Capítulo VII

 

 

C A P I T U L O      VII

 

 

PIURA Y LAS GUERRAS CIVILES

 

 

 

-  El coronel Bermúdez retorna a Paita

-  Flores intenta apoderarse de Piura y Tumbes

- Colombianos asilados en Paita

- Fuerzas militares en Piura en 1831

- El río Piura se sale en 1832

- El tratado Novoa-Pando

- Rebelión de Salaverry

- Salaverry otra vez en Piura

- Rebelión en Ayacucho

- Tomás Diéguez no acepta Arzobispado

- Creación de la Escuela Náutica de Paita

- Elección de Orbegoso

- La muerte del general Frías

- El abrazo de Maquinhuayo y el coronel Medina

- La guerra comercial con Chile

- Nueva sublevación de Salaverry

- Hazañas del general Nieto

- Fitz Roy y Darwin en Paita

 

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EL CORONEL BERMÚDEZ RETORNA A PAITA

 

     Cuando aún vivía La Mar en su destierro de Costa Rica, su ayudante el coronel Pedro Bermúdez, retornó al Perú acogiéndose a una amnistía decretada por Gamarra.

El desterrado arribó a Paita en marzo de 1830 y desde allí hizo público un manifiesto contra Gamarra al cual se refiere el padre Vargas en “Historia General del Perú”. Decía Bermúdez que no podía calcular que los representantes del Perú se infamasen hasta el caso de elegir a un revoltoso (Gamarra), un criminal y un hombre que había vendido a su patria, para que los gobernase”. Luego ya dirigiéndose al nuevo mandatario en forma frontal, agregaba: Nunca creí que el general Gamarra, que había echado la carta constitucional por la ventana, que había atentado contra el gobierno, que había sacrificado al ejército en el Portete y que se obstinaba en vender a su patria a un extranjero, fuese el presidente”.

Como se puede apreciar, también Bermúdez se hacía eco de la acusación ya generalizada, de que Gamarra por ansia de poder y para oponerse a La Mar, fue el causante de las pérdidas humanas en Portete de Tarqui.

Se supone que durante su permanencia en Piura, Bermúdez reanudaría su amistad con su comadre doña Luisa Seminario. Por entonces aun no había nacido  Enrique Federico Grau Seminario, el primer hijo que tuvo doña Luisa en Juan Manuel Grau.

Siempre de acuerdo al padre Vargas, cuando Gamarra desterró a La Mar y a Bermúdez le había asegurado a éste, de que su ausencia duraría solo dos meses. Eso probaría, que también el jefe de estado mayor de La Mar había estado a las órdenes del “revoltoso” general Gamarra.

Al nuevo presidente no le gustó nada la llegada de Bermúdez en esos momentos en que recién se estaba consolidando en el poder, y por eso desde Chorrillos en donde había establecido su residencia el general Gamarra, le escribió, manifestándole que la promesa que le había hecho en Piura en cuanto a su retorno, era hija de las circunstancias y formuladas por razones de amistad; pero que no se las había hecho el jefe de la nación.

Gamarra hacía conocer a Bermúdez que había cometido una imprudencia porque tenía juicio abierto, por instituciones por complotar en Piura a raíz de su desembarco y de las comunicaciones que desde Paita había enviado, que a pesar de todo no le guardaba ningún rencor, ni sentía resentimiento; y que creía que mas tarde podría ser útil a la patria, pero que por ahora le recomendaba que se volviera a embarcar, y que había ordenado le entregasen dos mil pesos.

Bermúdez creyó prudente seguir las indicaciones de Gamarra y retornó a Costa Rica. Allí se casó y estuvo también presente en el sepelio de La Mar.

En 1852, Bermúdez regresó al Perú, en esa vez ya con el consentimiento de Gamarra del cual fue desde entonces,  su mas eficaz colaborador y aliado.

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FLORES INTENTÓ APODERARSE DE PIURA Y TUMBES

                                  

En agosto de 1830 estalló una sangrienta revolución contra Gamarra en el Cuzco, que obligó al presidente a movilizarse de inmediato contra ese foco adverso, pues tenía seguridad de que era Santa Cruz, en esos momentos presidente de Bolivia, quien promovía los desórdenes en el deseo de llegar una vez mas al poder en el Perú. Los revoltosos del Cuzco habían proclamado presidente a La Fuente, lo cual hacía más confusa la situación, pues estaban en juego los tres antiguos aliados; que se habían juntado cuando trataron de derrocar a La Mar.

Logrado el objetivo con el destierro de La Mar, los socios se miraban con desconfianza, no obstante que La Fuente estaba de vice-presidente, seguía siendo utilizado por  Santa Cruz, contra Gamarra; pero el general boliviano que era un maestro en la intriga, también alentaba el odio de Riva Agüero contra La Fuente. Como se recordará, el ex-presidente peruano después por La Fuente, había ganado el año anterior la elección para vice-presidente, pero se anuló esa elección a favor de La Fuente, Riva Agüero se encontraba en Chile, esperando el momento propicio para ingresar al Perú.

Al llegar Gamarra al Cuzco, ya el movimiento revolucionario había sido debelado, pero no se movió del lugar y fortaleció el ejército, cosa que igual hacía Santa Cruz en Bolivia. Había la posibilidad de que de un momento a otro se rompieran las hostilidades, y Santa Cruz, trató de crearle al Perú un segundo frente por el norte, incitando al general Juan José Flores que en ese momento era presidente de la recién creada república del Ecuador.

FLORES

 
Fue así como Santa Cruz envió a Quito al coronel Antonio Ayadelburu, para llegar a un acuerdo. Se pactó que tan pronto se iniciaran las hostilidades en el sur, Flores invadiría Tumbes y Piura. El ataque debería ser sorpresivo y Bolivia se comprometía a ayudar a Flores para que los territorios ocupados se incorporasen a la república de Ecuador. Pero la guerra con Bolivia no estalló y la proyectada invasión de Flores quedó en nada.

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ASILADOS COLOMBIANOS EN PAITA

En 1831, Gamarra no sólo tenía que enfrentar numerosas rebeliones, sino también se temía conflictos con Bolivia y Ecuador.

Los primeros días de enero, llegaron informaciones a Piura de que el general Rocafuerte se había rebelado en Guayaquil contra el general Flores. La república del Ecuador nacía de esa forma convulsionada.

El coronel Juan Pablo Fernandini que era primer secretario del presidente Gamarra, hizo conocer que (el 26 de enero) en caso de una nueva campaña contra Bolivia, se nombraría al coronel José Félix Castro, comandante general de la frontera norte, quedando el tnte. crl. Felipe Santiago Salaverry bajo sus órdenes.

En la misma fecha se llamaba con el carácter de urgente al coronel José María Raygada y a los jefes de estado mayor de la 4ta. división, de que viajaran a Lima a entrevistarse con el presidente. La misma orden se cursó al sargento mayor Camilo  Carrillo, comandante militar de Paita, el que por falta de viáticos no pudo viajar hasta marzo.

Sin embargo el nombramiento de José Félix Castro no se produjo y mas bien en febrero, se nombra comandante general de Piura y frontera con Colombia a Andrés Rázuri, al cual se incorporó al servicio como capitán de caballería.

Gamarra confirmando la confianza que tenía en José María Raygada, lo nombra comandante general del departamento de La Libertad, y se le encarga que tan pronto llegue, ordene que en Piura se organice un piquete de lanceros, para lo cual viaja a esta ciudad, el teniente José Ruso.

El capitán Ramón Castilla que por motivos de salud había solicitado su cambio a Piura, fue posteriormente trasladado a Trujillo como ayudante de Raygada.

En el mes de marzo de 1831 Salaverry es llamado a Lima en donde permanece sin colocación por varios meses, hasta que Gamarra para alejarlo de la capital lo nombra en setiembre, subprefecto de Tacna, donde  se casaría. En Lancones  Salaverry dejaba sin saberlo,  encinta a Vicenta Ramírez.

