Capítulo I

 

 

C A P I T U L O      I

 

 

PRESIDENCIA DE LA MAR

 

 

 

-         Piura en 1827

-         Los héroes olvidados

-         Los soldados colombianos se sublevan

-         Vidaurre incomunica a Manuela Sáenz

-         Tropas colombianas desembarcan en Paita

-         Guayaquil otra vez por la autonomía

-         Se crea el Archivo de Piura

-         José de Lama adquiere una mina de brea

-         La Contribución Civil

-         Reunión del nuevo Congreso

-         Rentas para el Colegio El Carmen

-         La Mar nuevo Presidente

-         Ayabaca elevada a Villa

-         Catacaos, Heroica Villa

-         Huancabamba elevada a Villa

-         Las lluvias de 1828

-         Colombianos causan problemas en Piura

-         La Constitución de 1828

-         Hermano de Grau nace en Sullana

 

ARRIBA

PIURA EN 1827

 

     Con el Protectorado de San Martín, deja el gobierno de España de ser el árbitro absoluto de los destinos del Perú, pero sólo en 1827 es cuando nos liberamos de toda tutela externa.

     Para muchos patriotas  peruanos, el gran poder y recia personalidad de Bolívar constituían un peligro contra la libertad de nuestra Patria, tan igual y hasta peor que el que podía representar el gobierno lejano de España.

     Es por lo tanto recién en 1827,  cuando se inicia en forma efectiva la etapa de la República Independiente.

     El hecho de que Santa Cruz y La Mar, que no eran nacidos en el Perú, estuvieran desempeñando destacada actuación en los asuntos nacionales,  no le quita el carácter de república independiente, porque en primer término las nacionalidades aún no se habían consolidado, y luego por el hecho principal de que ya no existían fuerzas extrañas en el territorio, que decidieran el destino de la nación.

  En el capítulo damos una breve reseña de lo que era la provincia de Piura en 1827, tal y conforme era el criterio de contemporáneos de esa época.

     Igualmente se da a conocer el nombre de varios piuranos, que lucharon en Pichincha, en Junín, Ayacucho, Iquicha, luego en  Portete de Tarqui, y  en los primeros y agitados años de la república cuando nos estábamos recién  consolidando como un país libre e  independiente.

Tras la pérdida del Alto Perú y Guayaquil por

Obra de Bolívar y de  Sucre; el Perú, tenía como limité norte el río Caquetá hasta  su confluencia con el Amazonas. Por el nor-este  las nacientes de los ríos  Putumayo, Napo, Tigre y Pastaza. Por el lado del Brasil, se proyectaba con un enorme triángulo que cortaba los ríos Purús y Madera. Por el lado de Bolivia el territorio de Acre y por el sur hasta el río Loa. A lo largo de su vida republicana. Perú cedió territorios por todos los lados

 

 

 

     Se trata de rescatar del olvido a muchos codepartamentanos,     historia, posiblemente por el hecho de que no llegaron en su gran mayoría a disfrutar los galones de oficial, por falta de instrucción, pero que lucharon valientemente y merecieron distinciones.

     En esta labor de rescate de tanto buen piurano, se ha contado con la contribución invalorable del sociólogo sullanero Miguel Arturo Seminario Ojeda, que ha puesto en esa tarea constancia y mucho amor.

     En enero de 1829, se publicó en “Prensa Peruana”, un informe sobre la provincia de Piura, perteneciente al departamento de la Libertad. El mencionado informe dice textualmente lo siguiente:

    La Provincia de Piura; confina por el Norte con la Provincia de Loja perteneciente a la República de Colombia. Por el Este con la de Jaén. Por el Sudeste con el Partido de Huambos de la Provincia de Chota; Por el Oeste con el Mar del Sur y por el Noreste con la ensenada de Guayaquil.”

    “ Tiene de largo de Norte a Sur incluyendo el despoblado de Sechura, 66 leguas y de ancho 14. Su temperamento es como todas las provincias de estas costas de no muy intenso calor y remiso al frío, a excepción de aquella parte que mira a la Sierra, en que se siente algo intenso, pero no como la cordillera de la parte meridional de la República; por no ser tan alta desde Conchucos por el norte como en las otras provincias por donde pasa. Criase en esta provincia, copia de semillas de trigo, maíz, alverjas, frijoles y también de los demás frutos y frutas; pero lo que más abunda son las de algarrobas, fruto de un árbol llamado algarrobo de que hay bosques espesos donde se creían animales feroces, cuya madera es de las más incorruptibles. De estos algarrobos hay en casi todas las provincias de la costa, pero en esa con mayor abundancia. El puente del río Lambayeque y otros ríos de la costa, están fundados sobre horcones de esta madera, que duran desde la conquista. Con el fruto de este árbol, se crían y engordan en esta provincia muchas mulas, manadas o rebaños de ganado cabrío que parte pasa a Lambayeque, de cuyo sebo se fabrica mucho y muy buen jabón y de sus pellejos, cordobanes; que es en lo que principalmente consiste el comercio activo de esta provincia. Cójese también azúcar y algodón, y hacia la serranía mucha pita. Hay también mucho ganado de toda especie. Cerca del pueblo de Amotape, hacia la costa hay una mina de copé, especie de nafta negra y dura que se usa en los navíos en lugar de alquitrán, aunque comúnmente lo mezclan para éste y le dan otros usos.”

    “ Riegan esta provincia, algunos ríos que solo son respetables, en los meses que llueve en la sierra. Lo más notable son el de Tumbes hacia el norte; el de Chira hacia del medio de la provincia y el que pasa por la ciudad de Piura. Los dos primeros tienen su origen en la cordillera hacia la provincia de Loja y desaguan en el Mar del Sur. El último, entra en él, cerca del pueblo de Sechura.”

     “En la playa de su contorno, se pesca gran cantidad de tollo, que es bacalao común del Perú y Quito. Tiene un buen puerto nombrado Paita en 5 grados, 5 minutos al sur, en donde dan fondo los navíos y demás embarcaciones que trafican. La capital de esta provincia es la ciudad de San Miguel de Piura en terreno arenoso. Además de su Iglesia Parroquial y la de San Sebastián que es Vice-parroquia, tiene un convento de San Francisco, otro de la Merced, una Iglesia del Carmen y un hospital religioso betlehemitas bien asistido, en que entre otras enfermedades, se cura el Gálico con menos dificultad que en otras partes  por ser el temperamento favorable para esto, por lo que concurren de muchas provincias a curarse los que padecen de aquella dolencia.”

     “Comprende esta provincia doce curatos. El primero el de la ciudad de Piura con sus anexos de la Punta, Morropón y Suipirá. El segundo, el de Catacaos. El tercero el del pueblo de Sechura. El cuarto  el pueblo de Paita con dos anexos, el pueblo de Colán y el asiento de La Chira. El quinto el pueblo de Tumbes  con el anexo de Amotape. El sexto el pueblo de Olmos. El sétimo el pueblo de Motupe. El octavo el pueblo de Salas con los anexos los pueblos de Penachi y Cañares. El noveno el pueblo de Huarmaca. El décimo, el pueblo de Huancabamba con sus anexos el pueblo de Sondor y el asiento de Chalaco. El undécimo el pueblo de Ayabaca con el anexo de Chocán. El duodécimo el pueblo de Frías con tres anexos: Pacaipampa, Sondorillo y Cumbicus. Desde el pueblo de Sechura, sigue por la parte de la costa un despoblado muy arenoso, hasta el pueblo de Mórrope de la provincia de Saña, con distancia de 24 leguas.”

     “Hacia el pueblo y costa de Tumbes, llegaron a desembarcar los españoles que comandados por Francisco Pizarro, empezaron a reconocer la tierra la primera vez en 1526.”

                   Cuadro estadístico de población y riqueza y contribuciones en 1827.7

Población

 Indígenas

 Castas

 

30.943 almas

22.872 almas

 Total:

53.818

Población en 1793:

44.491

Movimiento ascendente

o aumento............

  9.327

 

     “La proporción de indígenas, son a las demás castas como de 30 a 22.

     Leguas cuadradas de extensión: 420. Corresponden a cada una, 128 individuos, poco más.

                            La riqueza es la siguiente:         

                                                                                Pesos               reales

A favor de los indígenas, provecho neto al año de trabajo de la agricultura y cría de toda clase de ganados, pesca y comercio

546.718

3

A favor de las otras castas, provecho neta al año de trabajo aplicado a los mismos ramos indicados

505.400

0

Total Promedio del trabajo en pesos

1.052.118

3

Corresponde distribuido en leguas cuadradas

2.505

 

Contribución Directa:

Los indígenas pagan 5.1/2 por 100, término medio, entre la más alta y la más baja tasa, en atención al capital fijo que en tierras cultivables, se le ha donado e importa al año

30.069

5.0

Las castas pagan 3 por 100 sobre el provecho neto de capitales y trabajo industrial, a juicio de peritos e importa al año, en pesos

15.162

6.1/2

Total de contribución en pesos

45.232

6.1/2

Deducción por empleados civiles

108

0

Líquido al año en peso

45.124

3.1/2

(Deducción) por costos de liquidación 7.1/5 por 100

3.248

7.1/4

 

Liquidado a favor de fondos públicos en pesos

41.875

4.1/4

 

Resumen de la población de las castas:

Mujeres

4.898

 

Hijos

5.285

 

Hijas

6.156

 

Reservados y autoridades

   990

 

Entrantes

   888

Contribuyentes

4.655

                         Total población castas                        22.872

 

Liquidación de la contribución semestral que pagan 4,655 contribuyentes de las castas:

 

Contribución

Población

Deducción por Autoridades

748 ps.

3.3/4 r.

Piura

4 ps.

4 rls.

37

4

Sechura

0

3

703

7

Chalaco

4

4

161

2

Cumbicus

1

4

467

0.1/2

Huancabamba

4

4

61

2.1/2

Sondor

1

4

418

5

Tumbes

3

4

415

7

Amotape

3

---

36

6

Colán

0

---

203

4.1/4

Payta

4

---

356

5

La Huaca

3

4

567

1.1/2

Sullana

4

 

1,010

2

Ayabaca

4

4

263

6.1/2

Frías

3

4

187

7

Huarmaca

4

4

443

7

Tambogrande

1

4

294

6

Querecotillo

3

---

93

---

Catacaos

---

---

246

---

Salitral

1

4

478

7

Morropón

3

3

380

5

Yapatera

1

4

7,577 ps.

2.3/4 reales

 

57 ps.

6 reales

 

    “ Contribución general semestral: 7,577 pesos y 2.3/4 reales.

     Reducción por 36 alcaldes y gobernadores: 56 pesos y 6 reales.

     Líquido semestral de 4,655 contribuyentes: 7,519 pesos 4.3/4 reales.

     Con relación a este informe sobre Piura en 1828 podemos observar:

  1. Que aún se continuaba llamando Mar del Sur al Océano Pacífico.
  2. Se cultiva trigo. En la sierra se producía pita.
  3. En los bosques de algarrobo habían animales feroces.
  4. Al hospital de Belén de Piura acudían de varios lugares y también del Ecuador para curarse  de la sífilis o mal gálico.
  5. Olmos, Motupe y Salas pertenecían a la entonces provincia de Piura.
  6. Los indios pagaban 5.1/2 % de contribución y las castas, entre los que estaban los blancos solo contribuían con el 3 %.
  7. El montón anual de la construcción de la provincia de Piura, llegan en 1828 a 41,875 pesos, de 8 reales cada uno, lo que da la magnitud de la contribución de Piura a la causa de la libertad en la época de Bolívar, por sumas que llegaron a sobrepasar esa cantidad.
  8. Los Alcaldes y Gobernadores, no pagaban impuestos.”

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LOS HEROES OLVIDADOS.

 

     Muchos piuranos se enrolaron voluntariamente en las filas patriotas a raíz del pronunciamiento de Piura en enero de 1821.

     Otros los hicieron cuando Santa Cruz llegó a Piura y formó la División del Norte en 1822 con la cual marchó al Ecuador para ayudar a Sucre y fue lo que hizo posible el triunfo de Pichincha.

     En setiembre de 1822, San Martín dispuso la formación en Piura, del Batallón de Infantería N° 4, que enroló a una gran cantidad de jóvenes piuranos, los que marcharon al sur y combatieron en las diversas batallas que se dieron contra los españoles, luego en la guerra con Colombia ( guerra de La Mar con Bolívar ) y las guerras civiles.

     Cuando estuvo en el Perú,  Bolívar ordenó constantes levas que originaron la protesta de los piuranos, porque ya no había gente ni para las faenas agrícolas.

     Muchos de esos soldados murieron en el sur, y de ellos no se supo nunca nada. Otros regresaron a su tierra natal, pero pasaron desapercibidas sus acciones. De unos pocos se ha logrado rescatar sus nombres y evitar que sigan relegados al olvido.

