.
Pero como el ejército se había vuelto parte de su vida, aceptó la propuesta que le hizo el coronel (después general) Juan Buendía para que fuera instructor militar.
Estuvo casado con Hermenegilda Morales, y tenía todas las características del indio costeño, pero lucía barba poblada. Las guerras le dejaron una gran cicatriz en la ceja izquierda.
Peña
no obstante tener medallas por Junín y Pichincha, demoró para ascender por su
falta de instrucción. Recién el 11 de diciembre de 1830 es promovido a cabo 2°,
cuando ya tenía siete años de meritorios servicios en el ejército. El 18 de
marzo de 1832 es ascendido a cabo 1°. El 20 de mayo de
Sirvió en el Regimiento de Coraceros. Luego en el famoso Húsares de Junín. Después en el
Dragones de
Juan
Ramírez Crisanto.- Nació en Piura en 1806 siendo sus padres Servando
Ramírez y Maria Crisanto Carrión. Pertenecía a un hogar de humildes campesinos.
Cuando tenía solo 16 años fue enrolado el 16 de marzo de 1822 y enviado de
inmediato al frente de guerra con Ecuador para luchar contra los realistas bajo
la dirección de Santa Cruz. Fue destinado al Regimiento Húsares del Perú,
tomando parte de Junín, luego en las acciones de Matará y Ayacucho,
mereciendo dos medallas y el premio de 2 pesos de sobre sueldo mensual. Siguió
la suerte del resto de soldados piuranos, es decir la campaña del Alto Perú y
la lucha contra los rebeldes ayacuchanos de Iquicha. Posteriormente estuvo en
las jornadas de Portete de Tarqui y en los ejércitos de Gamarra en la frontera
con Bolivia en 1831. Fue cabo 2° en abril de 1823 y cabo 1° el 29 de diciembre
del mismo año.
Juan Ruiz Villarreal.- nació en Piura, ingresando como cabo 1° en enero de 1821, estuvo en toda la campaña contra los realistas de Ecuador y tuvo un comportamiento heroico en la acción de Pichincha por cuyo motivo se hizo acreedor de ser mencionado en el parte de guerra y a tres medallas. La primera otorgada por Bolívar con la inscripción “A los Libertadores de Pichincha”. La segunda otorgada por el cabildo de Quito que decía: “A los Libertadores de Colombia” y la tercera otorgada por el Gobierno del Perú.
Ruiz había sido ascendido a sargento 2° el 20 de julio de
1821, de tal manera que fue en ese grado que luchó en Pichincha. Después de la
acción, fue ascendido a sargento 1° el 9 de diciembre de 1822. Luego luchó bajo
el mando de Santa Cruz en la campaña de intermedios en 1823 y por su
participación en la batalla de Zepita recibió otra medalla. No figura como
combatiente de Junín, pero si en las acciones de Matará o Corpahuaico, lo mismo
que en Ayacucho donde ganó otra medalla y fue declarado benemérito a la patria
en grado eminente. Siguió a Sucre al Alto Perú en 1825 siendo ascendido el 29
de mayo de ese año a subteniente de fusileros. El 29 de mayo de 1827 es
promovido a teniente 2° de granaderos. El 15 de octubre de 1828 estando en el
campamento de Tambogrande listo para marchar al Ecuador el coronel Pedro
Bermúdez ( mas tarde general. y presidente.) le comunica al presidente
Juan Ruiz se casó en Huarmey el 12 de marzo de 1842 con
Josefa Alvarado que era viuda de Juan de los Reyes.
Juan Ruiz Talledo.- Nació
en la ciudad de Piura, el 26 de febrero de 1800, siendo sus padres don Pedro
Ruiz y María Dolores Talledo. Fue bautizado el 1° de marzo de 1800 por el cura
de la iglesia matriz don Fernando Salazar, siendo sus padrinos don Santiago
Távara y doña Josefa Andrade, vecinos notables de la ciudad y vinculados a la
historia de Piura.
De Ruiz, se conoce que cuando menos peleó en la batalla de
Portete de Tarqui en
José Saldarriaga.-
Nació en Sullana en 1757. Ingresó al servicio militar del rey como simple
soldado. Al iniciarse la guerra por la independencia, tomó partido por los
patriotas aún cuando ya tenía 64 años de edad. Saldarriaga había ingresado a
las milicias en 1797 es decir cuando tenía 40 años de edad.
Cuando contaba 70 años de edad y era capitán en la 6ta
compañía del Regimiento de Cívicos en 1827 se retiró del servicio, tras de 30
años de actividad.
El coronel Miguel Vargas Machuca (sullanero también) opinó
que le correspondía pensión, derecho a usar el uniforme y mantener sus fueros
como militar.
El general José Maria Plaza, comandante general de la
división del norte con acantonamiento en Piura, fue de criterio que tenía
derecho a pensión, pero no al uso del uniforme.
El 5 de enero de 1828 se expide desde Lima cédula
concediéndole el retiro, pensión y derecho a usar el uniforme.
José María Saldarriaga Huaca, nació en la provincia de Piura en 1803, siendo sus padres
Francisco Saldarriaga y Ubadina Huaca, campesinos de humilde condición. José
María fue enrolado el 28 de enero de 1822, cuando ya Santa Cruz había partido
al Ecuador por cuyo motivo no participó en la batalla de Pichincha.