En Piura y en Paita, había un buen número de oficiales colombianos que se encontraban desterrados. Unos habían sido contrarios a Bolívar y otros amigos, pero los vaivenes de la política los había reunido en nuestras provincias. Para evitarse problemas, Gamarra fue disponiendo que poco a poco fueran trasladados a Lima.

El 16 de abril el general . La Madrid que se encontraba en Paita, fue enviado a Lima. Medio mes más tarde, el general Juan Illingrot que estaba también en el puerto viaja a la capital. Este militar fue uno de los principales jefes de Bolívar y durante la guerra con Colombia tuvo a su cargo la plaza militar de Guayaquil, habiendo tenido que capitular ante la escuadra peruana.

En junio se dio la orden de que los jefes y oficiales colombianos, ecuatorianos y venezolanos que estuvieran residiendo en Paita, desocuparan el puerto. En el barco (bergatín) “Arequipa” salió al Callao el general colombiano Espinar.

El teniente colombiano Vicente Vielman, que había luchado a favor del Perú, solicitó que se le enrolase en el ejército peruano o le dieran un puesto aduanero en Malabrigo (La Libertad).

En agosto, las relaciones con Bolivia estaban muy tirantes, porque Santa Cruz que estaba gobernando ese país, alentaba movimientos separatistas en el sur del Perú. Gamarra tuvo que viajar al Cuzco y otros lugares del sur y ponerse al frente de las fuerzas de esa región, con el manifiesto propósito de invadir Bolivia.

En Lima dejó encargado del mando al general La Fuente. Pero éste fue acusado por doña Panchita “La Mariscala” esposa de Gamarra de conspirar contra el presidente y fue obligado a huir.

Todo esto, inquietó a Gamarra, que llegó a una entrevista con Santa Cruz firmándose la paz en agosto de 1831 en Tiquina.

Los antiguos socios, Gamarra, Santa Cruz y La Fuente coaligados, para derrocar a La Mar, terminaron así como enemigos, a causa de su ambición.

Por esa época era teniente coronel en los ejércitos de Gamarra, como ayudante de estado mayor general, el sullanero José Ildefonso Coloma, al cual le desagradó la forma como había terminado la cuestión con Bolivia. En protesta pidió su separación del servicio (9 de setiembre) y de inmediato solicitó se le hiciera un adelanto de 300 pesos a cuenta de sus pensiones, lo que se le atendió en el mes siguiente. Pero o no se le aceptó en definitiva la renuncia o Coloma desistió de ella, porque en diciembre se le estaban otorgando los despachos de teniente. coronel graduado.

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FUERZAS MILITARES EN PIURA EN 1831

 

     Gamarra que había tenido conocimiento de las intrigas de Santa Cruz, para que el general Flores presidente de Ecuador invadiera Tumbes y Piura, puso al general Raygada y al comandante general de Piura, José Andrés Rázuri, en alerta ante cualquier intentona.

Para evitarse la posible acción de una quinta columna, dispuso la evacuación de Paita y de Piura de varios altos jefes y oficiales de la antigua Gran Colombia que estaban asiladas en estos lugares.

Pero Gamarra se movió en el sur con un poderoso ejército, y eso fue suficiente para paralizar los planes de Santa Cruz. Por el norte, Flores envuelto en problemas internos y teniendo que debelar rebeliones, tampoco pudo hacer nada.

En Piura existía todavía una regular cantidad de fuerzas, y prontamente podían trasladarse por mar, más tropas de las acantonadas en Chiclayo y Trujillo.

En Piura se tenía al batallón de los cívicos de 689 plazas, cuya plana mayor era la siguiente:

Comandante...........................................Coronel Manuel Silva

Segundo Jefe..........................................Sargento Mayor Manuel Cortés

Ayudante Mayor....................................vacante

2° Ayudante...........................................Benito Pérez

Abanderado............................................vacante

Capellán.................................................Carlos Cáceres

1er. Brigadier.........................................Juan Esteban Mena

2do. Brigadier........................................Pedro Sandoval

 

                          Las compañías y unidades del batallón de los cívicos, eran:

1ra. Cía.

 42 soldados

2da. Cía.

 74

3ra. Cía.

102

4ta. Cía.

 64

5ta. Cía.

108 en la hda. Chapairá

6ta. Cía.

 50

7ma. Cía.

 92

Legión Piura y Cía. De Comercio

 80

Total

612

Cazadores

 77

 

689

 

     Una de las principales compañías era la 7ma que tenía por primer jefe, al ya capitán Antonio Vilela, el mismo que tuviera destacada actuación en la proclamación de la independencia de Piura. Estaba listo su ascenso a mayor. Como segundo jefe tenía al teniente Juan José Vascones, rico hacendado piurano.

La Legión Piura tenía como 1er. jefe al capitán Juan Helguero. La integraban jóvenes de conocidas familias de Piura, así tenemos al sargento 2° Luis Raygada, al cabo Manuel Angeldones y al soldado Manuel Raygada.

El coronel Silva era un militar de carrera y muy rígido en cuanto a disciplina militar, habiendo sido antes comandante general de las fuerzas acantonadas en Tumbes. Se sentía en Piura mortificado con la falta de disciplina de algunos oficiales-hacendados, entre ellos Váscones y Helguero.

Otros jóvenes conocidos del Batallón de Cívicos eran el teniente Eduardo Raygada de la 4ta. compañía en donde también estaba el cabo Andrés Maticorena. En la 2da. compañía estaban los soldados Cipriano Coronel y Cornelio Albújar.

Habían otras fuerzas en la provincia, como las que en la frontera comandaba el tnte. crl. Salaverry, y la Compañía. de Cívicos de Paita con 50 soldados al mando del teniente José Prieto. El jefe militar de la plaza era el sargento mayor paiteño  Camilo Carrillo y en ausencia de éste, el teniente . de marina Manuel de la Haza, su ayudante, también de Paita.

En Tambogrande estaba el  Escuadrón de Granaderos y en Amotape un regimiento de caballería. Este cuerpo existía desde la época de la colonia y en los primeros años de la república lo mandaba el marqués de Salinas. . El capitán Juan Francisco Helguero, que mandaba la Legión Piura fue trasladado a la mencionada localidad de Amotape como primer jefe del regimiento.

En Piura había también un piquete de policía de 25 hombres al mando del teniente graduado José Ortega.

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EL RÍO SE SALE EN 1832

El año de 1832 fue lluvioso en el departamento. Los ríos Chira y Piura tuvieron abundantes aguas, y al igual de lo que ocurría en otras ocasiones de grandes avenidas, también los pueblos y los terrenos de cultivo se vieron inundados.

En la ciudad  de Piura, el río se volvió a salir y el cabildo ante el temor de que se repitiera en los años siguientes el mismo fenómeno, dispuso la siembra de sauces en la orilla del río en su margen derecha, desde el lugar denominado de Las Tinas, al norte de la ciudad, más o menos a la altura del cuartel llamado Reynafarje en 1980, hasta el Tacalá, autorizándose al tesorero a contratar  a quien se encargase de la tarea de sembrar los sauces.

Juan Gonzáles Girón dispuso a partir del 15 de mayo la siembra de los sauces, habiéndose contratado para tal efecto a don José Blas Morán, cobrando veinte pesos por el sembrío de los sauces desde el sitio llamado el Chute, hasta el pasaje común a la Villa de Catacaos. Por cuidar los sauces cobraba 10 pesos mensuales, hasta dejarlos lo suficientemente fuertes para que no los destruyeran las gentes ni las bestias que iban abrevar al río. Los sauces se plantaron en dos hileras.

Posteriormente en el mes de agosto, se acordó hacer otra defensa de sauces en el sitio denominado El Tamarindo, en donde se habían producido derrumbes.

Los sauces crecen como árboles y como arbustos siendo sus tallos subterráneos, de donde nacen frondosas ramas. Sirven para darle consistencia a los terrenos que se erosionan con facilidad, por cuya razón siempre se les sembraban en las riberas de los ríos y de los canales.

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TRATADO NOBOA PANDO

 

Habiéndose arreglado el problema entre el Perú y Bolivia, se alejó toda posibilidad de un conflicto, no sólo con ese país, sino también con Ecuador.

