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La Pluma Rebelde
- Solos ante el peligro -

A
veces nos preguntamos a quiénes representan realmente los
políticos. ¿A los intereses de sus votantes, a los
de su partido o a los suyos particulares? Porque algunas decisiones,
algunas actitudes, algunos de sus comportamientos hacen dudar muy
seriamente de su título de "representantes del pueblo".
La mayoría de los políticos se han convertido en una suerte de profesionales de la res pública, más preocupados en preservar su puesto de trabajo y sus privilegios que de legislar y gobernar en sintonía con los deseos y necesidades de sus conciudadanos.
¿Cómo se puede solicitar al trabajador español sacrificio salarial cuando los diputados de todos los partidos políticos sin excepción acuerdan subirse el sueldo un 10%? Muchos empleados se tienen que conformar con subidas del IPC determinado por el gobierno (que suele ser la mitad del real), mientras otros siguen con sus sueldos congelados, pero eso no vale para sus señorías. Sus desvelos por todos nosotros, simples ciudadanos, bien merecen una mejor retribución.
Esperemos que con esa subida se acabe con el absentismo parlamentario, les compense el sinsabor de ser meros figurones que votan lo que les dicta la dirección de su partido, carentes de iniciativa propia y espíritu crítico.
Cuando uno ve algunas sesiones parlamentarias se pregunta si se notaría la diferencia entre sus señorías y unos maniquíes. Creo que no.
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