Como soldado de Caballería en el famoso Húsares del Perú,
participó en la acción de Junín y luego en Matará y Ayacucho, recibiendo por su
comportamiento dos medallas y un sobre sueldo de dos pesos mensuales. Luego
pasó al Alto Perú con Sucre en 1825 y el 3 de abril de ese mismo año fue
ascendido a cabo 2°. De regreso al Perú luchó contra los rebeldes de Iquicha en
1826-1827 es ascendido a cabo 1° el 26 de octubre de ese último año. Tomó parte
de la batalla de Portete de Tarqui en 1829 y el 8 de diciembre de ese año es promovido
a sargento 2°.
El coronel Andrés Santa Cruz, emitía el 28 de mayo de 1822,
un parte desde Quito como comandante de jefe de división norte del Perú de 85
clases y soldados que mas se habían distinguido en la acción de Pichincha y
allí figura Juan Ruiz Villarreal como sargento 2° del batallón N°2.
Gerónimo Garrido, en el año 1825 pasaba revista en el
Cuzco, en
También tomaron parte de la acción de Pichincha en 1822,
los clases piuranos José Trigoso, José Faustino Chávez, José Gamboa. José Rojas
y Nicolás Yovera, los mismos que resultaron con heridas. Ellos eran integrantes
del batallón de Piura, según el parte de Santa Cruz suscrito también en Quito
el 28 de mayo de 1822, cuya relación se publicó igualmente en
Cuando en 1822, el tesorero Vicente Navarrete, pasó informe
de los pagos hechos al batallón Nº 4 del Perú que se había formado en Piura,
aparece el capitán José María Raygada como jefe de la 3ra compañía y en ella el
tnte. 2° Higinio Matiz.
El 18 de febrero de 1826 el general Bartolomé Salom, informa desde el cuartel general de Lima de los jefes y oficiales que intervinieron en el segundo sitio del Callao. El Regimiento Nº 3 integrado por peruanos, en el 2° batallón figura el teniente Andrés Garrido, de Sullana y en el Regimiento de Dragones, el capitán Camilo Carrillo que fuera padre del capitán de navío, paiteño del mismo nombre y el alférez Manuel Coloma, de Sullana.
Solo la presencia de Bolívar pudo haber tenido en orden y disciplina a las fuerzas militares colombianas acantonadas en el Perú.
De igual modo, los peruanos solo podían permanecer cohesionados o quietos, ante el influjo del gran hombre.
Fue suficiente que el dejara Lima para viajar al sur del Perú y a Bolivia, primero y más tarde a Colombia, para que casi de inmediato se produjera una reacción liberal y nacionalista, que consideraba tan odiosa la presencia de los soldados colombianos, como pudo ser la de los españoles. La reacción anti-bolivariana fue general en todo el país.
En Lima, los soldados colombianos estaban bajo el mando del general Lara, hombre sin cultura, violento y arbitrario. Si el pueblo limeño no reaccionaba era por el temor que inspiraba Lara.
Pero
entre oficiales y soldados de
Santa Cruz había tenido ya noticia de que se estaba tramando una rebelión entre las tropas colombianas de Lima y mandó a llamar a Lara, tras de apresar a varios oficiales que se decía que estaban comprometidos. Lara no creyó la versión y dispuso la libertad de los complotados.
El
viernes 26 de enero de 1827, el capitán Aranza y el grupo de oficiales toman a
las tres de madrugada, preso al general Jacinto Lara, cuando dormía. Lo mismo
se hizo con los otros altos jefes colombianos. De inmediato todos los
regimientos y batallones colombianos se plegaron a la revuelta, menos el
“Caracas” formado casi por completo por venezolanos.
Los amotinados eligieron como jefe al coronel José Bustamante y tomaron la plaza de armas de Lima.
Santa Cruz y los demás integrantes del consejo de gobierno se encontraban en Chorrillos y allí deliberaban. Los oficiales apresados, fueron conducidos a los castillos del Callao; todos eran venezolanos. Había por lo tanto dentro de los ejércitos de Bolívar resquemores entre colombianos que tenían el poder y los venezolanos. Eso, no obstante que el mismo Bolívar era venezolano.
Santa Cruz de primera intención intentó resistir, y pensaba llamar tropas de Trujillo y las que había en la sierra. Con tal fin acuarteló a las que tenía disponibles en el fuerte de Santa Catalina.
Mientras
tanto en Lima, se reunía el cabildo a instigaciones de Francisco Javier de
Mariátegui y de Manuel Lorenzo Vidaurre. El cabildo había sido cesado por orden
de Santa Cruz en el pasado mes de diciembre, a pesar de que aprobó las Actas de
los Colegios Electorales que a su vez habían aprobado
El día
27 de enero el cabildo, con la concurrencia de la gran cantidad de vecinos
aprobaba lo siguiente: 1) La supresión de
Santa Cruz, aceptó las imposiciones y al llegar a la plaza en donde estaba reunido el cabildo en pleno, con tropas y gran gentío fue aclamado. En un principio hubo fuerte corriente que quería la deportación de Santa Cruz, pero se prefirió retenerlo. Todo lo aceptó, y el día 28 convocó al congreso, para que se reuniera el 1ro de mayo.
En el nuevo ministerio, Vidaurre ocupó la cartera de Relaciones Exteriores. Y Guise, ya reivindicado, tomó el mando de la escuadra. A Lara y demás prisioneros del Real Felipe, se les remitió a Colombia a bordo del bergatín inglés “Blucher”. El exministro general Heres, fue enviado a Guayaquil en el barco “Pizarro” y el encargado de negocios colombiano, partió en el “Olmedo”, quedando en Lima el cónsul Cristóbal Armero que un año mas tarde iba a crear delicado problema internacional.