     Las principales acciones en la que tomaron parte estos soldados, fueron las siguientes:

-         Pichincha, en Ecuador el 24 de mayo de 1822.- Antes, el 12 de abril se desarrolló

-           la acción victoriosa de Riobamba.

-         Batalla de Matará o Corpahuaico. Se desarrolló el 2 de diciembre de 1824 pocos días antes de la victoria de Ayacucho. Fue cuando el ejército patriota a las órdenes de Sucre se encontraba a la altura del río Pampas. La retaguardia comandada por el general Lara  fue atacada por el general realista Jerónimo Valdez. La resistencia corrió a cargo de la compañía de cazadores de Bogotá y de una compañía de cazadores de la Legión Peruana, en donde habían muchos piuranos.

-         Campaña del Alto Perú.- Después del triunfo de Ayacucho, fue necesario enviar soldados a combatir al general español Olañeta que aún resistía en Bolivia. Desde mucho antes habían soldados piuranos del Batallón de Infantería N° 4 luchando en esas lejanas tierras.

-         Rebelión de los Iquichanos.- Los indios iquichanos de la provincia de Huanta en Ayacucho,  todo el  tiempo  habían  sido  fieles al  rey  de  España. Desde  los primeros intentos  patriotas (  en 1814  ellos  pelearon  decisivamente  contra los  patriotas ). Después  de  la  victoria   de Ayacucho  no  se  sometieron.  En  1826  seguían sublevados y el prefecto de Ayacucho Pardo de Zela trató por medios   pacíficos y militares de dominarlos y no lo logró. El 12 de noviembre de 1827, los Iquichanos tomaron la ciudad de Huanta cuando era ya prefecto de Ayacucho el General Tristán, siendo presidente el general La Mar. El 27 de noviembre se dio la Batalla de Cangallo en la que lucharon contra los Iquichanos sus tradicionales enemigos los morochucos. Una gran cantidad de rebeldes quedaron muertos y tras algunas otras escaramuzas la rebelión quedó dominada.

En 1984 cobra ese pueblo actualidad, porque en él fueron asesinados varios periodistas en el lugar llamado Uchuraccay.

-En 1831 gobernaba el  Perú  el  general Gamarra y  en el nuevo estado de  

 Bolivia el general Santa Cruz. Este había ayudado a una rebelión en el Cuzco y luego  pretendía que el Perú le cediera Arica y lógicamente la provincia de Tarapacá. Eso fue rechazado con indignación por Gamarra que movilizó el  ejército peruano sobre la frontera con Bolivia, pero no se produjo ningún  choque, porque se firmó el tratado de Tiquina.

- Rebelión en Ayacucho.- El 24 de julio de 1833 se sublevan contra el presidente Gamarra los capitanes Alejandro Deústua y Tomás Flores en Ayacucho. El 15 de agosto se da la Batalla de Pultunchara, siendo derrotados los rebeldes.

-Batalla de Huaylacucho. Se realizó el 17 de abril de 1834 entre las fuerzas de Gamarra mandadas por los generales Frías ( paiteño) y Bermúdez y las fuerzas de Orbegoso, Necochea y Salaverry, saliendo derrotados estos últimos, pero en la acción murió el general Frías Lastra.

- Batalla de la Guía.- El 21 de agosto de 1838, entre las fuerzas de Orbegoso que resguardaban Lima y las fuerzas confederadas de chilenos mandadas por Bulnes y las peruanas mandadas por Gamarra.

En Junín o en Ayacucho, o también en ambos, ya se ha dicho que lucharon los piuranos Ignacio Seminario, Juan Aguilar, Miguel Cortés del Castillo; los paiteños Francisco Alvarado Ortiz, José María Frías; los sullaneros José Maria Raygada, Juan José Farfán, José Feliz Jaramillo y además, los hermanos Eugenio y Ventura Raygada.

 

A ellos hay que agregar:

 

-         José Ignacio Alvarado, nació en la ciudad de Piura en 1803. Ingresó al ejército como simple soldado en enero de 1822. Habiendo participado en la batalla de Pichincha; luego tuvo destacada actuación en las batallas de Junín y Ayacucho mereciendo distinciones. Pasó al Alto Perú para combatir contra Olañeta  que se mantenía fiel al rey en el territorio boliviano. En 1826 bajo las órdenes del prefecto de Ayacucho Juan Pardo de Zela luchó contra los rebeldes Iquichanos de la provincia de Huanta. Estuvo en la batalla de Portete de Tarqui combatiendo contra los ejércitos de Sucre y Bolívar. El 15 de agosto de 1833 combatió contra los rebeldes de Pultunchara en Ayacucho. En 1835 estuvo presente en la batalla de Socabaya que Salaverry perdió frente a Santa Cruz y el año anterior el 17 de abril estuvo en la batalla de Huaylacucho. En 1831 estuvo en el ejército que el general Gamarra movilizó sobre la frontera con Bolivia. Participó en la acción de Anchos bajo las órdenes de Gamarra en 1839 y en 1841, formó parte del ejército Peruano que bajo el mando de Gamarra invadió Bolivia. El 17 de octubre de 1842 estuvo en la batalla de Agua Santa, cerca de Ica en la que Vidal derrotó a Torrico.

     Durante su carrera militar sirvió en el Escuadrón de Dragones, en el Regimiento de Caballería del Perú, en el Batallón 1° Ayacucho, en el Batallón Pichincha, en el Batallón Carabineros, en el Cazadores de Lima. Después de Socabaya estuvo prisionero de Santa Cruz, 10 meses por orden del mismo Santa Cruz, permaneció fuera del servicio 1 año, 8 meses y 23 días; reingresando al servicio al ser dicho general derrotado. Su reingreso fue en el Batallón Cazadores del Perú, luego pasó al Batallón Salaverry, el Batallón Guías, después fue ayudante del Estado Mayor  y posteriormente fue desterrado por Vivanco en abril de 1843, permaneciendo exiliado un año dos meses.

     Su carrera militar fue la siguiente: soldado en enero de 1822. En julio de ese año o sea después de Pichincha, asciende a cabo segundo.- El 1° de julio 1823 en cabo 1° y en enero de 1824 es ascendido a sargento 2°. No obstante su destacada actuación en Junín, Ayacucho y Bolivia, recién en 1827 logra el ascenso a sargento 1°. Es subteniente el 12 de julio de 1829 es decir tras la campaña del Ecuador. El 31 de enero de 1831 es ascendido a teniente por Gamarra, a capitán el 1° de octubre de 1835. Después de recobrar su libertad y regresar del primer destierro, es promovido a sargento mayor graduado el 20 de febrero de 1839 y sargento mayor efectivo el 1° de setiembre de 1842 y el 17 de octubre del mismo año se convierte en teniente coronel graduado. En abril del año siguiente es desterrado y parece que ya no se reintegra al ejército.

- Pedro Alvarado Siancas. Fue hijo de don Matías Alvarado y doña Martina Siancas, nacido en la Huaca en 1803. Estaba dedicado a las faenas del campo cuando fue enrolado en el ejército el 19 de julio de 1822. Estuvo en los triunfos de Junín y Ayacucho. Luego, pasó a combatir al Alto Perú contra el realista Olañeta. En 1826 luchó contra los rebeldes iquichanos. Por su actuación en Junín y en Ayacucho, recibió medallas honoríficas y fue declarado benemérito a la patria en grado eminente. Cuando se produjo la guerra contra la Gran Colombia, estuvo en el ejército de La Mar y luchó en la batalla de Portete de Tarqui. Parece que posteriormente retornó a su pueblo, aunque sin lograr grado de oficial.

- Bartolomé Atocha.- Fue hijo de Pedro Sandoval y de Manuela Atocha, pero solo utilizaba el apellido materno. Nació en Piura en 1804 y era de oficio cigarrero cuando fue incorporado al ejército en enero de 1822, participó en las batallas de Junín y de Ayacucho, por cuyo motivo fue condecorado y declarado benemérito en grado eminente. También estuvo en la acción de Matará el 2 de diciembre. Con el ejército de Sucre pasó a Bolivia en 1825 para luchar contra el general realista Olañeta. Al retornar fue enviado a Ayacucho para combatir a los rebeldes iquichanos. Estuvo en la acción Portete de Tarqui en 1829 a las órdenes de La Mar y luego con el ejército de Gamarra, fue enviado a la frontera con Bolivia, y  por sus acciones distinguidas, se le paga un premio de dos pesos mensuales de sobresueldo. El 1° de marzo de 1828 fue ascendido a cabo 2° y el 14 de junio del mismo año a cabo 1°. El 8 de febrero de 1831 fue promovido sargento 2° y el año siguiente pasó a la Segunda Compañía  de Húsares de Junín. Solicitó que se le reconocieran sus 10 años de servicios en el ejército y ante la tardanza reclamó en mayo de 1832 su licenciamiento en vista de que necesitaba atender a sus padres que estaban ancianos y sin recursos. Por entonces estaba en la guarnición de Arequipa habiendo recibido su solicitud informe favorable  del que sería general Domingo Nieto. No obstante en Lima, el general José Salas en el ministerio de guerra, solo le acordó 30 reales de premio y la tercera parte de su haber como pensión de retiro, más 2 pesos mensuales como vencedor de Junín y Ayacucho. El 19 de julio de 1834, el general Francisco Valle Riestra, que era ministro de guerra le fija como pensión 15 pesos mensuales, por haber sido herido gravemente en la acción de Cangallo en 1827 y haberle dejado una secuela de invalidez.

 

-          Manuel Correa.- Nació en la cuidad de Piura. Se incorporó al ejército en 1821 en la Segunda Compañía del Escuadrón de Cazadores del Perú. En la división del general Santa Cruz fue al Ecuador y luchó en Pichincha dando la independencia a ese país. En 1824 pasó a servir al Regimiento de Caballería de Línea del Perú que tuvo heroico comportamiento en la batalla de Junín y pasó a llamarse Húsares de Junín. Es decir que estuvo en la misma unidad que Miguel Cortés del Castillo. Luego luchó en Ayacucho y mas tarde en 1829 participó en la batalla contra Sucre y Bolívar actuando en Portete de Tarqui, en el Escuadrón Lanceros de Piura. Al terminar el conflicto se le licenció cuando era ya sargento 1°, fijándosele como pensión las 2/3 partes del sueldo mas un premio de 10 reales al mes por su participación en Junín y Ayacucho.

 

-          José María de la Cruz.- Nació en la ciudad de Piura en 1801. Ingresó al ejército el 1° de marzo de 1821. Participó en la batalla de Pichincha a las órdenes del general (por  entonces coronel) Santa Cruz. Luego estuvo en la Campaña de Intermedios y en la batalla de Zepita. Participó en las victoriosas acciones de Junín y Ayacucho. En 1829 participó  en la acción de Portete de Tarqui bajo el comando de La Mar. Formó parte  del ejército que Gamarra, movilizó sobre la frontera de Bolivia en 1831. Entre 1835 y 1836 estuvo en el bando de Salaverry y combatió en las batallas de Uchumayo y Socabaya contra Santa Cruz, siendo tomado prisionero en esta última acción. Después de conseguir su libertad, se unió a Gamarra luchando contra la Confederación Perú Boliviana en 1838. Luego pasó a integrarse a la policía.

     Sirvió en los siguientes cuerpos: En 1822 en el Batallón de Infantería No. 4 de Piura. Luego en el Batallón No. 1, en el Batallón Pichincha, en el Batallón 2° de Zepita, en el Batallón de Reserva, en el Batallón Lima, en el Batallón Cajamarca y después de Socabaya estuvo un tiempo prisionero y fuera de servicio hasta 1838 que se incorporó al Ejército Restaurador contra Santa Cruz. En 1840 ingresó a la policía.

     Su carrera militar fue la siguiente: soldado en 1821, recién ascendido a cabo 1° el 4 de agosto de 1824 es decir la víspera de la batalla de Junín. El 6 de julio de 1828 asciende a sargento 2°, lo que significa que no tuvo ascenso por la victoria de Ayacucho. El 8 de marzo de 1834 es promovido a sargento 1° y el mismo año en junio a subteniente graduado, pasando a efectivo al siguiente año el 8 de febrero de 1835. Es ascendido a teniente   el 1° de enero de 1836, cuando tenía ya 35 años.

 

- Gregorio de la Paz Córdova.- Nació en la ciudad de Piura, siendo hijo de Félix de la Paz y de Lucía Córdova. Ingresó al servicio el 4 de julio de 1822 es decir después de la batalla de Pichincha. Participó en la batalla de Matará el 2 de diciembre de 1824 y antes también tomó parte en el combate de Junín. Peleó valientemente en Ayacucho, siendo condecorado, con dos medallas y declarado benemérito a la Patria en grado eminente por su valor en Junín y Ayacucho. Pasó al Alto Perú a luchar contra el general realista Olañeta y estuvo en el escuadrón de piuranos que luchó contra los rebeldes realistas iquichanos en 1826 y 1827.

