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En
el Punto de Mira
- Algo sobre la desinformación -
En
las regiones ricas en información, muchos programas de televisión y
de radio apenas se ven o se oyen y una gran proporción de periódicos,
revistas, catálogos comerciales y libros se deshechan sin leer. La
gente advierte intuitivamente que se les suministra una cantidad de
información mucho mayor de la que es capaz de consumir o digerir; sin
embargo, nadie sabe cuánta información se suministra o se consume a
través de los diversos medios y cuál de éstos contribuye de forma
importante a la explosión de la información. [...]
En conjunto, puede indicarse que, teniendo en cuenta el crecimiento de
la población, el consumo per cápita de información crece muy
lentamente y que el suministro de información aumenta tres veces más
rápidamente que el consumo. Esto contribuye a que sea perceptible una
explosión de la información en las regiones ricas en información.
Otra razón de que se advierta tal cosa es que los consumidores de
información no tienen medios para seleccionar la información que
necesitan y para adquirir una información fidedigna enla que puedan
confiar. Se puede descubrir que no se gana nada útil por comprar y
leer un libro "best-seller" o que los hechos y cifras de un libro
contradicen directamente los de otro. Las audiencias se sienten a
menudo frustradas si no encuentran programas de televisión
interesantes cuando tienen tiempo para contemplar la pantalla.
La codicia, el interés propio y la falta de conciencia son culpables
de algunos fallos de las comuncaciones; pero hay otros factores que
contribuyen a esos fracasos. El mundo en el que vivimos se ha hecho
cada vez más opaco y abrumadoramente complejo. No nos es posible
entenderlo en el sentido en que entendemos una comunidad pequeña y
estrechamente unida. Si no damos de lado al mundo en su totalidad,
tenemos que percibirlo tal como nos lo representan. ¿Pero es éste un
mundo real, o es un mito que sustituye a algo que no nos es posible
entender o que no queremos comprender? Estas preguntas relativas a la
calidad de la información son difíciles de formular y mucho más
difíciles de contestar.
Parece ser habitual que aquellos que tienen conocimientos
especializados, ya sea en el campo de la ciencia, ya en el de las
publicaciones, desconfíen de la forma en que los medios de
comunicación social presentan sus propios campos, mientras que aceptan
la imagen que ofrecen de otros. En este caso, el conocimiento estimula
la duda. La gente que vive en las regiones ricas en información puede
llegar a sentirse más sedienta de información que los que tienen
pobreza de ella. Como Tántalo, padecen en medio de la abundancia.
Hiroshi Inose y John R. Pierce - "Tecnología de la información y
civilización", 1985
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