En Colombia se celebró la rebelión de Bustamante con demostraciones de regocijo y el propio general Santander le envió comunicaciones de congratulación.
Tanto
el cónsul colombiano Cristóbal Armero como Manuela Sáenz, que aún seguía en
Lima, no se quedaron tranquilos y buscaron contacto con oficiales colombianos
induciéndolos a una contra-revolución y a la deposición del coronel Bustamante.
Vidaurre al tener conocimiento de eso, dispuso que Manuela Sáenz fuera confinada en un convento.
El
mismo Vidaurre, en una carta narra que siendo las 4 de la tarde mandó a llamar
a Armero y le dijo: “
Vidaurre había sabido que Manuela Sáenz burlaba la vigilancia del monasterio en donde estaba recluida, y se comunicaba con oficiales. Eso obligó a Bustamante a extremar la vigilancia, no obstante lo cual sofocó varias conjuras.
A Armero no le quedó mas recurso que convencer a Manuela Sáenz que saliera del Perú, y ésta si lo hizo.
El 19 de marzo de 1827, en los barcos “Libertad”, “Monteagudo”, “Paleón”, “Santa Cruz”, “Congreso”, “Solom” y la fragata “Presidente”, se embarcaron las tropas colombianas acantonadas en Lima, rumbo a Paita.
Todas iban bajo el mando de Bustamante. Sorpresivamente los barcos llegaron a Paita el 25 de marzo y principiaron a desembarcar. Estaba como gobernador en el puerto Victorino Cárcamo, el mismo que sublevó al pailebote el “Sacramento” convirtiéndolo en el primer barco de la marina peruana.
Si bien es cierto que
Cárcamo algo conocía la llegada de las tropas, no sabía que hacer con tanto
soldado en el puerto, surgiendo de inmediato el problema de abastecimientos.
Ante tal situación despachó urgentes mensajeros a Piura a poner en autos al
intendente y comandante militar Joaquín Varela.
Posteriormente Cárcamo llegó a un acuerdo
con Bustamante de que la tropa que debía internarse en Piura para seguir por
tierra al Ecuador, se trasladaría a Colán y el resto de tropas en la escuadra
proseguirían su viaje al norte para desembarcar en Guayaquil.
Cárcamo solicitó a Bustamante 500 pesos para atender a los soldados, proveerlos de agua y trasladarlos a Colán, pero el jefe colombiano manifestó no disponer de recursos y que sólo tenía lo necesario para dar alimento a la tropa, que no era su deseo de causar ninguna contrariedad, pero que pensaba que determinados gastos debían ser sufragados por el gobierno peruano.
En balsas sechuranas, los soldados que estaban en Paita fueron trasladados a Colán, y con las mismas embarcaciones se les dio a provisión de agua. También se utilizaron para desembarcar a la tropa. En todas estas operaciones se gastaron 155 pesos, en la forma que sigue:
|
Pagado por Jacinto Otoya, alcalde de Paita a balseros de Sechura para transportar soldados colombianos de Paita a la playa de Colán |
10 ps. |
|
Pagado por el regidor Eusebio Gómez, para proveer de agua y leña a los barcos que debían salir a Guayaquil y otros gastos para la tropa que iría a Cuenca por tierra |
38 ps. 1.1/2 |
|
Pagado a Juan Gallardo de |
10 ps. |
|
Al balsero Juan Flores, para transportar agua de Colán a Paita para la tropa |
21 ps. |
|
Al balsero Santiago Márquez para transportar agua de Colán a Paita y llevar soldados a Colán en 2 balsas |
21 ps. |
|
Al balsero Manuel Rodríguez por llevar agua de Colán a la fragata “Presidente”, el martes 27 de marzo (1827) y luego dos balsas con soldados a Colán los días 28 y 29 |
21 ps. |
|
A José Gómez por transportar tropas de la “Monteaguado” a la “Solom” y de ésta a Colán, sólo cobró suma simbólica |
6 ps. |
|
A Francisco Jacinto, de Sechura , por llevar tropas a Colán en 2 balsas y luego desembarcar soldados de los barcos a la playa de Colán, operación que hizo hasta en la noche |
14 ps. |
|
Mariano Yenque, de Sechura, por llevar soldados de Paita a Colán en 2 balsas y proveer de agua al transporte “ Santa Cruz” por orden del Gobernador de Paita |
14 ps. |
|
TOTAL: |
155 ps. 1.1/2 rl. |
También prestaron su contribución sin acordar el monto de la remuneración, los siguientes botes: El “Mercedes” de Francisco Chinga y Francisco Crisóstomo, el “Carmen” de Benito Nolasco, Gabino Rodríguez y Francisco Norez, el “Jesús Nazareno” de Esteban Gómez, el “Santísima Trinidad” de Fermín Chumbo; otro bote no identificado de Toribio Colán y las canoas de Fernando Pizarro y de Santiago Panta.
El 31 de mazo don Victorio Cárcamo,
remite cuentas al gobernador de Piura don Joaquín Varela por intermedio del
contador de
El intendente de Piura, Joaquín Varela, solicitó el 5 de abril en términos desabridos que el contador de la aduana detallase mejor las cuentas, y que precisara si los gastos que aparecían eran reales. Eso motivó un cambio de airadas notas entre una y otra autoridad, hasta que al fin Varela autorizó el pago, el 11 de abril pero sólo por un monto de 155 pesos y real y medio, sin considerar gratificaciones.
