El
año 2002 nos ha pillado con algo más de seis mil millones de
humanos atrapados en el planeta, y subiendo. Hay quien sigue creyendo que el
crecimiento demográfico es bueno, que necesitamos más gente. Curiosamente,
aquellos que defienden el crecimiento demográfico son los primeros tanto en
desconfiar de la ciencia, como en creer despreocupadamente que ya se
encontrarán soluciones para todos los problemas técnicos, como la falta de
agua y terrenos cultivables. Esta gente no se ha enterado de cuál es el
problema. Echemos unas cuentas y tratemos de imaginar el futuro.
El ritmo de crecimiento de la humanidad ha disminuído al final del
siglo XX; supongamos que a partir de ahora la población se duplica cada
cincuenta años.
Año 2250: ya somos 0,2 billones, o 200 Chinas. Hay quien dice que esto
ha devaluado a las personas, pero lo que ha ocurrido en realidad es que se
ha encarecido todo lo demás. Por ejemplo, cuando nos vamos de vacaciones, ligar
sigue siendo igual de fácil (o difícil), porque las proporciones de hombres
y mujeres buscando ligues siguen siendo las mismas (el 100%); pero conseguir
un hotel en trigésima línea de playa es tan fácil y barato como lo era en el
siglo XX conseguirlo en la primera línea. Muchos amores de verano llegan al
hotel con la líbido destruída por la larga caminata.
Año 2600: el problema de las playas está arreglado; 5.000 Km de costa,
divididos entre 168 mil millones de españoles, dan a casi tres centésimas de
milímetro. Tu parte está en una escollera, jódete. Y encima la costa sigue
llena de turistas. Sólo los ricos han ido alguna vez a la playa; para los
pobres, realidad virtual con Windows 2598, que se cuelga cada dos horas.
Año 2896: la densidad del planeta llega a diez humanos por m². La
Tierra está como un bar de moda, solo que no hay salida. Se hacen turnos
para dormir. Aquellos que están helados en lo alto del Everest no se pueden
quejar, o les tirarán abajo para que otros se queden con su envidiado espacio con
vistas a la alfombra humana que lo cubre todo. Cada vez que alguien tose, en
algún lugar hay un inocente que se cae al agua; tenemos que explotar los
recursos del mar por narices.
Año 2985: 5 mil billones de personas. El fondo del mar ya está
abarrotado de gente preguntándose dónde colocar a sus hijos.
Año 2990: la Luna parecía grande, pero sólo tiene el 7% de la
superficie de la Tierra. Tras cinco años de emigración alcanza la densidad
terminal de diez humanos por m². Los mares de lava son sustituídos por un
océano de personas, y cuando miras hacia la Luna no ves la cara de un hombre
sino una planicie de escafandras.
Año 3000: se hacen varios millones de predicciones del fin del mundo,
pero lo único que ocurre es que una nave espacial equipada con los últimos
ordenadores pierde el control a causa del Y3K bug y cae sobre París, matando
a diez millones. La población del planeta disminuye hasta
6.291.455.990.000.000, y tenemos que reproducirnos durante casi cuatro segundos para recuperarnos
de esta pérdida.
Año 3007: ya no queda sitio en Marte, porque los colonos han acudido
en masa atraídos por la irresistible oferta de 0.1 m² de desierto helado
con un litro de atmósfera sobre sus cabezas. El oxígeno para respirar se
paga, y el agua se bebe en la Tierra antes de empezar el viaje para tener
algo que reciclar.
Año 3028: los satélites de Júpiter han sido asimilados. A ti te toca
vivir encima de un cráter en Io; un día entra en erupción y pasas de estar a
-200 °C a ser arrastrado por un río de sulfuros a 1200 °C. Cuando llegas a
los 300 Km de altura, te acuerdas de ese antepasado tuyo que vivía cerca de
Barajas y se quejaba del ruido de los aviones. ¿Sería gilipollas? Tú tienes
suerte y la radiación te mata antes de llegar al suelo. Tu cadáver abre un
cráter y mata a mil mirones que no pudieron correr porque, simplemente, no
había sitio para moverse.
