En
el Punto de Mira
- ¿Somos humanos? -
(Respuesta a Eudald Carbonell)
"Somos primates y seremos primates durante mucho tiempo. Si somos
inteligentes, fabricaremos una especie que nos destruirá. Nuestra máxima
aportación desde el darwinismo radical, darwinismo en el sentido
biológico y científico no social, será construir una especie que nos
extinga a nosotros. Y que no tenga las incapacidades actuales nuestras".
(Eudald Carbonell en enredando.com)
INTRODUCCIÓN
El título de estas reflexiones parece una perogrullada. Pero es la
sencilla pregunta que un ciudadano le gustaría hacer al señor Carbonell,
catedrático de Prehistoria de la Universidad Rovira i Virgili de
Tarragona.
Porque después de escuchar sus elucubraciones uno ya no sabe si es un
homínido, un homínido evolucionado, un homo sapiens poco humano o un
extraño ser que está en camino de convertirse en un futuro tecnoser ya
humanizado... No es ningún juego de palabras.
Desde hace algún tiempo he seguido con atención los planteamientos del
antropólogo (ahora tecnólogo) Eudald Carbonell. He de reconocer que la
línea general de su discurso favorable a la Ciencia como un factor
determinante en nuestra evolución a lo largo de la Historia y como motor
indiscutible de ella me ha interesado enormemente.
No ha sido, pues, nada fácil para mi desenredar el ovillo. Como
ciudadano catedrático en nada y desconocedor en gran medida del
maravilloso mundo de la Ciencia le he seguido con atención. Me ha
interesado hasta... la lectura de su último libro "Aún no somos humanos"
(Editorial Ampúries) y de una entrevista difundida por enredando.com
el 25/12/2001. Después de su
lectura he cambiado de opinión: del interés he pasado a la PREOCUPACIÓN.
Me preocupa porque sus teorías son simplemente un adelanto del mundo que
se avecina o que probablemente se avecine si los seres humanos no somos
capaces de dirigirlo por otro camino. Y tristemente se avecina vestido
del ropaje de la Ciencia, de la innovación, del progresismo, de las
izquierdas socializantes o de las derechas modernizantes, y de la mano
de los nuevos líderes y santones tecnócratas que piensan que la vida (en
mayúscula) y los propios seres humanos somos o llegaremos a ser de tal
imperfección e inutilidad que debemos ser suprimidos, eliminados o
modificados a su antojo. El también darwinista Joseph Mengele
seguramente se alegraría.
Con estas reflexiones desearia entorpecer su tarea. También desearía
animar a otros ciudadanos mucho más conocedores que yo de estas
cuestiones para que sumaran sus voces críticas a estos discursos
camuflados en el más absoluto desconocimiento científico.
Adelantándome a lo que a continuación explicaré, señor Carbonell, le
puedo decir que si el futuro de nuestra "humanización" es la que usted
está visionando, este ciudadano prefiere sin el más mínimo titubeo
retroceder hasta nuestros ancestros más "deshumanizados". No le quepa la
menor duda.
Todo su discurso es un cúmulo de fantasías delirantes sobre la evolución
de nuestro especie que conduce a una meta establecida de antemano: El
Tecnoser perfecto salido del laboratorio de los genetistas. Es obligado
abordar en primer lugar esta cuestión.
LA CLONACIÓN COMO TECNICA EVOLUTIVA
Toda especie que se reproduce sexualmente, como es la nuestra, presenta
una carga considerable de defectos genéticos. (McKusick en 1975,
catalogó 2336 variantes genéticas que provocan enfermedades y
malformaciones en el hombre, variantes que van desde ligeros defectos y
debilidades hasta letales completos. De estas variantes hay casi un
millar para las que se ha establecido correctamente la forma de
herencia). A lo largo del tiempo esta carga se va haciendo más pesada.
El hombre con el progreso de la medicina y de las ciencias biológicas
corrige algunos de los síntomas que producen los genes defectuosos, pero
no los genes, por lo que continúan transmitiéndose hereditariamente.
Las técnicas que buscan mejorar la dotación genética de la especie se
mueven en el campo de la Eugenesia y dentro de este, el proyecto más
ambicioso que algunos proponen es el de la creación de un hombre nuevo.
Esto equivale a crear una dotación genética nueva que supere a todas las
existentes.
El Sr. Carbonell a través de sus escritos y de sus muchas conferencias,
ya ha apostado decididamente por esta vía, es más, llevado por su tardía
fe en el determinismo marxista afirma que es históricamente inevitable.
Y no le faltan argumentos para ello. Hoy se están poniendo a punto a
gran velocidad técnicas biológicas diversas que podrían conseguirlo en
un futuro muy cercano.
Aunque camufladas y a veces justificadas para aplicaciones de
reproducción en caso de esterilidad o de enfermedades hereditarias, hace
tiempo que se organizan bancos de esperma de individuos genéticamente
seleccionados. El Consejo Genético a las parejas y las técnicas de
laboratorio para la reproducción están ya muy avanzadas.