Ya el municipio de Paita había adelantado 48 pesos por intermedio de su alcalde y del regidor Eusebio Gómez y la aduana había entregado también 52 pesos mas o sea 100 en total.
Las fuerzas que
desembarcaron en Colán, al mando del coronel Bustamante siguieron su viaje por
tierra hacia Cuenca, pasando por
Mientras tanto, el resto
de
En Guayaquil
había mucho malestar contra las autoridades colocadas por Bolívar y por tal
motivo, cuando se supo la proximidad de las fuerzas del coronel Elizondo, el
pueblo se sublevó.
Los generales depuestos Mosquera y Pérez, lo mismo que el coronel Urdaneta y varios oficiales, se refugiaron en los barcos “Olmedo” y “Congreso” que estaban en el estuario de Guayaquil.
Pero no todo marchaba bien en las tropas estacionadas en Cuenca a las órdenes de Bustamante, pues el general Flores había logrado comunicarse con varios oficiales sobre todo de Venezuela. Fue así como el capitán Ramón Bravo dio un golpe en una noche, apresando al coronel Bustamante y adueñándose de la situación, tras de lo cual se puso a órdenes de Flores, el cual se apresuró a volver a ocupar Cuenca.
En
Guayaquil, un cabildo abierto acordó solicitar el sistema federal y el derecho
a su propia administración. No se pronunciaron sobre
Flores marchó sobre Guayaquil, pero al conocer que no encontraba eco en el puerto y que más bien se aprestaba el propio pueblo para la defensa, no se atrevió a atacar y decidió esperar los acontecimientos, ubicándose en Babahoyo.
El
municipio de Guayaquil envió parlamentarios ante Flores y al final se llegó a un acuerdo, mediante el
cual las tropas colombianas que habían desembarcado en Guayaquil, partirían
unas a Panamá en donde se temía la llegada de fuerza expedicionarias españolas,
y otras se integrarían en la región de Pasto, al sur de Colombia. El general
Mientras
tanto llegaba a Guayaquil el general Antonio Obando enviado por Santánder para
hacerse cargo de las tropas colombianas, constituidas por
El municipio decidió no reconocer a Obando. Eso resultaría a la postre fatal a los intereses del Perú, pues Obando era opuesto a Bolívar, y hubiera jugado un importante papel en Guayaquil.
Cuando
todo eso sucedía, el general
En Guayaquil, con los oficiales de Elizondo estaba el teniente coronel don Juan Manuel Grau., que después se radicaría en Piura y sería padre nuestro héroe máximo
Conservar los documentos que se relacionan con el patrimonio de la personas, transferencia de bienes y documentos públicos, siempre a sido preocupación de toda sociedad civilizada.
Para evitar pérdida de documentos y la forma desordenada como se llevaba la custodia de los existentes, el cabildo de Piura adoptó el acuerdo que a continuación se expone, con fecha 11 de marzo de 1826.
“El
señor presidente expuso la incuria y descuido que tiempo hace, se advierte en
el manejo del archivo público de esta cuidad, cituado
(sic) en la ruinosa casa capitular de ella, por falta de escrupulosidad de los
que han tenido a su cargo anteriormente, en perjuicio de los intereses del
público y de su confianza; y debiendo
Con lo cual se concluyó esta acta que firmaron dichos S.S. de que doy fé. Mariano del Valle, José García, Juan Asunción Palacio, Tomás Cortés, José Suero. Ante mi, Manuel Rebollero, Escribano de Gobierno Público y cabildo, Notario Público de Provincia.
....Ya hemos visto, como
el gobierno peruano adjudicó a don Juan Antonio Quintana una mina de brea, para
cancelar una deuda que tenía con esa persona. La transferencia realizada el 22
de setiembre de 1826 decía: “Visto, se adjudica a don Juan Antonio de Quintana
Dado el valor calculado, y lo que la mina de brea había estado rindiendo, solo podía referirse, a la explotación ubicada en cerro Prieto, no mayor de tres hectáreas.
Quintana
vendió la mina de brea, el 14 de marzo de
Los
términos del contrato de compra venta eran los siguientes: “Sírvase ud.
extender en sus registros de escrituras públicas, una de traspaso que yo Juan
Antonio de
No se sabe si por error o intencionadamente aparece la expresión mina de brea, no con “b” minúscula, para referirse al mineral de la mina, sino con mayúscula como si ese fuera el nombre. Tal error, si en realidad lo fue, sirvió con el tiempo para amparar uno de los despojos mas cuantiosos que registra la historia de este departamento, y que llegó hasta influenciar en los destinos de la república.
Lama
había logrado desde el 13 de diciembre de 1815, el dominio útil de la hacienda
Máncora por un contrato enfiteútico de 150 años suscrito con el hospital de
Belén, que era propietario de esa hacienda, lo mismo que de
Sin embargo, Lama y su esposa, al otorgar la fianza y recibo de inventario, con astucia y calculada mala fe, incluyeron en la relación, los bienes y capitales del fundo Pariñas.
De esa forma, José de Lama, se convirtió en posesionario de una extensa zona de terreno, mayor que cualquier provincia piurana actual y más tarde con otra maniobra se haría propietario. Por entonces fue propietario del suelo.
