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En el Punto de Mira

- Las políticas reaccionarias del pleno empleo -

INTRODUCCION
Si hay alguna cosa que hace temblar a los clanes políticos en el poder es el ascenso constante del paro y de la exclusión social. La rebeldía social que ello puede provocar les asusta.

Curiosamente parece que todos ellos, sean clanes de izquierdas o de derechas, guían sus esfuerzos en la dirección contraria en la que se dirigen las fuerzas sociales implicadas en el avance del conocimiento humano y de la técnica. Mientras unos quisieran crear más y más trabajo aunque fuera "trabajo de galeras", los otros azuzan su ingenio para que las máquinas lo sustituyan.

Ellos, los políticos, no aceptan de ninguna manera que el camino seguido por los seres humanos no pueda ser detenido o modificado a su antojo y conveniencia y que la Historia sea tan terriblemente tozuda.

Nuestra capacidad para hacer más y más eficaz nuestro trabajo la hemos ido desarrollando a pesar de todas las trabas y contratiempos. Nuestro ingenio forma parte de nuestra propia vida. Nunca hemos parado de crear herramientas, técnicas y métodos cada día más eficaces aunque nunca hemos podido decidir en qué dirección dirigir nuestros logros. Siempre surgieron poderes en las cúspides de nuestras sociedades que se apropiaron de ellos y los utilizaron en su exclusivo beneficio. Levantamos las pirámides para adorar sus dioses, formamos en las legiones para ensanchar sus imperios, sembramos las tierras para llenar sus graneros, nos reunimos por millares en las manufacturas, en las minas y en las industrias para que acumularan enormes capitales. Hoy, somos rechazados y calificados como costos a eliminar en el moderno proceso de producción de mercancías.

La sociedad humana ha superado con creces el TRABAJO tal como hasta ahora lo hemos entendido. Es mas, hemos alcanzado tal punto de conocimientos que un nuevo tipo de trabajo (que solamente se puede realizar, acumular y reproducir socialmente) se muestra inmensamente mas efectivo que el anterior en donde el trabajo físico o mecánico y la destreza individual predominaban.

Este nuevo trabajo (que continúa siendo arrebatado) se está imponiendo al anterior y hace inevitable el resquebrajamiento de las estructuras sociales y de poder de la vieja sociedad basada en el trabajo asalariado.

La sociedad capitalista no puede de ninguna manera gestionar ni superar la crisis del trabajo asalariado.

Cualquier política de "pleno empleo" está destinada al más absoluto fracaso.

LA NUEVA REVOLUCION TECNOLÓGICA
Es probable que ante cualquier nuevo descubrimiento tecnológico los sectores reaccionarios, dispuestos a no perder los privilegios adquiridos en la vieja sociedad, sufran de verdaderas pesadillas y vuelvan a anhelar, aunque solo sea en sueños, el resurgimiento de los pasados movimientos ludistas que en la destrucción de la maquinaria moderna pretenden solucionar la exclusión de grandes masas de trabajadores que se hacinan en las barriadas de las grandes ciudades industriales europeas en el siglo XIX, o quizás como el postmodernista norteamericano Zerzán que desearía volver a la prehistoria (según el, lúdica y paradisiaca) en donde los jefes tribales resolverían de una manera mucho mas sencilla y expeditiva los problemas que tenemos para imponer su autoridad sobre el resto de la tribu, o quizás como los del Foro Social que creen posible el regreso a estadios anteriores precapitalistas desde donde, piensan, se podr& aacute;n emprender un camino distinto...

Entonces, no fue la burguesía quien alentó los movimientos ludistas, por el contrario, fue quién los combatió, ni ella pensaría regresar a la prehistoria, ni desearía reemprender, voluntariamente, un camino de destrucción de puestos de trabajo. Tampoco es ahora la burguesía quien se opone decididamente a la nueva revolución tecnológica en marcha sino quién la impulsa hasta sus limites.

La burguesía necesita seguir mejorando constantemente los medios de producción manteniéndolos siempre bajo sus relaciones de propiedad, aunque "como el mago, no llegue a poder dominar los poderes infernales que el mismo conjuró, lo hará obligatoriamente hasta el final. Hasta el momento en que sean sus relaciones de propiedad las que imposibiliten totalmente su aplicación.

