os dicen que las listas de espera de la Seguridad Social se reducen. Eso señalan las estadísticas, frías por un lado y manipulables por otro. Sin embargo, pocos conocen casos prácticos en los que realmente sea así.
Esta viñeta podría parecer cruel sino fuera porque la realidad siempre supera a la ficción. No sería la primera vez que familiares de un fallecido reciben carta de la S.S. citándoles para una futura operación. Por desgracia, a veces la enfermedad no pudo esperar tanto.
Si parece ser que contamos con suficientes médicos, buenos hospitales, entonces ¿qué falta? ¿Más medios técnicos, más voluntad política, más dinero? No es de recibo tener que acudir a clínicas privadas para recibir lo que por nuestros impuestos nos deberían dar.
No es normal que quien no puede acudir a la medicina privada se vea abandonado a su suerte, con una calidad de vida que va deteriorándose por culpa de arrastrar una enfermedad que no es tratada u operada en un tiempo razonable. Para quien sufre dolores, mala salud, esos meses, hasta años (¿más de un año es acaso un tiempo razonable de espera?), se convierten en un condena que los que gozamos de buena salud no nos podemos llegar a imaginar.
Cuando algunos informes señalan que la sanidad pública española es de las mejores del mundo, cabe preguntarse cómo estarán por ahí fuera.
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