Los
herederos de Lama, en base a la adquisición de mina de brea circunscrita al
cerro Prieto, se transformaron por arte de sus argucias en propietarios también
del subsuelo y de la riqueza que la contenía, no de la mina de brea
circunscrita al cerro Prieto, sino de
Para determinar la contribución civil, se hizo un estimado de los ingresos parroquiales de la provincia de Tumbes. La tarea fue realizada por el vicario y también diputado Tomás Diéguez y arrojó lo siguiente:
|
Ayabaca |
1,200 pesos |
|
Sechura |
1,100 |
|
Sullana-Querecotillo |
1,000 |
|
Huancabamba |
1,000 |
|
Huarmaca |
900 |
|
Chalaco |
600 |
|
Catacaos |
1,000 |
|
Piura |
800 |
|
Amotape |
350 |
|
Tumbes |
400 |
|
Salitral |
350 |
|
Sóndor |
300 |
|
Paita- Colán |
1,000 |
|
La Huaca |
300 |
|
Tambogrande |
500 |
|
Morropón-Yapatera |
700 |
|
Cumbicuos |
400 |
|
El Carmen |
200 |
El Congreso se reunió el 4 de junio de
1827. Por Piura concurrieron Tomás Diéguez de
El Congreso como primera medida confirmó
interinamente en la presidencia al general Santa Cruz.
En las juntas preparatorias, el congreso fue presidido por Javier de Luna y Pizarro recién llegado del destierro de Chile. Posteriormente, al ingresar al período permanente de sesiones tuvo como presidente a don Francisco de Paula Valdivieso y como vicepresidente a Tomás Diéguez.
Otra decisión de gran trascendencia fue la
de proceder a la elección definitiva de presidente de la república por cuatro
años. Luna y Pizarro propuso al general
El nuevo gobierno presidido por el general
La disposición fue tras el 10 de setiembre
de 1827 por el prefecto de
La noticia alegró a los vecinos de Piura y a su municipio, en forma tal, que a manera de gran suceso, se dispuso un repique general de campanas.
El concejo municipal en nombre del vecindario dirigió una comunicación de agradecimiento a Trujillo ( la ciudad había solicitado dejar el nombre de Bolívar y volver al anterior).
Hacía, ya mucho tiempo que venía funcionando el colegio del Carmen pero su vida había sido muy agitada y en 1821 era cuartel. Fue Santa Cruz que dispuso su reapertura en mayo de 1827.
Los intentos de fundar un colegio en Piura
databan de 1749 cuando el 14 de marzo don Angel Diez Arias al hacer su
testamento, dejó como albaceas al padre Jerónimo Herce, al presbítero don Tomás
Cárcamo. Había dispuesto Diez Arias que
Así las cosas, pasaron 14 años sin que se supiera nada del destino de los fondos y mientras tanto los jesuitas de Quito, enviaron a Piura en 1763 al P. Manuel Talledo para ver la forma de fundar un colegio en esta ciudad, bajo la advocación de la virgen.
Parecería cosa de milagro, pero el hecho fue que un buen día el P. Talledo vio en manos de un niño de escuela una serie de documentos entre los que estaba el mencionado testamento, o una copia del mismo. De inmediato hizo intervenir a la justicia para que el olvidadizo presbítero albacea dieran cuenta del legado y de los frutos.
En 1783, el obispo de Trujillo Martínez Compañón, en el curso de la visita que hizo a la ciudad de Piura, puso gran empeño en fundar un seminario colindante a la iglesia del Carmen, para lo cual en coordinación con el corregidor José Vicente de Zavala formó un comité tras de celebrar un democrático cabildo abierto. En Piura que era una ciudad chica en la que cualquier suceso era todo un acontecimiento, la idea del seminario despertó gran entusiasmo. Fueron personas muy importantes las que integraron ese comité como don Joaquín de Adrianzén y Palacios que lo presidía y que integraban el capitán José Seminario y Zaldívar, Serafín del Castillo, Florentino Carrasco y Cruzat, Baltazar Ruíz Martínez, José Merino de Heredia y Pablo Suárez.
Era Adrianzén, descendiente del primer inquisidor que tuvo Piura y estaba emparentado con acaudaladas familias de Piura y Huancabamba. El capitán Manuel José Seminario y Zaldívar fue padre de los famosos Miguel Jerónimo y Fernando Torcuato Seminario y Jaime. Serafín del Castillo fue abuelo de Miguel Cortés del Castillo y Florentino Gonzáles Carrasco y de doña Rita Cruzat, personas muy acaudaladas. José Merino de Heredia fue abuelo del gran pintor piurano Ignacio Merino.
El Seminario del Salvador llegó a funcionar pues en el plano de Piura mandado a confeccionar por el obispo, aparece el Seminario del Salvador, dentro de la manzana que pertenece a la iglesia y Convento del Carmen.
En 1798 el obispo de Trujillo autorizó al presbítero Manuel Ignacio de Ibarrola a dictar en la ciudad de Piura, clases de latinidad a la juventud. Se contó con la aprobación del rector del Seminario y del cabildo que le extendieron su apoyo. El primero cedió también un aula y el municipio puso a disposición del profesor el producto de las capellanías de don Crispín Siller, Sebastián Calderón y de Antonio Araujo.