Si se pudieran sustituir las retroexcavadoras por los picos y palas; las recolectoras por las hoces; las embaladoras por los pajares a cielo abierto; los tornos robotizados por los viejos tornos "Cumbre" como aquellos que Solis Ruiz puso en las escuelas de formación profesional de la falange; las cadenas robotizadas de montaje por la organización taylorista ; el correo electrónico por las diligencias; la nueva maquinaria textil por el husillo de las hilanderas... habría trabajo para todos¡

Si se pudiera detener la generalización del conocimiento humano, impedir que miles de jóvenes abarrotaran las universidades y centros de estudios, prohibir que miles de investigadores pudieran llevar a cabo sus experimentos, que nuevos científicos llenaran de nuevos sueños y proyectos los grandes y pequeños centros de estudio e investigación y pudiéramos regresar al oscurantismo y secretismo de las bibliotecas protegidas por la cruz y la espada de los monjes... ¡no estaríamos expuestos al peligro de que nuevos avances tecnológicos pusieran en cuestión tantos y tantos puestos de trabajo¡

Pero, no se puede parar el curso de la Historia. No solamente no podemos retroceder a las viejas herramientas y medios del pasado sino que la actual revolución tecnológica no hecho más que empezar.

Los paneles de cristal liquido de cuarta generación que fabricaba la empresa Philips fueron sustituidos en un abrir y cerrar de ojos por los de la quinta generación. En Corea, un consorcio de Philips-LG Electronics ha inaugurado una factoría robotizada en la que se fabrica el 25% de la producción mundial. La fábrica que llaman P4, funciona desde mayo totalmente con robots inteligentes capaces de la manipulación de los paneles sin ningún problema. Pero ya anunciaron la construcción de una nueva factoría más moderna, la P5, que estaría en pleno rendimiento a finales del 2003 (fabricará 60.000 paneles al mes) y en el 2005 estará en disposición de producir los de sexta generación.

Es posible que entonces, los de sexta generación ya estén obsoletos y la capacidad de fabricación no sea de sesenta mil al mes sino de sesenta mil al día.

Solamente 600 trabajadores de LG. Philips Displays en la fábrica ubicada en Suzhou (China) producen el 35% del mercado mundial de tubos de rayos catódicos.

¡Que terrible problema, exclaman angustiados los políticos! ¡Que vamos a hacer con los miles de trabajadores excluidos de las antiguas fábricas europeas de Philips!

Porque mientras la multinacional sigue creciendo y modernizando sus empresas en Asia, en Europa su financiera "Busines Creation" se está encargando del desmantelamiento de sus factoría en el viejo continente: la antigua Miniwatt en Catalunya, Philips Alpignano en Italia, Philips Lebrins en Austria, etc.

La necedad de los políticos y de los sindicalistas es tan inmensa que creen que el problema está solamente en el lugar en donde tendrán lugar las nuevas ubicaciones.

Este ejemplo es ilustrativo y lo podríamos hacer extensivo a todos los sectores de la producción industrial: en la siderurgia, en la minería, en la fabricación textil, en la construcción naviera, automovilista o aeronáutica, en la industria farmacéutica, química o de las comunicaciones.

Los avances científicos en microelectrónica, en informática, en biotecnologia, en robótica, etc. han sido tan enormes que sus aplicaciones en cualquier rama de la producción han desbaratado por completo los grandes complejos industriales del siglo XIX. La supresión de más del 50% del trabajo humano directamente implicado en los procesos de producción de todas las grandes empresas ha sido el común denominador.

Pero todo esto, que ha sido un hecho incuestionable en las últimas décadas, solamente está en sus inicios. Raramente transcurren unos días sin que los medios de comunicación no anuncien nuevos descubrimientos tecnológicos y nuevas reducciones de plantilla en las grandes empresas. La "reducción de costos" no tiene otro significado que la sustitución de trabajo asalariado por más moderna maquinaria.

Hasta ahora "razones políticas" han impedido muchas veces que estos procesos de innovación tecnológica pudiera realizarse. Los gobiernos y las elites políticas tiemblan cada vez que la "economía" impone el desmantelamiento de los viejos complejos industriales que dan trabajo a cientos de miles de trabajadores. Pero este proceso es imparable: si no asienten en ello el derrumbe y con él la pérdida de empleo es inevitable y si lo aprueban también

(un inciso)
Quizás ahora sea el momento de retomar la polémica con todas aquellas viejas plañideras de izquierda (religioso-moralistas) que piensan que el problema que tenemos planteado tiene su causa en la maldad endemoniada de unos hombres sin escrúpulos que se llaman capitalistas.

Ellas ignoran por completo el problema. Este no es fruto de la maldad de unos hombres sino del agotamiento de un modo social de producción.

