|
La Pluma Rebelde
- Papanatismo peligroso -

Se suele
decir que es en los malos momentos cuando se ve de qué pasta está hecha la gente.
Tras el atentado sufrido por los EEUU hemos podido ver cómo abundan los papanatas,
tanto proyanquis como antiyanquis. Este texto no va a complacer a casi nadie, pero
no por ello voy a callar lo que pienso. Recomiendo, por tanto, que quien no tenga
buen estómago que pase a otros contenidos de este sitio.
Por un lado ciertos antiyanquis, algunos bajo una patina
de falso progresismo (porque ser progresista no es compatible con justificar o defender
la muerte de un solo inocente). Sostienen que la política imperialista de EEUU, su apoyo a
dictaduras y gobiernos corruptos, la opresión del pueblo palestino, ha conducido al
atentado. Resumiendo, que como se lo tenían merecido que no se quejen. Increible. ¿Y todos
los inocentes que murieron en los atentados? Nada, son culpables también por trabajar en unos
símbolos del corrupto capitalismo. En fin, meter en el mismo saco a Wall Street, la CIA y
los ciudadanos normales y corrientes de EEUU les parece lo más normal del mundo.
Vamos, igual que sumar peras y manzanas. Sus anteojeras no les dejan ver la realidad. Como
siempre, la multitud -no digo ya de justos- de inocentes debe pagar por los actos y decisiones de
esa minoría de dirigentes a los que sí se podría señalar como culpables en mayor
o menor medida de los acusaciones vertidas por esos papanatas antiyanquis.
Y dentro de estos papanatas hay quienes, desde España, alzan
la voz contra el monstruo norteamericano causante del Desastre del 98. Estos gritan que no ayudemos a esos
diablos que en 1898 pusieron fin al imperio colonial español. Curiosamente muestran
una memoria muy selectiva, porque este subgrupo de papanatas nada echa en cara a EEUU por no
haber aprovechado la II Guerra Mundial para desalojar al general golpista Franco del poder y
haber librado verdaderamente a Europa de regímenes nazis y fascistas. Estos lapsus mentales
no dejan de sorprender.
En la esquina contraria, y no menos papanatas, los proyanquis,
muchos nuevos conversos porque ven en ello una salida a sus oscuras aspiraciones. Ahora la caza
del moro está bien vista. He llegado a leer peticiones absurdas de usar armamento nuclear
para bombardear a los árabes. No demuestra ser muy listo quien ante las imágenes de cuatro
pringaos palestinos celebrando los atentados (jamás se han visto grabaciones de
multitudes festejando lo sucedido) les acusa de cómplices y se les mete en el mismo saco
que a Bin Laden y a los talibanes. Unos políticos han encontrado la excusa perfecta para
justificar políticas antiinmigratorias. Otros esperan que su apoyo a EEUU sirva para
perdonarles la represión de sus minorías rebeldes o, con un poco de suerte, recibir
más ayuda militar o incluso que alguna bomba llegue a caer contra sus opositores. Y algunos
políticos y personas con escasa cultura tolerante se frotan las manos deseando un Occidente
uniforme, sin espacio para árabes, musulmanes o sospechosos de terrorismo por el color de
su piel o su credo. Cerremos las fronteras antes de que todos estos moros arrasen nuestra cultura,
diluyan nuestras costumbres, etc.,etc., nos previenen por nuestro "propio bien".
Un "bien" que seguro que a ellos les reporta beneficios, de un tipo u otro.
Y tenemos a los adoradores de la ley del talión. Estos
amantes de los instintos primarios que nos dicen que hay que pagarles con la misma moneda.
¿A quiénes? Pues a todos los islamistas, dicen, cuando en realidad nos están diciendo a todos
los árabes. Ciertos medios de comunicación y algunos dirigentes han apuntado, con más o
menos sutileza, que debemos defender la democracia y nuestro sistema de vida contra la
barbarie musulmana que pretende despojarnos de todos nuestros derechos y libertades. ¿Qué
mejor ejemplo que el cuasi genocidio sufrido por las mujeres afganas? Algo que repugna a
cualquier persona decente, pero es que los talibanes no representan -afortunadamente- a
todo el mundo árabe. La solución de los papanatas es aislar a los musulmanes, cuando no algo más sangriento.
Una solución más inteligente sería invertir tal vez en educación, en la mejora de su calidad
de vida, en recortar las desigualdades, en apoyar su desarrollo. Con el estómago lleno,
trabajo y menos injusticias habrían menos integristas, menos devotos de la yihad.
Esperemos que vuelva a imponerse el sentido común. Ojalá
que los papanatas de uno y otro bando no sean más que una fiebre temporal, extremos que
se tocan por su sinrazón, auténticos adalides de un "cuanto peor, mejor" con fecha de caducidad. Afortunadamente
los papanatas no son mayoría, pero hacen su trabajo destructivo, conscientemente o no,
con malévola eficacia.
Opina sobre este tema
Arriba
|
|