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En el Punto de Mira

- Cuando los patos le tiran a las escopetas -

Crítica
Con honestidad cínica, debo decir que las manifestaciones populares no han sido nunca de mis actividades favoritas, me marca la vergüenza de no haber secuestrado edificios, bloqueado calles ni apedreado a la policía, mi participación escueta se ha limitado a marchas eventuales donde hacía gala del grato don de la mimesis.

Argumentaré sólo como ejercicio intelectual mi crítica en dos cuestiones: métodos y resultados.

Las manifestaciones populares si no son concebidas como medidas violentas tienden a serlo, por exaltación de los manifestantes o instigados por los represores, lo que en la práctica resulta lo mismo; los grupos más exitosos celebran su rudeza como condición para serlo, es el caso de los mineros bolivianos, los piqueteros argentinos o los sin tierra brasileños.

Los productos han sido francamente pobres, por un lado debido a su progresiva debilidad dentro del aparato decisor y por otro la indiferencia estratégica con la que se les trata, gestión de la crisis le llaman. Finalmente éstas acciones han resultado en condiciones y factores y ya no escollos ni posiciones.

Sumario
Más o menos comentarios, estoy seguro que la aquiescencia fue general en octubre del año pasado, cuando nos enteramos de la decisión del gobierno federal de construir un aeropuerto alterno en la ya superpoblada ciudad de México; los planes se desarrollaron vertiginosamente, corporaciones multinacionales y aprendices locales se apresuraron a concursar por un trozo del pastel, vendiendo antes de comprar, comprando antes de vender, intercambiando dinero plástico por bienes virtuales, regodeándose en la bien afincada tradición mexicana de transferir la riqueza de todos a unos pocos, vía la edificación de mega-obras civiles de beneficio común. El escollo era mínimo, un puñado de campesinos propietarios de los terrenos a expropiar, a quienes 7,2 pesos el metro cuadrado (aproximadamente 70 centavos de dólar) debía contentarles.

Cuando los vecinos de San Salvador Atenco salieron a protestar, reiterando la extravagancia de la hormiguita contra el elefante, las miradas que les cubrieron se matizaron de mil tonalidades: escépticas, pintorescas y hasta compasivas, nadie diré mejor, casi nadie- esperaba que su esfuerzo tuviera buen fin, sudorosos ejidatarios (una suerte de agricultores en propiedades colectivas) de sombrero y a caballo, agitando machetes jugaban a tomar la ciudad al modo de Villa y Zapata; sucediéronse mil cosas durante once meses: enfrentamientos, muertos, detenidos, secuestros, deportaciones, bloqueos, denuncias de inconstitucionalidad, acusaciones de infiltración política, de violentismo, etc.

Cuando se hablaba ya de medidas drásticas el aparato dio un paso atrás anunciando la cancelación del proyecto y exploración de otras opciones. ¡Increíble! aquellos gorditos descamisados habían logrado derrotar a la novena economía planetaria, pero recién entendí su magnitud e importancia cuando la epidémica reacción de quienes habían sacado ticket para la pachanga, cuando las empresas de construcción, comunicaciones, correo rápido, bancos, renta de coches y quien sabe qué más, pusieron el grito en el cielo: todos perdemos, espantan la inversión extranjera, etc., entonces como dicen en México, me cayó el veinte.

Atenco
Son las nueve treinta, una atmósfera efervescente rodea el auditorio municipal, usando un megáfono invitan a los vecinos a participar de un juego de fútbol en media hora y a las cuatro de una reunión; pareciera que las relaciones interpersonales hubiesen ascendido un escalón, que uno pudiera dirigirse a tod@s así nada mas. Un muchacho con apariencia de haber dormido con ropa: Cristopher, quien luego me enteraré convocó y lidera esta jornada de apoyo platica con un dirigente local, enterándole de su plan de capacitación técnica-agrícola y la participación de universitarios voluntarios. ¡Gracias, chamacos preciosos! dice que hasta conmueve.

Hay una barricada que cierra el acceso al auditorio que se ha convertido en cuartel general, por todos lados pintas de NO AL AEROPUERTO, periódicos murales atiborrados de recortes con las últimas novedades relacionadas, pizarrones con anuncios, roles y programas, folletos, etc. Dos muchachos se han parado detrás de mi, si alguna desconfianza hubo al verme tomar nota, se desvanece al intercambiar unas palabras. Que bien organizados pienso; ya en confianza un chico de contrastante cabello rojo y traje de soldado, me comenta que a la señal de tres cohetes el pueblo estaría reunido en la plaza, con machetes y todo añade sonriendo.