Este último país acreditó ante el gobierno de Gamarra, a su primer representante diplomático que fue Diego Noboa que llegó a Lima en octubre de 1831.

Noboa al llegar, fue muy celoso de que se reconociera a la nueva república, declarando que los pactos que se pudieran haber realizado con la Gran Colombia, no obligaban al Ecuador. Es decir, que en caso de haber existido el Tratado Pedemonte Mosquera, hubiera quedado nulo.

Noboa suscribió en Lima en marzo de 1832 dos tratados. Uno era de amistad y alianza y el otro de comercio.

En el tratado de amistad se disponía que mientras se celebrase un convenio sobre límites, se respetarían los que regían en ese momento, se establecía que los residentes de uno de los dos países en el otro estaban exentos del servicio militar y que se les daría en todo un tratamiento similar al que el otro país les daba. Se reconoció el derecho de asilo y se aceptó el arbitraje para cualquier problema que se suscitara.

En cuanto al tratado de comercio, se hicieron concesiones recíprocas para el internamiento de productos de un país al otro, con derechos de aduana reducidos. En cuanto a productos piuranos que pasaran a Loja sólo pagarían el 4%  por alcabala.

Tanto Perú como Ecuador aprobaron el tratado de amistad, pero Ecuador puso objeciones al tratado de comercio, eliminando al momento de su aprobación, los artículos 4, 8, 9 y 17.

Con todo, como entre los dos países ya existían relaciones normales, el comercio entre la provincia de Piura y la de Loja se intensificó, tal como había existido en tiempos de la colonia.

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REBELIÓN DE SALAVERRY

Al iniciarse el año de 1833, Gamarra para halagar a los militares decidió concederles voto político a fin de que pudiera estar representados en el congreso. En la civilidad esto no fu bien visto, pero el presidente convocó a elecciones por Lima entre los militares, pues quería tenerlo todo preparado a causa de que en diciembre debía dejar el poder y quería entregarlo a una persona de confianza.

Gamarra pensaba que los diputados militares iban a salir del grupo que le era adepto. Por  esa época era ministro de guerra el general Pedro Bermúdez, el que había retornado del destierro y se había reconciliado con Gamarra. También estaba ya en Lima tras varios años de exilio, el mariscal Riva Agüero.

Las elecciones militares se realizaron en Lima el 6 de marzo de 1833 y salieron elegidos Riva Agüero, Tellería, Freire y Rodríguez Piedra. Todos de la oposición. Como suplentes el general Francisco Vidal, fiel a Gamarra, José Valerio G. y el comandante José Félix Jaramillo, sullanero adicto a Riva Agüero.

A Gamarra le disgustó el resultado de las elecciones, y el día 16 inicio una serie de atropellos que conmovieron el ambiente político. Se apresó y deportó a Tellería, se allanó la casa de Riva Agüero y se le detuvo, se puso vigilancia domiciliaria al coronel Salaverry y luego a raíz de un duro artículo periodístico salido en “El Telégrafo”, que se decía era  Salaverry  autor, fue detenido.

El 11 de julio salió Salaverry del Callao rumbo al puerto Malabrigo, para ser confinado en Chachapoyas. Lo acompañaban su esposa Juana Pérez Infantes y su hermano materno el capitán Juan Riveros.

Salaverry que había sido amigo personal de La Mar se opuso en Piura inicialmente al golpe de Gamarra, pero como nada podía hacer tuvo que aceptar seguir en la guarnición de Lancones. Posteriormente Gamarra quiso atraérselo dándole el grado de coronel, pero por lo visto el joven militar era muy ambicioso y no se contentaba con eso.

Mientras tanto en Piura se vivía una calma tensa. Estaba de subprefecto Rázuri, lo que muestra también que ya había olvidado su resentimiento con Gamarra. Su decisión impidió que el complot del coronel Delgado triunfara.

El 16 de setiembre, el comando militar de Piura detiene el coronel Miguel Delgado al cual acusa de estar complotando. Parece que tenía conexiones con elementos adictos a Riva Agüero, que estaban en Guayaquil listos a ingresar.

Salaverry en compañía de su hermano, logró en un descuido de sus custodios, quedar momentáneamente libre y con 10 hombres tomó la prefectura capturando al prefecto y al jefe militar. Dueño de Chachapoyas, reunió y armó a 150 hombres.

Esto se conoció en Trujillo bien pronto y Gamarra dispuso que el general José María Raygada, querecotillano, saliera con dos compañías a detener la rebelión.

El 13 de setiembre llegaba Raygada a Cajamarca, ante cuya proximidad Salaverry dividió a sus fuerzas, pero fue derrotado y llevado a Chachapoyas. El mayor Ríos y el propio Raygada que llegaron mas tarde a Chachapoyas impidieron que el caudillo rebelde fuera fusilado.

Restablecida la normalidad, Raygada salió de Cajamarca en Octubre, dejando en prisión a Salaverry.

Mientras tanto en Lima se producían ya graves acontecimientos políticos. Las elecciones que se habían realizado favorecían a los partidos de la oposición y sus candidatos Riva Agüero y Orbegoso habían logrado muchos mas votos que el general Pedro Bermúdez candidato de Gamarra. Se estaba produciendo en noviembre una polarización de las fuerzas militares y políticas.

Eso aprovechó Salaverry para abrazar la causa de Orbegoso, el que era muy bien visto en la región de Trujillo por haber nacido allí. Por eso le fue fácil a Salaverry volver a repetir en Cajamarca la hazaña de pasar de preso a dominador de la situación. Raygada estaba aún en Trujillo y envió fuerzas contra Salaverry pero éstas se  plegaron al rebelde. Al poco tiempo, hizo su aparición en Trujillo el joven militar y no contando Raygada con fuerzas suficientes, optó por parlamentar con Salaverry. Este  permitió a Raygada, retirarse a Lima con las fuerzas que querían seguir adictas a Gamarra. Hay que aclarar que Raygada no quiso aceptar el comando de la revolución en la zona norte que el propio Salaverry le ofrecía.

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SALAVERRY OTRA VEZ EN PIURA

Tan pronto como Gamarra supo la rebelión de Salaverry en el norte, envió contra él al diputado general Francisco Vidal, el cual desembarco con sus tropas en Santa y por tierra avanzó hacia el norte pasando por Virú. Salaverry se había hecho fuerte en la garita de Moche, hoy puerto Salaverry, contaba con más de 800 hombres por cuyo motivo considerando que tenía todas las de ganar, no aceptó parlamentar con Vidal que sólo disponía de 500 hombres, pero contaba también con el apoyo del fuego de la escuadra. A las 8 de la mañana del 19 de noviembre de 1833 se rompieron los fuegos. Se combatió con la caballería y con fuego de infantería pero se realizaron numerosas cargas a la bayoneta lo cual aumentó grandemente el número de víctimas, pues se estima en 500 los muertos, cifra que se debe considerar enorme dado el número de combatientes. Vidal resultó herido pero victorioso.

 

Salaverry perdió muchos prisioneros, y oficiales muertos y heridos, pero pudo escapar con 60 soldados hacia Trujillo en donde se atrincheró. Mientras tanto Vidal acampó en Moche y envió parlamentarios a Salaverry, los que fueron recibidos a balazos. En Lima que se sabía del enorme número de muertos, el congreso era de opinión que se evitara mas encuentros dando garantías a Salaverry de permitirle salir al extranjero, pero ya eso era tarde. Vidal había ordenado el avance sobre Trujillo y Salaverry ante el temor de quedar encerrado en la ciudad, huyó al valle de Chicama. Vidal mandó en su persecución al mayor Porras con 100 hombres, y  Salaverry sólo tenía ya 25 hombres con los que se embarcó en San José, rumbo a Paita. La llegada al puerto del inquieto caudillo, alarmó a la población, pues ya se conocían sus andanzas. De inmediato las autoridades portuarias  enviaron avisos a Piura.