El año anterior, en 1797 se había suscitado una situación tirante entre el cabildo y las autoridades religiosas del convento del Carmen, por que los regidores, sin solicitar permiso alguno y alegando derechos antiguos de patronato habían procedido a desalojar una pieza que se utilizaba como aula del Seminario del Salvador, para utilizarlo como sala capitular. En el caso hasta intervino el obispo de Trujillo, el que el 17 de setiembre de 1798 expresaba en una resolución que “habiéndose procedido por dicho ayuntamiento a mandar de plano se desembarace la pieza que ocupa el ministro diputado al servicio de la iglesia del Carmen siendo dicho colegio y toda su fábrica, bienes eclesiásticos y sujeta su enajenación precaria o perpetua a los jueces de la iglesia, es manifiesto que ha atentado dicho municipio y comprendido su exceso en las penas canónicas es establecido en el cap. 16 lib 2° de las decretales que prohíben el que los jueces legos tomen pedido como era debido, licencia; pues aun con el consentimiento y permiso del vicario dado de haber presentado no sería bastante sin aprobación de SE, como juez superior en esta diócesis y por que la tolerancia y disimulo de iguales sucesos y resulta al que se autorice por los legos, la violación del fuero, amenazando por otra parte el perjuicio que se sigue al colegio, según indica el vicario, con la estudiosa resolución de aquel ayuntamiento”.
Al final, se dispone por auto eclesiástico, que el vicario, de la provincia de Piura “de ningún modo consienta ni permita la ocupación de la pieza que el ilustre cabildo secular de aquella ciudad quiera, a la causa contigua a la capilla del Carmen y destinada al colegio del Salvador, hasta que este juzgado, otra cosa se le ordene”.
Como se puede apreciar era el Colegio del
Salvador el que funcionaba anexo a la iglesia del
Carmen y por tanto el seminario, no llegó a funcionar.
Cuando se iniciaron los movimientos independentistas, y se
reforzaron con tropas, a zonas como Piura; el colegio fue ocupado como cuartel y
el 4 de enero de 1821 los soldados del coronel Casariego, que estaban en el
cuartel del Carmen, se plegaron al movimiento libertario.
Como ya lo hemos manifestado, el congreso se reunió el 4 de
junio. Se planteó de inmediato la necesidad de elegir a un Presidente de
La elección de
Cuando
Una de las primeras medidas que adoptó
En Trujillo, se encomendó al general José María Frías,
natural de Paita, la organización de un Escuadrón de Lanceros.
A fines de noviembre, llegaba a Paita un contingente de dos
mil soldados, que se distribuyeron en diversas partes en la entonces provincia
de Piura. Como jefe del Estado Mayor, se nombró al coronel Pedro Bermúdez, que
estableció sus oficinas en la casa que fue de don José Mujica en Piura.
Todo esto hacía presagiar que la situación no era muy
tranquila. En el frente interno también se tenían problemas, pues se había
producido una reacción realista en Huanta, y la comunidad de iquichanos,
instigada por testarudos seguidores del régimen monárquico, se había sublevado.
Para debelarlos se buscó el apoyo de una comunidad rival, los morochucos,
habiéndose desarrollado sangrientos encuentros, pues los rebeldes llegaron a
las puertas de la ciudad de Ayacucho.
En diciembre se descubrió una conspiración en Lima en la
que estaban comprometidos Vidaurre y los coroneles Huavique y Ninavilca,
antiguos guerrilleros patriotas.
La representación de Piura al congreso, se mostró muy
activa y apoyada en la influencia de Tomás Diéguez que actuaba como
vicepresidente del congreso, logró que varias de las ciudades de la entonces
provincia de Piura, fueran elevadas a la categoría de villas; con eso se
satisfacía la vanidad lugareña.
El 2 de enero de 1828, por la ley del congreso, promulgada
por el presidente
Por cuanto:
El Congreso General Constituyente del Perú.
Decreta:
Articulo uno.- El pueblo de Ayabaca, perteneciente a la
provincia de Piura, del departamento de
Comuníquese al Poder Ejecutivo para que disponga lo necesario
para su cumplimiento, mandándolo a imprimir, publicar y circular.
Dado en
Juan Manuel Nochete, Presidente.
– Juan B. Mejía, Diputado Secretario. – Marco Farfán, Secretario Diputado.
Por lo tanto:
Ejecútese, guárdese y publíquese.
José de
El
mismo día se dio la siguiente ley:
El
ciudadano Presidente de
Por
cuanto:
El
Congreso a sancionado lo siguiente:
El
Congreso General Constituyente del Perú;
Decreta:
Artículo uno.- El pueblo de Catacaos, perteneciente a la
provincia de Piura, departamento de
Comuníquese al Poder Ejecutivo para que disponga lo necesario para su cumplimiento, mandándolo
a imprimir, publicar y circular.
Dado en
Juan Manuel Nochete, Presidente.-
Juan B. Mejía, Diputado Secretario.- Marco Farfán, Secretario Diputado.
Por lo tanto:
Ejecútese, guárdese y cúmplase.
Dado en Lima, 11 de enero de 1828.
José de
No hay duda como recientemente lo dijo el escritor cataquense
Jacobo Cruz, que influyó en el ánimo de los congresistas para dar tan honroso
título a Catacaos; la protesta que protagonizó su Colegio Electoral, contra
La representación piurana había propuesto que tres pueblos
fueran elevados a la categoría de villa. El otro fue Huancabamba y la ley que
lo hizo, fue:
El ciudadano Presidente de
Por cuanto:
El Congreso a sancionado lo
siguiente:
El Congreso General Constituyente del Perú;

Decreta:
Artículo único.- El pueblo de Huancabamba, de la provincia
de Piura, departamento de
Comuníquese al Poder Ejecutivo para que disponga lo
necesario para su cumplimiento, mandándolo a imprimir, publicar y circular.
