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mundo está a merced del eje del mal. Un eje formado por países cuyos
gobiernos aplican la pena de muerte, la persecución racial y étnica y
legalizan la tortura. Al frente del eje del mal, un país que bombardea
poblaciones, organiza golpes de estado y sostiene crueles dictaduras. El eje
del mal lo forman Estados Unidos -su líder-, Israel y Turquía.
Israel, con un primer ministro acusado de genocidio, masacra al pueblo
palestino sin dudar en ordenar a su ejército disparar a niños que "amenazan"
con piedras. Sus aviones bombardean campos de refugiados y sus tanques
disparan contra poblaciones civiles. Su legislación contempla la tortura
como método de interrogatorio.
En Turquía, país acogido con entusiasmo en la OTAN, el pueblo kurdo sufre
represión, persecución y muerte a manos de su ejército. Cientos de presos
kurdos mueren en las prisiones mientras el gobierno turco ignora sus
derechos.
Pero este perverso eje también cuenta con otros múltiples países que
colaboran con él. Nigeria lapidando mujeres, Colombia financiando grupos
paramilitares que masacran campesinos, Brasil abandonando a niños en la
calle o Filipinas explotando sexualmente a menores.
Al frente del eje del mal que amenaza a la humanidad, EEUU, con miles de
presos esperando que su gobierno les quite la vida. La persecución racial de
la población negra llena las prisiones, los confina en ghettos en donde la
droga y la delincuencia los masacra. Las formas más refinadas de tortura se
dan cita en campos de concentración como el de Guantánamo. Su trayectoria en
política internacional no puede ser más sangrienta.
Instigador de golpes de estado en Guatemala, República Dominicana o Chile,
entre otros. Protector de sangrientos dictadores en Indonesia, Filipinas,
Irán, Perú, Arabia Saudí o Kuwait. Sus tropas han invadido a sangre y fuego
países como Vietnam, Panamá, Granada, Yugoslavia o Afganistán.
El cerebro del eje del mal cuenta con un largo historial de terrorismo
internacional. Sembró de minas las costas de Nicaragua, bombardeó fábricas
de medicamentos en Sudán y sigue organizando atentados criminales en suelo
cubano.
En nombre de lo que cínicamente ha denominado "lucha contra el terrorismo",
Estados Unidos con su presidente George Bush al frente, ha iniciado una
campaña de guerra y muerte contra pueblos enteros Primer productor y
vendedor de armamento de destrucción masiva, este país divide al mundo entre
buenos y malos conforme a sus intereses para, a continuación, arrasar
pueblos utilizando como carne de cañón a grupos de oposición locales,
dirigidos por señores de la guerra. El caso de ELK en Yugoslavia, UNITA en
Angola, Alianza del Norte en Afganistán, contras en Nicaragua, kurdos en
Iraq...
El líder del eje del mal cuenta con la complicidad de las Naciones Unidas,
institución diseñada a su medida a través de la cual impone su política de
guerra, lo que por otro lado tampoco le resulta imprescindible. Mediante
ella también recurre al terrorismo económico, imponiendo bloqueos
comerciales que llevan la muerte a cientos de miles de civiles, un millón de
niños en Iraq. Si no logra el apoyo de la ONU, tampoco le importa. Así lleva
cuatro décadas bloqueando el comercio de cualquier país con Cuba.
La capacidad de imponer su terrorismo económico la aplica mediante
instituciones internacionales que siembran la pobreza y miseria a lo largo
de todo el mundo. Países como India, Argentina, Rusia o toda la región de
Centroamérica se encuentran sumidos en una desesperada situación económica
provocada por las políticas económicas del Fondo Monetario Internacional o
el Banco Mundial, herramientas del líder del eje del mal para ordeñar la
riqueza de los países pobres en su propio beneficio. Así logra que países
del Tercer Mundo hipotequen su futuro mediante el pago de patentes de
medicamentos vitales o de tecnologías imprescindibles para el desarrollo, a
las grandes corporaciones que sustentan al país cerebro del eje del mal.
Sólo en una cosa coincidimos con el presidente de Estados Unidos, "la
humanidad se enfrenta a una de las mayores amenazas que es preciso combatir,
los países del eje del mal y su capacidad de sembrar el terror, es
imprescindible que las personas de buena voluntad se enfrenten a esa
amenaza".
Por Pascual Serrano
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