José Andrés Rázuri que estaba de subprefecto, de inmediato se movilizó. Con Salaverry lo unía una fuerte amistad por haber sido los dos, oficiales muy fieles al general La Mar, lo cual no impidió a Rázuri salirle al frente, con 80 hombres, dirigiéndose por el tablazo unos a La Huaca y otros con el capitán Buenaventura Raygada a Sullana. Pero ya Salaverry con sus escasas fuerzas había pasado La Huaca aún cuando no había logrado captar mas gente. El 29 de noviembre se produjo en el río Chira una escaramuza entre los soldados de Salaverry y los de Raygada tomando éste varios prisioneros. Ya Salaverry no podía hacer nada de tal modo que se dirigió una vez más a La Solana en busca de la protección de Vicente Ramírez. Allí conoció por primera vez a su hijo Carlos Augusto, que mas tarde sería galardonado poeta. El sitio era seguro porque la frontera con Ecuador estaba a poca distancia.

Mientras tanto Vidal, sabiendo que Salaverry estaba en Piura, marchó por tierra al norte llegando hasta Lambayeque. En este sitio supo que la fragata “Colombia” de bandera extranjera estaba haciendo incursiones piratas en la costa norte, exigiendo víveres en los puertos. Intentó apresarla y se embarcó en la fragata “Monteagudo”, seguido por la corbeta “Libertad” y el bergatín “Arequipa” que estaban a sus órdenes. La fragata “Colombia” logró sin embargo escapar, por cuyo motivo Vidal siguió rumbo a Paita en donde desembarcó con un buen número de soldados.

Sabiendo Vidal que aún derrotado, Salaverry era un gran peligro, envió partidas a las haciendas del valle del Chira en su búsqueda. El joven caudillo estaba de incógnito, pero fue reconocido por el sargento Bastidas que lo tomó prisionero y con él se dirigió a Paita en donde se había establecido el cuartel general de Vidal.

El prisionero con varios de sus acompañantes fue presentado ante el sullanero, José Ildefonso Coloma que era jefe de estado mayor, y teniendo en cuenta de que había orden de fusilarlo en donde fuera habido, lo escondió hasta la llegada de Vidal e intercedió por él. Vidal no sólo aceptó respetar la vida del prisionero, sino que hasta lo escondió en su propio alojamiento, pues la tropa estaba a punto de insubordinarse, pidiendo la muerte de Salaverry en venganza por tanto muerto que había causado en la acción de la Garita de Moche.

De incógnito fue embarcado en el bergatín “El Dragón” con rumbo a Panamá habiendo empeñado la palabra de honor de permanecer allá un tiempo. Pero no hizo honor a la promesa y burló la generosidad de los que le habían perdonado la vida, volviendo a las andanadas. Ya a bordo, obligó al capitán del velero a cambiar de dirección y dirigirse a Lambayeque. En Paita había quedado la esposa Juana Pérez de Infanta y posiblemente el hijo de Salaverry, Carlos Augusto que desde ese momento siguió la azarosa vida de la familia.

Vidal supo la nueva acción de Salaverry y con algunas compañías atravesó el desierto de Sechura y se aprestó a recibir al rebelde tan luego desembarcara. Pero la esposa de Salaverry que lo había seguido en todas sus vicisitudes, contrató a unos pescadores paiteños para que una balsa tratara de dar alcance al “Dragón” que era muy lento, lo cual se logró. Esto permitió a Salaverry desembarcar más al sur o sea en la caleta de San José.

Ya el año había terminado y se iniciaba 1834. Los acontecimientos políticos se precipitaban en Lima, y eso, como lo veremos después influyeron grandemente en el curso de los sucesos que protagonizaban Vidal y Salaverry.

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REBELIÓN EN AYACUCHO

Cuando Salaverry iniciaba sus correrías y levantamientos en el norte, en el sur, en Ayacucho, los capitanes Alejandro Deustua y Tomás Flores, se sublevaban soliviantando al populacho, el que linchó al prefecto Juan Antonio Gonzáles en su propia cama  y al coronel Mariano Guillén, jefe de la plaza. Era el 24 de julio de 1833.

Gamarra ante la gravedad de los hechos decidió en persona terminar con la rebelión. Llamó al presidente del senado Campo Redondo y le encargó la presidencia y al frente del senado quedó Tomás Diéguez de la Florencia.

Con Gamarra iba su esposa doña Francisca Zubiaga de Gamarra “La Mariscala”, el general José María de los Santos Frías y Lastras natural de Paita y el coronel San Román.

El 8 de agosto se le unieron en Huancavelica el general Bermúdez con tropas, lo mismo que el coronel Bujanda que llegaba del Cuzco. Los rebeldes estaban en la famosa zona de Iquicha en donde en 1825 se constituyó en el último reducto realista. El rebelde coronel Romualdo Rodríguez se vio obligado a abandonar Ayacucho  que luego la ocupó el general Frías, mientras que Huanta era tomada por el general Bermúdez. Tanto Deustua como Romualdo Rodríguez serían con el correr de los años prefectos de Piura. Frías fue ascendido a general de brigada, y solo tenía 37 años.

Frías y Bermúdez unieron sus fuerzas en una acción de tenazas contra los rebeldes que en esos momentos se encontraban bajo el mando de un teniente coronel también de apellido Gamarra.  Con ayuda de los indios de Iquicha y los Morochucos, derrotaron a los rebeldes.

En setiembre, el general Gamarra retornaba a Lima dejando como prefecto de Ayacucho al general Frías, mientras que confirmaba al coronel Bujanda como prefecto del Cuzco. Ambos le eran leales a toda prueba como se verá mas tarde.

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TOMÁS DIÉGUEZ NO ACEPTA EL ARZOBISPADO

Tomás Diéguez de la Florencia había sido muchos años cura párroco de Catacaos. De origen trujillano, participó con sus hermanos en la independencia de Piura, época en que ya era vicario de la misma. Su afortunado ingreso en la política, le permitió escalar altas jerarquías eclesiásticas en relativamente poco tiempo. Fue diputado al primer congreso constituyente y nuevamente en 1827. Durante los años de 1829 a 1832 fue senador por el departamento de La Libertad e integró el Consejo de Estado, asumiendo también en diversas oportunidades la presidencia del senado. En 1833 acumula la diputación por Chota. En su carrera eclesiástica, pasó de Piura a Trujillo como canónigo en el obispado y luego fue arcediano. El 14 de agosto de 1833 es nombrado obispo de Trujillo y allí lo encontramos sin haberse posesionado del cargo.

El gobierno de Gamarra decidió proponer para el Arzobispado de Lima a Tomás Diéguez pero éste declinó la postulación y más bien insistió en que se confirmara como obispo de Trujillo. El Papa Gregorio XVI lo preconizó como obispo el 24 de julio de 1835, pero en la Santa Sede surgieron algunas oposiciones que se allanaron y en agosto todo se había normalizado.

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CREACIÓN DE LA ESCUELA NÁUTICA DE PAITA

 

Gamarra no se preocupó por el desarrollo de la marina nacional que en tan buen bien pie estuvo en los tiempos de La Mar. La preocupación del comandante general de la marina, almirante Pascual Vivero, encaminada a fortalecer la escuadra no logró éxito.

Casi al expirar el gobierno de Gamarra, el nuevo comandante general: el capitán de navío Carlos García Postigo, logró que el 3 de diciembre de 1833, el ministro de guerra y marina, general Pedro Bermúdez, creara dos escuelas náuticas, una en Paita y otra en Arica.

Para lograrlo, planteó la necesidad de que se pudieran formar buenos pilotos y marinos sin estar dependiendo para ello del extranjero. Paita había destacado por su movimiento marítimo en los últimos años y con motivo de la guerra contra Bolívar, la mayor parte de los marinos peruanos habían recorrido costa piurana y fondeado en la bahía paiteña, llegándose a percatar de las grandes virtudes marineras de su pueblo.

