Ser Argentino
Para
imprimir y colgar en el taller, estudio, consultorio, o simplemente en
la puerta de la heladera:
Si pretendemos que cambie el país, empecemos por cambiar nosotros porque
hay más de 100 razones por las que los argentinos somos un mal ejemplo:
Porque somos los mejores para prometer y no cumplir y porque damos cátedra
hasta de lo que no sabemos nada y somos insuperables para poner excusas y
porque fue necesario inventar la palabra 'chanta' en el vocabulario
argentino.
Porque nunca llegamos puntuales y nos importa un bledo el tiempo del otro.
Porque fumamos en lugares cerrados, sin importarnos que a los otros les
pueda hacer mal o que simplemente no les guste.
Porque llenamos de papelitos, puchos y latas las calles aunque tengamos un
tacho en cada esquina y si paseamos a nuestro perro ni locos levantamos sus
deposiciones.
Porque no sabemos comer nada que no sea asado, milanesa o pizza, e igual
decimos que nada se compara con la comida argentina.
Porque en cualquier aeropuerto del mundo llamamos la atención con nuestros
bolsos y nuestros gritos.
Porque manejamos como salvajes, ya que las reglas de tránsito son para
todos menos para mí, ya que siempre queremos pasar primero aunque no
estemos apurados, porque las líneas de los carriles son sólo adornos para
el asfalto y no sabemos lo que es el guiño y la luz roja es opcional en
especial en sus primeros y últimos segundos, y no importa que mueran miles
de argentinos por año en accidentes de tránsito, igual no vamos a cambiar.
Porque somo lo má mejor... somo.
Por el absurdo machismo de los hombres y el cómodo machismo de las mujeres.
Porque nuestra diva número uno es Susana Giménez, a pesar de la vulgaridad
y la falta de talento.
Porque la mejor fórmula de éxito televisivo es la de Tinelli: contenido
ultra digerido, que enaltece la burla al prójimo y no requiere el menor
esfuerzo intelectual.
Porque ahora resulta que Roberto Galán era un genio y porque nos gusta ver
a Jorge Rial, y a Chiche Gelblung, y a Mauro Viale, y por toda la
televisión basura, que es el 90% de la televisión.
Porque no podemos ir a la cancha en familia, por las barras bravas, porque
no tomamos al fútbol como un entretenimiento sano, porque no conocemos el
espíritu deportivo, porque estamos orgullosos de la 'mano de Dios', y
nuestros festejos en vez de alegría tienen espíritu destructivo y sirven
para justificar nuestro autoritarismo, nuestra xenofobia, nuestra idea de
que somos mejor que el otro porque sí.
Por el autoritarismo peronista, la ineptitud radical, el mesianismo y la
violencia de la izquierda, el totalitarismo militar, y por la corrupción de
todos ellos. Por nuestros funcionarios y nuestros ñoquis.Por nuestros
políticos, nuestros economistas, y nuestros sindicalistas, y porque los
seguimos votando.
Porque si evadimos impuestos somos piolas y está bien.
Porque despreciamos a los inmigrantes bolivianos, peruanos o paraguayos,
pero después aprovechamos empleándolos en negro, en condiciones insalubres
de trabajo, sin cobertura médica ni social, porque nos sale más barato.
Por la impunidad institucionalizada, por los jubilados estafados, y por los
docentes humillados, por la inequidad social, por la inseguridad, y la
policía que tenemos, y porque preferimos echarle la culpa de todo a Estados
Unidos, al FMI o a Mandinga, en vez de reconocer que tenemos lo que nos
merecemos porque lo hemos generado.
Porque 'no' somos racistas ya que 'gracias a Dios' en Argentina no hay
negros y porque sentimos alivio al ver que la mayoría de los argentinos no
tenemos sangre indígena, y pobre de vos si la tienes y se te nota; y nos
creemos europeos, aunque ni siquiera supimos conservar esas raíces.
Por la bailanta mal entendida, por las estampitas y el Santuario de Gilda y
demás... y porque Rodrigo es para nosotros un parámetro estético y a lo que
él hacía lo llamamos música, respetando su carisma, peor aún: música
argentina.
Porque en cambio no conocemos ni sabemos bailar tango, ni zamba, ni
chacarera, ni chamamé, porque no apreciamos en general la música argentina.
Porque ahora empezamos a festejar Halloween, y en cambio no festejamos ni
tenemos idea de cuando es el día de la Tradición.
Porque opinamos indignados que a Borges le debieron dar el Nóbel de
literatura, pero sin embargo nunca lo hemos leído, ni a Sábato, ni a Mujica
Láinez, ni a Cortázar, ni a Bioy, pero sí leemos Gente y otras basuras.
Porque en momentos de prosperidad demostramos ser un país de nuevos ricos.
Porque nuestras vacaciones ideales son ir de shopping a Miami, y estar en
un hotel torre en Cancún y volvemos creyendo que conocemos Estados Unidos y
México y alimentamos nuestra idea de glamour leyendo Caras, admirando a
gente que nos muestra su casa con jacuzzi de mármol, o su nueva cirugía
estética, o a su enésima siliconada amante o a su hijita recién nacida que
no es mejor ni peor que la de cualquier vecino; y tratamos de copiarlos
deseando tener una 4X4, y conversación pretenciosa, y si no podemos nos
conformamos ostentando un celular, al que hacemos sonar aunque estemos en
el cine o en el teatro.
Y porque ponemos obstáculos haciendo que parezca imposible curarnos de todo
esto. Además de cacerolear a los políticos corruptos, a los economistas
mercenarios, a los empresarios evasores, a los sindicalistas traidores, a
los jueces ladrones y a los banqueros traficantes, hagamos un cacerolazo
algún día por esta sociedad argentina que formamos, contribuyendo a
generar, con nuestras acciones cotidianas, una dirigencia distinta de la
que hoy queremos cambiar.
Por Radar - soc.culture.argentina
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