La burguesía como clase solo desea ganar dinero produciendo. Sueña que su manera de hacerlo (la acumulación del capital) pudiera extenderse y generalizarse hasta el rincón más recóndito de la tierra y que ello se pudiera eternizar. Desea que su modo de entender la vida social (la sociedad en donde el dinero impregna cualquier relación humana) prevaleciese. Cree que no puede existir otro tipo de sociedad igual como lo creyeron los señores feudales y reyes de su sociedad. Ella, sin duda, también se horroriza de los estragos que está provocando su mundo, aunque en los momentos en donde ve peligrar sus intereses deba apoyarse sin remedio en sus sectores más reaccionarios y criminales. No duda tampoco en rodearse de "sabios" que hagan de su mundo, un mundo eternamente "reformable".

Su única bandera la definió muy bien K.Marx: Dinero-mercancia-mercancia-dinero.

Cuando la mercancía se puede producir prescindiendo de "fuerzas de trabajo humanas" (trabajo vivo) pero no se puede terminar de cerrar el circulo de la acumulación del Capital, empieza su verdadero problema.

El trabajador asalariado que está obligado a vender su fuerza de trabajo a la burguesía para poder vivir, sueña tambien poderlo hacer eternamente y de la mejor manera posible. Se horroriza cuando se ve excluido del proceso productivo o cuando su fuerza de trabajo se desvaloriza. Desde que la burguesía impuso su ley del valor ha luchado siempre para vivir dignamente de su trabajo y para poder participar en la distribución de la riqueza.

Su bandera ha sido: trabajo-dinero-mercancia-trabajo.

En el mes de Agosto de 1819, una Asamblea de obreros textiles, reunidos en Saint Peter´s Field, de la ciudad de Manchester, fue disuelta por la policía. Los obreros reclamaban la representación parlamentaria de las clases más humildes y una rebaja en el precio del pan. Durante los incidentes la policía mató a11 trabajadores y otros 400 fueron heridos, entre ellos un centenar de mujeres que participaban en la Asamblea. Unos días más tarde el gobierno dictó el decreto conocido por "Six Acts" que limitaba el derecho de prensa, de reunión y de asociación.

Miles de hechos similares tuvieron lugar en la época de la ascensión del capitalismo floreciente y arrollador en toda la Europa industrializada. Pan y trabajo, esta fue la bandera de los trabajadores.

Cuando el trabajador se ve excluido o desvalorizado en el mercado de compra y venta de la fuerza de trabajo, el tampoco puede sobrevivir.

El problema está pues, que tanto el mundo de la burguesía como el del asalariado inseparablemente se está derrumbando.
EL TRABAJO ASALARIADO Y LA INNOVACION TECNOLOGICA.

Berlusconi dice que está dispuesto a aportar los fondos necesarios para reflotar a la FIAT a cambio de que ésta de marcha atrás con los despidos de más de 8.000 trabajadores. Sus palabras se solapaban a las peticiones del cardenal Salvatore di Giorgio que en aquel mismo momento estaba celebrando una misa a las puertas de la factoría de Fiat de Termini Imerese. Los lideres sindicales de la CGIL (que devotamente asistían a ella) coincidían y apoyaban plenamente, a su vez, tal fórmula salvadora.

Pero el futuro de Fiat está decidido de antemano.

Hace tiempo que la familia Agnelli renunció. La familia Agnelli (proveniente de los grandes terratenientes agrarios del Piamonte) que después de la guerra mundial convirtió su imperio automovilístico en uno de los motores del llamado "milagro italiano", que su poder convivió sin pestañear con dictaduras fascistas o democracias, con gobiernos de derecha o de izquierda, con cambios de cardenales y papas, y nada en Italia se podía hacer sin su consentimiento, renunció a la carrera tecnológica que habían emprendido otras grandes empresas mundiales de automoción. Tiró la toalla (como lo han hecho, a regañadientes, otras muchas burguesías) y emprendieron la autentica huida de capitales hacia otros sectores de negocio no estrictamente productivos sino fundamentalmente comerciales y especulativos (aseguradoras, entidades financieras, hostelería instalaciones turísticas, informátic a, editoras, grandes almacenes, etc.). El sector automovilístico solo representa actualmente el 40% del grupo Fiat.

La debacle de Fiat Auto ha sido continuada. Si a principios de los años ochenta el grupo automovilístico empleaba a 130.000 trabajadores solamente en Mirafiori (Turin), en 1995 la cifra era de apenas 35.000. Esta diferencia no fue el resultado de la introducción de grandes innovaciones tecnológicas sino por el contrario fue por la caída de su competitividad por ausencia de ellas. El endeudamiento neto del grupo, a lo largo de este proceso, a la Banca ItesaBCI, a la Banca di Roma, y al San Paolo-IMI alcanza los 6 mil millones de euros (la deuda pasiva supera los 35 mil millones). General Motors, que posee el 20% de Fiat Auto, tiene firmada una opción de compra a partir del 2004.