En el proyecto se establecía que los oficiales que servían en las respectivas capitanías de puerto, podían servir de profesores. El 31 de diciembre de 1833 se dio la resolución suprema autorizando el funcionamiento de la nueva escuela náutica de Paita, habiendo correspondido por lo tanto al flamante presidente José Luis de Orbegoso, rubricar el dispositivo para hacer realidad una escuela en la que en breve iban a ingresar  estudiantes que luego se convirtieron en notables marinos.

Muy precario debió ser el funcionamiento de esta escuela en su primera etapa, pues el 8 de enero de 1840 durante el segundo gobierno de Gamarra, se expide un nuevo decreto supremo, disponiendo otra vez su apertura, que debió ser más bien reapertura. También la escuela náutica de Paita en su segunda etapa fue igualmente de corta vida.

La escuela náutica de Paita, tuvo un muy accidentado funcionamiento, y aún en los últimos años del pasado siglo, no obstante que volvió a disponerse su reapertura, viene funcionando en el Callao.

Pese a esa vida, tan llena de interrupciones, esa escuela tiene una tradición gloriosa,  porque allí  se formaron marinos de gran prestigio que llenaron de gloria a la Historia Marítima del Perú.

Estudiaron en esa escuela, jóvenes de conocidas familias del puerto que se dejaron ganar por su vocación por el mar. Así se tienen a los Cárcamo, a los Raygada, a los Haza, a los Newel.  Carrillo, Aljovín, .Otoya, García, etc.

Entre los Raygada se cuentan a los marinos Abel, Juan Toribio y Eduardo.

Los Haza también dieron muchos marinos, algunos de los cuales lograron altos grados en la marina nacional. Son de esa estirpe, Manuel Ernesto, Santiago, Antonio y Diego. Para no ser menos las mujeres, una Haza se casó con un marino escocés, M. Condell, que se radicó en Chile, y del que nació Carlos Condell de la Haza que con el correr del tiempo se convirtió en el comandante del barco chileno la “Covadonga”, que en la batalla naval de Iquique ametralló a los náufragos de la “Independencia” barco que también tripulaban dos primos suyos de la Haza.

Otros marinos brillantes fueron, Arístides Aljovín, Daniel Seminario, Exequiel Gonzáles Otoya el inseparable compañero de Grau que sin embargo por acción del destino no estuvo en Angamos.

Los hermanos Raymundo y Enrique Manuel Cárcamo que rindieron su vida en la acción del Dos de Mayo.

Los hermanos Alejandro y Juan Antonio Newell Noé, hijos del médico inglés que ayudó a nacer a Miguel Grau.

Y así mismo otros marinos que dieron prestigio a su pueblo y a la marina.

No fueron de escuela náutica de Paita, Lizardo Montero, ni Juan Noel, pero si Camilo Carrilllo, marino y científico.

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ELECCIÓN DE ORBEGOSO COMO PRESIDENTE

Antes de que expirase su período presidencial el 19 de diciembre de 1833, Gamarra apremiaba al congreso para que resolviera la situación de la sucesión presidencial.

 

En la asamblea nacional había diversas corrientes; unos apoyaban al candidato de Gamarra que lo era el general Pedro Bermúdez, otros estaban por Riva Agüero o por José Luis Orbegoso o por el general Domingo Nieto. La oposición se unificó y decidió votar por el militar menos autoritario que era Orbegoso, repitiéndose el caso de la elección de La Mar. La presidencia provisoria la obtuvo el militar trujillano por 47 votos contra 36 que logró el general Bermúdez y 1 Nieto. El pueblo de Lima y también el Callao recibieron con júbilo la designación del nuevo presidente Orbegoso, pero considerándose éste inseguro en Lima, se refugio en los castillos del Callao.

Parece que Gamarra estaba indeciso y también temía por su vida, pero a instigaciones de La Mariscala, el ministro de guerra, general Pedro Bermúdez, se sublevó el 3 de enero de 1834 proclamándose jefe supremo.

De inmediato se produjeron pronunciamientos en pro y en contra de diversas guarniciones y caudillos militares.

En el Cuzco, el prefecto Bujanda, en Ayacucho el general José de los Santos Frías y en Puno el general San Román, de inmediato hicieron conocer su adhesión a Bermúdez.

Orbegoso se atrincheró en los Castillos del Callao, mientras todas las localidades en torno a Lima lo apoyaban, en especial Chancay en donde estaba el general Necochea. También la marina se le adhirió.

Lima vivía un clima tenso y bien pronto el pueblo salió a las calles para enfrentar a los soldados. Doña Pancha comandaba las tropas que ponían sitio a Orbegoso, mientras Gamarra y Bermúdez luchaban en Lima contra el pueblo sublevado.

Gamarra se vio obligado a salir para reducir a Necochea, quedando debilitada la posición de Bermúdez en Lima, optando éste  por retirarse a la sierra con sus tropas. En palacio quedó la guarnición que lo custodiaba, rodeada por el pueblo que le exigía rendición. Al conocer los sucesos de Lima, La Mariscala levantó el cerco de los Castillos del Callao y con sus fuerzas rompió el bloqueo de palacio salvando a esas tropas y dirigiéndose también a la sierra para unir sus fuerzas a las de Bermúdez.

Libre Lima, Orbegoso hizo el 29 de enero de 1834 su ingreso a ella en forma apoteósica.

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PIURA A FAVOR DE ORBEGOSO

 

Desde  hacía mucho tiempo que Piura era controlada por su subprefecto, el comandante José Andrés Rázuri. En esta oportunidad, se pronunció por la legalidad es decir a favor de Orbegoso y contra Gamarra y Bermúdez.

Muchos motivos tenía para hacerlo. Además de su sometimiento a la legalidad también había factores afectivos. Muchos consideraban a Bermúdez un desleal a la memoria de La Mar. Por otra parte, Rázuri había luchado en Junín a las órdenes de Necochea ahora sublevado en Chancay contra Bermúdez. Además  Orbegoso, Necochea y Rázuri habían luchado en Portete de Tarqui en la caballería, a la cual le cupo destacada actuación.

En enero de 1834, el general Francisco Vidal se encontraba en Lambayeque en persecución de Salaverry que estaba en San Pedro. El 10 de ese mes, Vidal se pronuncia a favor de Orbegoso, con lo cual se pudo suponer que la persecución contra Salaverry que también se decía del mismo bando; debía de cesar.

Arequipa con Nieto se declaró a favor de Orbegoso lo mismo sucedió con Ica bajo el mando del general Caravedo, Huaraz con el general Plaza, Trujillo con el general Cerdeña y hasta el coronel Torrico que estaba en Trujillo se mostraba titubeante habiendo declarado en forma pública que apoyaba a Orbegoso aún que por lo bajo trataba de ganar adeptos para Bermúdez.

Arequipa, tras sangrientas jornadas, fue tomada por San Román, seguidor de Bermúdez. Más tarde ingresaron a ella Gamarra y su esposa La Mariscala. Eso duró poco, pues el pueblo se levantó en armas y La Mariscala que aún se encontraba en ese lugar, tuvo que huir a Chile para lo cual tuvo que arrojarse  de una ventana, resultando herida. Aquejada por la epilepsia y por la tuberculosis y en medio de la mayor pobreza, esta excepcional mujer murió en el destierro el 8 de mayo de 1836, alejada de su esposo entregado a las luchas políticas.. Tenía solo 32 años de edad.

Como lo hemos manifestado, el 10 de enero, Vidal se había pronunciado por Orbegoso y con 300 hombres se dirigió a Trujillo en donde estaban Torrico y el general José María Raygada, los cuales manifestaron que también habían reconocido a Orbegoso. Sin embargo en los días siguientes lograron hacerle variar de opinión a Vidal,  en forma tal que pudieron convencerlo y  Vidal asumió entonces el control de Trujillo en nombre de Bermúdez. Trató inútilmente de ganar a su causa a los barcos que antes le habían obedecido y que estaban al mando del capitán de fragata Boterín ( el que tomó Guayaquil).. Mientras tanto en Lima lograba  Orbegoso posesionarse  de palacio, por lo cual el paisanaje de Trujillo se sublevó en apoyo de su comprovinciano y Torrico fue tomado prisionero. En el puerto de  Huanchaco estaba el general Cerdeña y conociendo Salaverry los sucesos de Trujillo, partió de San Pedro con una compañía, al mando de su hermano el capitán Rivero y también con su esposa que lo seguía en todas su vicisitudes. Logró  Salaverry en Trujillo, hacerse dueño de la situación y arrestar a Vidal y a Raygada que junto con Torrico los envió a Lima.

