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En el Punto de Mira

- Paradojas de la Civilización -

Decía el filósofo Hobbes, hace ya mucho tiempo, que el hombre es un lobo para el hombre. Aunque habría que matizar un poco: el auténtico "lobo" suele ser el hombre occidental.

Publicaba el diario brasileño Folha de Sao Paulo una amarga experiencia de lo que puede ser el choque entre culturas, en este caso entre una tribu amazónica y el hombre blanco. Los canamaris eran una tribu pacífica que hasta hace pocos años vivía según sus tradiciones ancestrales, ajenos al resto del mundo. Pero la voracidad de las compañías madederas hizo que llegaran a su apartado hábitat. Con ellos trajeron una buena parte de nuestros defectos: violencia, avaricia, destrucción del medio ambiente, abuso de poder. Así, los canamaris entraron en la dinámica de la "civilización" del hombre blanco.

Como los niños aprenden de los mayores en función del ejemplo que reciben, estos indios aprendieron de los invasores que siempre hay gente más débil de la que puedes aprovecharte. De esa manera, una tribu ajena hasta entonces a la violencia con sus vecinos, adoptó la violencia para conquistar a otra tribu, la de los tsohom djapás, y convertirla en esclava. Si ellos se habían visto obligados a trabajar para los blancos, ¿por qué no iban a tener derecho a hacer lo mismo con otros más débiles? La "lógica" es aplastante.¿O acaso porque el delito lo comete el occidental tiene perdón y cuando lo comete el inculto indígena no?

Todavía hoy siguen sojuzgando a sus pobres vecinos, que trabajan como esclavos a cambio de algo de comida y ropas viejas. Lo que también es obvio es que la gente de la compañía madedera no pretendían civilizar (si es que tenían el menor derecho para intentar algo así) ni ayudar en su desarrollo a los canamaris. Simplemente deseaban explotar los recursos de la región como carroñeros y cuando se agotasen, marcharse a otra zona para seguir expoliando la selva amazónica. El equilibrio que rompiesen durante ese proceso no les importaba en absoluto. Sólo quieren dinero.

Hasta aquí otra triste paradoja de la civilización occidental. Cuando otras culturas reproducen nuestros peores defectos no tenemos mucho de lo que enorgullecernos. Realmente, ¿somos superiores a los demás pueblos? ¿Porque hemos llegado a la Luna, viajamos en potentes vehículos, vivimos para consumir, estamos a salvo de las enfermedades endémicas que asolan otros lugares de la Tierra?

Mientras nos empeñemos en creernos mejores al resto de culturas, en valorar a los demás bajos nuestros parámetros occidentales, en no saber apreciar las virtudes de lo ajeno por el único motivo de ser diferente a lo nuestro, jamás seremos capaces de aportar algo positivo a esos otros pueblos.

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