Un genetista llamado H.J. Muller desarrolló durante muchos años un
programa de recogida de esperma de individuos calificados como
"genéticamente superiores". Dicho esperma se guardó congelado a
disposición de las mujeres que lo deseasen. La inseminación artificial
hace ya muchos años que no ofrece mayores dificultades.
Pero en todo este proyecto hay un gran inconveniente: no hay ninguna
garantía que los hijos nacidos con este procedimiento desarrollen las
mismas cualidades de sus progenitores, porque las cualidades de todo
nuevo ser proceden de la recombinación genética durante las etapas
meyoticas del desarrollo. Es toda la organización genética particular de
cada individuo lo que constituye el fundamento genético de su
personalidad. Como es bien conocido los hijos nunca son una copia de sus
progenitores. Aparte de otras dificultades que en esta forma de
eugenesia se presentan, tales como la lentitud en la selección genética,
la variabilidad y por ultimo la aceptación social de este método por los
padres, que por ahora prefieren engendrar a sus propios hijos.
Por estas dificultades y por la prisa que parece tener el Sr. Carbonell
en acabar con la especie de los humanos todavía instalados en la
categoría de los monos, da un paso más en la senda eugenésica y se lanza
de lleno a la vía de la clonación.
En algún rincón, por supuesto muy distinto de Atapuerca, debe haber
encontrado ya algún espécimen de ese tecnoser que extinguirá y sucederá
a la especie humana, o como mínimo el eslabón intermedio. Aburrido de
los larguísimos periodos de tiempo en los que se gestan los cambios
geológicos, aburrido de los millones de años necesarios para que ocurran
cambios evolutivos significativos en todas las especies, de repente
quiere quemar etapas. De la incomprensión del marxismo ha dado el salto
al comunismo más radical, del evolucionismo darwinista a la eugenesia
más radical. Es evidente que para Carbonell ya no caben medias tintas,
su lógica es aplastante: Solo la clonación humana garantizará que un
hijo sea una copia idéntica de uno de sus progenitores.
Le aconsejo que empiece ya a pensar que tipo de héroe, artista,
científico, líder o Emperador será el "padre genético" de su nueva
especie.
Mientras tanto nosotros, los primates medio humanos medio simios,
continuaremos con nuestras peleas animales para transformar el mundo en
beneficio de todos. Nos continuaremos reproduciendo sexualmente,
tocándonos y oliéndonos, obtendremos placer de nuestros cuerpos y
continuaremos viajando largas distancias para gozar de la presencia
física de nuestras amistades. Aunque para un tecnólogo como Usted
signifique un gasto energético aberrante.
LAS LEYES NATURALES
El conocimiento de los seres humanos nos ha permitido llegar a meter las
narices en los secretos sobre el origen de la vida. Los humanos seguimos
saltándonos la sentencia bíblica de no husmear en "el árbol de la vida".
Seguramente ésta rebeldía ha sido el hecho singular que más ha
favorecido nuestro progreso.
Hemos llegado a descubrir que existe un código genético universal,
prácticamente idéntico en todos los organismos vivos del Planeta. Un gen
es una larga hilera de letras químicas, es un tramo de ADN que contiene
la información para fabricar una proteína. Con las combinaciones de 20
aminoácidos distintos para producir proteínas se han ido formando los
códigos genéticos universales.
El ADN humano es al menos en un 98% idéntico al de los chimpancés.
Nuestros genes son pocos más que los de alguna planta, los de los
gusanos, los de la mosca y prácticamente iguales a los del ratón.
El análisis del genoma humano continúa con sorprendente rapidez a pesar
de su complejidad: la mayor parte del ADN (más de un 95%) en el Genoma
Humano no tiene aún función conocida. Los científicos siguen
considerándolo como ADN "basura".
Nada va ha impedir que sigamos investigando y que vayamos alcanzando
nuevas cuotas en el conocimiento sobre el origen de la vida y sobre el
proceso de nuestra evolución. Cada día nos alejamos más de nuestra
dependencia de los dioses y nos acercamos a la comprensión de que
nuestra vida y nuestro futuro está plenamente en nuestras manos. El
futuro va a depender, pues, exclusivamente de nuestra actuación y de la
dirección de nuestros actos.
Por esto es muy importante que nuestras adquisiciones científicas sean
en favor de la vida y de la continuidad de la vida. En cierta manera
deben cumplir con una "ley natural" que no podemos violar o que sería
suicida que la violáramos. Por descontado que no estoy hablando de leyes
éticas, morales o religiosas.
La "ley natural" (que Carbonell considera propia de seres poco
evolucionados) que nos empuja a todos los seres vivos, desde el más
pequeño microorganismo hasta al "homo sapiens" es el instinto básico a
favor de la vida. Nos aferramos a la vida, intentamos gozar de la vida y
luchamos por su continuidad.
Esta "ley natural" que es un Patrimonio común de todos los seres vivos
está, en gran medida, en manos de nuestra especie que se ha convertido
en la dominadora del Planeta. Hemos llegado a un punto tal que está en
nuestras manos la destrucción de la vida o su preservación y
potenciación. Y no solamente esto sino que también está en nuestras
manos su creación o su modificación por medio de una ingeniería genética
que cada día estamos más cercanos a dominar.