Vidal fue confinado en Chachapoyas y Torrico lo mismo que Raygada por ser mas culpables fueron deportados a Costa Rica, pero en el viaje se apoderaron del barco y desembarcaron en el Ecuador, estableciéndose en Guayaquil, desde donde hacían frecuentes incursiones a la frontera de Piura, valiéndose Raygada de sus relaciones familiares.

Los tres habían pasado, antes de su destierro, mucho tiempo arrestados en el cuartel de Santa Catalina de Lima, en donde eran visitados frecuentemente por el general Gutiérrez de la Fuente que había retornado de su destierro. De la Fuente estaba tratando de lograr en su favor, adeptos en sus pretensiones al mando supremo y fue así que se prestó a servir de correo para que los detenidos mantuvieran comunicación con Salaverry. Al final y como se verá posteriormente, fue Salaverry el que consiguió la adhesión de los detenidos, sobre todo de Raygada, pese a lo cual, como lo hemos dicho, éste fue desterrado.

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LA MUERTE DEL GENERAL JOSÉ MARÍA FRÍAS

A mediados de marzo, Orbegoso decide tomar la ofensiva contra las fuerzas que en el centro tenía el general Bermúdez. Lo acompañaban en la campaña Miller, Necochea, Cerdeña, Riva Agüero, La Fuente y otros conocidos jefes.

El 17 de abril de 1834, ambas fuerzas se encontraban próximas y listas para entrar en acción en Huancavelica. En las proximidades del pequeño pueblo de Huaylacucho se produjo un choque de ambas fuerzas en que el ejército de Orbegoso fue vencido, no obstante las maniobras y esfuerzos desplegados por Salaverry y por Miller.

El mérito de la victoria del ejército de Bermúdez era sin duda alguna del general Frías a causa de su valentía y el ascendiente que tenía en sus soldados.

Este jefe pudo darse cuenta  que la caballería enemiga casi no había participado en la acción y se había mostrado titubeante. El había mandado antes a esos soldados que ahora estaban en el bando de Orbegoso. Por lo tanto decidió en un acto de audacia personal, ganarse a esos soldados y avanzó acompañado únicamente de un oficial y cinco soldados. Al frente del escuadrón contrario estaba el general Pedro José Loyola, el cual ante el temor de perder a su tropa, cargó en forma sorpresiva con el grupo que lo acompañaba, lanza en ristre y tomando desprevenido a Frías, lo atravesó. Más tarde una implacable dama orbegosista besaría las manos de Loyola que habían dado la muerte al valiente jefe.

Echenique cuenta este pasaje en forma minuciosa en sus Memorias y expresa que el ejército de Bermúdez, estaba descontento con la conducción de la campaña, por la ineptitud de este jefe y su pasividad, motivo por el cual se había acordado que después de la acción, sería Frías el que asumiría el comando general. La muerte vino a dejar en nada este acuerdo.

Bermúdez no supo aprovechar esa cara victoria y Orbegoso se retiró para reorganizarse sin que nadie lo hubiera molestado.

La muerte del general paiteño, fue muy sentida por Gamarra que en el Cuzco se aprestaba a dirigirse hacia Arequipa. Se podría asegurar que la desaparición de Frías fue factor esencial en el descalabro que más tarde sufriera la causa Bermúdez y Gamarra. El general Frías había dispuesto en 1830 que 40 pesos mensuales de su sueldo fueran entregados a su padre en Piura.

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EL ABRAZO DE  MAQUINHUAYO  Y EL GENERAL MEDINA

 

José Miguel Medina, ayabaquino, con el grado de coronel, era uno de los jefes del ejército de Bermúdez, en donde se desempeñaba como comandante general de la caballería.

La muerte del general  Frías había creado gran desconcierto, sobre todo en el  coronel Rufino Echenique, que  había tomado partido contra Orbegoso, tan sólo por que éste había tratado de buscar el apoyo de un extranjero como Santa Cruz, a la sazón presidente de Bolivia.

 

El día 20 de abril de 1834. Medina y Echenique visitaron a Bermúdez en su tienda de campaña y le hicieron  conocer  que había descontento en los soldados y jefes, siendo necesario llegar a un acuerdo con Orbegoso, para evitar más derramamiento de sangre. A esto habría respondido Bermúdez en forma violenta: “Sea lo que fuere, yo no entro en eso y pueden Uds. hacer lo que quieran”.

 

Echenique se apresuró en comunicar a Orbegoso  que Bermúdez iba a ser depuesto, y se le iba a reconocer a él como presidente. Es decir que la situación había dado un vuelco total. El 23 de abril, los coroneles  Medina y Allende, en compañía de los oficiales Ugarte y Layseca, le comunicaron a Bermúdez que había cesado en el mando, dándosele al igual que a su secretario y ministro José María Pando, lo medios necesarios para dirigirse al Cusco y unirse con Gamarra. El 24, lo soldados de ambos ejércitos se encontraron en Maquinhuayo y se abrazaron. Medina pidió a Orbegoso su pase al retiro.

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NACE GRAU

 

Fue en estas circunstancias, de agitación política en el Perú y en Piura, cuando nace  el niño Miguel Grau Seminario. En el fragor de esa contienda, Piura se había pronunciado por Orbegoso, pero cabe suponer que doña Luisa, sería adicta a la causa de su compadre  el ya general Bermúdez

En ese tiempo el Subprefecto de Piura era el comandante José Andrés Rázuri, el héroe de Junín, que se había casado con una Echandía, pariente  de doña Luisa

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SUBLEVACIÓN DE SALAVERRY

 

Tras del abrazo de Maquinhuayo y de a rebelión de Arequipa contra Gamarra y contra la Mariscala, el general cusqueño decidió refugiarse en Bolivia.

El 1º de mayo regresaba Orbegoso a Lima y nuevamente era recibido en forma triunfal, pero el 7 presentó su renuncia, lo que no le fue aceptada.

El 10 de junio la Asamblea Nacional dio una nueva constitución. También se acordó la repatriación de los restos de La Mar que aun permanecían en Costa Rica, pero todo quedó en el papel. Se acordó también la convocatoria a elecciones presidenciales para marzo de 1835, debiendo en  febrero realizarse las elecciones para parlamentarios. Como se recordará, Orbegoso sólo era presidente provisorio.

 

Pero estaba visto que las ambiciones no descansaban. El primero en intrigar, como siempre fue el general De la Fuente, que buscó atraerse a los partidarios de Gamarra y de Bermúdez, por lo cual visitaba en su prisión a Vidal, a Torrico y a José Maria Raygada. El gobierno se vio obligado a deportar nuevamente a De la Fuente..

Para ganarse la buena voluntad de Salaverry, siempre inquieto,  Orbegoso lo ascendió primero a coronel  y mas tarde a general de brigada.

Al finalizar el año 1834. hizo su aparición en la bahía del Callao. El mariscal De la Fuente, pero no se atrevió a desembarcar. El 1º de enero de 1835, la guarnición  de los Castillos del Callao, estaba impaga.. Los sargentos apresaron al general Loyola y mataron al capitán Villalba. Luego invitaron a De la Fuente hacerse cargo de los castillos, pero éste no aceptó y mas bien se refugió en la goleta norteameicana “Fairfield..

 

Orbegoso se había dirigido desde e principio de diciembre de 1834 a Ayacucho, Para celebrar el décimo aniversario  de la Batalla de Ayacucho, y cometió la imprudencia de seguir viaje al Cusco, dejando a Lima a merced de los conspiradores como Salaverry..

 

Nieto, Salaverry y Caravedo se dirigieron al Callao a debelar el movimiento lo que lograron tras de asaltar la fortaleza y de fusilar a los cabecillas.

