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Parlamento español preparan una ley para decidir qué
partidos políticos podrán ser votados y cuales no.
La aprobación del texto de la Ley de Partidos, parece
un tema tabú que se evita censurar por miedo a ser
confundido con un defensor de las bombas lapa y los tiros
en la nuca.(nada más lejos de mi intención).
Tan solo alguna voz tímida, se ha escuchado y
rápidamente se ha desvanecido detrás del opaco telón que
imponen los medios de comunicación, como herramientas
quirúrgicas de la opinión pública.
La Ley de Partidos nos introduce en un periodo oscuro de
seudo-democracia o democracia fingida, en el que el gran
electorado, aturdido por los medios no podrá hacer otra
cosa que dar el visto bueno y seguir mirando cómo arrinconan
sus derechos hasta el agobio. ¿Qué derecho tienen ciertos
grupos políticos a limitar el voto hacia ellos mismos? ¿No es
acaso esto un recorte de las libertades más básicas? Después
de Batasuna será algún grupo quizá por su carácter xenófobo
y detrás alguno que no es conveniente para ciertas cuentas
corrientes o porque se sale del binario PP-PSOE. Digámoslo
claro, la Ley de partidos recorta la libertad de voto y de
ideas, y aunque éstas sean aberrantes, no dejan de ser eso,
ideas. Decía un filosofo alemán que no debemos tirar
una idea al estiércol, porque es allí donde brotara con más
fuerza.
Veo a la Ley de Partidos como una herramienta extremadamente
peligrosa, un arma de extremado poder para ponerla incluso
en manos de diputados o jueces. Es la negación absoluta de la
Constitución y la prueba de que ésta, no es más que una farsa a
conveniencia. Si quieren acabar con Batasuna, que lo hagan en
las urnas como procede en un sistema democrático. No deben
dañar nuestra democracia para acabar con ellos.
El texto en sí, entrega el poder que el pueblo ejerce a través
del voto, a un reducido número de individuos. De esta forma, se
puede terminar con cualquier posibilidad de oposición política,
no deseada por los grupos de mayor alcance y poder
económico-político. Esto no quiere decir que algo así vaya a
suceder ya pero, qué seguridad nos ofrece el futuro. Y si
hoy se prohíben grupos radicales, ¿no pueden estos grupos
llegar prohibir mañana a los grupos de hoy? Lo peor de esta
ley es precisamente que es de consecuencias imprevisibles.
Al dañar el núcleo de un sistema democrático se resienten por
simpatía aspectos como la libertad de expresión, o de
pensamiento (el derecho a tener unas ideas políticas).
Se ha luchado mucho en este sentido durante los regímenes pasados,
para volver a errar en ilegalización de partidos políticos, que
tan lamentables recuerdos nos acercan. La Ley de partidos
destruye la misma esencia de la democracia y para hacer frente
a las injusticias únicamente hay que ponerlas nombre.
¿Hay alguna razón más sólida que ésta para rechazar el texto?
Conforme al artículo 1 de la Constitución Española:
1. España se constituye en un Estado social y democrático
de derecho, que propugna como valores superiores de su
ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad
y el pluralismo político. (Art.1.1).
Por Zexa-R
Fuente: es.charla.politica.misc
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