Mientras GM apostó y sigue apostando con fuerza por la constante innovación tecnológica aún a costa de una continuada reducción de sus trabajadores (actualmente, por ejemplo, con la adquisición del mayor superordenador de IBM de la serie eServer pSeries 690, o por el desarrollo de la pila de combustible en un gran centro en New York de casi 6 mil metros cuadrados, o por la investigación conjuntamente con Delphi y Ballard, de los generadores de electricidad sin combustión etc.) Fiat Auto ha descapitalizado sus centros de investigación ha seguido manteniendo inútilmente sus factorías.

(Aun así los directivos de GM enrojecieron ante las palabra de Bill Gates en la feria COMDEX de informática: "¡Si la industria del automóvil hubiera evolucionado tecnológicamente como lo ha hecho la industria de la computación hoy estaríamos conduciendo automóviles de 25 dólares que consumirían solo un litro cada 500 kilómetros¡").

El propio gobernador del Banco de Italia, Antonio Fazio, lo ha dicho con claridad: "Las ayudas publicas han de aplicarse a un plan industrial, sino perdemos el tiempo y el dinero".

Sin duda que perderán el tiempo y el dinero.

Las ayudas publicas (el dinero de los ciudadanos italianos) solamente salvarán las arcas de los Agnelli del pago del gran endeudamiento de la Fiat. Esta, una vez saneada, será comprada a precio de saldo por GM como ocurrió con Daewoo. La historia es suficientemente conocida y repetida en la mayoría de los países industrializados. Y podemos adelantar sobradamente que todo ello se realizarán con el beneplácito de los Agnelli, de la gran banca, del gobierno, de los políticos y de los sindicatos... ¡Lo mejor para Italia¡ ¡la única manera de conservar empleos estables¡ dirán.

En líneas generales podemos observar como en la URSS, el partido comunista soviético escogió la vía de la generalización del trabajo asalariado (que alcanzó ciertos momentos niveles de autentico trabajo forzado) para emprender su camino de desarrollo económico. A partir del año 1928 el primer plan quinquenal de Stalin supuso el abandono de la NEP y el punto de partida de un proceso de industrialización y de colectivización agraria basado en la explotación militarista de millones de trabajadores. Solo a partir de los años 50 el Estado soviético alcanzó su plena madurez cuando pudo generalizar las condiciones mínimas para que los trabajadores repusieran adecuadamente su fuerza de trabajo (sanidad, vivienda, formación profesional, educación, etc.). La acumulación capitalista durante este periodo fue impresionante. Ninguna burguesía en el mundo ha sido capaz en t an poco espacio de tiempo de pasar de las estructuras feudales (como eran las zaristas) a un estadio de desarrollo económico como el alcanzado por la URSS.

El camino tecnológico que emprendió (nada desdeñable) se dirigió primordialmente a aumentar y mejorar su fuerza militar y armamentista. La "acumulación siguió por la vía de la explotación del trabajo asalariado.

Y así fue hasta su derrumbe. Hacia décadas que la URSS, por este motivo, había dejado de ser económicamente competitiva con respecto a las potencias occidentales. Si se mantuvo en litigio con ellas hasta el final fue solamente por su potencial militar y nuclear. Un simple vistazo comparativo del estadio tecnológico de los complejos industriales de las dos Alemanias tras la caída del muro seria suficientemente aclaratoria a este respecto.

Sin duda, el partido comunista, como cualquier poder dictatorial, hizo suya la máxima universal sobre la que toda autoridad impone la sumisión de sus súbditos y basa sus sueños expansionistas: la propiedad sobre los medios militares y las técnicas de armamento. La propiedad sobre la FUERZA.

Bush lo sabe perfectamente.

(Esto sigue aún vigente en muchos países de la disgregada URSS en donde las mafias dirigentes, provenientes de los antiguos aparatos de los partidos comunistas, controlan directamente la sofisticada industria militar. En Ucrania, su presidente Leonid Kuchama, dirige desde el Uksperetsexport (la exportadora oficial de armas) la venta de ingenios militares de la fábrica Topaz de Donetsk en donde se fabrica un tipo de radar - el Kolchuga- de unas características técnicas absolutamente innovadoras.

Altos ex miembros de la KGB, como Victor Bout, son los primeros traficantes de armas en Africa e involucrados en los conflictos de Angola, Liberia y el Congo).