 

Nieto quedó de gobernador del Callao y Salaverry a cargo de los castillos.. Mientras tanto Orbegoso salía del Cusco hacia Arequipa.

En la madrugada del 22 de febrero de 1835. Salaverry se proclama Jefe Supremo y apresa a Nieto, deportándolo a Panamá. En Lima la guarnición se subleva a favor de Salaverry   pero su jefe el general  Necochea, sigue leal al gobierno y con 70 soldados y el Vicepresidente  Salazar se retira hacia Casta. Lo acompañaban, Pardo de Zela,  Riva Agüero, Vidal y Loyola.

 

El 24de febrero entraba Salaverry  entraba en Lima. Al conocer Orbegoso los sucesos de la capital, envió contra los rebeldes un batallón a las órdenes de Miller, que penetró por la sierra; pero en su tropa muchos oficiales eran gamarristas, de tal modo que se sublevaron y lo apresaron.

                            

Orbegoso había enviado por Ica a otra División al mando de general Valle Riestra, la que debía de actuaren una operación de pinzas contra Lima. En su avance, Valle Riestra hizo un alto en Pisco. Con él, Trinidad Morán que una vez fuera gobernador de Piura, así como el coronel sullanero Ildefonso Coloma y los coroneles Lanao y Luján. Desde Ica llegó con refuerzos el general Juan José Salas que era compadre Valle Riestra.. De inmediato los jefes antes mencionados empezaron a complotar contra Valle Riestra y Morán. En el plan, a Coloma le correspondió el infame papel de vigilar  y apresar al general Morán. El 28 de marzo a las 4 de la madrugada, se ejecutó el acto de traición. Valle Riestra fue enviado al Callao, mientras Morán logró escapar hacia Arequipa.- Era Valle Riestra enemigo personal de Salaverry y eso lo sabía Coloma que sumió el mando de la División  rebelde.

 

Valle Riestra había cometido el error  de anunciar guerra a muerte contra Salaverry. Cuando éste supo que su enemigo estaba prisionero, ordenó su fusilamiento. Esto conmovió a la opinión pública y la misma esposa de Salaverry  doña Juana Pérez de Infantas, que tenía mucha influencia en su esposo, le rogó  que revocase la orden, lo que consiguió a ultima hora. Pero ya era tarde y cuando la revocatoria llegó, ya Valle Riestra había sido fusilado. Eso sería un baldón para Salaverry y al final  se le aplicaría la misma medida.

Otro piurano que tomó parte activa en la rebelión de Salaverry que el entonces coronel Medina, de Huancabamba. Medina estaba en Ayacucho y marchó sobre el Cusco al que tomó. Poco después llegó el coronel Larenas  partidario de Salaverry y se hizo cargo del mando y se formó una División de Ejército. Pero Gamarra que intrigaba desde Bolivia, logró cruzar la frontera y se apoderó de Puno, y posteriormente obligó a Larenas a entregarle la plaza del Cusco con la oposición de Medina que partió a Lima a ponerse a las órdenes de Salaverry..

Mientras esto sucedía en el sur; el general Nieto que había sido deportado por Salaverry a Panamá, logró desembarcar en Huanchaco al norte de Trujillo y levantarse contra Salaverry.

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GUERRA COMERCIA CON CHILE

 

Mientras el Perú era sacudido por la anarquía y  la guerra civil, se presentaron problemas económicos con Chile, con el que no teníamos fronteras. El Perú importaba del país del sur apreciable cantidad de trigo y en forma repentina Chile subió el precio en forma apreciable.

Eso se iba a reflejar en el Perú en el mayor precio del pan, fideos y otros productos. Como es lógico suponer el malestar del alza de tan importantes alimentos también se sintió en Piura.

Otros  productos que nos vendía Chile, eran  vinos, cobre, jarcia y almendras. Nosotros le exportábamos azúcar,  arroz, sal y añil.

Durante el gobierno de Gamarra se elevaron los derechos  de importación del  trigo para el que provenía de otros países que no fueran Chile, el que siguió pagando 3 pesos por fanega. Recibía así Chile un trato preferencial, lo cual fue del agrado del país del sur. Pero los consejeros de Gamarra le hicieron ver  que tal disposición resultaba inconveniente para el Perú, por cuya razón se derogó.. Chile en represalia impuso  a la chancaca  y al azúcar del Perú, mayores derechos para ser introducida en su país. Ante eso, Gamarra ordenó que los tres pesos que pagaba Chile no hiciera en moneda contante y no  en papel del est5ado. Se produjo una situación tirante y Chile retiró a su representante diplomático en Lima. Mientras tanto, principió a llegar harina de Estados Unidos mas barata.

La guerra económica con Chile corría el riesgo de agravarse, pues muchos aconsejaban a Gamarra a poner impuestos adicionales a otros productos de procedencia chilena..

Al  llegar Orbegoso al poder, quiso arreglar pacíficamente las cosas, pues no quería agregar problemas externos a los que ya tenía en el interior.

Fue entonces que nombró como Ministro  Plenipotenciario en Chile, al piurano Santiago Távara, el cual viajó con Valle Riestra y Escobedo.

Távara ajustó con Chile un tratado por el cual se reconocía a los residentes chilenos en el Perú y a los peruanos en Chile,  la excepción de servir en el ejército y la de pagar contribuciones extraordinarias por su condición de extranjeros. Igualdad de derechos y privilegios civiles. Se otorgaba derecho preferencial a las naves chilenas en cuanto al transporte de mercaderías  de Europa al Perú con trasbordo n Valparaíso, cláusula que fue muy criticada en el Perú, que de esa forma contribuyó al desarrollo marítimo de Chile y al auge de Valparaíso.

 

Los otros artículos del tratado daban a Chile casi la exclusividad de la demanda peruana en materia de harina de trigo, mientras que el Perú sólo exportaba a Chile, parte del azúcar que ese país necesitaba, pues el resto lo adquiría del Brasil y de las Filipinas.

 

Pero no sólo en eso actuó Chile con ventaja, sino que mientras estaba Santiago Távara en la capital chilena,  y conociéndose allá que Salaverry había tomado Lima, mientras Orbegoso se encontraba en Arequipa, envió ante el caudillo rebelde a un diplomático, pasando  sobre el gobierno legítimo, lo cual motivó la protesta de Orbegoso.

 

En marzo de 1835, estaba Santiago Távara de regreso a Lima y como era natural se encontró allí que Salaverry era el que dominaba la situación. Por lo tanto le entregó el texto del tratado, que el caudillo ratificó el 6 de junio de 1835.

 

Estando Santiago Távara en Chile representando al gobierno de Orbegoso, recibió un cargamento de arroz para que lo vendiera y con su producto comprarse 2.400 rifles en la Casa Lesica. El embajador Távara no logró  los precios que solicitaba por cuyo motivo la venta demoró. De eso se aprobó Salaverry para   rematar el arroz, pues tenía necesidad de dinero para reforzar la escuadra, quedando  el mismo Távara encargado  de adquirir una goleta en a que se embarcó rumbo al Callao.

Por sus servicios, Távara recibió de Salaverry 30.000 pesos, suma cuantiosa en es época..Se la pagaron como Ministro en España, cargo que no llegó a desempeñar.

Por lo visto, la virtud que menos existía en esa época era la lealtad, pus cada uno buscaba su provecho personal o satisfacer sus ambiciones desmedidas.

 

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 HAZAÑAS DEL GENERAL NIETO

 

El padre Vargas Ugarte relata las hazañas del general Domingo Nieto para apoderarse de la goleta La Peruviana que lo llevaba al destierro en Panamá.