La destrucción de la vida de cualquier organismo, de cualquier especie
animal o vegetal hemos de considerarla como un terrible retroceso, como
una gran pérdida de nuestro Patrimonio común.
Es por eso que los ciudadanos del mundo nos interrogamos y nos causa una
grave preocupación la dirección que pueden seguir los grandes
descubrimientos que se avecinan en un mundo dominado por la mercancía y
el dinero. Dudamos que sepan ustedes, los tecnólogos, lo que realmente
tienen en sus manos. Tenemos razones suficientes para pensarlo.
NUESTRA EVOLUCION
No dudo que todos los seres humanos hemos evolucionado a partir de una
base genética y de unos fundamentos bioquímicos que compartimos con
todos los seres vivos. Otros pensadores anteriores a Charles Darwin (su
abuelo Erasmus y el naturista francés Jean-Batiste de Lamark) ya habían
postulado teorías parecidas. Me extraña sin embargo que teorías
elaboradas a principio del siglo XIX permanezcan tan poco desarrolladas
teniendo en cuenta el inmenso avance científico producido en los siglos
posteriores. Creo que ya va siendo hora que al respecto se empiecen a
transgredir o poner en duda las teorías inmutables. La lenta evolución
gradual a través de millones de años de las especies propuesta por
Darwin, uno de los grandes descubrimientos científicos de la Historia,
tiene serias preguntas sin responder. No explica por ejemplo la
repentina aparición hace 540 millones de años de casi todos los tipos
generales de animales vivos mientras en los 3000 millones de años
anteriores sólo hubo en la Tierra bacterias y otros organismos
unicelulares (la llamada "explosión cámbrica"). No explica por ejemplo
el origen de las células eucariotas (la célula que constituye a todos
los animales y plantas del Planeta) que no evolucionó de una manera
gradual sino que se formó a partir de la fusión de tres bacterias).
No explica tampoco el hecho de que los antropólogos no hayan encontrado
en esta lenta evolución de las especies los "eslabones intermedios o
eslabones perdidos" de este proceso.
Todo esto viene a cuento para decir que sobre la cuestión de nuestra
evolución se seguirá discutiendo largamente y no tenemos aún los
conocimientos suficientes para desvelar sus interrogantes. Por lo tanto
las hipótesis del desarrollo hace 2,5 millones de años del bipedismo o
del crecimiento del cerebro por la ingestión de proteínas animales o de
los cambios fisiológicos de nuestros ancestros son simplemente
hipótesis.
Al respecto, Eudald Carbonell no aporta absolutamente nada nuevo. Para
él el dios-Darwin no está en discusión.
Pero todo el trabajo de los paleontropólogos ha pasado en pocos años de
las hipótesis y de las teorías más o menos creíbles a un estadio de
comprobación o rechazo incuestionables.
Ya no se trata de hipótesis cuando analizando el ADN de un supuesto
homínido observamos que corresponde exactamente a nuestro ADN. Se trata
entonces de un ser que tiene idéntico material genético que nosotros que
nos definimos como "homo sapiens". A partir de este momento la barrera
de los humanos y de los pretendidamente aún no humanos desaparece. El
resto (su estadio de evolución) es una cuestión secundaria.
No he podido leer en el libro de Carbonell ninguna referencia sobre ésta
cuestión.
Desde entonces nuestro código genético no ha variado un milímetro. Desde
entonces el código genético de millones de seres vivos, animales y
vegetales, no ha variado. Nuestra especie ha conquistado el Planeta
mientras otras permanecen absolutamente inmóviles repitiendo su ciclo
vital sin la más pequeña variación o han desaparecido. Mientras nosotros
volamos ya por el espacio con los complicados ingenios que hemos
fabricado, los chimpancés continúan en los árboles, las hormigas
continúan almacenando alimentos y hasta cultivando hongos en sus
madrigueras, las aves continúan con sus vuelos migratorios, el león
sigue cazando de noche, las arañas continúan tejiendo telas para
capturar a sus presas, los bóvidos siguen rumiando, etc. Absolutamente
ningún cambio, pero ellos siguen conservando sus instintos básicos,
siguen transmitiendo su código genético y son capaces de "enseñar" un
cierto aprendizaje a su descendencia.
No podemos decir en ningún caso que la técnica sea para ellos su mayor
patrimonio para la supervivencia. Han sobrevivido sin técnica alguna.
Los seres humanos tenemos también nuestros instintos básicos,
transmitimos nuestro código genético y somos capaces de "enseñar"
también a nuestra descendencia. Pero nos diferenciamos del resto de los
seres vivos porque somos inteligentes: porque estamos dotados
genéticamente de un complejo sistema neuronal que nos permite razonar.
EL SISTEMA NEURONAL
Carbonell llama a este complejo sistema neuronal "inteligencia
operativa". Yo le llamo simplemente inteligencia.