            También concurrió a la batalla de Portete de Tarqui bajo el comando de La Mar y más tarde formó parte del ejército que Gamarra puso en 1831 en la frontera con Bolivia. Se le pagaba un peso de sobre sueldo por su destacada participación en la batalla de Ayacucho.

 

-         Tomás Farfán Farfán.- Nació en  1798 en la provincia de Piura (posiblemente en la ciudad de Sullana), Fue hijo de José Farfán y de J. Farfán. Trabajaba como peinetero cuando fue enrolado, pasando a ser soldado en la 2da. Compañía del Escuadrón de Coraceros del Perú, llamado después Húsares de Junín. Concurrió primero al combate de Junín y luego a la batalla de Ayacucho, hechos que atestiguaron los coroneles José Arancibia y Francisco Méndez, lo mismo que el teniente coronel Juan Rubina.

            Tomás Farfán sirvió mucho tiempo en el ejército, pues fue en 1860 cuando recién solicitó su baja, habiendo ascendido sólo a cabo. En 1831 se le concedió a su haber, sobre sueldos como vencedor de Junín y Ayacucho. Cuando el 12 de noviembre el general Torrico accede a su baja, le otorga como pensión el íntegro de su sueldo como cabo 1°, por su constancia y ejemplar comportamiento.

 

Tomás Farfán Manzanares.- Posiblemente hermano de padre, del anterior. Su padre fue José Farfán y su madre Josefa Manzanares. Ingresó al servicio el 8 de octubre de 1823. Estuvo presente en las acciones de Junín, Matara y Ayacucho, recibiendo por tal motivo dos medallas, fue declarado benemérito a la Patria en grado eminente y recibió en su paga un sobre sueldo de dos pesos al mes. Peleó en el Alto Perú en 1825 a las órdenes de Sucre. Luego luchó junto con muchos piuranos contra los rebeldes pro-realistas de Iquicha en 1826 y 1827 y actuó en la guerra con Colombia tomando parte en la jornada de Portete de Tarqui. Al terminar esta guerra, fue licenciado.

 

Gerónimo Garrido del Castillo.- Nació en la provincia de Piura, posiblemente en Sullana, en el año 1804. Fue hijo de doña María Josefa del Castillo, pero no de la hija del mismo nombre de don Serafín del Castillo. Ingresó al ejército patriota el 16 de julio de 1821 en la condición de soldado distinguido.

Estuvo presente en la Batalla de Pichincha que dio la independencia al Ecuador. Luego peleó en Junín y Ayacucho y con Sucre pasó en 1825 al Alto Perú para luchar contra Olañeta. Al retornar combatió contra los rebeldes iquichanos en 1826 bajo el comando del coronel Juan Pardo de Zela. Estuvo en los ejércitos que Gamarra llevó a Bolivia para deponer a Sucre. En 1829 estuvo en Portete de Tarqui bajo el comando de La Mar. En 1831 integró el ejército que Gamarra puso en la frontera con Bolivia. Durante la campaña de Restauración peleó al lado de Gamarra contra Santa Cruz y estuvo en Yungay. En 1844 peleó junto a Ramón Castilla contra Vivanco. Luego sirvió cargos políticos.

 Por su participación en las batallas de Pichincha, Junín y Ayacucho, recibió tres medallas y se le declaró benemérito a la patria en grado eminente y heroico, es decir la máxima distinción.

Su carrera militar se desarrolló del siguiente modo: tras ingresar en junio de 1821 como soldado distinguido, pasó mas tarde a ser considerado cadete el 25 de junio de 1822 tras su participación en la victoria de Pichincha y por su grado de instrucción. El 15 de noviembre del mismo año se le designa como abanderado de su unidad, lo cual era una gran distinción. El 7 de setiembre de 1823 ya era teniente graduado contando para entonces 21 años de edad. El 30 de diciembre de 1823, después de su participación en Junín, Ayacucho y el Alto Perú asciende a teniente efectivo. El 1° de mayo de 1827 es promovido a ayudante mayor y a capitán el 2 de abril de 1828. Tras su participación en Portete de Tarqui llega a sargento mayor graduado el 7 de diciembre de 1829 y a efectivo en el mismo grado el 31 de diciembre de 1834. Es ascendido a coronel graduado el 30 de diciembre de 1835 y efectivo en el mismo grado el 13 de octubre de 1842. Ese largo periodo sin ascender se debió a que fue separado del servicio por Santa Cruz por no plegarse a la Confederación Perú-Boliviana. Después fue edecán de Gamarra.

     Los cuerpos en los cuales prestó servicio fueron: el famoso Batallón Piura  N° 4 formado por disposición de San Martín. El Regimiento Húsares del  Perú, llamado después Húsares de Junín. El Regimiento de Dragones de   Honor y Escuadrón de Lanceros. Después de la derrota de Santa Cruz, se le  encomendó la prefectura de Huancavelica y la Comandancia General de Ayacucho, pasando posteriormente al Cuzco a desempeñar un cargo en la justicia militar.  Estando en Arequipa, el 2 de setiembre de 1831, solicita que de su sueldo se le remita 25 pesos mensuales a su madre radicada en la provincia de Piura, que estaba pasando grave situación de pobreza. En 1832 se casó con doña Joaquina Elola que murió a los pocos meses. En 1834 ( 12 de mayo) contrajo matrimonio en el Cuzco con doña  Melchora Bujanda de la que tuvo dos hijos: Ángel Plácido y Antonio. Su esposa era hija del coronel Bujanda, prefecto del Cuzco y amigo íntimo de Gamarra. En 1836 la guerra asolaba al Perú en el sur en donde luchaba encarnizadamente Salaverry contra Santa Cruz, mientras que en Lima estaba Orbegoso.

     El 17 de febrero de ese año o sea la víspera del fusilamiento del joven caudillo en Arequipa, Gerónimo Garrido solicitaba su licenciamiento del ejército porque no quería participar en la matanza de peruanos. Su pedido le fue denegado con el agregado que se concedía amnistía por cualquier falta que hubiera cometido contra el gobierno. Garrido de todas maneras salió del ejército por que no estaba de acuerdo en la  partición del país en dos estados.

     Gerónimo Garrido murió en Ayabaca el 13 de noviembre de 1851 habiendo corrido las honras fúnebres a cargo del cura José Ignacio Vigil

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     El escritor Luis Humberto Delgado, en “El Terruño” dice referente a los hombres ilustres de Sullana; “ forman parte de la Legión Peruana, en la batalla de Ayacucho y se distinguen en ella, José María Raygada, Eugenio Raygada y Ventura Raygada y a su lado Pedro Delgado y Gerónimo Garrido”.

 

-         Agustín Guarnizo Villano.- Nació en la cuidad de Piura siendo hijo de Carlos Guarnizo y Paula Villano, estaba dedicado a la agricultura cuando fue levado e incorporado a la caballería. Participó en la acción de Junín como integrante del glorioso Regimiento Húsares del Perú. Por su valiosa participación en la batalla de Ayacucho se le concedió medalla de plata. El 21 de agosto de 1827 ya era sargento 2° y sargento1° el 1° de octubre de 1829 por su participación en la guerra con Colombia, habiendo estado en Sosoranga y también en el frente de lucha de Guayaquil, desde el 4 de abril hasta fines de julio de 1829. Antes  había luchado en 1825 en el Alto Perú a las órdenes de Sucre. El 8 de octubre de 1829 estando en Chiclayo recibió un diploma de honor del supremo gobierno.

 

-         Manuel Godos Niño.- Nació en la provincia de Piura en 1799, siendo sus padres Esteban Godos y Valentina Niño. Fue reclutado el 22 de abril de 1821 cuando era carpintero, pasando a integrar el contingente de caballería.

Participó con el entonces coronel Santa Cruz en la Batalla de Pichincha habiendo obtenido una medalla por su destacada acción. Pasó a integrar la 3ra Compañía del Regimiento Húsares del Perú combatiendo bizarramente en Junín y posteriormente en Matará y Ayacucho, por cuyo motivo se le otorgó otra medalla y dos pesos mensuales de sobre sueldo. Con Sucre y siguiendo con la suerte de muchos otros piuranos, fue a la fría región del Alto Perú para luchar contra Olañeta y de vuelta al Perú, pasó a debelar a los rebeldes de Iquicha. Estuvo en la acción de Portete de Tarqui con La Mar en 1829 y con Gamarra en la frontera con Bolivia en el año 1831. Sus ascensos por falta de instrucción fueron muy lentos. Cabo 2° el 1° de mayo de 1830 y cabo 1° en enero de 1832.

 

JUAN AGUILAR.-  Nació en Piura en 1790 y murió en 1871.  El 6 de enero de 1821, se incorporó a las filas del ejército de la independencia como cabo. Tenía entonces 31 años y se entusiasmó con la proclamación de la independencia de Piura, al igual que muchos otros jóvenes de esta región. Luchó en la batalla de Pichincha en 1822 en los ejércitos de Santa Cruz.

     Estuvo en la Segunda Expedición de Intermedios, y corrió la suerte que le cupo al resto de soldados en esa desastrosa campaña, pues tras las derrota de Zepita, cayó prisionero de los españoles en 1823.

     Después de la batalla de Ayacucho, recobró su libertad y de inmediato se volvió a enrolar en el ejército, asistiendo a la campaña que Sucre inició en el Alto Perú contra Olañeta.

     Estuvo en los ejércitos que con La Mar hicieron la guerra a Bolívar y la Gran Colombia actuando en el sector de Guayaquil en el bloqueo y luego en su ocupación.

     En 1841 peleó con Gamarra en la desgraciada guerra que este inició contra Bolivia, en donde murió el general.

     Sirvió en el Resguardo de la Aduana de Paita hasta 1855, fecha en que salió por tener 65 años de edad.

 

-          Tadeo Herrera Ruiz.- Nació en la ciudad de Piura en 1800, siendo sus padres Juan de la Rosa Herrera y Antonia Ruiz. Estaba dedicado al oficio de platero cuando fue enrolado en 1821, participando con Santa Cruz en la gloriosa batalla de Pichincha el 24 de mayo de 1822 y por su comportamiento en esta acción se le otorgó medalla. Luego con el mismo Santa Cruz hizo la desastrosa Campaña de Intermedios en 1823. Como era de caballería, participó en la acción de Junín y luego en la de Ayacucho resultando herido en el brazo derecho, siendo en las dos acciones integrante del Regimiento Húsares del Perú, llamado mas tarde Húsares de Junín, a cuya 1ra campaña permaneció por mucho tiempo. Por su participación valerosa recibió dos medallas, se le declaró benemérito a la patria en grado heroico y eminente y se le concedió dos pesos mensuales de sobre sueldo. Luego pasó como los otros piuranos al Alto Perú bajo órdenes de Sucre. De vuelta combatió contra los rebeldes de Iquicha en 1826-1827. Estuvo en la campaña contra Colombia, en Portete de Tarqui en 1829 y en la frontera con Bolivia en 1831 cuando parecía inminente una guerra con ese país.

         El 13 de noviembre 1823 era cabo 1°, sargento 2° el 28 de diciembre de 1828 y sargento 1° el 1ro de agosto de 1829.

 

-          Manuel Jibaja; Nació en Huancabamba en 1800. El 1° de noviembre de 1821 fue enrolado como soldado. Participó en la acción victoriosa de Pichincha. Como integrante del Húsares del Perú combatió en Junín y en Ayacucho. Logró medallas por Pichincha y por Junín. Hizo la Campaña del Alto Perú con Sucre. Estuvo con La Mar en la campaña  contra Colombia en el frente de Guayaquil en 1829. En 1831 fue enviado a la frontera con Bolivia en el Ejército que movilizó Gamarra ante la posibilidad de otra guerra.

      Sirvió en el Escuadrón de Cazadores, el Batallón de Tiradores, en la Legión        Peruana y en el Batallón Zepita.

     El 6 de setiembre de 1822 después de la acción de Pichincha asciende a cabo 2° y pocos días mas tarde se le ubica como cabo 1°. El mismo año el 1ro de diciembre es promovido a sargento 2°. Hasta ese momento sus ascensos fueron rápidos pero luego para sargento 1° tuvo que esperar hasta diciembre de 1827. El 5 de octubre de 1828 asciende a subteniente. Solicitó su retiro en 1832.