Pero seria necesario hacer una diferenciación. Mientras en la URSS el Partido actuó directamente como productor de artificios armamentistas creando una industria propia (cerrada, secreta y al margen de la sociedad) en los EEUU el poder ha actuado siempre como comprador de los nuevos ingenios que la industria privada ya desarrollaba para incorporarlos a su fuerza militar. Con Bush, parece que esto ha cambiado y podemos constatar también el desarrollo de una nueva industria secreta (bacteriológica, química, de comunicaciones, etc.) directamente controlada por la cúspide imperial.

En el momento que los clanes más derechistas del poder toman directamente el mando, los sectores industriales más innovadores se ven colapsados y supeditados a la política de la fuerza. La FUERZA por encima de la economía. La caída de las bolsas cuando se presagia una nueva guerra destructora es muy significativa. Mientras el cesar - bucanero Bush prepara la guerra por el petróleo, General Motors intenta seguir investigando nuevas fuentes generadoras de energía aunque evidentemente no estén guiadas por ningún altruismo humanitario sino para la obtención de beneficios privados (se trata de la fabricación del nuevo vehículo Hy-Wire que utilizará el hidrogeno como combustible).

Mientras en la URSS el capitalismo (de Estado) construido en base prioritariamente a la explotación de los trabajadores asalariados y dirigido directamente por la casta militarista del Partido condujo a la más absoluta bancarrota e ineficacia economica, en los EEUU se desarrolló de tal manera que situó a su burguesía a la cabeza indiscutible del capitalismo mundial tanto a nivel económico, tecnológico como militar.

El llamado "socialismo real" se ha derrumbado por completo y su secuela de miseria, desempleo, de marginación social, ... ha hecho retroceder a sus poblaciones a situaciones no recordadas desde épocas zaristas. Pero, el capitalismo arrollador del Imperio norteamericano ha sembrado una desolación que no tiene precedentes históricos en la mayor parte del mundo. De igual manera que en la URSS la acumulación se realizó en base al expolio de los trabajadores, en el Imperio la acumulación se ha efectuado en base al expolio de las materias primeras del mundo entero (especialmente de las fuentes energéticas). Y ello, sin poder impedir a su vez una enorme grieta entre los propios ciudadanos norteamericanos. Las cifras del año 2001 dadas a conocer por la Oficina del Censo sitúan en casi 33 millones el numero de pobres (de un censo de 142 millones) de los cuales 13,4 millones rozan la mendicidad.

A partir de esta gran acumulación los EEUU pudieron destinar grandes sumas de Capitales a proyectos de investigación tecnológica.

Es un hecho pues, que el nuevo Imperio propietario de la nueva revolución tecnológica no tenga competencia economica posible, y por esta razón está causando un retroceso imparable en los países pobres, un camino de africanización de una gran parte de los países considerados prósperos hace tan solo unas décadas y una situación de crisis economica en los antiguos países industrializados. Ninguna economía basada prioritariamente en la explotación del trabajo asalariado (ni las mas "socializadas") es capaz de competir en el mercado capitalista con la norteamericana.

Pero, en cualquiera de las situaciones, seria miopía ver en el progreso científico el causante de nuestros males.

José Peirats, un libertario español escribió:
(...) aunque en el catalogo tradicional no figure de tal manera, hay otra gran revolución, indiscutiblemente la más trascendental de todos los siglos. Se trata de la revolución cientifico-industrial. Ha sido la más universal e irresistible de todas. Se trata de la más constante, en marcha ininterrumpida. Para algunos lleva como pecado original el sello del capitalismo. La clase dominante de la revolución francesa, la burguesía, se apoderó de ella. ESTO ES TODO. Pero la gran revolución industrial pertenece a la ciencia, a la cultura universal...".

Quien tenga la mas mínima duda de que los ciudadanos del mundo, los trabajadores, los parados, los excluidos, los sin tierra... hemos de apostar y participar como fuerzas sociales implicadas en esta gran revolución tecnológica que nos pertenece y hemos de recuperar a favor de nuestras vidas, erraría su camino.

Nunca este proceso constante e ininterrumpido ha podido ser detenido. Nunca ningún sistema social de producción ha podido subsistir cuando ha representado un freno para el desarrollo de nuevas fuerzas productivas mucho más eficaces.

Se trata solamente de recuperarlas y de disponerlas a favor de nuestras vidas. Son Patrimonio Colectivo de la Humanidad.

Si el trabajo asalariado y con él el pleno empleo se MUEREN, se mueren simplemente por su ineficacia... y ¡alegrémonos porque su muerte es también la muerte de la burguesía.

(Primera parte)

Por Jorge Sánchez Rodríguez
ciudadanojosep@hotmail.com

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