El sistema neuronal del que estamos dotados no ha variado tampoco un
ápice. Es exactamente el mismo de aquel hombre que vivía en las cuevas,
que de aquel que levantó las pirámides, que de aquel que construyó la
muralla china, que de aquel que navegó alrededor del mundo, que de aquel
que inventó la telefonía o de aquel que hoy fabrica microchips. Existe
un sistema neuronal igual para todos los humanos. Lo transmitimos
genéticamente.
Nuestro potencial genético nos hace disponer de las herramientas
necesarias para afrontar nuestra supervivencia. Herramientas que en el
caso de los humanos necesitan de un aprendizaje mucho más lento y largo
que en el caso de otros seres vivos. Nuestro sistema neuronal también
necesita de un largo y continuado aprendizaje: potenciarlo o limitarlo
determina aprovechar o no nuestro instrumento más preciado y que nos
sitúa con una inmensa ventaja sobre los otros seres vivos.
Ventaja para satisfacer nuestros instintos básicos (que son los mismos
que los de los otros seres vivos): nuestra supervivencia, nuestro placer
y la continuidad de la vida.
Esto lo hacemos en un espacio físico que llamamos Tierra. Que yo sepa,
hoy por hoy, no tenemos otro.
Para nuestra supervivencia necesitamos resolver perentoriamente los
problemas que yo entiendo son de primera categoría:
Necesitamos respirar aire puro (sin él en pocos minutos moriríamos),
beber agua potable (dejaríamos de vivir en pocos días), alimentarnos
(moriríamos en pocas semanas), curar nuestras enfermedades y poder
resguardarnos de las inclemencias climáticas. Nuestros esfuerzos siempre
han estado encaminados para hacer más fácil nuestra supervivencia.
Asegurarnos la continuidad de la vida es una necesidad "natural" que yo
no puedo explicar con claridad. Los hombres adultos que son progenitores
quizás tampoco puedan explicarlo pero estoy seguro que asentirán conmigo
de ésta necesidad básica y común a todos los seres vivos. La
reproducción es la clave de nuestra supervivencia como especie y no es
casualidad que el sexo como el medio reproductivo sea placentero.
Los seres humanos encaminamos nuestros actos hacia la obtención del
placer.
Probablemente Carbonell, tantos años escarbando y buscando huesos, no
entienda esto del instinto básico del placer. En su libro no habla ni
una palabra de ello (casualmente tampoco se cita en ningún programa
político). El debe creer que esto debe ser también una malformación de
los humanos poco evolucionados.
Se lo explicaré. Los seres humanos obtenemos placer observando una
puesta de sol o escuchando el sonido del mar embravecido o con la tierna
mirada de un niño; obtenemos placer degustando una buena comida;
obtenemos placer gozando del sexo al calor del cuerpo de nuestra
compañera; obtenemos placer cuando desarrollamos un trabajo
gratificante, cuando ayudamos a nuestros convecinos, cuando vemos crecer
a nuestros hijos sanos y bondadosos, cuando logramos alcanzar metas
antes no asequibles, cuando bailamos al son de armonías musicales,
cuando hacemos posibles nuestros sueños, cuando estamos seguros de que
la vida continuará para nuestros descendientes en condiciones más
favorables.... Ha sido así desde siempre y absolutamente no dependiente
del desarrollo tecnológico alcanzado.
Hemos padecido terriblemente cuando las condiciones adversas lo han
dificultado o impedido. Hemos llorado, entristecido y alocado cuando
éstas condiciones nos han llevado al límite de la supervivencia.
No es moralina, señor Carbonell, son procesos bioquímicos complejos que
tienen lugar en nuestro cuerpo y en nuestra mente, de cuyo conocimiento
estamos ya bastante cercanos a descubrir.
La satisfacción de nuestros instintos básicos nos viene favorecida
porque los humanos ponemos nuestro potencial neuronal a su servicio.
Porque actuamos o podemos actuar como animales inteligentes. No actuamos
como animales inteligentes cuando tenemos seriamente dañado o mermado
nuestro sistema neuronal. En tal caso actuamos anormalmente.
También los animales (que tienen una capacidad neuronal no tan compleja
como la nuestra) actúan anormalmente y pierden sus instintos básicos
cuando están encerrados o se sienten acosados, agredidos o acorralados.
No es un problema cuya solución necesite de manipulaciones o
modificaciones genéticas señor Carbonell. Se lo explicaré de manera
sencilla.
Cuando se alteran nuestros mecanismos neuronales, cuando en términos
vulgares "se nos cruzan los cables" o "perdemos la razón" actuamos
mermados. Por eso EL PODER, las sociedades jerarquizadas y explotadoras,
las sociedades de los brujos y de las brujerías han seguido SIEMPRE las
mismas pautas para intentar hacer su poder imperecedero e inamovible:
que los humanos no hagamos uso de nuestra capacidades para satisfacer
nuestros instintos básicos, PARA VIVIR Y GOZAR DE LA VIDA. Son
sociedades represivas en donde se ensalza la muerte y la sinrazón y se
combate sin tregua al conocimiento y a la Ciencia.