 

-          Bernardo Mogollón.- Nació en la ciudad de Sullana y fue enrolado como soldado de caballería peleando valerosamente en todas las acciones en que intervino. Estuvo presente en el combate de Junín como integrante del Regimiento Húsares del Perú, luego en Ayacucho, el Alto Perú y frente a los rebeldes de Iquincha. Al estallar el conflicto con Colombia en 1829, volvió a Piura pero no entró en campaña por las numerosas heridas que había recibido en su carrera las mismas que lo habían reducido a la condición de inválido, no siendo ya apto para entrar en campaña.

      La Mar dispone el licenciamiento de Mogollón con una orden que da desde Loja en 1829, disponiendo que se le pagasen también tres pesos mensuales por premios. La cédula de fecha 4 de febrero de 1829 la firmaba además el secretario del presidente don Mariano Castro y se publicó en el “Botafuego” periódico de campaña de La Mar.

      El general Juan Pardo de Zela que estaba de gobernador en Piura, dispuso el 1° de marzo del mismo año que se cumpliera la orden y que el pago se hiciera por intermedio de la Aduana. Posteriormente se hizo por intermedio de la subprefectura de Piura. Mogollón volvió a residir en su tierra natal, Sullana.

      Los pagos a Mogollón se efectuaron con toda normalidad hasta octubre de 1838. En agosto de ese año, se dispuso que todos los que estaban gozando de pensión como vencedores de Junín y Ayacucho debían de renovar su cédula y acreditar su participación en esas acciones. Mogollón, ignorando la disposición no lo hizo y al vencerse el plazo, le fue suspendida la pensión por disposición del general Juan Crisóstomo Torrico, jefe de la comisión revisora.

      En 1841, Mogollón apela al presidente encargado don Manuel Menéndez, pues el titular general Gamarra estaba en campaña en el sur. El recurrente dice estar inválido y residir en Sullana. Adjunta la cédula que se le otorgó en 1829 y reclama el pago de sus pensiones y el reintegro de lo dejado de percibir. La petición es prontamente atendida gracias a que en el ministerio de guerra estaba el sullanero José María Raygada, disponiéndose el 1° de octubre de 1841 el pago de lo adeudado.

     El 9 de diciembre de 1849 se da un dispositivo legal mediante el cual se concede sueldo íntegro a los declarados vencedores de Junín y Ayacucho.

      Mogollón entonces presenta el 18 de setiembre de 1850 una solicitud ante el juez de primera instancia militar, y como debe probar destacada participación en las acciones de guerra, adjunta el testimonio de los oficiales Eugenio Raygada que en 1850 se encontraba residiendo en Paita y de José Andrés Rázuri que por entonces esta dedicado a la agricultura en Tambogrande. Rázuri a quien prácticamente se debió la victoria de Junín, afirmaba que Mogollón, fue el mejor cabo 2° de la primera compañía del Regimiento Húsares de Junín y por tal motivo fue ascendido a cabo 1°, agregando que siguió participando en el ejército hasta el final de la campaña. El testimonio de Rázuri era por lo tanto muy valioso y mostraba un comportamiento heroico de parte de Mogollón. Pero aparte del testimonio de esos dos destacados oficiales, se agregaba el del coronel Higinio Matiz y de Pedro José Torres.

 

      El Coronel Higinio Matiz, es otro piurano patriota olvidado, en 1820 era subteniente en el ejército del rey y servía en Piura, tomaba parte en las tertulias en donde se conspiraba a favor de la patria. Don Germán Leguía y Martínez, lo menciona en su monumental obra “Historia de la Emancipación del Perú: El Protectorado”.

      Cuando el  coronel Pedro José Torres, llegó al Perú en el Batallón Numancia. Matiz, formó parte de la compañía que fue acantonada en Paita y concurría secretamente a las tertulias piuranas en donde se habla de la revolución emancipadora. Tomó parte activa en la independencia de Piura el 4 de enero de 1821.. Fue Jefe Político y Militar de Paita.

      El 15 de julio de 1852, gobernaba el general Echenique y era ministro de guerra el general Crisóstomo Torrico, el mismo que le suprimió la pensión a Mogollón anteriormente y en esta oportunidad fue Matiz, el que le dio cédula por pensión integra.

 

-          Ramón Olivos Dioses.- Nació en Piura, siendo sus padres Juan Olivos y María Dioses. Era labrador cuando fue enrolado el 4 de mayo de 1822 por cuyo motivo no pudo participar en la batalla de Pichincha, pues hacía ya mucho tiempo que el ejército piurano al mando de Santa Cruz había abierto la campaña. Ingresó a la caballería y participó en las acciones de Junín, Matará y Ayacucho. Por su valor en Junín se le otorgó una medalla. Luego hizo la campaña en el Alto Perú contra Olañeta, y de regresó pasó a luchar contra los rebeldes de Iquicha en 1826 y 1827 en que fue controlada totalmente la rebelión que duraba ya tres años. Estuvo en Portete de Tarqui en 1829 con La Mar y Gamarra en 1831 en la frontera con Bolivia. A pesar de todas estas acciones solo pudo lograr ser ascendido a cabo 2° el 1ro de enero de 1832 por su falta de instrucción.

 

-           Juan Palacios.- Nació en Piura, siendo enrolado en el ejército en 1821, lo cual le permitió concurrir a la batalla de Pichincha en mayo de 1822 bajo el comando de Santa Cruz. Luego con este mismo jefe hizo la desastrosa campaña de intermedios 1823. Como soldado de caballería estuvo en las acciones de Junín y Ayacucho, pero no fue al Alto Perú ni a Iquincha como la mayoría de los soldados piuranos, sino que fue enviado al sitio de las fortalezas del Callao, se le declaró fundador y benemérito de la patria en grado eminente y heroico, y se le otorgaron medallas por Pichincha, Junín y Ayacucho. En esta última acción salió herido de cuidado y ese fue el motivo de no enviarlo al Alto Perú.

     Por la invalidez que le causaron las heridas se vio obligado a salir del ejército tan pronto como terminó la campaña contra Colombia en 1829 cuando era sgto. 2°. Fue recién en 1840, cuando se le otorgó cédula de cesante inválido por 17 pesos mensuales. El 14 de diciembre de 1860, desde la ciudad de Piura solicita que se le pague el integro de la remuneración de sargento 2°, pero el general Juan Antonio Pezet, ministro de guerra de Castilla le denegó el pedido. En 1862 presenta una reconsideración  logra ser atendido gracias al apoyo del coronel Francisco Vargas Machuca, de Sullana.

 

José Antonio Peña Flores, Nació en Amotape el año 1804 siendo sus padre José Peña y doña Ignacia Flores, campesinos de humilde condición. Estaba José Antonio dedicado a las faenas agrícolas con sus padres cuando fue enrolado el 10 de octubre de 1823 en una de las muchas levas ordenadas por Bolívar. Se le incorporó al Húsares del Perú que luego daría la victoria en Junín acción en la que destacó. Luego peleó en Ayacucho y con Sucre hizo la campaña del Alto Perú. Cuando estalló la guerra con Colombia, retornó a Piura y peleó en Portete de Tarqui bajo el mando de La Mar. En 1831 se trasladó al sur y estuvo en el ejército que Gamarra puso en la frontera con Bolivia. Siguió con Gamarra y en 1835 estuvo en la batalla de Yanacocha que ganó Santa Cruz. Siguió las vicisitudes de las luchas de la confederación Perú-Boliviana y en 1841 cuando ya estaba gobernando Gamarra, partió al sur en las fuerzas que comandaba Ramón Castilla y participó en la batalla de Cuevillas el 6 de abril de ese año, en la que fue derrotado el rebelde general Vivanco. Luego estuvo en el ejército que bajo el mando del presidente Gamarra invadió Bolivia y luchó en la infausta batalla de Ingavi el 18 de noviembre de 1841 en donde perdió la vida Gamarra. Estuvo en las fuerzas que comandaba el general Francisco Vidal contra Torrico al que derrotó el 17 de octubre de 1842 en Ica en la batalla de Agua Santa, en donde tuvo destacada participación.

Peña Flores continuó en el ejército hasta el 31 de diciembre de 1847, cuando ya tenía 43 años, y estaba cansado de guerrear y de ir de uno a otro lado del territorio nacional. Había estado en el ejército 27 años, 2 meses y 20 días.

Pero como el ejército se había vuelto parte de su vida, aceptó la propuesta que le hizo el coronel (después general) Juan Buendía para que fuera instructor militar.

Estuvo casado con Hermenegilda Morales, y tenía todas las características del indio costeño, pero lucía barba poblada. Las guerras le dejaron una gran cicatriz en la ceja izquierda.

Peña no obstante tener medallas por Junín y Pichincha, demoró para ascender por su falta de instrucción. Recién el 11 de diciembre de 1830 es promovido a cabo 2°, cuando ya tenía siete años de meritorios servicios en el ejército. El 18 de marzo de 1832 es ascendido a cabo 1°. El 20 de mayo de 1833 a sargento 2° y el 27 de abril de 1834 a sargento 1° clase en la que estuvo 13 años.

Sirvió en el Regimiento de Coraceros. Luego en el famoso Húsares de Junín. Después en el Dragones de la Libertad, en el Escuadrón de Coraceros, en Lanceros de Piura y en el Escuadrón Volante.

 

Juan Ramírez Crisanto.- Nació en Piura en 1806 siendo sus padres Servando Ramírez y Maria Crisanto Carrión. Pertenecía a un hogar de humildes campesinos. Cuando tenía solo 16 años fue enrolado el 16 de marzo de 1822 y enviado de inmediato al frente de guerra con Ecuador para luchar contra los realistas bajo la dirección de Santa Cruz. Fue destinado al Regimiento Húsares del Perú, tomando parte de Junín, luego en las acciones de Matará y Ayacucho, mereciendo dos medallas y el premio de 2 pesos de sobre sueldo mensual. Siguió la suerte del resto de soldados piuranos, es decir la campaña del Alto Perú y la lucha contra los rebeldes ayacuchanos de Iquicha. Posteriormente estuvo en las jornadas de Portete de Tarqui y en los ejércitos de Gamarra en la frontera con Bolivia en 1831. Fue cabo 2° en abril de 1823 y cabo 1° el 29 de diciembre del mismo año.

 

 Juan Ruiz Villarreal.- nació en Piura, ingresando como cabo 1° en enero de 1821, estuvo en toda la campaña contra los realistas de Ecuador y tuvo un comportamiento heroico en la acción de Pichincha por cuyo motivo se hizo acreedor de ser mencionado en el parte de guerra y a tres medallas. La primera otorgada por Bolívar con la inscripción “A los Libertadores de Pichincha”. La segunda otorgada por el cabildo de Quito que decía: “A los Libertadores de Colombia” y la tercera otorgada por el Gobierno del Perú.

Ruiz había sido ascendido a sargento 2° el 20 de julio de 1821, de tal manera que fue en ese grado que luchó en Pichincha. Después de la acción, fue ascendido a sargento 1° el 9 de diciembre de 1822. Luego luchó bajo el mando de Santa Cruz en la campaña de intermedios en 1823 y por su participación en la batalla de Zepita recibió otra medalla. No figura como combatiente de Junín, pero si en las acciones de Matará o Corpahuaico, lo mismo que en Ayacucho donde ganó otra medalla y fue declarado benemérito a la patria en grado eminente. Siguió a Sucre al Alto Perú en 1825 siendo ascendido el 29 de mayo de ese año a subteniente de fusileros. El 29 de mayo de 1827 es promovido a teniente 2° de granaderos. El 15 de octubre de 1828 estando en el campamento de Tambogrande listo para marchar al Ecuador el coronel Pedro Bermúdez ( mas tarde general. y presidente.) le comunica al presidente La Mar que se había reconocido en el segundo batallón de Ayacucho a don Juan Ruiz como teniente 1° de la compañía de Granaderos.

Juan Ruiz se casó en Huarmey el 12 de marzo de 1842 con Josefa Alvarado que era viuda de Juan de los Reyes.

 

Juan Ruiz Talledo.- Nació en la ciudad de Piura, el 26 de febrero de 1800, siendo sus padres don Pedro Ruiz y María Dolores Talledo. Fue bautizado el 1° de marzo de 1800 por el cura de la iglesia matriz don Fernando Salazar, siendo sus padrinos don Santiago Távara y doña Josefa Andrade, vecinos notables de la ciudad y vinculados a la historia de Piura.

De Ruiz, se conoce que cuando menos peleó en la batalla de Portete de Tarqui en 1829 a las órdenes de La Mar, pero se supone que actuaría anteriormente en otras acciones de guerra, pues el 27 de diciembre de 1861, su hermana Tomasa Ruiz Talledo, reclamaba su montepío y daba poder en Piura a don Manuel Natavidad Paz, para que la representara en Lima.