Dado en
Juan Manuel Nochete, Presidente.-
Juan B. Mejía, Diputado Secretario.- Marco Farfán, Secretario Diputado.
Por lo tanto:
Ejecútese,
guárdese y cúmplase.
Dado
en Lima, 11 de enero de 1828.
José
de
Se llamaban villas a los pueblos y aldeas, a las que a
manera de distinción, o por premio, se les concedía tal denominación.
A los vecinos o habitantes de las villas se les llamaba
villanos a distinción de los nobles o hidalgos. Es así como villanía, significaba
falta de nobleza o lo que era mismo bajeza de nobleza o condición, pero para el
presente caso era mas bien una distinción.
El año 1827 fue muy seco, en el valle de Piura, a tal extremo
que las poblaciones de Catacaos y Sechura, tenían que hacer pozos en el reseco
cauce del río para proveerse de agua, para usos domésticos. La situación se
agravó por que los hacendados del Alto Piura, ponían “tapas” a los afluentes,
tal como lo siguieron haciendo mas de un siglo después. El cabildo se vio la
necesidad de instruir a los gobernadores, para evitar que continuaran tales
abusos.
En cambio 1828 fue un año muy lluvioso. Don Víctor
Eguiguren, citando al cosmógrafo Paredes, dice: “De mediados de marzo, a fin
del mismo mes, aparecieron de Trujillo a Piura, otras plagas no menos
destructoras (seguramente se refiere a los grillos y otros insectos), inmensas
lluvias, tempestades de relámpagos y truenos, desconocidos allí como en los
demás de la costa, desbordes de ríos e inundaciones”.
“En el despoblado de
Sechura, en el punto dicho Cabo Verde, se formó en esa ocasión un nuevo y
caudaloso río que detuvo el paso de los transeúntes algunos días, mientras le
hallaron un vado, extraviándose otros por la transformación que hicieron las
aguas en el terreno. En Piura llovió 14 días (en marzo) con ruina de algunos
edificios y graves daños”.
Como se puede apreciar por el relato, durante el virreinato
no se habían producido tempestades en la costa norte del Perú, y el volumen de
las aguas del Piura fue tal, que al igual con lo ocurrido en 1983, el torrente
avanzó sobre el desierto y hasta cambió el relieve del suelo, por el desborde
de las aguas.
En Piura y Paita habían numerosos
oficiales colombianos al iniciarse el año 1827, muchos de ellos fueron
desmovilizados, y otros pertenecían al ejército que ese año habían desembarcado
en la provincia al mando del coronel Bustamante para pasar a Loja.
Muchos de estos oficiales se habían adaptado a la vida
piurana, tal el caso del capitán Pío Díaz. Otros en cambio, mantuvieron
correspondencia con el general Juan José Flores, que en el Ecuador intrigaba
contra el Perú.
Esos oficiales, díscolos e intrigantes, se granjearon la
animadversión del vecindario, creando múltiples problemas a las autoridades,
hasta que por fin el 23 de setiembre, cuando ya el conflicto se puso
inevitable, se les tuvo que expulsar. Por Paita salieron los oficiales en
situación de retiro, de apellido Zorro, Valencia y Alzuri.
Otra situación que contribuyó a crear tensión entre el Perú
y el general Flores, fue la espectacular huída de su enemigo el coronel
Bustamante, que estando preso en d Guayaquil, se escapó y pasó a Paita y de allí a Lima.
Entre 1827 y 1828, Piura tuvo varios intendentes. El 17 de
enero de 1827 se juramentó Miguel Jerónimo Seminario y Jaime, pero su
permanencia en el cargo fue corta, pues en abril del mismo año, ya estaba en
posesión del cargo el mayor Joaquín Valera nombrado el 10 de marzo por el
gobierno de Santa Cruz.
En abril de 1828, era intendente de Piura don Tomás Cortés
del Castillo, al que por su acentuada miopía, le llamaban el ciego Cortés. Era
hermano del héroe el teniente Miguel.
El nuevo congreso comenzó a discutir,
Un mes más tarde, ya estaba aprobada y lista para ser
jurada, pero un violento sismo como de los muchos que sacuden Lima, obligó a
que se postergase su juramentación, del 5 al 19 de abril. El acto fue solemne y
contó con la presencia del Presidente
Lo primero se debió al pensamiento liberal que dominaba a
la mayoría de miembros de la asamblea y lo segundo, por el éxito que había
tenido Estados Unidos.
Pero en el Perú no había una tradición federalista, y por
eso no prosperó. Para hacer realidad el plan descentralista, se crearon las
juntas departamentales, que fueron unos organismos que tenían una gran cantidad de atribuciones,
pero como funcionaron sin presupuesto, casi se tornaron en meros organismos
deliberantes. Por otra parte, como durante su existencia estuvo al frente de
los destinos del Perú el general Gamarra, caudillo militar muy ambicioso que
centralizó al máximo su poder; las juntas terminaron por desaparecer cuando en
1834 se dio otra constitución.
Constaba la constitución de 1828 de 182 artículos, y al
aprobarla se invocó al Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
En su artículo primero, al definir lo que era la nación
peruana recalcaba que era libre e independiente para siempre de toda dominación
extranjera y que no sería patrimonio de persona ni de familia alguna, ni
admitiría con otro estado, unión o federación que se opusieran a su
independencia. Esto sin duda era una alusión a Bolívar, a su Constitución
Vitalicia y a Colombia.