Nosotros debemos trabajar y padecer para que ellos gocen de la vida.
Ellos nos querrían tener aún esclavos construyendo pirámides. Pero han
fracasado. La Humanidad siempre ha empujado en sentido contrario hasta
el punto de llegar a hacer inviable la sociedad de los saqueadores y de
los piratas. Nuestros instintos básicos han vencido siempre a sus
represiones culturales, éticas, morales o religiosas o al miedo de sus
legiones.
La brutal anulación de los órganos sensitivos básicos de los talibanes
encerrados como bestias en Guantánamo es el camino más seguro para la
creación de auténticos hombres anulados, destrozados y enloquecidos. La
coartada perfecta para su ejecución.
¿No le extraña a usted señor Carbonell el auge imparable del mundo de la
droga y del "botellón"?
Ustedes los progresistas radicales y de izquierdas son los que piden su
legalización. La derecha ya hace muchísimo tiempo que ha optado por
ella: la legal ya está en manos de las mafias farmacéuticas y la ilegal
en manos de las mafias financieras.
Es la manera más rápida y eficaz para incapacitar o dañar seriamente
nuestros mecanismos neuronales. La solución perfecta.
En su libro no he podido encontrar ni una sola mención sobre esta
cuestión, pero yo le podría hablar largamente de los distintos
psicofármacos, desde los tranquilizantes y somníferos, pasando por los
antidepresivos hasta los neurolépticos que están menguando o destrozando
la mente de millones de seres humanos en el llamado mundo desarrollado.
Usted debería saber que estos psicofármacos bloquean los receptores
dopamínicos de la parte frontal del sistema límbico, provocando una
disminución de la motivación mental y trastornos del sentido de la
realidad. Apagan la vida psíquica del ser humano.
¿No le extraña a usted señor Carbonell el aumento de las sectas y de las
organizaciones religiosas no solamente en los países pobres sino en el
corazón mismo del Imperio?
Ustedes los socialistas radicales y de izquierdas siguen clamando por la
tolerancia y por la libertad religiosa. La derecha hace muchos siglos
que son los paladines de su defensa.
Podríamos hablar largamente de la terrible lacra de la religión como
instrumento de manipulación de la mente humana. En términos puramente
químicos y biológicos (de efectos parecidos a los psicofármacos).
Usted tampoco entendió a Marx, ni a Freud, ni a otros muchos
investigadores cuando nos hablaron de ello. En su libro no habla tampoco
de esta cuestión en tales términos.
ABISMOS INEXISTENTES
Usted hace afirmaciones que no puede probar cuando dice que los demás
seres vivos no tienen conciencia del tiempo, del espacio o de la muerte.
Quizás yo tampoco puedo probar lo contrario, pero miles de observaciones
empíricas podrían indicarnos que sí la tienen (por descontado que mucho
más limitada que la nuestra). Las abejas exploradoras mueven sus alas
para indicar el sentido y la distancia en donde se encuentra una nueva
floración; muchos carnívoros esconden los alimentos para proveerse de
ellos un mal día de caza; muchas especies emprenden migraciones; los
perros moribundos se alejan de su territorio habitual; los elefantes
dirigen sus últimos pasos hacia sus cementerios; ... las observaciones
serían interminables.
Todos estos grandes abismos que usted está intentando constantemente
demostrar entre la vida del "homo sapiens" y la vida (en mayúsculas) que
existe en el Planeta son realmente una quimera. Nuestras vidas están muy
cercanas y son interdependientes. Son un todo que debe permanecer en
absoluta armonía. Ese "tecnoser" que usted tiene en la mente, separado
absolutamente de las leyes que rigen la vida, es solamente ciencia
ficción. Es una abstracción.
A usted no le interesa el mundo real de los humanos (para usted monos).
"el espacio virtual, requiere un comportamiento humano, lo otro, el
espacio físico, un comportamiento de mono". (E.Carbonell en
enredando.com)
A usted solo le interesa el mundo virtual de los futuros tecnoseres (los
ya humanos) que usted creará en el laboratorio.
"Y los individuos de la nueva especie que hagamos dirán: "A
nosotros nos hicieron los monos inteligentes de hace tantos siglos".
(E.Carbonell en enredando)
EL SEXO Y LA REPRODUCCIÓN
Probablemente su discurso sobre el sexo y la reproducción alcanza el
cenit de la locura. Usted señor Carbonell no tiene ni idea de lo que es
un ser humano.
La cultura del poder, la cultura de las sociedades de explotación del
hombre por el hombre han convertido el sexo de los humanos en un vil
acto mecánico, frío, mercantilizado, de simple necesidad fisiológica
desprovisto de todo su inmenso valor biológico.
Yo le recomendaría echarle un vistazo a los estudios que ya a principios
de siglo XX realizó Wilchem Reich ("La función del orgasmo"). El, como
otros investigadores, demostró que el sexo de los humanos es
absolutamente determinante no solamente en su salud mental sino que es
la función más vital y más representativa del ciclo natural de la vida.
La distorsión de nuestra actividad sexual ha sido un factor
importantísimo para nuestro sometimiento.