A partir de aquí, las cosas empiezan a ponerse feas. Nos entretenemos
durante un año en convertir todos los asteroides grandes en algo parecido a
criaderos de champiñones. Los satélites de Saturno, Urano y Neptuno se
colonizan completamente en cinco años. Mercurio y Plutón se hacen realmente
insoportables en doce años. Entonces empezamos a meter a los tontos en un barco a Venus,
diciéndoles que es un juego y que tienen que buscar el termostato de la
sauna. El truco deja de funcionar en el 3070, cuando está todo ocupado y se dan
cuenta de que no hay termostato.
Para entonces somos 17 mil billones y no queda nada de sitio en el
Sistema Solar. El problema le pilla por sorpresa a los políticos, y cuesta
convencerles de que la superficie de los anillos de Saturno no es
urbanizable -una pena, porque habría servido hasta el 3500.
Año 3050: al principio, los habitantes de la esfera hacen más o
menos lo mismo que nosotros.
Año 4300: la esfera es un parking de humanos con 0,4 cuatrillones de
habitantes y, bueno, tocamos a cuatro toneladas de materiales por cabeza. No
es mucho; tenemos que reciclar la basura rápidamente. Otra cosa que hacemos
es la fotosíntesis; si queremos tener una casa y un coche, no podemos
invertir nuestras cuatro toneladas racionadas de masa por persona en
cultivos, así que nos hemos modificado genéticamente para alimentarnos
directamente del Sol.
Año 4600: la situación es de nuevo intolerable. La humanidad está
formada por 27 cuatrillones de vegetales y tocamos a 70 Kg de masa por
tronco. No hay más materiales que nuestros cuerpos; nos hemos comido la
esfera, y lo único que podemos hacer es agarrarnos los unos a los otros por
las ramas mientras nos reproducimos; el índice de natalidad aumenta porque
no hay materiales para hacer condones.
Ah, pero la ciencia resolverá todos nuestros problemas; de repente
somos capaces de construir sin materiales naves interestelares que se mueven
a la velocidad de la luz. Supongamos que a nuestro alrededor hay una
estrella como el Sol cada parsec cúbico.
Año 4604: qué alivio, la mitad de la humanidad ha llegado a Próxima
Centauri. Cuando construyen su esfera de Dyson tenemos casi el doble de
recursos.
Año 4650: la población se ha multiplicado por dos desde que empezamos
la emigración estelar, pero estamos repartidos en 15.112 estrellas, ¡podemos
volver a tener campos de fútbol!
Año 4816: alcanzamos el mínimo de densidad; nos hemos multiplicado por
20, pero estamos repartidos por más de un millón de estrellas. En cada
esfera de Dyson hay tan sólo 443 trillones de humanos. Desgraciadamente, empezamos
a reproducirnos a un ritmo más rápido de lo que nos expandimos por el espacio,
y el número de personas por estrella empieza a crecer.
Año 6018: ¡Horror! Volvemos a estar en la misma situación que en el
año 4600, solo que ahora no tenemos el problema en una estrella, sino en 345
millones de estrellas. Habrá que recurrir de nuevo a la ingeniería genética.
Año 6340: pesamos un kilo y medio, y no somos más que cerebros a
unos 2000 años luz del Sol.
Año 6930: ahora pesamos un gramo, somos unos chips de clorofila, y
nos pasamos el día peleándonos para conseguir un sitio a la luz.
No importa, la ciencia resolverá todos los problemas. De repente
somos capaces de viajar más rápido que la luz y colonizamos la galaxia
entera.
Año 8727: después de la última optimización pesamos un nanogramo,
más o menos tanto como una célula de los Homo sapiens del pasado, y somos
1.9·10^50 humanos. En vez de vivir en esferas de Dyson como en el pasado
remoto, ahora formamos nubes de polvo alrededor de las estrellas.
Bien, la galaxia se nos ha quedado pequeña, pero la ciencia
encontrará siempre soluciones para todo. Seguimos haciéndonos más y más
pequeños, y podemos viajar más y más rápido.
Año 15158: podemos viajar a velocidad infinita y hemos colonizado
todo el universo visible. Nuestro cuerpo está formado por un único átomo de
hidrógeno con información codificada en su estado cuántico, y vivimos
metidos en máquinas que nos leen y escriben y que usamos para interaccionar
con otros átomos. Igual que deshicimos Júpiter para construir la esfera de
Dyson, ahora podemos deshacer estrellas y agujeros negros para arrancarles
sus partículas subatómicas. Somos 10^88 humanos. Pero las cosas han cambiado
sorprendentemente poco para el ciudadano típico; las chicas siguen
preguntándose si su orbital electrónico las hace parecer más gordas, y los
chicos sólo piensan en disminuir su nivel energético.