 

José Saldarriaga.- Nació en Sullana en 1757. Ingresó al servicio militar del rey como simple soldado. Al iniciarse la guerra por la independencia, tomó partido por los patriotas aún cuando ya tenía 64 años de edad. Saldarriaga había ingresado a las milicias en 1797 es decir cuando tenía 40 años de edad.

Cuando contaba 70 años de edad y era capitán en la 6ta compañía del Regimiento de Cívicos en 1827 se retiró del servicio, tras de 30 años de actividad.

El coronel Miguel Vargas Machuca (sullanero también) opinó que le correspondía pensión, derecho a usar el uniforme y mantener sus fueros como militar.

El general José Maria Plaza, comandante general de la división del norte con acantonamiento en Piura, fue de criterio que tenía derecho a pensión, pero no al uso del uniforme.

El 5 de enero de 1828 se expide desde Lima cédula concediéndole el retiro, pensión y derecho a usar el uniforme.

 

José María Saldarriaga Huaca, nació en la provincia de Piura en 1803, siendo sus padres Francisco Saldarriaga y Ubadina Huaca, campesinos de humilde condición. José María fue enrolado el 28 de enero de 1822, cuando ya Santa Cruz había partido al Ecuador por cuyo motivo no participó en la batalla de Pichincha.

Como soldado de Caballería en el famoso Húsares del Perú, participó en la acción de Junín y luego en Matará y Ayacucho, recibiendo por su comportamiento dos medallas y un sobre sueldo de dos pesos mensuales. Luego pasó al Alto Perú con Sucre en 1825 y el 3 de abril de ese mismo año fue ascendido a cabo 2°. De regreso al Perú luchó contra los rebeldes de Iquicha en 1826-1827 es ascendido a cabo 1° el 26 de octubre de ese último año. Tomó parte de la batalla de Portete de Tarqui en 1829 y el 8 de diciembre de ese año es promovido a sargento 2°.

El coronel Andrés Santa Cruz, emitía el 28 de mayo de 1822, un parte desde Quito como comandante de jefe de división norte del Perú de 85 clases y soldados que mas se habían distinguido en la acción de Pichincha y allí figura Juan Ruiz Villarreal como sargento 2° del batallón N°2.

Gerónimo Garrido, en el año 1825 pasaba revista en el Cuzco, en la División Peruana de la que era parte integrante el Húsares de Junín en donde era Porta-estandarte. En el mismo regimiento estaban como oficiales ayudantes, Andrés Rázuri y Ventura Raygada. Tales revistas corresponden a los días 9 de octubre, 6 de noviembre y 5 de diciembre de 1825.

También tomaron parte de la acción de Pichincha en 1822, los clases piuranos José Trigoso, José Faustino Chávez, José Gamboa. José Rojas y Nicolás Yovera, los mismos que resultaron con heridas. Ellos eran integrantes del batallón de Piura, según el parte de Santa Cruz suscrito también en Quito el 28 de mayo de 1822, cuya relación se publicó igualmente en La Gaceta de Lima.

Cuando en 1822, el tesorero Vicente Navarrete, pasó informe de los pagos hechos al batallón Nº 4 del Perú que se había formado en Piura, aparece el capitán José María Raygada como jefe de la 3ra compañía y en ella el tnte. 2° Higinio Matiz.

El 18 de febrero de 1826 el general Bartolomé Salom, informa desde el cuartel general de Lima de los jefes y oficiales que intervinieron en el segundo sitio del Callao. El Regimiento Nº 3 integrado por peruanos, en el 2° batallón figura el teniente Andrés Garrido, de Sullana y en el Regimiento de Dragones, el capitán Camilo Carrillo que fuera padre del capitán de navío, paiteño  del mismo nombre y el alférez Manuel Coloma, de Sullana.

ARRIBA

 

SOLDADOS COLOMBIANOS SE SUBLEVAN

Solo la presencia de Bolívar pudo haber tenido en orden y disciplina a las fuerzas militares colombianas acantonadas en el Perú.

De igual modo, los peruanos solo podían permanecer cohesionados o quietos, ante el influjo del gran hombre.

Fue suficiente que el dejara Lima para viajar al sur del Perú y a Bolivia, primero y más tarde a Colombia, para que casi de inmediato se produjera una reacción liberal y nacionalista, que consideraba tan odiosa la presencia de los soldados colombianos, como pudo ser la de los españoles. La reacción anti-bolivariana fue general en todo el país.

En Lima, los soldados colombianos estaban bajo el mando del general Lara, hombre sin cultura, violento y arbitrario. Si el pueblo limeño no reaccionaba era por el temor que inspiraba Lara.

Pero entre oficiales y soldados de la Gran Colombia, habían también resquemores y odiosidades, pues los jefes nacidos en Venezuela, era repudiados por los soldados naturales de Colombia. Se sabía también que desde Bogotá y otros lugares del norte, llegaba propaganda liberal, que estaban de acuerdo con las ideas del general Santander, vice-presidente de Nueva Granada, opuestas al pensamiento  de Bolívar.

Santa Cruz había tenido ya noticia de que se estaba tramando una rebelión entre las tropas colombianas de Lima y mandó a llamar a Lara, tras de apresar a varios oficiales que se decía que estaban comprometidos. Lara no creyó la versión y dispuso la libertad de los complotados.

El viernes 26 de enero de 1827, el capitán Aranza y el grupo de oficiales toman a las tres de madrugada, preso al general Jacinto Lara, cuando dormía. Lo mismo se hizo con los otros altos jefes colombianos. De inmediato todos los regimientos y batallones colombianos se plegaron a la revuelta, menos el “Caracas” formado casi por completo por venezolanos.

Los amotinados eligieron como jefe al coronel José Bustamante y tomaron la plaza de armas de Lima.

Santa Cruz y los demás integrantes del consejo de gobierno se encontraban en Chorrillos y allí deliberaban. Los oficiales apresados, fueron conducidos a los castillos del Callao; todos eran venezolanos. Había por lo tanto dentro de los ejércitos de Bolívar resquemores entre colombianos que tenían el poder y los venezolanos. Eso, no obstante que el mismo Bolívar era venezolano.

Santa Cruz de primera intención intentó resistir, y pensaba llamar tropas de Trujillo y las que había en la sierra. Con tal fin acuarteló a las que tenía disponibles en el fuerte de Santa Catalina.

Mientras tanto en Lima, se reunía el cabildo a instigaciones de Francisco Javier de Mariátegui y de Manuel Lorenzo Vidaurre. El cabildo había sido cesado por orden de Santa Cruz en el pasado mes de diciembre, a pesar de que aprobó las Actas de los Colegios Electorales que a su vez habían aprobado la Constitución Vitalicia.

El día 27 de enero el cabildo, con la concurrencia de la gran cantidad de vecinos aprobaba lo siguiente: 1) La supresión de la Constitución Vitalicia y su reemplazo por la de 1823. 2) Que Santa Cruz dejara Chorrillos y se trasladase a Lima, para asumir en forma interina la presidencia de la república, quedando disuelto el consejo de gobierno. 3) Que dentro de tres meses se convocara al congreso.

Santa Cruz, aceptó las imposiciones y al llegar a la plaza en donde estaba reunido el cabildo en pleno, con tropas y gran gentío fue aclamado. En un principio hubo fuerte corriente que quería la deportación de Santa Cruz, pero se prefirió retenerlo. Todo lo aceptó, y el día 28 convocó al congreso, para que se reuniera el 1ro de mayo.

En el nuevo ministerio, Vidaurre ocupó la cartera de Relaciones Exteriores. Y Guise, ya reivindicado, tomó el mando de la escuadra. A Lara y demás prisioneros del Real Felipe, se les remitió a Colombia a bordo del bergatín inglés “Blucher”. El exministro general Heres, fue enviado a Guayaquil en el barco “Pizarro” y el encargado de negocios colombiano, partió en el “Olmedo”, quedando en Lima el cónsul Cristóbal Armero que un año mas tarde iba a crear delicado problema internacional.

En Colombia se celebró la rebelión de Bustamante con demostraciones de regocijo y el propio general Santander le envió comunicaciones de congratulación.

ARRIBA

 

VIDAURRE INCOMUNICA A MANUELA SÁENZ

 

Tanto el cónsul colombiano Cristóbal Armero como Manuela Sáenz, que aún seguía en Lima, no se quedaron tranquilos y buscaron contacto con oficiales colombianos induciéndolos a una contra-revolución y a la deposición del coronel Bustamante.

Vidaurre al tener conocimiento de eso, dispuso que Manuela Sáenz fuera confinada en un convento.

El mismo Vidaurre, en una carta narra que siendo las 4 de la tarde mandó a llamar a Armero y le dijo: “La Manuela Sáenz se embarcará dentro de 24 horas, la encerraré en casas-matas. Se muy bien cuanto se trata en casa de Ud. contra el estado. No ignoro los privilegios de los ministros extranjeros, lo que tiene sus límites. Si Ud. no varía de conducta, conocerá que la administración actual, nada tiene de débil. Haré que se ponga a la casa de Ud. fuego y se convierta en pavesas”.

Vidaurre había sabido que Manuela Sáenz burlaba la vigilancia del monasterio en donde estaba recluida, y se comunicaba con oficiales. Eso obligó a Bustamante a extremar la vigilancia, no obstante lo cual sofocó varias conjuras.

A Armero no le quedó mas recurso que convencer a Manuela Sáenz que saliera del Perú, y ésta si lo hizo.

ARRIBA

 

TROPAS COLOMBIANAS DESEMBARCAN EN PAITA.

 

El 19 de marzo de 1827, en los barcos “Libertad”, “Monteagudo”, “Paleón”, “Santa Cruz”, “Congreso”, “Solom” y la fragata “Presidente”, se embarcaron las tropas colombianas acantonadas en Lima, rumbo a Paita.

Todas iban bajo el mando de Bustamante. Sorpresivamente los barcos llegaron a Paita el 25 de marzo y principiaron a desembarcar. Estaba como gobernador en el puerto Victorino Cárcamo, el mismo que sublevó al pailebote el “Sacramento” convirtiéndolo en el primer barco de la marina peruana.

 Si bien es cierto que Cárcamo algo conocía la llegada de las tropas, no sabía que hacer con tanto soldado en el puerto, surgiendo de inmediato el problema de abastecimientos. Ante tal situación despachó urgentes mensajeros a Piura a poner en autos al intendente y comandante militar Joaquín Varela.

     Posteriormente Cárcamo llegó a un acuerdo con Bustamante de que la tropa que debía internarse en Piura para seguir por tierra al Ecuador, se trasladaría a Colán y el resto de tropas en la escuadra proseguirían su viaje al norte para desembarcar en Guayaquil.

Cárcamo solicitó a Bustamante 500 pesos para atender a los soldados, proveerlos de agua y trasladarlos a Colán, pero el jefe colombiano manifestó no disponer de recursos y que sólo tenía lo necesario para dar alimento a la tropa, que no era su deseo de causar ninguna contrariedad, pero que pensaba que determinados gastos debían ser sufragados por el gobierno peruano.

En balsas sechuranas, los soldados que estaban en Paita fueron trasladados a Colán, y con las mismas embarcaciones se les dio a provisión de agua. También se utilizaron para desembarcar a la tropa. En todas estas operaciones se gastaron 155 pesos, en la forma que sigue:

 

Pagado por Jacinto Otoya, alcalde de Paita a balseros de Sechura para transportar soldados colombianos de Paita a la playa de Colán

10 ps.

Pagado por el regidor Eusebio Gómez, para proveer de agua y leña a los barcos que debían salir a Guayaquil y otros gastos para la tropa que iría a Cuenca por tierra

38 ps. 1.1/2

Pagado a Juan Gallardo de la Oficina de Correo, para el envío de dos mensajeros a Piura anunciando la llegada a Paita

10 ps.

Al balsero Juan Flores, para transportar agua de Colán a Paita para la tropa

21 ps.

Al balsero Santiago Márquez para transportar agua de Colán a Paita  y llevar soldados a Colán en 2 balsas

21 ps.

Al balsero Manuel Rodríguez por llevar agua de Colán a la fragata “Presidente”, el martes 27 de marzo (1827) y luego dos balsas con soldados a Colán los días 28 y 29

21 ps.

A José Gómez por transportar tropas de la “Monteaguado” a la “Solom” y de ésta a Colán, sólo cobró suma simbólica

6 ps.

A Francisco Jacinto, de Sechura , por llevar tropas a Colán en 2 balsas y luego desembarcar soldados de los barcos a la playa de Colán, operación que hizo hasta en la noche

14 ps.

Mariano Yenque, de Sechura, por llevar soldados de Paita a Colán en 2 balsas y proveer de agua al transporte “ Santa Cruz” por orden del Gobernador de Paita

14 ps.

TOTAL:

155 ps. 1.1/2 rl.