Si usted cree que puede practicar el sexo con las máquinas, bueno ¡pues
que le aproveche!
"Será virtual, totalmente. Está claro. Yo no se qué cómo será el
sexo por Internet, pero es algo a lo que debemos acostumbrarnos a
tenerlo y a vivirlo. Será lo que sea, pero el sexo se practicará con las
máquinas. Con ellas practicaremos nuestras visiones, nuestras
fantasías".(E.Carbonell en enredando)
Respecto a la reproducción extracorpórea, de la que habla en el capítulo
5 de su libro, "que librará de una manera total y definitiva a la mujer
de la esclavitud de la reproducción..." porque propiciará la
desaparición de las diferencies entre sexos impuestas por la biología,
es una aberración.
Continuo repitiendo que usted no tiene ni idea de lo que es un ser
humano. No es capaz de reconocer los complejos mecanismos biológicos que
se desarrollan en la madre y en el feto durante el tiempo que dura la
gestación. La inmensa importancia de este proceso.
Está usted absolutamente equivocado. No es la reproducción lo que
esclaviza a la mujer.
LA DIOSA CIENCIA
Tiemblo cuando escucho en boca de los políticos, de los científicos, de
los gobernantes, de los comunicadores sociales (antes llamados
charlatanes), etc. su preocupación por la falta de comunicación entre
los que tienen en sus manos el poder de decidir y los ciudadanos.
Desearían que el ciudadano "participase" y asintiera convencido en las
soluciones que se le proponen.
Pocas veces las élites del poder hablan del ciudadano protagonista.
Tiemblo, pues cuando Carbonell habla también de la falta de comunicación
entre los tecnólogos y los ciudadanos y especialmente cuando habla
insistentemente de la "socialización o resocialización de la Ciencia".
Yo prefiero hablar de "generalización de los conocimientos". Es un
término que no necesita mayores explicaciones: que los conocimientos
circulen con absoluta libertad, sin traba alguna y que estén al alcance
de todos los ciudadanos. En tal caso ya no existe problema de
comunicación (entre los tienen los conocimientos y los que no los
tienen) ni tampoco existe el problema de la participación del ciudadano
(el ciudadano es el protagonista). Dejamos de ser espectadores más o
menos convencidos y pasamos a ser los actores.
¿No le parece esto mucho más sencillo, señor Carbonell?
Tiemblo cuando oigo hablar de Ciencia sobre todo a los que como usted
alardean de científicos.
Sí, la Ciencia de los humanos, fruto de un trabajo social colectivo de
miles de años (no de la iluminación de unos pocos privilegiados) es el
motor de la Historia, pero EL SUJETO de la Historia es el hombre y sigue
siendo el hombre. Es el hombre social. Usted ha cambiado los términos.
La diosa-Ciencia es un mito. Ninguna de sus leyes ni ninguno de sus
principios ha podido mantenerse en el transcurrir de los tiempos. Es la
antítesis de lo eterno, de lo inmutable, de la verdad absoluta, de lo
perpetuo o de lo inamovible, del dogma,... Dos y dos son cuatro, hasta
nueva orden decía Einstein.
Los humanos siempre hemos aplicado los conocimientos que hemos ido
adquiriendo, gracias a nuestra observación, a nuestra práctica
cotidiana, a nuestras continuadas repeticiones y comprobaciones, para
mejorar nuestra existencia. Siempre hemos convertido nuestra Ciencia en
Técnica. El trabajo científico, por su eficacia, ha ido desbancando a la
superstición y a la brujería.
Nuevos conocimientos han supuesto nuevos avances en la Ciencia y en la
Técnica.
Podemos decir sin duda que nuestras mayores adquisiciones están en las
técnicas que se han derivado y en los métodos utilizados. Mientras las
leyes establecidas por la Ciencia se han ido derrumbando con el tiempo,
las técnicas han avanzado extraordinariamente y nuestros métodos (de
análisis, de verificación, de medida, de comparación, etc) son cada día
mas rigurosos y por tanto más fiables.
Descartes ya nos introdujo el concepto del "método" científico, y si
usted hubiera entendido mínimamente a Marx comprendería muy bien que su
aportación fundamental está en haber usado un método científico para
desvelar los secretos de la economía.
Su concepto de la Ciencia es poco más que cavernícola. Usted no sabe de
lo que habla.
"Socializar la Ciencia" significa para usted poco más que implantar el
chip de la Enciclopedia Británica a todos sus tecnosers.
"Yo soy de los que me voy a ofrecer enseguida para que me implanten
mucha memoria. Quiero que me implanten toda la enciclopedia británica.
Todo lo demás ya lo tengo". (E.Carbonell en enredando)
Mire, señor Carbonell, la enciclopedia británica, que es una gran fuente
de información, probablemente dentro de pocas décadas estará
absolutamente desfasada.
Porque ésta información será puesta en duda por hombres críticos,
librepensadores, buscadores, antidogmáticos, desacatadores de la
autoridad científica, ... que sabrán pensar, interrogar, analizar,
contrastar, verificar, comparar, etc CON METODOS MAS CIENTÍFICOS Y CON
HERRAMIENTAS MAS AVANZADAS.
