Impregnado de esencia femenina
Desahuciado de sueños salvadores
Mi corazón apenas se ilumina
Cansado de frustrados amores.
Rodeado de una zafia bahorrina
Decepcionado por vulgares seres
Ya no puede sino odiar, mi Tina
Al gran grueso que forman las mujeres.
Abrazo en sueños mi almohada recurrente
Imaginando que una ninfa me quiere
Así pues engaño yo a mi mente
A pesar de que no eres tú, mi Tere.
¡Ay! ¡Qué me siento solo en esta vida!
Riesgo corro de prenderme de lumiascas,
De coger una fama que me impida
Merecer la pureza de otras almas.
Yo he nacido para ser farero
Divisador de olas envolventes
Pero desde las alturas, allá donde
Las corrientes no puedan arrastrarme.
Y tan solo voluntariamente
Empaparme de la lluvia del cielo
Refugiarme cuando en gana venga
Y sentirme libre, sí, mi Chelo.
Nogales 7-7-2001, Oviedo