 

También prestaron su contribución sin acordar el monto de la remuneración, los siguientes botes: El “Mercedes” de Francisco Chinga y Francisco Crisóstomo, el “Carmen” de Benito Nolasco, Gabino Rodríguez y Francisco Norez, el “Jesús Nazareno” de Esteban Gómez, el “Santísima Trinidad” de Fermín Chumbo; otro bote no identificado de Toribio Colán y las canoas de Fernando Pizarro y de Santiago Panta.

      El 31 de mazo don Victorio Cárcamo, remite cuentas al gobernador de Piura don Joaquín Varela por intermedio del contador de  la Aduana de Paita don Esteban Alzaga, el que tras de revisarlas, les da el curso correspondiente. También Victorino Cárcamo solicitaba además de los 155 pesos y real y medio por reintegrar, que se les acordaran gratificaciones a los patrones de los botes y a los cargadores y barqueros que durante cinco días y hasta en las horas de la noche habían trabajado arduamente en embarcar y desembarcar, o trasportar soldados, abastecimientos y pertrechos de la División Colombiana.

 El intendente de Piura, Joaquín Varela, solicitó el 5 de abril en términos desabridos que el contador de la aduana detallase mejor las cuentas, y que precisara si los gastos que aparecían eran reales. Eso motivó un cambio de airadas notas entre una y otra autoridad, hasta que al fin Varela autorizó el pago, el 11 de abril pero sólo por un monto de 155 pesos y real y medio, sin considerar gratificaciones.

Ya el municipio de Paita había adelantado 48 pesos por intermedio de su alcalde y del regidor Eusebio Gómez y la aduana había entregado también 52 pesos mas o sea 100 en total.

     Las fuerzas que desembarcaron en Colán, al mando del coronel Bustamante siguieron su viaje por tierra hacia Cuenca, pasando por La Huaca, Sullana y Tambogrande. Eran los regimientos “Caracas”, “Rifles” y “Húsares”. Tras de ingresar a Ecuador por Macará, prosiguieron a Loja y desde allí en son de guerra, siguieron hasta Cuenca a la cual tomaron, dominando a la tropa que era leal a Bolívar.

     Mientras tanto, el resto de la División Colombiana, siguió su viaje por mar y el 6 de abril 1827 desembarcó en Montecristi a las órdenes del coronel Juan Francisco Elizondo. Y desde allí se dirigieron hacia Guayaquil en donde un hermano de Elizondo era jefe de estado mayor,  y el general Mosquera era intendente, el mismo que fue depuesto. Por su parte el coronel Bustamante depuso al general José Gabriel Pérez que era gobernador general de las provincias del sur de la Gran Colombia (sur del Ecuador). Es decir que todo el sur de Ecuador quedo insurreccionado. En Riobamba, se encontraba el general Juan José Flores, comandante general de esa región que decidió tomar medidas para reducir la rebelión, para lo cual ante todo hizo un llamamiento a la oficialidad de la División Colombiana, pues se sabía que no todos estaban de acuerdo con Bustamante.

En Guayaquil había mucho malestar contra las autoridades colocadas por Bolívar y por tal motivo, cuando se supo la proximidad de las fuerzas del coronel Elizondo, el pueblo se sublevó. La Mar se encontraba en esos momentos en Guayaquil, por asuntos de familia, y a él se dirigieron sus dos sobrinos los coroneles Elizondo, pidiéndole que aceptara el mando político y militar del puerto, a lo que accedió La Mar para evitar mayores daños a la población, presa de la anarquía. Era el 15 de abril de 1827.

Los generales depuestos Mosquera y Pérez, lo mismo que el coronel Urdaneta y varios oficiales, se refugiaron en los barcos “Olmedo” y “Congreso” que estaban en el estuario de Guayaquil.

Pero no todo marchaba bien en las tropas estacionadas en Cuenca a las órdenes de Bustamante, pues el general Flores había logrado comunicarse con varios oficiales sobre todo de Venezuela. Fue así como el capitán Ramón Bravo dio un golpe en una noche, apresando al coronel Bustamante y adueñándose de la situación, tras de lo cual se puso a órdenes de Flores, el cual se apresuró a volver a ocupar Cuenca.

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GUAYAQUIL OTRA VEZ POR LA AUTONOMÍA.

 

En Guayaquil, un cabildo abierto acordó solicitar el sistema federal y el derecho a su propia administración. No se pronunciaron sobre la Constitución Vitalicia. Indudablemente que el puerto no se había resignado al avasallamiento de Bolívar, y por tal motivo habiendo perdido la esperanza de lograr ser un estado independiente, buscaba cuando menos la autonomía bajo la forma de una federación.

Flores marchó sobre Guayaquil, pero al conocer que no encontraba eco en el puerto y que más bien se aprestaba el propio pueblo para la defensa, no se atrevió a atacar y decidió esperar los acontecimientos, ubicándose en Babahoyo.

El municipio de Guayaquil envió parlamentarios ante Flores  y al final se llegó a un acuerdo, mediante el cual las tropas colombianas que habían desembarcado en Guayaquil, partirían unas a Panamá en donde se temía la llegada de fuerza expedicionarias españolas, y otras se integrarían en la región de Pasto, al sur de Colombia. El general La Mar continuaría en el mando político, hasta que el gobierno de Bogotá en ese entonces jefaturado por el general Santander, determinara lo conveniente y recién entonces los soldados sublevados en Lima, pasarían a Bogotá.

Mientras tanto llegaba a Guayaquil el general Antonio Obando enviado por Santánder para hacerse cargo de las tropas colombianas, constituidas por la Tercera División con acantonamiento en Guayaquil. El resto de estas fuerzas ya estaban bajo el control del general Flores.

El municipio decidió no reconocer a Obando. Eso resultaría a la postre fatal a los intereses del Perú, pues Obando era opuesto a Bolívar, y hubiera jugado un importante papel en Guayaquil.

Cuando todo eso sucedía, el general La Mar era elegido Presidente del Perú por el congreso. El 24 de julio de 1827 el general abandonaba Guayaquil y al día siguiente una asamblea popular nombrada como intendente a Diego Novoa y como jefe militar al coronel Antonio Elizalde. Eso fue aprovechado por el general Flores, que en forma pronta ocupó Guayaquil, quedando la Tercera División sublevada en Lima, bajo su completo control.

En Guayaquil, con los oficiales  de Elizondo estaba el teniente coronel don Juan  Manuel Grau., que después se radicaría en Piura y sería padre nuestro héroe máximo

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SE CREA EL ARCHIVO DE PIURA.

 

Conservar los documentos que se relacionan con el patrimonio de la personas, transferencia de bienes y documentos públicos, siempre a sido preocupación de toda sociedad civilizada.

Para evitar pérdida de documentos y la forma desordenada como se llevaba la custodia de los existentes, el cabildo de Piura adoptó el acuerdo que a continuación se expone, con fecha 11 de marzo de 1826.

“El señor presidente expuso la incuria y descuido que tiempo hace, se advierte en el manejo del archivo público de esta cuidad, cituado (sic) en la ruinosa casa capitular de ella, por falta de escrupulosidad de los que han tenido a su cargo anteriormente, en perjuicio de los intereses del público y de su confianza; y debiendo la Municipalidad precaver que continúe, poniendo dicho archivo a cargo de una persona de integridad, inteligencia y confianza que lo maneje con seguridad, se evite el extravío de papeles interesantes por deferencia o malicia”, propuso a los SS, la necesidad de nombramiento del citado archivero y convencidos de su importancia, procedieron a nombrar a don Luis Rebolledo, por residir en su persona las calidades que se requieren para el buen desempeño de las funciones que le son peculiares y mandaron ser libre el correspondiente título y se ponga en noticia del señor intendente de la provincia a quien se le oficiará por dicho señor presidente para los efectos a que sean convenientes.

Con lo cual se concluyó esta acta que firmaron dichos S.S. de que doy . Mariano del Valle, José García, Juan Asunción Palacio, Tomás Cortés, José Suero. Ante mi, Manuel Rebollero, Escribano de Gobierno Público y cabildo, Notario Público de Provincia.

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JOSÉ LAMA ADQUIERE MINA DE BREA.

....Ya hemos visto, como el gobierno peruano adjudicó a don Juan Antonio Quintana una mina de brea, para cancelar una deuda que tenía con esa persona. La transferencia realizada el 22 de setiembre de 1826 decía: “Visto, se adjudica a don Juan Antonio de Quintana la Mina de Brea, cito en cerro Prieto, en el departamento de la Libertad”, provincia de Piura, conocida como mina de Amotape.

Dado el valor calculado, y lo que la mina de brea había estado rindiendo, solo podía referirse, a la explotación ubicada en cerro Prieto, no mayor de tres hectáreas.

Quintana vendió la mina de brea, el 14 de marzo de 1827 a José de Lama según escritura pública otorgada ante el notario Manuel Núñez.

Los términos del contrato de compra venta eran los siguientes: “Sírvase ud. extender en sus registros de escrituras públicas, una de traspaso que yo Juan Antonio de la Quintana, hago de la mina de brea de Amotape, sita en cerro Prieto, que fue propiedad de la República, y ahora mía, a don Mate de Lama, vecino de esta ciudad, como apoderado y representante de su hermano entero don José de Lama, vecino de Piura por la misma cantidad de 6,247 pesos en que me fue adjudicada por el supremo gobierno, en pago de un crédito por igual suma”.

No se sabe si por error o intencionadamente aparece la expresión mina de brea, no con “b” minúscula, para referirse al mineral de la mina, sino con mayúscula como si ese fuera el nombre. Tal error, si en realidad lo fue, sirvió con el tiempo para amparar uno de los despojos mas cuantiosos que registra la historia de este departamento, y que llegó hasta influenciar en los destinos de la república.

Lama había logrado desde el 13 de diciembre de 1815, el dominio útil de la hacienda Máncora por un contrato enfiteútico de 150 años suscrito con el hospital de Belén, que era propietario de esa hacienda, lo mismo que de la Hacienda Pariñas, que no se mencionaba ni era tampoco materia de ninguna contratación.

Sin embargo, Lama y su esposa, al otorgar la fianza y recibo de inventario, con astucia y calculada mala fe, incluyeron en la relación, los bienes y capitales del fundo Pariñas.

De esa forma, José de Lama, se convirtió en posesionario de una extensa zona de terreno, mayor que cualquier provincia piurana actual y más tarde con otra maniobra se haría propietario. Por entonces fue propietario del suelo.

Los herederos de Lama, en base a la adquisición de mina de brea circunscrita al cerro Prieto, se transformaron por arte de sus argucias en propietarios también del subsuelo y de la riqueza que la contenía, no de la mina de brea circunscrita al cerro Prieto, sino de la Brea y Pariñas, que comprendía a la enorme área del suelo de lo que había sido haciendas de Máncora y Pariñas.

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CONTRIBUCIÓN CIVIL

 

Para determinar la contribución civil, se hizo un estimado de los ingresos parroquiales de la provincia de Tumbes. La tarea fue realizada por el vicario y también diputado Tomás Diéguez y arrojó lo siguiente:

 

Ayabaca

1,200 pesos

Sechura

1,100

Sullana-Querecotillo

1,000

Huancabamba

1,000

Huarmaca

   900

Chalaco

   600

Catacaos

1,000

Piura

   800

Amotape

   350

Tumbes

   400

Salitral

   350

Sóndor

   300

Paita- Colán

1,000

La Huaca

   300

Tambogrande

   500

Morropón-Yapatera

   700

Cumbicuos

   400

El Carmen

   200

 

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REUNIÓN DEL NUEVO CONGRESO

     El Congreso se reunió el 4 de junio de 1827. Por Piura concurrieron Tomás Diéguez de la Florencia, Juan Antonio Távara y José Santos Vargas Machuca.

     El Congreso como primera medida confirmó interinamente en la presidencia al general Santa Cruz.

     En las juntas preparatorias, el congreso fue presidido por Javier de Luna y Pizarro recién llegado del destierro de Chile. Posteriormente, al ingresar al período permanente de sesiones tuvo como presidente a don Francisco de Paula Valdivieso y como vicepresidente a Tomás Diéguez.

     Otra decisión de gran trascendencia fue la de proceder a la elección definitiva de presidente de la república por cuatro años. Luna y Pizarro propuso al general La Mar que estaba en Guayaquil. Otros propuestos fueron Riva Agüero y Santa Cruz.

 

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RENTAS PARA EL COLEGIO DEL CARMEN

     El nuevo gobierno presidido por el general La Mar dispuso que las rentas del convento La Merced de la ciudad de Piura se reunieran con las del colegio del Carmen, a fin de que se beneficiara más a la juventud estudiosa.

     La disposición fue tras el 10 de setiembre de 1827 por el prefecto de La Libertad.