Un mural decora la fachada del auditorio: flanqueado por banderas mexicanas en primer plano Zapata machete en mano, Flores Magón, campesinos sin rostro, banderas roji-negras, una alusión al diario de oposición La Jornada y la caricatura de un avión con las inscripción Air Fox Line completa la escena. Una camioneta de la policía sin policías- llega piloteada por un tipo con playera del EZLN. Pregunto a quién pertenece y América, la hija de uno de los dirigentes replica a Atenco, durante el día oiré esto varias otras veces, para Atenco, de Atenco, por Atenco, como si Atenco se hubiera materializado y personalizado, siendo omnipresente y ubicuo, apareciendo cada vez que las acciones, situaciones y hasta ideas ameritan justificación.

El dirigente oye la propuesta para publicitar los talleres, en desacuerdo dice que ellos son gente de acción aquí la gente va sólo a bostezar a las reuniones, ellos sólo creen en lo que ven, están cansados de ofrecimientos, nuestro pueblo se ha educado así mejor sugiere demostraciones prácticas. Cristopher consulta y asienten tod@s; el dirigente propone una visita de reconocimiento para ver necesidades, establecer compromisos y cronogramas.

Nos instan a subirnos a la ex-camioneta de la policía para dar una vuelta por los terrenos del aeropuerto frustrado, una señora con gesto compasivo nos regala una torre de tortilla, una bolsa con carnitas y la infaltable latita de chile: el itacate. La lucha ha hecho inmensamente solidario a este pueblo, me acuerdo de esa canción de Chico Buarque, que en un hipo cervantino acomodo Qué será, qué será, que hace renacer la humanidad en la gente, qué será, qué será...?

Fungiendo de guía, América recuenta los asuntos más relevantes del conflicto, el fortalecimiento de la organización comunal, la solidaridad de los compas, pregunto que si extranjeros también?, sí, y de organizaciones nacionales, el mismo apoyo que los ejidatarios de Atenco ofrecen y brindan a compas que lo necesiten absuelve decidida; no faltan las anécdotas con matices épicos, jocosos y trágicos, los enfrentamientos con la policía, el secuestro de camiones de Coca Cola y la muerte de uno de los dirigentes.

Maizales algo abandonados la verdad y una tierra, que también la verdad, no puede valer 7,5 pesos el metro cuadrado, una zona yerma y a lo lejos unos charcos que dicen son de los últimos relictos del lago que alguna vez fue todo esto. Pero más que ello, la discusión se envuelve de posiciones ideológicas, equiparando movimientos y momentos, Cristopher cuyo aspecto descuidado contrasta con sus brillantes ojos claros y modos corteses, me cuenta de sus experiencias en Chiapas, la marginación social de los pueblos indígenas, los atropellos de los paramilitares, la muda complicidad del estado y las últimas intenciones totalitarias del Plan Puebla Panamá otro muchacho moreno habla convencido: es que a los pobres nos quieren meter ideas de rico, que con estas cosas perderemos oportunidades de trabajo, desarrollo, dinero, etc. pero todos sabemos que siempre vamos a estar jodidos..., l@s más jóvenes oyen atentos, a su turno cada tema es desmenuzado y respaldado: la toma del metro, las revueltas en Guerrero, las matanzas en Oaxaca.

Ya de vuelta, mientras l@s chav@s cronograman sus talleres de apoyo a los ejidatarios, echo una mirada al auditorio: un moño negro recuerda la muerte del mártir, al fondo una grandísima bandera tricolor y a la derecha una roja con las siglas EZLN, en un rincón una cama, una cama?, siempre hay visitantes comenta una de las vecinas que limpia.

Colofón
El argumento de los atenquenses fue que eran ejidatarios y los terrenos su medio de vida, luego éste se fue enriqueciendo con una maraña de otros más y menos convincentes: historia, cultura, justicia social, etc. Ahora que conozco el asunto un poquito más siento exactamente eso: argumentos más y menos convincentes algunos convenientemente engendrados y otros justamente enarbolados, no me toca dictaminarlo, pero me queda claro que este pueblo fue capaz de hacer valer un derecho crucial, de repente la más romántica expresión de la libertad: la de decidir por sí, la autodeterminación.

Hace unas semanas escuché a un activista de Food First preparando la cancha para Cancún 2003, decía algo así: el modelo es un tren que viene contra todos y nos avasalla, pero que si todos, todos, todos (o sea todos), nos ponemos en la vía podremos soportar el impacto y descarrilar el tren.

La metafórica arenga invita a la acción, al hecho concreto, al que much@s -la mayoría- vemos aún con quisquillosa cautela, por embrollos intelectoides o mejores excusas. Y si como dicen algunos: las circunstancias no las hacen las personas sino al revés, también es posible que los tiempos sean dispares, que para unos el todavía sea ya, que para algunos sea el tiempo de ponerse en la vía... como para los atencos. ¿Por qué no?

Por Daniel Callo-Concha
dancacon@hotmail.com
Chapingo, México

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