Deje usted pues tranquila a la diosa-Ciencia y preocúpese usted del
SUJETO que tendrá en sus manos manejarla. Tiemble usted conmigo si la
locura se impone a la razón. Tiemble usted conmigo si éste lo hace en
contra de las leyes naturales de la vida. Tiemble usted conmigo si los
humanos no somos capaces de decidir otro modelo de progreso diferente al
que la sociedad del Capital nos está imponiendo.
A PROPOSITO DE LA ETICA Y DEL CONOCIMIENTO.
Afirmación de Carbonell:
Yo no tengo moral ni ética. Yo hablo del conocimiento, el
conocimiento no tiene moral ni ética. La inteligencia operativa no es
buena ni mala. Al contrario. La inteligencia operativa nace de la
capacidad de matar a todas las especies que están a nuestro lado que
hemos tenido los humanos, y de comérnoslo todo. La configuración de lo
humano es lo mas antiético que se ha organizado en el mundo. A nivel de
categorías morales… si hay un ser inmoral es el ser humano.
Al Sr. Carbonell le ocurre algo muy especial. O es un ser inmoral
carente de toda ética, tal como afirma, o no tiene ni puñetera idea de
lo que son ambas cosas. Con toda mi benevolencia prefiero pensar lo
segundo y ofrecerle algunas reflexiones.
Pienso que alguna vez trabajando en yacimientos de restos de nuestros
antepasados, habrá encontrado objetos y herramientas diversos. Se habrá
preguntado sobre su uso y sobre su significado, como los fabricaron y
que forma de organización social poseían. Seguramente habrá encontrado
instrumentos para la caza, la pesca y el cultivo. También habrá
encontrado algunos objetos que Ud. mismo habrá definido como de carácter
ritual sin ningún asomo de duda.
Pienso también Sr. Carbonell que todas las sociedades humanas de las que
hemos tenido algún conocimiento han poseído códigos morales o lo que es
lo mismo, patrones éticos. Usted no puede ignorar los hechos. Como
tampoco puede ignorar que por el simple hecho de haber nacido en
sociedad, a usted le fueron transmitidos primordialmente en su infancia
y durante la juventud, lo que denominamos patrón ético individual. Este
patrón le fue transmitido por sus progenitores y por otros miembros de
la sociedad en la cual ha crecido y se ha desarrollado como individuo.
Espero que al igual que la mayoría de los seres humanos, haya asimilado
el mínimo de principios éticos y morales para poder distinguir entre lo
que vulgarmente llamamos el bien y el mal. Espero que tenga usted
aversión al asesinato, al robo y a la violencia contra otros seres
humanos. Espero que aun a pesar de sus palabras la ética presida sus
actos profesionales y sus relaciones con sus semejantes. Otra cosa muy
distinta es que la ética social imperante en nuestra época pueda ser
revisada y sometida a profundos cambios.
De sus afirmaciones se deduce claramente un divorcio entre conocimiento
y ética de tal forma que los presenta como excluyentes el uno del otro.
Para un catedrático de prehistoria no deja de ser sorprendente semejante
teoría que ignora la evolución del conocimiento humano hasta nuestros
días, haciendo caso omiso e ignorando, las condiciones bajo las cuales
se produjo. Por que si el conocimiento es el resultado de la
inteligencia humana a lo largo de los tiempos, (y espero que al menos en
esta cuestión estemos un poco de acuerdo), no puede Ud. olvidar que este
se produjo y continua produciéndose, en sociedades donde se considera
una virtud el tener hijos, se considera depravado a quién los maltrata y
tortura, se considera mal robar, estafar y matar, se admira a aquellos
padres que se sacrifican por el bienestar de sus hijos y así podría
continuar citándole mil ejemplos acerca de la ética de los miembros de
la especie humana que le han legado a Ud. y a todas las generaciones que
hoy pueblan la tierra, los conocimientos que nos permiten avanzar en
mejores condiciones que en el pasado.
Aunque se confiese Ud. "comunista radical" ya en su madurez, permítame
trasladarle mis serias dudas sobre el conocimiento de la teoría marxista
que dice poseer. Si hay algo en lo que Marx hace hincapié con
insistencia y machaconería es en el hecho de la existencia del individuo
como individuo social y no existe ninguna sociedad que no esté
articulada en torno a unas leyes, a unas normas de conducta, a una ética
y a una moral que regulan las relaciones entre los miembros de tal
sociedad. El conocimiento también se produce socialmente y por tanto
debe considerarse como producto social. Usted mantiene un discurso
claramente situado en el idealismo donde las cosas existen externamente
a los individuos y donde todas las categorías son absolutas e
inmutables. Nada hay mas lejos y contrario a los conceptos de Marx que
la respuesta que da Ud. a la pregunta que le hacen en la entrevista de
en.red.ando:
P.: ¿Por qué le interesa convencer a los empresarios?