     La noticia alegró a los vecinos de Piura y a su municipio, en forma tal, que a manera de gran suceso, se dispuso un repique general de campanas.

     El concejo municipal en nombre del vecindario dirigió una comunicación de agradecimiento a Trujillo ( la ciudad había solicitado dejar el nombre de Bolívar y volver al anterior).

     Hacía, ya mucho tiempo que venía funcionando el colegio del Carmen pero su vida había sido muy agitada y en 1821 era cuartel. Fue Santa Cruz que dispuso su reapertura en mayo de 1827.

     Los intentos de fundar un colegio en Piura databan de 1749 cuando el 14 de marzo don Angel Diez Arias al hacer su testamento, dejó como albaceas al padre Jerónimo Herce, al presbítero don Tomás Cárcamo. Había dispuesto Diez Arias que la Virgen del Carmen fuera su heredera y que parte de sus bienes se invirtiesen en un colegio que se fundaría en honor de ella. Como Cárcamo tuvo que ausentarse a Panamá, quedó como único albacea el padre Herce. Los bienes que no eran pocos estaban constituidos por fincas y 1,222 pesos.

     Así las cosas, pasaron 14 años sin que se supiera nada del destino de los fondos y mientras tanto los jesuitas de Quito, enviaron a Piura en 1763 al P. Manuel Talledo para ver la forma de fundar un colegio en esta ciudad, bajo la advocación de la virgen.

     Parecería cosa de milagro, pero el hecho fue que un buen día el P. Talledo vio en manos de un niño de escuela una serie de documentos entre los que estaba el mencionado testamento, o una copia del mismo. De inmediato hizo intervenir a la justicia para que el olvidadizo presbítero albacea dieran cuenta del legado y de los frutos.

     En 1783, el obispo de Trujillo Martínez  Compañón, en el curso de la visita que hizo a la ciudad de Piura, puso gran empeño en fundar un seminario colindante a la iglesia del Carmen, para lo cual en coordinación con el corregidor José Vicente de Zavala formó un comité tras de celebrar un democrático cabildo abierto. En Piura que era una ciudad chica en la que cualquier suceso era todo un acontecimiento, la idea del seminario despertó gran entusiasmo. Fueron personas muy importantes las que integraron ese comité como don Joaquín de Adrianzén y Palacios que lo presidía y que integraban el capitán José Seminario y Zaldívar, Serafín del Castillo, Florentino Carrasco y Cruzat, Baltazar Ruíz Martínez, José Merino de Heredia y Pablo Suárez.

     Era Adrianzén, descendiente del primer inquisidor que tuvo Piura y estaba emparentado con acaudaladas familias de Piura y Huancabamba. El capitán Manuel José Seminario y Zaldívar fue padre de los famosos Miguel Jerónimo y Fernando Torcuato Seminario y Jaime. Serafín del Castillo fue abuelo de Miguel Cortés del Castillo y Florentino Gonzáles Carrasco y de doña Rita Cruzat, personas muy acaudaladas. José Merino de Heredia fue abuelo del gran pintor piurano Ignacio Merino.

     El Seminario del Salvador llegó a funcionar pues en el plano de Piura mandado a confeccionar por el obispo, aparece el Seminario del Salvador, dentro de la manzana que pertenece a la iglesia y Convento del Carmen.

     En 1798 el obispo de Trujillo autorizó al presbítero Manuel Ignacio de Ibarrola a dictar en la ciudad de Piura, clases de latinidad a la juventud. Se contó con la aprobación del rector del Seminario y del cabildo que le extendieron su apoyo. El primero cedió también un aula y el municipio puso a disposición del profesor el producto de las capellanías de don Crispín Siller, Sebastián Calderón y de Antonio Araujo.

     El año anterior, en 1797 se había suscitado una situación tirante entre el cabildo y las autoridades religiosas del convento del Carmen, por que los regidores, sin solicitar permiso alguno y alegando derechos antiguos de patronato habían procedido a desalojar una pieza que se utilizaba como aula del Seminario del Salvador, para utilizarlo como sala capitular. En el caso hasta intervino el obispo de Trujillo, el que el 17 de setiembre de 1798 expresaba en una resolución que “habiéndose procedido por dicho ayuntamiento a mandar de plano se desembarace la pieza que ocupa el ministro diputado al servicio de la iglesia del Carmen siendo dicho colegio y toda su fábrica, bienes eclesiásticos y sujeta su enajenación precaria o perpetua a los jueces de la iglesia, es manifiesto que ha atentado dicho municipio y comprendido su exceso en las penas canónicas es establecido en el cap. 16 lib 2° de las decretales que prohíben el que los jueces legos tomen pedido como era debido, licencia; pues aun con el consentimiento y permiso del vicario dado de haber presentado no sería bastante sin aprobación de SE, como juez superior en esta diócesis y por que la tolerancia y disimulo de iguales sucesos y resulta al que se autorice por los legos, la violación del fuero, amenazando por otra parte el perjuicio que se sigue al colegio, según indica el vicario, con la estudiosa resolución de aquel ayuntamiento”.

     Al final, se dispone por auto eclesiástico, que el vicario, de la provincia de Piura “de ningún modo consienta ni permita la ocupación de la pieza que el ilustre cabildo secular de aquella ciudad quiera, a la causa contigua a la capilla del Carmen y destinada al colegio del Salvador, hasta que este juzgado, otra cosa se le ordene”.

   Como se puede apreciar era el Colegio del Salvador el que funcionaba anexo a la iglesia del Carmen y por tanto el seminario, no llegó a funcionar.

Cuando se iniciaron los movimientos independentistas, y se reforzaron con tropas, a zonas como Piura; el colegio fue ocupado como cuartel y el 4 de enero de 1821 los soldados del coronel Casariego, que estaban en el cuartel del Carmen, se plegaron al movimiento libertario.

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LA MAR NUEVAMENTE PRESIDENTE.

 

Como ya lo hemos manifestado, el congreso se reunió el 4 de junio. Se planteó de inmediato la necesidad de elegir a un Presidente de la República, habiendo postulado Riva Agüero, La Mar y Santa Cruz. El día 9, Luna  Pizarro logró que en forma repentina se procediera a la votación, resultando elegido La Mar con 58 votos, contra 19 de Santa Cruz, no obstante que éste había logrado que Riva Agüero lo apoyase, pues entre estos dos personajes había una estrecha amistad.

La elección de La Mar fue bien vista en todo el país, menos por Gamarra que estaba en el Cuzco y La Fuente en Arequipa. Sin embargo y por el momento, y tras una protesta en el Cuzco que no tuvo eco; todo quedó tranquilo.

La Mar se encontraba en esos momentos en Guayaquil en donde enfrentaba una guerra civil; y al saber su nombramiento se apresuró a viajar al Perú, llegando a Lima el 19 de agosto.

Cuando La Mar salió de Guayaquil, el general Juan José Flores se aprovechó de la situación y logró poner bajo su control a Guayaquil y todo el Ecuador. Este general se convirtió en eterno enemigo del Perú y no vio con buenos ojos el encumbramiento de La Mar a la Presidencia del Perú, influyendo en el ánimo del Libertador Bolívar para predisponerlo en contra del Perú y contra su presidente. Además, el libertador estaba profundamente resentido con los peruanos; porque toda su obra política había quedado en nada y hasta la ciudad de Trujillo había reclamado su antiguo nombre y renegado el nombre de Bolívar que se la había dado.

Una de las primeras medidas que adoptó La Mar, fue la de reorganizar y aumentar los efectivos del ejército, y adquirir vestuario y armamento para 12.000 soldados. Dispuso la formación de una división en el sur con 5.000 soldados de infantería y 800 de caballería y otra en el norte con 4.000 efectivos.

En Trujillo, se encomendó al general José María Frías, natural de Paita, la organización de un Escuadrón de Lanceros.

A fines de noviembre, llegaba a Paita un contingente de dos mil soldados, que se distribuyeron en diversas partes en la entonces provincia de Piura. Como jefe del Estado Mayor, se nombró al coronel Pedro Bermúdez, que estableció sus oficinas en la casa que fue de don José Mujica en Piura.

Todo esto hacía presagiar que la situación no era muy tranquila. En el frente interno también se tenían problemas, pues se había producido una reacción realista en Huanta, y la comunidad de iquichanos, instigada por testarudos seguidores del régimen monárquico, se había sublevado. Para debelarlos se buscó el apoyo de una comunidad rival, los morochucos, habiéndose desarrollado sangrientos encuentros, pues los rebeldes llegaron a las puertas de la ciudad de Ayacucho.

En diciembre se descubrió una conspiración en Lima en la que estaban comprometidos Vidaurre y los coroneles Huavique y Ninavilca, antiguos guerrilleros patriotas.

La Mar, también se vio obligado a expulsar al cónsul colombino Cristóbal Armero, un intrigante que actuaba como espía y conspirador.

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AYABACA ES ELEVADA A VILLA.

 

La representación de Piura al congreso, se mostró muy activa y apoyada en la influencia de Tomás Diéguez que actuaba como vicepresidente del congreso, logró que varias de las ciudades de la entonces provincia de Piura, fueran elevadas a la categoría de villas; con eso se satisfacía la vanidad lugareña.

El 2 de enero de 1828, por la ley del congreso, promulgada por el presidente La Mar se eleva como categoría de ciudad a la ciudad serrana de Ayabaca. La ley decía:

Por cuanto:

El Congreso General Constituyente del Perú.

Decreta:

Articulo uno.- El pueblo de Ayabaca, perteneciente a la provincia de Piura, del departamento de la Libertad, se denominará villa del mismo nombre.

Comuníquese al Poder Ejecutivo para que disponga lo necesario para su cumplimiento, mandándolo a imprimir, publicar y circular.

Dado en la Sala del Congreso, en Lima 9 de enero de 1828.

Juan Manuel Nochete, Presidente. – Juan B. Mejía, Diputado Secretario. – Marco Farfán, Secretario Diputado.

Por lo tanto:

Ejecútese, guárdese y publíquese.

José de La Mar por orden de S.E.- F.G. Mariátegui

 

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CATACAOS, HEROICA VILLA

 

 

El mismo día se dio la siguiente ley:

 

El ciudadano Presidente de la República, encargado del Poder Ejecutivo

Por cuanto:

El Congreso a sancionado lo siguiente:

El Congreso General Constituyente del Perú;

Decreta:

Artículo uno.- El pueblo de Catacaos, perteneciente a la provincia de Piura, departamento de la Libertad, se denominará heroica villa del mismo nombre.

Comuníquese al Poder Ejecutivo para que disponga  lo necesario para su cumplimiento, mandándolo a imprimir, publicar y circular.

Dado en la Sala del Congreso, en Lima 9 de enero de 1828.

Juan Manuel Nochete, Presidente.- Juan B. Mejía, Diputado Secretario.- Marco Farfán, Secretario Diputado.

Por lo tanto:

Ejecútese, guárdese y cúmplase.

Dado en Lima, 11 de enero de 1828.

José de La Mar por orden de S.E.- F.G. Mariátegui.

No hay duda como recientemente lo dijo el escritor cataquense Jacobo Cruz, que influyó en el ánimo de los congresistas para dar tan honroso título a Catacaos; la protesta que protagonizó su Colegio Electoral, contra la Constitución Vitalicia de Bolívar y como en 1828 había una corriente antibolivariana, las cosas se facilitaron.

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HUANCABAMBA ELEVADA A VILLA.

 

La representación piurana había propuesto que tres pueblos fueran elevados a la categoría de villa. El otro fue Huancabamba y la ley que lo hizo, fue:

 

El ciudadano Presidente de la República, encargado del Poder Ejecutivo.

Por cuanto:

El Congreso a sancionado lo siguiente:

El Congreso General Constituyente del Perú;

Decreta:

 

Artículo único.- El pueblo de Huancabamba, de la provincia de Piura, departamento de la Libertad, se denominará villa del mismo nombre.

Comuníquese al Poder Ejecutivo para que disponga lo necesario para su cumplimiento, mandándolo a imprimir, publicar y circular.

Dado en la Sala del Congreso, Lima 9 de enero de 1828.

Juan Manuel Nochete, Presidente.- Juan B. Mejía, Diputado Secretario.- Marco Farfán, Secretario Diputado.

Por lo tanto:

Ejecútese, guárdese y cúmplase.

Dado en Lima, 11 de enero de 1828.

José de La Mar por orden de S.E.- F.G. Mariátegui.

 

Se llamaban villas a los pueblos y aldeas, a las que a manera de distinción, o por premio, se les concedía tal denominación.

A los vecinos o habitantes de las villas se les llamaba villanos a distinción de los nobles o hidalgos. Es así como villanía, significaba falta de nobleza o lo que era mismo bajeza de nobleza o condición, pero para el presente caso era mas bien una distinción.

