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En
el Punto de Mira
- Biba el Ejército -
El
Ejército español, del que cada vez quieren saber menos
los jóvenes españoles, se ve obligado a "fichar",
como si se tratara de fútbolistas, hijos de inmigrantes de
españoles residentes en Argentina y Uruguay, aprovechándose
de la falta de expectativas laborables o del hartazgo de empleos
precarios que padecen muchos de ellos.
Con el anzuelo de la doble nacionalidad
les atraen. Para esos chicos y chicas supone la oportunidad de venir
legalmente a España y, cuando acabe su periodo militar, establecerse
como ciudadanos de pleno derecho de este país. Así,
el Ejército se convierte en una especie de peaje que ha de
pagarse, aunque no son pocos los que a los pocos días de
estar en un cuartel deciden darse de baja y buscarse la vida, muchas
veces gracias a la ayuda de sus familiares residentes aquí.
Evidentemente esto no ha gustado en
Argentina y Uruguay, que se quejan del "secuestro" de
esos jóvenes, a los que poco menos acusan de traición
a la patria. Por desgracia, el patriotismo por sí solo no
da de comer. Y el hambre no conoce de lealtades a banderas.
No dudo que la gran mayoría
de los que han venido no ha sido por su vocación castranse,
su amor a España o la intención aviesa de traicionar
a su país natal, sino más bien obligados a buscarse
su futuro en una tierra donde piensan que tendrán más
oportunidades que en sus lugares de origen.
Es de suponer que esta iniciativa se
hará extensiva a otros países de América. Si
retomamos la peculiar lógica gubernamental, ¿por qué
no aprovechan el alistamiento para regularizar a los inmigrantes
ecuatorianos, por ejemplo, en vez de aplicar absurdas políticas
de repatriación? ¿Acaso la gran mayoría no
tiene algún antepasado español en su árbol
genealógico?
Siguiendo con la política de
huir hacia delante, ahora nuestro gobierno conservador también
estudia abrir el Ejército a los inmigrantes, parece ser que
sin importar su procedencia. Una vez comprobado que los españoles
no quieren saber nada y los descendientes de españoles tampoco
se dejan engañar, ahora ya les vale cualquiera. Así,
todo indica que ahora veremos como las Fuerzas Armadas se convierten,
poco a poco, en una mezcla de la Legión Extranjera y Loca
Academia del Ejército.
Toda una garantía -constitucional-,
sin duda alguna, sobre todo considerando que los requisitos de ingreso
permiten que una persona a quien los estudios psicológicos
normales calificaría de casi "border line" está
en disposición de empuñar un arma. Por un lado podemos
pensar que esa flexibilidad a la baja en las condiciones de ingreso
sean para arañar unos cuantos reclutas más o "para
dar más oportunidades", en la jerga militar. Por otro,
podemos malpensar que gente de capacidad intelectual más
limitada es más manipulable y manejable en manos de los militares.
Estamos ante el soldado "perfecto":
no piensa, no se cuestiona las órdenes, obedece sin chistar,
como un perro amaestrado acata las instrucciones de su amo.
El colmo del desespero militar viene reflejado en uno de sus últimos anuncios radiofónicos, diría que casi desesperados, para conseguir enganchar a algún infeliz o despistado. Viene a decir: "¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? ¿De dónde venimos? Si esas preguntas te sobran en el Ejército encontrarás tu sitio". Desgraciadamente, con estos planteamientos el Ejército puede convertirse en un refugio de inadaptados sociales y aumentar aún más su distanciamiento con la sociedad de la que depende.
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