¿Se puede ir más lejos? Quizás sí. Al fin y al cabo, ¿por qué ha de
hacer falta un cuerpo con masa para existir? ¿no podríamos ser simplemente
ondas?
La física actual tiene problemas para describir cosas con un tamaño
del orden de la longitud de Planck, 10^-35 metros. Por ejemplo, debido al
principio de incertidumbre, para medir distancias tan pequeñas haría falta
tanta energía y tan concentrada que su masa equivalente formaría un agujero
negro de ese mismo tamaño, unos 10^-35 m.
Así pues, imaginemos que éste es el mínimo tamaño que puede tener una
persona, y que rellenamos todo el espacio vacío del universo con gente así.
Esa sociedad tendría unos 10^184 miembros, todos ellos seres humanos únicos
e irrepetibles.
Duplicándonos cada 50 años, llegaríamos a esta situación en el año
31.000. La vida en esta civilización sería bastante diferente a la nuestra.
Las madres preguntarían a sus hijos dónde habrían estado, pero nunca
lo comprobarían; si lo hiciesen, sus observaciones requerirían tanta energía
que crearían un agujero negro dónde y cuándo estuvieron sus retoños. Las
historias para niños de monstruos inmisericordes que te agarran por las
extremidades y te arrastran a un pozo sin fondo no serían un cuento, sino
que aparecerían todos los días en la prensa. En general, sería de muy mala
educación preguntarle a alguien dónde está, y para insultar se lanzaría un
"¿ya has averiguado dónde está tu padre?".
Cualquier fluctuación cuántica haría desaparecer trillones de
individuos como si nunca hubiesen existido. Los pucherazos electorales en
esta cultura serían una cosa muy seria. La policía no se molestaría en
buscar a nadie cuando desapareciese; ¿quién quiere tener la calle llena de agujeros
negros?
Las "casualidades imposibles" serían normales. ¿Que el número de
teléfono de tu madre acaba con las mismas 50 cifras que el de tu jefe?
Asombroso, sí; sólo sois 10^134 las personas así. Para jugar a la loto se
marcarían 150 números entre el 1 y el 1000, y lo típico sería que
apareciesen unos 75 máximos acertantes.
Tu personalidad sería una variable descrita en términos
probabilísticos. Tu orientación sexual dependería del observador; esto sería
divertido, pero también habría casos realmente complicados de violaciones.
Los abogados deshonestos intentarían confundir a los jurados con frases como
"en el sistema de referencia de mi acusado, ella nunca dijo que no".
Para referirse a otros individuos, lo más cómodo y humano sería usar
números de 185 cifras. Si hubiese un millón de apellidos distintos en esa
cultura, para dar un nombre sin posibilidad de confusión haría falta
mencionar por lo menos 30 apellidos. Entre grupos pequeños de amigos
bastaría con usar quizás un nombre y cinco apellidos; por ejemplo,
típicamente habría una Yvonne Edelmiro Jones Li O'McFulanezsensonovich Mgeba
a menos de 10^-22 m de ti.
De vez en cuando alguien intentaría recuperar el trato humano
evitando los números y poniéndose a sí mismo un nombre fácil de recordar
como "Aquel que Ganó un Millón de Créditos en la Bolsa de Orión Pero No Vio
un Duro Porque Nadie Sabía Dónde Estaba Para Mandarle el Cheque, Y Cuando
Fue a Preguntar un Dieciocho de Octubre Era Fiesta y Estaba Cerrado". El
problema con este nombre es que sólo tiene 28 palabras corrientes; si hubiese 10.000
palabras de uso frecuente en el idioma de esta civilización, y si este
nombre fuese típico, lo normal sería tener un tocayo a menos de 200 metros de
distancia. Los intentos de desnumerarizar los nombres de los individuos
fracasarían consistentemente.
¿Es esto lo que quieres para tus descendientes? El año 31.000 parece
muy lejano, pero en términos geológicos ya hemos llegado. ¿Y qué haremos en
el año 31.050, cuando seamos el doble?
Usa condones. Hazlo por tus hijos.
por Santiago Egido Arteaga
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