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LLUVIAS DE 1828

 

El año 1827 fue muy seco, en el valle de Piura, a tal extremo que las poblaciones de Catacaos y Sechura, tenían que hacer pozos en el reseco cauce del río para proveerse de agua, para usos domésticos. La situación se agravó por que los hacendados del Alto Piura, ponían “tapas” a los afluentes, tal como lo siguieron haciendo mas de un siglo después. El cabildo se vio la necesidad de instruir a los gobernadores, para evitar que continuaran tales abusos.

En cambio 1828 fue un año muy lluvioso. Don Víctor Eguiguren, citando al cosmógrafo Paredes, dice: “De mediados de marzo, a fin del mismo mes, aparecieron de Trujillo a Piura, otras plagas no menos destructoras (seguramente se refiere a los grillos y otros insectos), inmensas lluvias, tempestades de relámpagos y truenos, desconocidos allí como en los demás de la costa, desbordes de ríos e inundaciones”. 

 “En el despoblado de Sechura, en el punto dicho Cabo Verde, se formó en esa ocasión un nuevo y caudaloso río que detuvo el paso de los transeúntes algunos días, mientras le hallaron un vado, extraviándose otros por la transformación que hicieron las aguas en el terreno. En Piura llovió 14 días (en marzo) con ruina de algunos edificios y graves daños”.

Como se puede apreciar por el relato, durante el virreinato no se habían producido tempestades en la costa norte del Perú, y el volumen de las aguas del Piura fue tal, que al igual con lo ocurrido en 1983, el torrente avanzó sobre el desierto y hasta cambió el relieve del suelo, por el desborde de las aguas.

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COLOMBIANOS CAUSAN PROBLEMAS.

En Piura y Paita habían numerosos oficiales colombianos al iniciarse el año 1827, muchos de ellos fueron desmovilizados, y otros pertenecían al ejército que ese año habían desembarcado en la provincia al mando del coronel Bustamante para pasar a Loja.

Muchos de estos oficiales se habían adaptado a la vida piurana, tal el caso del capitán Pío Díaz. Otros en cambio, mantuvieron correspondencia con el general Juan José Flores, que en el Ecuador intrigaba contra el Perú.

Esos oficiales, díscolos e intrigantes, se granjearon la animadversión del vecindario, creando múltiples problemas a las autoridades, hasta que por fin el 23 de setiembre, cuando ya el conflicto se puso inevitable, se les tuvo que expulsar. Por Paita salieron los oficiales en situación de retiro, de apellido Zorro, Valencia y Alzuri.

Otra situación que contribuyó a crear tensión entre el Perú y el general Flores, fue la espectacular huída de su enemigo el coronel Bustamante, que estando preso en d Guayaquil, se escapó y  pasó a Paita y de allí a Lima.

Entre 1827 y 1828, Piura tuvo varios intendentes. El 17 de enero de 1827 se juramentó Miguel Jerónimo Seminario y Jaime, pero su permanencia en el cargo fue corta, pues en abril del mismo año, ya estaba en posesión del cargo el mayor Joaquín Valera nombrado el 10 de marzo por el gobierno de Santa Cruz.

En abril de 1828, era intendente de Piura don Tomás Cortés del Castillo, al que por su acentuada miopía, le llamaban el ciego Cortés. Era hermano del héroe el teniente Miguel.

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LA CONSTITUCIÓN DE 1828.

El nuevo congreso comenzó a discutir, la Constitución que debía remplazar a la de 1823, el 4 de marzo de 1828. La Constitución Vitalicia no llegó a regir.

Un mes más tarde, ya estaba aprobada y lista para ser jurada, pero un violento sismo como de los muchos que sacuden Lima, obligó a que se postergase su juramentación, del 5 al 19 de abril. El acto fue solemne y contó con la presencia del Presidente La Mar, que pronunció un sencillo y emotivo discurso en el que puso una vez mas de manifiesto su modestia y su falta de ambición por el poder.

La Constitución mostró una acentuada tendencia liberal y descentralista con características de federalista.

Lo primero se debió al pensamiento liberal que dominaba a la mayoría de miembros de la asamblea y lo segundo, por el éxito que había tenido Estados Unidos.

Pero en el Perú no había una tradición federalista, y por eso no prosperó. Para hacer realidad el plan descentralista, se crearon las juntas departamentales, que fueron unos organismos  que tenían una gran cantidad de atribuciones, pero como funcionaron sin presupuesto, casi se tornaron en meros organismos deliberantes. Por otra parte, como durante su existencia estuvo al frente de los destinos del Perú el general Gamarra, caudillo militar muy ambicioso que centralizó al máximo su poder; las juntas terminaron por desaparecer cuando en 1834 se dio otra constitución.

Constaba la constitución de 1828 de 182 artículos, y al aprobarla se invocó al Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

En su artículo primero, al definir lo que era la nación peruana recalcaba que era libre e independiente para siempre de toda dominación extranjera y que no sería patrimonio de persona ni de familia alguna, ni admitiría con otro estado, unión o federación que se opusieran a su independencia. Esto sin duda era una alusión a Bolívar, a su Constitución Vitalicia y a Colombia.

Se le considera en términos generales, la mas amplia, democrática y humanista de las constituciones que nos han regido. Se reconocía la ciudadanía a todos los hombres al cumplir los 21 años o a los casados aún en el caso de ser analfabetos. También se le reconocía tal derecho a los extranjeros que habían ayudado a la causa de la independencia.

En el sistema electoral, mantenía a los colegios electorales. Habría un delegado por cada 200 electores. Se suprimió el Poder Electoral y quedaron los tres tradicionales. Se introdujo el régimen bicameral. Los diputados representaban a las provincias y los senadores a los departamentos. Habría un diputado por cada 20,000 habitantes o fracción mayor de 10,000. Todo lo referente a la Presidencia de la República, se tomó del modelo norteamericano. El presidente era responsable por los actos de su administración. Se le elegía por votos de los ciudadanos de todo el país, pero siempre en forma indirecta, es decir usando los colegios electorales. Algunos expertos en Derecho Constitucional, han llamado a la de 1828, la Madre de las Constituciones, no obstante su utopía federalista. Algunos sin embargo le objetan haber entrado mucho en los detalles propios de las leyes que la debieron reglamentar. Se decía que eso la tornaba rígida y ponía freno al espíritu perfeccionador. Daba también un exagerado poder al parlamento.

Fueron diputados piuranos ante este congreso: Tomás Diéguez, José de los Santos Vargas Machuca, Antonio Távara Andrade, Manuel Norberto Reyes y  Juan Bautista Otero.

     Mediante Decreto Supremo, se dispuso que la nueva constitución fuera solemnemente jurada en todo el país.

     En Piura tal suceso ocurrió en los días 25 y 26 de mayo de 1828, previo bando y repique de campanas.

     El día 25 se reunieron las autoridades, en la sala que utilizaban en el hospital Belén, por tener el cabildo parte en ruinas y el resto ocupado por tropas.

     Las fuerzas de infantería y de caballería que se encontraban en la ciudad y que constituían  la División del Norte, formaron parte de sus efectivos en la plaza mayor, en donde también se congregaron las corporaciones y el público en general. El secretario-notario don Manuel Rebolledo, dio lectura a los 182 artículos y al terminar se lanzaron otra vez las campanas al vuelo y se dieron vivas a la República Peruana y a la constitución.

     Al día siguiente, se dieron cita el intendente Tomás Cortés del Castillo, el alcalde  Tomás de Aquino Vásquez, los regidores, el veterano rector de la matriz p. Casimiro de la Sota, los capellanes de los conventos ya suprimidos de San Francisco y La Merced, fray Francisco Gonzáles, fray León Fajardo y fray Martín Cárdenas; los del convento de Belén, fray Manuel de Belén y fray Juan del Carmen, el juez eclesiástico Luis Moreno, el tnte. administrador de rentas José María Ramos, el administrador de correos Pedro Vargas Machuca y otras autoridades. En la plaza de armas, las fuerzas de la División del Norte bajo el mando del coronel Bermúdez estaban en perfecta formación.

     Si el día 25 se había destinado a tomar conocimiento de la constitución, mediante la solemne lectura de su texto, el día 26 fue dedicado a la juramentación.

     El alcalde procedió a tomar el juramento al intendente, y luego el intendente al alcalde y demás autoridades presentes. A continuación se dirigieron al tablado levantado frente a la iglesia matriz, en donde sobre un atril estaba la constitución, con una guardia de honor.

     Las tropas de la División Norte, saludaron la presencia de las autoridades en la plaza mayor y se procedió al reglamentario repique de campanas.

     El Libro de la Constitución fue conducida bajo palio, por el vicario de la iglesia matriz en medio del más solemne recogimiento del pueblo.

     Ya dentro de le iglesia se lo colocó en un lugar muy visible y se ofició una misa de acción de gracias. Antes del ofertorio se volvió a leer la constitución, lo que ocupó una hora y luego fray Juan de Dios Ferrer, hizo una exhortación para que la constitución fuera guardada y cumplida.

     Posteriormente se cantó un Te Deum y el cura rector, dirigiéndose a la masa congregada en el recinto del templo y fuera de él, procedió a tomar juramento al vecindario, en medio de aclamaciones y las salvas de la artillería y de la infantería.

     Llevados por las contingencias de la vida nacional, los piuranos habían jurado en un año, dos constituciones completamente diferentes, y ambas lo habían realizado en medio de gran solemnidad.

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HERMANO DE GRAU NACE EN SULLANA.

 

     En 1828 se encontraba en Piura, la División Norte que tenía por jefe de Estado Mayor al coronel  don Pedro Bermúdez.

     Doña Luisa Seminario del Castillo, por ese entonces ya había contraído enlace con el capitán colombiano don Pío Díaz, pues en abril de 1826, el matrimonio había tenido su primer hijo, Roberto, lo cuál quiere decir que el citado capitán no llegó con las tropas que al mando del coronel Bustamante pasaron por Piura en abril de 1827. Los del Castillo se opusieron al matrimonio de Luisa con el capitán Pío Díaz por ser moreno.

     El segundo hijo de los esposos Díaz Seminario fue don Emilio, nacido  en la hacienda Huangalá, al norte de Sullana de la que era comprensión, pues en ese lugar tenían los del Castillo  otras haciendas  más, pero era en Huangalá donde los propietarios tenían una bonita casa hacienda, done pasaban largas temporadas. El  21 de noviembre de 1826 es bautizado en la iglesia matriz de Sullana, y actúan como sus padrinos la abuela materna Joaquina del Castillo y el coronel Pedro Bermúdez. En esa época, Sullana formaba parte del distrito de Paita.

La Partida de Bautizo existe  en el Libro VI, fojas 75, número 635 de la parroquia de Sullana y dice:

“Año del Señor de mil ochocientos 28 y uno de noviembre, yo el cura canónigo, Manuel Norberto Reyes, en su Santa iglesia bauticé por medio de óleo y crisma a Manuel Hemilio  ciudadano de casta blanca subconditione, hijo legítimo de don  Pío Díaz y de doña Luisa Seminario. Fueron sus padrinos  el Tente. De Estado Mayor  Coronel don Pedro   Bermúdez y dola  doña Maria Joaquina del Castillo, y para que conste, fimo.”

Todo hace suponer que doña Luisa pasó los últimos meses de su embarazo y dio a luz en Huangalá.

El cura Reyes fue  después diputado en una época turbulenta.. Cuando en 1829, estalló la guerra con la Gran Colombia de Bolívar, el capitán Pío Díaz fue a enrolarse en los ejércitos del Libertador.

 

 Doña Luisa se convirtió así en comadre de un personaje que tendría con el correr de los años gran gravitación en los destinos de la república.

     Cuando Gamarra capturó en Piura al presidente La Mar y lo envió al destierro, acompañó al ilustre exiliado el coronel Bermúdez, aunque muchos aseguran que no fue ajeno al complot. Eso era en 1829 es decir al año siguiente del bautizo del niño Emilio.

     En 1832 encontramos el coronel Bermúdez de vuelta al país cooperando en forma estrecha con Gamarra, en tal modo que éste lo impuso en 1834 como jefe de estado, cargo en el que pudo durar solo cuatro meses. En noviembre de 1847 cuando el ahijado Emilio Díaz Seminario tenía 19 años, ingresaba a la armada peruana como guardia marina. Por entonces el compadre Bermúdez era ya general y prefecto de La Libertad y no se sabe si influyó en algo para lograr el ingreso del ahijado.

     Emilio Díaz Seminario tuvo destacada actuación en la marina. Estuvo en el combate del Dos de Mayo y tomó parte activa en la campaña naval de 1879  Llegó a director de marina y en 1900 se retiró siendo capitán de navío. Mantuvo siempre muy buenas relaciones con su hermano Miguel, el héroe.

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