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En
el Punto de Mira
- Cruzadas inexistentes -
No
es cierto que estemos en una nueva cruzada. No es el cristianismo que
se enfrenta a los infieles, y los vence:
la lucha “religiosa” entre cristianos me dice que los orígenes de las
guerras, no tienen un trasfondo religioso sino expansionista. En
Irlanda, todos los que luchan en la ocupada Irlanda del Norte, son
cristianos.
Unos cristianos quieren ser irlandeses. Los otros cristianos quieren
pertenecer al Reino Unido de La Gran Bretaña, quieren ser ingleses. Por
más que se trate de esconder el trasfondo nacionalista y republicano de
la guerra que se libra en Irlanda del Norte, no hay duda que Irlanda y
Gran Bretaña son dos islas distintas, con pueblos distintos, culturas
distintas, en fin, algo más que una división estancada en el momento de
la reforma religiosa de la Europa medieval.
Digo esto a manera de disculpa. Quiero disculpar el actuar de unos
gobiernos “cristianos” frente a los musulmanes y los budistas. Los
gobiernos que actualmente declaran una guerra irracional en contra de
“otras culturas y religiones”, y a favor de “rectificadores” ideológicos
propios, no son representantes del cristianismo sino de intereses
políticos y económicos propios. El utilizar a Afganistán como polígono y
campo de experimentación, no tiene excusa. Entiendo la alegría de los
boricuas al no ser ellos el campo de tiro en uso (Vieques), pero eso no
disculpa el primitivo atropello de las leyes internacionales, ni el uso
de la mentira en función justificar barbaridades. La guerra al
terrorismo no se gana con bombardeos masivos, ni nuevas bombas.
Las declaraciones de los Derechos Universales del Hombre, han sido
puestas a un lado. La existencia de programas “Big Brother 1984” en el
universo cibernético, la política de la mordaza a cambio de no ser
clasificado como enemigo, y la sospecha como instrumento para encarcelar
la libertad del individuo, me dice que el problema del mundo no es
Afganistán, ni Somalia. Tampoco religioso.
El gobierno del presidente Bush nos ha regalado un veto en contra de la
formación del estado Palestino.
Aplaude la destrucción de casas de habitación , escuelas, aeropuertos,
de infraestructura necesaria para el funcionamiento de las autoridades
palestinas, para luego señalar que estas no funcionan. Y cuando no
aplaude, es cómplice silencioso del genocidio, aún en contra de la
opinión de la inmensa mayoría del mundo en la ONU.
Tanques de la serie M, aviones de la serie F, patentes de municiones y
explosivos cuyos orígenes se encuentran en los USA, nos han dado un
Medio Oriente “más seguro”, opinan observadores norteamericanos.
Se escandalizan los señores que sectores del pueblo palestino respondan
la agresión, el genocidio y la ocupación militar, con violencia. Quizás
esperaban unos palestinos inermes, que permitieran el exterminio en
forma pasiva, o la invasión de su patria llenando de besos y flores al
ejército asesino. No puedo imaginar la alegría que me embargue al
momento de ver a los que atropellando los derechos de mi familia, le
destruyan su casa de vivienda bajo el cargo de ser familia mía. Esa
política de seguridad, se piensa utilizar en contra de otros países del
mundo, a favor del intereses de otros. La derrota de los franceses en la
indochina histórica, nos da una lección: no dejar jamás que las fuerzas
imperiales colonialistas y expansionistas, se concentren. Los Dien Bien
Phu tienen que multiplicarse.
El apoyo irrestricto a la dictadura militar de Pakistán, no lleva al
borde de una guerra entre potencias nucleares: Bush hace declaraciones
propagandísticas y declara que la guerra en Afganistán nos trae la
seguridad. La existencia de organizaciones terroristas que adoptan las
tácticas guerrilleras de lucha, para después poder calificar a toda
guerrilla de terrorista, una vez que la gente se acostumbra al nuevo
significado es solo una ganancia de la nueva política de un mundo
seguro. Cachemira y la política de Bush, van de la mano.
Un modelo de desarrollo exitoso se derrumba de repente. El hambre no
tiene cuenta bancaria en Argentina.
País productor de carne y trigo, come ilusiones y amarguras.
Aliado incondicional de los norteamericanos en las guerras sucias, es
traicionado en la reivindicación de su soberanía: las islas Malvinas.
Para compensar el pecado, se presentan al mundo como el proyecto a
seguir, en cuanto a la forma correcta de implementar la política
neoliberal impuesta por el Fondo Monetario Internacional y Banco
Mundial: hasta antes de la crisis, Argentina era un modelo a seguir.
México y Brasil se dejaron deslumbrar por el desarrollo ficticio del
modelo de industrias substitutivas de importaciones, con propietarios
extranjeros. Sacrificaron la industria propia para dar lugar las
empresas transnacionales. Y eran felices.
Como caricatura de la receta neoliberal, Ecuador dolariza su economía.
El Salvador igual. Todos ellos países ricos y estables. Estabilidad
emanada de la fuerza del dólar. Las lavativas económicas a Brasil, no le
resolvieron el problema económico social. Hoy le toca a Argentina.
México no desea volver a experimentar la cura inevitable que
implícitamente se contiene en los modelos neoliberales, y se rinde
servil al modelo con la esperanza de no ser tratada nuevamente por la
enfermedad financiera.
La única solución viable es impensable e indeseable para los asesores
extranjeros, defensores de intereses foráneos. El pueblo argentino
insurrecto, no tiene a militares honestos a su lado. Videlas existen por
docenas.
Un Pinochet gaucho es preferible a una versión rioplatense del Chávez
venezolano, piensan los violadores del pueblo Argentino. Quizá eso
explica la ausencia de militares en las filas populares y la facilidad
de los intereses políticos de declarar al pueblo fuera de la ley: la ley
del pueblo atenta contra los intereses impuestos.
Una vanguardia incluye a todos; forja las alianzas necesarias que la
historia exige.
El Salvador se prepara para las próximas elecciones. No deseo un triunfo
para el FMLN, partido de izquierda.
No lo deseo, porque el gobierno actual, a pesar de los sucesos del 11 de
Septiembre, a pesar de los desbastadores terremotos de principios de año
(2001), a pesar de la caída de los precios de las principales
exportaciones, la tendencia a la baja de las remesas familiares y la
creciente violencia y delincuencia de la sociedad salvadoreña, declaró
el año 2001 como un año con crecimiento económico positivo. Asumir un
país con una economía impresa en la mentira, no es desearle nada bueno a
nadie. Y si encima de ello cuento el fantasma del comunismo, un gobierno
de izquierda en El Salvador, sería excluido de la esfera norteamericana
en el momento que el dólar es la moneda oficial del país. Un absurdo en
momentos de recesión económica y sin la existencia de una retaguardia
económica.
Empezar de cero, es tarea de gigantes, y requiere la
convicción y deseo de cambio, a pesar de las incomodidades y pesares que
esto signifique. Quizás el 0.001% de la población infantil no tenga más
acceso a los Alpes nevados del invierno septentrional, ni podrá navegar
por el mundo cibernético las 24 horas del día todos los días. Pero la
reducción de la cuota de analfabetismo del 30% de la población, al casi
0%, bien vale la pena intentarlo. Vale la pena apostar por pagar la
salud para el pueblo, antes que la deuda externa (si se sabe que la
deuda es impagable, ¿porqué intentar pagarla?). Es aquí donde el espacio
de negociaciones se abre, y la nueva era de la historia se escribe.
por Pipilenca Guanaco soc.culture.el-salvador
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