R.: Me interesa porque son gente que controlan los logros de las
estructuras sociales y pueden humanizarlas. Es decir, humanizarlas en el
sentido que digo yo: técnicamente y socialmente pueden significar una
forma de articulación social distinta a la que existía hasta ahora.
Como verá la semejanza con el lema del Manifiesto Comunista "Proletarios
del Mundo Uníos ", es extraordinario, sólo hace falta cambiar una
palabra, la de Proletarios por Empresarios. Una pequeñez de nada, Sr.
Carbonell.
LAS VIEJAS TEORIAS NACIONALSOCIALISTAS
Sus nuevas teorías sobre la evolución de los seres humanos no son nada
novedosas. Es el más puro darwinismo radical en el que se sustentó todo
el nazismo.
La raza aria es la raza superior, es la más fuerte, la más inteligente,
la más preparada, la más eficaz, la que ha superado las conductas no
evolucionadas de otras razas inferiores... será el único superviviente.
Las otras razas, los judíos, los gitanos, etc son imperfectas, no han
sido capaces de evolucionar, son débiles, inmaduras, con conductas
cercanas a los animales... los hemos de liquidar.
El tecnoser es la raza superior, es el más fuerte, el más inteligente,
el más preparado, el más eficaz, el que ha superado las conductas no
evolucionadas de otras razas inferiores... será el único superviviente.
Los humanos son imperfectos, no han sido capaces de evolucionar, son
débiles, inmaduros, con conductas cercanas a los animales... los hemos
de aniquilar.
Esto se asemeja demasiado al nazismo, juzgado y condenado en el proceso
de Nuremberg, que inexplicablemente se difunde desde la cátedra de
prehistoria de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, y
promocionado con boato en los medios públicos. (TV3 de Catalunya en uno
de sus Telenoticias de la noche).
Estas son las burdas manipulaciones de las teorías darwinistas que
dieron sustento a todo el nazismo. Que inspiraron tanto a Nietzsche como
a Hengels para justificar la eliminación de las razas inferiores. Fue la
doctrina de Joseph Mengele, del doctor Ernest Robert Grawitz (oficial
médico jefe de las SS), del doctor Karl Gebhardt (médico personal de
Himmler) de Richard Glücks y Arthur Nebe. Fue la doctrina que inspiró el
"Mein Kemp". Fueron las ideas que lideró el doctor Vallejo Nájera
(compañero de estudios de Mengele) en la España de la postguerra para la
eliminación de comunistas y anarquistas, de sus familias y de sus hijos.
Fue la doctrina que legalizó los proyectos de investigación aprobados
por el Reichsführer de Heinrich Himmler.
Todo esto fue realidad, está escrito, está documentado, es de dominio
público.
Pero además con un gran agravante. Los nazis no consiguieron grandes
progresos porque entonces no tenían los conocimientos y las herramientas
que nosotros hoy si tenemos. Sus prácticas no pasaron del puro y simple
genocidio, de la aniquilación por asesinato a sangre fría, de las
investigaciones sobre cráneos, cadáveres de seres famélicos y
enloquecidos, de inyecciones de gasolina en el vientre de las mujeres
gestantes, de investigaciones serológicas, de pruebas sanguíneas y
mediciones antropológicas en gemelos y enanos... Hoy los nuevos nazis
tienen medios muchísimo más eficaces!
EL FUTURO
Este ciudadano tiene muchísimas dudas e interrogantes sobre el uso de la
ingeniería genética que ya estamos capacitados para desarrollar. Y por
descontado si la desarrollamos en una sociedad en donde todo se ha
convertido en mercancía.
De lo que estoy seguro es que si hemos alcanzado los conocimientos y
tenemos las herramientas que lo hacen posible nada podrá detener que los
apliquemos. Ninguna ley, ningún decreto, ninguna moral ética o religiosa
lo impedirá.
La única garantía que tenemos que todo este avance biotecnológico se
aplique a favor de la vida y no en contra es que esté en manos de
hombres sensatos ciudadanos de sociedades sensatas. Sociedades humanas
en donde las necesidades básicas y vitales para la supervivencia estén
plenamente garantizadas y resueltas.
Nuestras formas de organización social han de facilitar nuestra
supervivencia, nuestro goce de la vida y su continuidad. Otro camino es
antinatural y suicida.
Aboguemos pues por el librepensamiento, por la rebeldía, por el espíritu
crítico, por el antidogmatismo... que los dioses, los brujos, los
iluminados, los piratas y saqueadores del Patrimonio común de los seres
humanos no puedan dirigir éste proceso.
No es un problema técnico, señor Carbonell. Es un problema de conducta.
No de una nueva conducta, sino de la misma y única conducta que ha
conducido nuestro proceso evolutivo y que ha progresado a pesar de todos
los intentos de su manipulación.
Somos humanos y nuestra conducta es fundamentalmente solidaria y
colaboradora. No vamos a permitir que ninguna otra especie de laboratorio lidere este
proceso.
Yo le ruego que reflexione.
Por Jorge Sánchez Rodríguez
Opina sobre este artículo
Arriba
|
|