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En el Punto de Mira

- El laberinto de los absurdos -

Mientras en Roma dos millones de personas marchan tras las banderas de los sindicatos, en defensa de un artículo de una ley que regula las condiciones de explotación del trabajo humano, (articulo 18 del estatuto de los trabajadores), en Barcelona otros dos millones de personas se manifiestan bajo el lema "Otro mundo es posible". Dos grandes "éxitos" de la tolerancia, el respeto y el carácter cívico y pacífico de las gentes. No puede decirse lo mismo de lo que sucede simultáneamente en otro lugar de este mundo, todavía este, donde la sangre escapa a borbotones de los cuerpos destrozados. En Palestina, en la "explanada de los absurdos" (Saramago, periódico El País, 24/3/2002), el civismo, la tolerancia y el respeto no tienen cabida.

Barcelona y Roma, dos ciudades de la Europa que un día construyó Imperios y que hoy tiemblan ante la aparición de uno nuevo. Mientras una se prepara para celebrar la Fiesta Mundial de las culturas, o tal vez seria mas acertado decir las exequias, la otra se prepara para un nuevo éxodo que aleje el peligro de aquellos que huyendo de la barbarie la trajeron puesta. ¡Viva la diversidad cultural!, ¡Fuera el emigrante, su cultura es peligrosa! El circo del absurdo ha encendido sus luces y la fiesta va a empezar. Pero esta vez, Sr. Saramago no será necesario recurrir a la Biblia para comprender el absurdo, esta vez no habrá ni tan siquiera un Dios que prometa nuevas tierras a los que serán forzados al Exodo. Del "Dios bendiga América" del César Bush, hemos pasado al "Dios bendiga a la Coalición".

En 1905 una gran manifestación se congregó en San Petersburgo para pedir al Zar del Imperio Ruso tres cosas: Paz, Pan y Tierra. Fueron pacíficamente, portaban un escrito con sus peticiones, enarbolaban iconos e imágenes religiosas, pedían otro mundo porque en este su vida se extinguía. La respuesta fueron las balas y las bayonetas y con ella, ya no se pudo volver a pedir otro mundo, hubo que intentar hacerlo con las manos de los mismos que lo necesitaban. ¿Por qué pedir el pan a quien no siembra el trigo? ¿Porqué Saramago, pedir otro mundo a los que quieren mantener este? Tal vez creas, como Tertuliano, que otro mundo es posible, porque es absurdo.

Y mientras millones de personas piden, unos pocos, muy pocos, actúan de acuerdo con Tertuliano haciendo del absurdo la norma que se erige en verdadera razón.

12 de Marzo del 2002: Discurso del Presidente de Estados Unidos, George Bush.
…No se debe permitir que hombres sin respeto por la vida controlen los máximos instrumentos de la muerte…

Esto es Saramago el triunfo de la razón del absurdo, la provocación de la Explanada de las Mezquitas, la guerra del Vietnam, la de Irán, Irak, Afganistán… ¿Por qué permitir que hombres como Bush, Sadham Hussein, Sharon, Arafat y tantos otros, controlen los máximos instrumentos de la muerte? ¿Acaso no son ellos los que deciden sobre la vida y la muerte de millones de personas?

Los pueblos no entienden el absurdo, son sus víctimas. No quieren la guerra pero son arrastrados a ella y pagan el precio de este absurdo. El precio es la vida de sus hijos pero a cambio jamás obtienen nada. La vida por nada.

¿Qué quieren los pueblos? Para ti y para mí, apreciado Saramago, estoy seguro que la respuesta nos brota del alma: los pueblos quieren simplemente vivir, ver crecer a nuestros hijos y sentirnos felices junto a ellos. Pero no basta con quererlo, hay que hacerlo, por que si no lo hacemos la respuesta a la pregunta no será la nuestra, será otra del tipo que ofrece Pasqual Maragall (Presidente del Partit dels Socialistes de Catalunya y Candidato a la presidencia de la Generalitat:

…Los pueblos de Europa ¿qué quieren?
A mi entender quieren competir pacíficamente entre sí y eliminar las causas de las guerras que los enfrentaron, ampliando la Unión hacia el Este (y aún no han entendido, pero intuyen que la próxima guerra, con el formato que sea, vendrá del Sur y del Mediterráneo); quieren competir económicamente con los EE UU sin perder la cohesión social ni los valores culturales europeos; y quieren para todo ello una Europa fuerte y, al mismo tiempo, una Europa próxima, subsidiaria, inteligible…
(publicado en el periódico El País, 29 de Marzo de 2002 en un articulo titulado Orio)

Como verás apreciado Saramago cada uno responde a la misma pregunta según le va en el Mercado o si tu lo prefieres en el Super Mercado. No puedes pedir más lógica, ni más coherencia al autor de esta respuesta: "Los pueblos quieren competir pacíficamente entre sí y eliminar las causas de las guerras que los enfrentaron". Y digo yo, ¿acaso no fue una de las causas y precisamente no la menor de las causas, la competencia por la posesión de las tierras, de los minerales, de los recursos todos, lo que provocó y continua provocando una y mil guerras? Sólo desde la lógica y la coherencia del absurdo puede uno ejercer de profeta anunciando la próxima guerra y por donde vendrá. Los pueblos no entienden el absurdo pero algunos viven de ellos. Intuir, Creer, ¿tendrá razón Tertuliano?

¿O quizás quien interpreta con certeza lo que quieren los pueblos de Europa son sus representantes democráticamente elegidos? Según ellos, lo que nosotros queremos es acelerar y terminar lo antes posible, todo el proceso de privatización y liberalización de la economía. Todavía quedan escuelas públicas, hospitales públicos, empresas de electricidad, agua y gas públicas, comunicaciones y transportes públicos, pensiones y subsidios. Tal vez los pueblos no lo entienden pero cuando miran hacia Argentina intuyen.

Pregunto de nuevo y ahora al Foro: ¿Qué quieren los pueblos?

Lo que se necesita es la condonación total de la deuda de los países del Tercer Mundo, crear un sistema justo que controle la amortización de las deudas de estas naciones, garantizar que las condiciones de financiación sean adecuadas y que se utilice para el desarrollo, garantizar que las naciones ricas destinen por lo menos el 0,7% de sus presupuestos a financiar este desarrollo, restaurar el equilibrio comercial entre el Norte y el Sur, implementar políticas que aseguren que cada país tenga soberanía sobre su seguridad alimentaria, regular la irracionalidad del flujo mundial de capitales, ilegalizar el secreto bancario, abolir los paraísos fiscales, y crear un sistema de impuestos a las transacciones financieras internacionales. Por Ignacio Ramonet, personalidad destacada del Forum Social Mundial. (Le Monde Diplomatique; marzo de 2002).

Me parece amigo Saramago que por fin hemos dado un gran paso, del Antiguo Testamento que rige todavía para los palestinos, al Nuevo Testamento. Perdona nuestras deudas y a nuestros deudores. Practicad la virtud de la limosna, del diezmo al 0,7. ¡Pobre de mí que creí que los pueblos querían Justicia!

No debí preguntar, ya me lo dijo Tertuliano: Creo porque es absurdo.

Por Jorge Sánchez Rodríguez

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