 

La esposa de Nieto reenvió una maleta  con ropa y algunas onzas de oro para atender sus necesidades en el viaje. Cuando Nieto ya estaba en alta mar, se percató del peso anormal de la maleta, a pesar de que la había vaciado. Tenía un doble fondo y estaban muy bien acomodadas dos pistolas y municiones. Se puso de acuerdo con el capitán del barco un inglés de apellido Parker, para sorprender al centinela que era un negro  de gran tamaño y varios soldados, que componían la guarnición. Nieto se hizo el enfermo a la hora del almuerzo y se quedó semi desvestido en su camarote. Los soldados se fueron a comer y dejaron al negro centinela. Con la sola contribución de su ayudante y del capitán  redujeron al centinela y luego al oficial de guardia al que fue necesario matar en un duelo. Luego al resto de la guarnición fue fácil rendirla por que en esos momentos estaban desarmados. A dichos soldados y al centinela los encerraron n una bodega el resto del viaje y se dirigieron a la caleta de Huanchaco donde Nieto se embarcó. El oficial muerto se apellidaba Vilela y el centinela, Miranda.

Fácil le fue a Nieto poner  todo el departamento de La Libertad a favor de Orbegoso y den contra de Salaverry, por ser trujillano y muy querido en ese lugar.

En Trujillo el general Plaza (el mismo de Portete de Tarqui), se puso a sus órdenes y de inmediato marchó Nieto a Cajamarca para reducirla. También se le plegó el Prefectote la Libertad  coronel José Villa y el Coronel   Camilo Carrillo. Este era español pero en la guerra de la independencia abrazó la causa patriota. Se radicó en Paita y fue padre del notable marino paiteño del mismo nombre,

 

En Piura la situación era dominada por el comandante Rázuri que era subprefecto y que en todo momento había permanecido leal a Orbegoso a pesar de la amistad que tenia con Salaverry..Otra vez los antiguos amigos estaban en campos antagónicos.

Nieto llamó a Rázuri para que se le uniera con su escuadrón, pero los soldados se sublevaron en el trayecto, habiendo tenido que huir Rázuri,  con unos poco soldados llegando  a Pacasmayo de donde era oriundo. Con una pequeña fuerza Rázuri siguió a Trujillo y se unió a Nieto.. Con gran celeridad, Nieto marchó sobre la población cercana de Ascope donde se estaban reuniendo fuerzas partidarias de Salaverry y las batió. Luego marchó a Cajamarca junto con el general Plaza y derrotaron  al capitán Rivero hermano materno de Salaverry.

Mientras tanto, el coronel Miguel María Raygada que estaba deportado por Orbegoso, dejaba Guayaquil y desembarcaba en Paita, y tras una breve permanencia en Piura y viendo que nada tenía que hacer en esta ciudad, se embarcó hacia Lima para secundar el movimiento de Salaverry. Es así como los piuranos de mas alta graduación en el ejército como  Coloma y Medina también estaban con Salaverry..

Nieto logró reunir en Huanchaco una pequeña flota compuesta de la fragata  “Monteagudo”, del bergatín  “Arequipeño” y de la goleta “Peruviana”, todo lo que quedó bajo el mando del capitán de navío, José Boterín.

El resto de la escuadra surta n el Callao se pronunció por Salaverry y se puso bajo el mando del capitán de navío  Juan Iladoy.

 

A medios de abril de 1835, Nieto dominaba la situación en el norte y tenía prisioneros a Juan  y Pablo  Rivero, hermanos del Jefe Supremo.

Salaverry se alarmó de los progresos de Nieto y con 600 hombres se dirigió al norte desembarcando en Malabrigo el 13 de abril. Estableció su cuartel general en Paiján al norte de Trujillo, luego  pasó a Chocope mas cerca la ciudad capital. Era su jefe de estado mayor José Ildefonso Coloma Maldonado, el que se prestó a enviar una zalamera carta  al prefecto coronel Villa, invitándolo  desertar del bando de Nieto. Las comunicaciones no dejaron de tener efecto, pues  el 15 de abril el coronel  José Maria Lizarzaburu  se sublevó a favor de Salaverry. Mientras tanto, Nieto que estaba en Cajamarca, marchó con sus reclutas  a enfrentar a la brillante división de veteranos de Salaverry y el 19 de abril, contra todo pronóstico logra en Acope triunfar sobre Salaverry, Pero Nieto no se hacía ilusiones y creyó conveniente  retirarse a Huamachuco, intentando reunirse con Necochea que estaba en Jauja. Salaverry ordenó la captura de Nieto  vivo o muerto. El fugitivo ingresó a Huaraz  el 8 de mayo, peo por la noche, sus mismos oficiales lo traicionaron  y lo redujeron a prisión.. Con él también quedaron presos  los coroneles José Villa y Camilo Carrillo (`padre del marino paiteño Camilo Carillo), así como los comandantes  Gabriel Ríos y Antonio Tejada y los sargentos mayores,  Juan Antonio Vigil  y José Barloque, así como 4 oficiales mas..

Salaverry, a diferencia de lo que podía suponerse, trató a su prisionero con gran deferencia y le dio a escoger a Nieto la comandancia general del ejército o la Jefatura Suprema, quedando él. Salaverry con el otro cargo. Pero  Nieto se negó aceptar nada  y fue llevado prisionero a Lima y de allí deportado a Valparaíso.

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FITZROY Y DARWIN EN PAITA

Entre 1825 y 1830, el contralmirante británico Phillip Parker King, recorrió las costas del extremo sur del continente sudamericano en los barcos “Aventure” y “Beagle”, haciendo levantamientos cartográficos. Lo acompañaba el científico capitán de navío Roberto FitzRoy.

Cuando llegó a su patria FitzRoy, se entusiasmo tanto con los resultados del viaje, que logró interesar a las autoridades británicas para que el bergatín “Beagle” pudiera salir en una nueva gira, en esta oportunidad alrededor del mundo.

 

El barco fue acondicionado para los fines científicos a que se le destinaba, pero se le dotó también de diez cañones. Su eslora era de 90 pies y desplazaba únicamente 242 toneladas. Con el marino, venía también un joven doctorado recientemente en la Universidad de Cambridge en ciencias naturales, y que con el resultado de esta expedición se iba a convertir en uno de los científicos mas importantes del mundo: Carlos Darwin.

El barco salió del puerto de Devonport el 27 de diciembre de 1831, con dirección a las costas del Brasil, para luego bajar al litoral de la Patagonia cuyos levantamientos hizo, lo mismo que en las islas de la Tierra del Fuego y la costa de Chile.

El 12 de julio de 1836 llegaba al Callao y se conectó con el capitán de navío Eduardo Carrasco, que también había dedicado mucho tiempo a la cartografía, el cual prestó gran colaboración al marino inglés y le proporcionó trabajos de Antonio de Ulloa y Jorge Juan. La Condamine, Malaspina y Felipe Bauzá.

Gracias a esos trabajos cartográficos, pudo FitzRoy en solo 64 días, hacer en nuestras costas, los mapas que en Argentina le tomaron dos años y en Chile un año.

Entre el 19 de julio y el 9 de agosto, estuvo recorriendo la costa desde Chicama hasta Paita, haciendo el levantamiento cartográfico del litoral, labor que hizo con mucha precisión científica.

En Paita, punto terminal de su labor estuvo entre uno y dos días y se asegura que el naturalista Carlos Darwin, desembarcó y visitó a Manuelita Sáenz, que hacía poco había llegado al puerto. Luego retornó al Callao en donde estuvo hasta el 16 de setiembre en que el bergatín elevó anclas y se dirigió directamente a las islas Galápagos. En ese trozo de continente perdido, Darwin maravillado vio especies vegetales y animales que ni imaginaba. El naturalista publicó posteriormente su famosa obra “El Origen de las Especies”, de acuerdo a la cual las especies animales del mundo actual incluyendo al hombre, han tenido en los remotos tiempos un origen común en seres vivos de organización muy sencilla que han ido evolucionando con el discurrir de los siglos hasta constituir las actuales especies que pueblan el mundo.

FitzRoy, llegó de retorno al puerto de Falmounth, de Inglaterra el 2 de octubre de 1836, tras culminar una de las expediciones científicas mas notables de todos los tiempos.

FitzRoy había nacido en 1805 de tal manera que solo tenía 26 años cuando inició su viaje en el “Beagle”. Llegó a ser almirante, pero en los últimos años de su vida sufrió trastornos mentales y se suicidó en el año 1865.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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