Se le considera en términos generales, la mas amplia,
democrática y humanista de las constituciones que nos han regido. Se reconocía
la ciudadanía a todos los hombres al cumplir los 21 años o a los casados aún en
el caso de ser analfabetos. También se le reconocía tal derecho a los
extranjeros que habían ayudado a la causa de la independencia.
En el sistema electoral, mantenía a los colegios
electorales. Habría un delegado por cada 200 electores. Se suprimió el Poder
Electoral y quedaron los tres tradicionales. Se introdujo el régimen bicameral.
Los diputados representaban a las provincias y los senadores a los
departamentos. Habría un diputado por cada 20,000 habitantes o fracción mayor
de 10,000. Todo lo referente a
Fueron diputados piuranos ante este congreso: Tomás Diéguez, José de los Santos Vargas Machuca, Antonio Távara Andrade, Manuel Norberto Reyes y Juan Bautista Otero.
Mediante Decreto
Supremo, se dispuso que la nueva constitución fuera solemnemente jurada en todo
el país.
En Piura tal suceso ocurrió en los días 25
y 26 de mayo de 1828, previo bando y repique de campanas.
El día 25 se reunieron las autoridades, en
la sala que utilizaban en el hospital Belén, por tener el cabildo parte en
ruinas y el resto ocupado por tropas.
Las fuerzas de infantería y de caballería
que se encontraban en la ciudad y que constituían
Al día siguiente, se dieron cita el
intendente Tomás Cortés del Castillo, el alcalde Tomás de Aquino Vásquez, los regidores, el
veterano rector de la matriz p. Casimiro de
Si el día 25 se había destinado a tomar
conocimiento de la constitución, mediante la solemne lectura de su texto, el
día 26 fue dedicado a la juramentación.
El alcalde procedió a tomar el juramento
al intendente, y luego el intendente al alcalde y demás autoridades presentes.
A continuación se dirigieron al tablado levantado frente a la iglesia matriz,
en donde sobre un atril estaba la constitución, con una guardia de honor.
Las tropas de
El
Libro de
Ya dentro de le iglesia se lo colocó en un
lugar muy visible y se ofició una misa de acción de gracias. Antes del
ofertorio se volvió a leer la constitución, lo que ocupó una hora y luego fray
Juan de Dios Ferrer, hizo una exhortación para que la constitución fuera
guardada y cumplida.
Posteriormente se cantó un Te Deum y el
cura rector, dirigiéndose a la masa congregada en el recinto del templo y fuera
de él, procedió a tomar juramento al vecindario, en medio de aclamaciones y las
salvas de la artillería y de la infantería.
Llevados por las contingencias de la vida
nacional, los piuranos habían jurado en un año, dos constituciones
completamente diferentes, y ambas lo habían realizado en medio de gran
solemnidad.
En 1828 se encontraba en Piura,
Doña Luisa Seminario del Castillo, por ese
entonces ya había contraído enlace con el capitán colombiano don Pío Díaz, pues
en abril de 1826, el matrimonio había tenido su primer hijo, Roberto, lo cuál
quiere decir que el citado capitán no llegó con las tropas que al mando del
coronel Bustamante pasaron por Piura en abril de 1827. Los del Castillo se
opusieron al matrimonio de Luisa con el capitán Pío Díaz por ser moreno.
El segundo hijo de los esposos Díaz
Seminario fue don Emilio, nacido en la
hacienda Huangalá, al norte de Sullana de la que era comprensión, pues en ese
lugar tenían los del Castillo otras
haciendas más, pero era en Huangalá
donde los propietarios tenían una bonita casa hacienda, done pasaban largas
temporadas. El 21 de noviembre de 1826
es bautizado en la iglesia matriz de Sullana, y actúan como sus padrinos la
abuela materna Joaquina del Castillo y el coronel Pedro Bermúdez. En esa época,
Sullana formaba parte del distrito de Paita.
“Año del Señor
de mil ochocientos 28 y uno de noviembre, yo el cura canónigo, Manuel Norberto
Reyes, en su Santa iglesia bauticé por medio de óleo y crisma a Manuel Hemilio ciudadano de
casta blanca subconditione, hijo legítimo de don Pío Díaz y de doña Luisa Seminario. Fueron
sus padrinos el Tente. De Estado
Mayor Coronel don Pedro Bermúdez y dola doña Maria Joaquina del Castillo, y para que
conste, fimo.”
Todo hace suponer que doña Luisa pasó los últimos meses de su embarazo y dio a luz en Huangalá.
El cura Reyes
fue después diputado en una época
turbulenta.. Cuando en 1829, estalló la guerra con
Doña Luisa se convirtió así en comadre de un
personaje que tendría con el correr de los años gran gravitación en los
destinos de la república.
Cuando Gamarra capturó en Piura al
presidente
En 1832 encontramos el coronel Bermúdez de
vuelta al país cooperando en forma estrecha con Gamarra, en tal modo que éste
lo impuso en 1834 como jefe de estado, cargo en el que pudo durar solo cuatro
meses. En noviembre de 1847 cuando el ahijado Emilio Díaz Seminario tenía 19
años, ingresaba a la armada peruana como guardia marina. Por entonces el
compadre Bermúdez era ya general y prefecto de
Emilio Díaz Seminario tuvo destacada
actuación en la marina. Estuvo en el combate del Dos de Mayo y tomó parte
activa en la campaña naval de 1879 Llegó
a director de marina y en 1900 se retiró siendo capitán de navío. Mantuvo
siempre muy buenas relaciones con su hermano Miguel, el héroe.