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Tribuna de Oradores
Los virus van al paraíso con la globalización
por Redacción Info-Ong / publicado en Info-Ong - AELAng
El
director de la OMS para enfermedades contagiosas, David Heymann,
dijo esta semana al diario Folha de Sao Paulo, que el sida (síndrome
de inmunodeficiencia adquirida), la malaria, la neumonía y la tuberculosis
se diseminan por la intensa circulación de las personas y el uso
inadecuado de medicamentos.
La rapidez del sida en hacerse pandemia
fue consecuencia del enorme flujo internacional de migraciones y
de viajes turísticos.
El virus de inmunodeficiencia humana
(VIH), que causa el sida, contaminó a 36 millones de personas en
todo el mundo en menos de 20 años, pese a que sólo se transmite
por el semen y la sangre. Más rápidos aún son los virus y bacterias
que se diseminan a través de mosquitos o el aire, o por la ropa
o zapatos de las personas.
En ese marco, los países en desarrollo
concentran la mayoría de los microorganismos peligrosos, muchos
de los cuales fueron "importados" por los colonizadores europeos
en el pasado. La identificación del tipo tres del virus del dengue
en Río de Janeiro hace dos semanas alarmó a las autoridades sanitarias
brasileñas, porque representa la amenaza de una epidemia de la forma
hemorrágica de la enfermedad, con su cadena de muertes.
El dengue es una enfermedad transmitida
por el mosquito Aedes Aegypti, que habita en climas tropicales y
templados y coloca sus larvas en recipientes con agua estancada,
las cuales pueden sobrevivir hasta seis meses. El tipo hemorrágico
suele ocurrir cuando una persona se enferma una segunda o tercera
vez. Eso exige el contagio por otro tipo de virus, ya que desarrolló
anticuerpos contra el primero. Así, la presencia de la tercera variedad
de virus puede provocar el recrudecimiento de la epidemia, con hemorragias
y la consecuente mortalidad para los que ya contrajeron el dengue
del tipo uno o dos. El tipo tres sólo fue observado en Ecuador y
Venezuela, entre los países de América del Sur, pero puede haber
venido de otras partes, como América Central o Indonesia, observó
Rogerio Valls, médico infectologista del hospital Evandro Chagas,
de Río de Janeiro. Hay cuatro tipos conocidos del virus causante
del dengue y todos están presentes en Venezuela, que por eso tiene
el más alto índice de la forma hemorrágica, explicó Valls. El especialista
advirtió que, como los virus no respetan fronteras, es posible que
también el cuarto tipo pronto esté en Brasil, donde numerosas ciudades
brasileñas tienen gran cantidad del mosquito transmisor. Sólo basta
la llegada de un viajero contaminado para iniciar un brote epidémico,
agregó.
Pero los países del Sur en desarrollo
también tienen mucho para perder en el campo económico, además de
la vulnerabilidad en la salud humana, debido al rebrote y expansión
de enfermedades en animales y vegetales. La globalización amplió
la posibilidad de migración de enfermedades típicas del subdesarrollo.
Es el caso de la fiebre aftosa, que no se registraba en Europa hace
décadas y por eso encontró un ganado más vulnerable, menos resistente
al virus. También hay estudios que prevén brotes de malaria en Gran
Bretaña a partir de 2010, según Pedro Vasconcelos, virólogo del
Instituto Evandro Chagas, en Belém, una gran ciudad de la Amazonia,
en el norte de Brasil.
Los productos primarios y agrícolas
constituyen las principales exportaciones de América Latina, hoy
afectadas, por ejemplo, por la fiebre aftosa en el ganado de algunos
países. Esta enfermedad, que muy rara vez ataca a los seres humanos,
afecta a los animales de pezuña hendida, como el ganado bovino,
ovino, caprinos y porcino, o animales salvajes como ciervos, renos,
jabalís, búfalos, elefantes y jirafas. La fiebre, que provoca llagas
en boca y patas, persiste entre 15 y 20 días, y si bien los animales
adultos pueden sobrevivir, ya no recuperan su plena capacidad de
producción de carne y leche. Por eso ha sido calificada de enfermedad
"comercial" del ganado, pues cierra las puertas de los mercados
a la carne y las reses de las regiones afectadas. La matanza generalizada
de vacunos, puercos y ovejas en Gran Bretaña, la ocupación militar
de fronteras y embargos a la importación de alimentos hacen parte
de la guerra contra la aftosa, de éxito incierto, pero que trastorna
el comercio internacional. El brote de aftosa en Argentina, reconocido
por el gobierno con retraso de por lo menos ocho meses, condujo
Brasil a movilizar militares para controlar la frontera. También
anunció la suspensión de la importación de productos vegetales del
país vecino a partir de este mes, por temor al ingreso del virus
adherido a las cargas. El golpe a las exportaciones argentinas,
aplicado con rigor y sin la flexibilidad luego adoptada, podría
haber afectado severamente las relaciones entre los dos países más
grandes del Mercado Común del Sur (Mercosur), también conformado
por Paraguay y Uruguay. "Es insólito que se considere susceptible
al contagio por la fiebre aftosa la cebolla argentina, ironizó el
ex presidente brasileño, José Sarney, lamentando el daño al Mercosur,
que ayudó a crear promoviendo un acercamiento con Argentina hace
15 años.
Sin embargo, también el gobierno de
Indonesia acaba de anunciar la prohibición de importar maíz y soja
de países donde se registraron brotes de la enfermedad ganadera.
Otros países adoptaron medidas similares en relación a otros productos.
Todo eso comprueba que a la reducción de aranceles en el comercio
internacional le sigue un aumento de las barreras sanitarias, porque
la expansión de los flujos comerciales y el turismo elevan el riesgo
de diseminación de enfermedades no sólo animales, sino también humanas
y vegetales.
Las epidemias castigan principalmente
a los países en desarrollo, con débiles sistemas de saneamiento
y salud, pero como son mercados pobres, la industria farmacéutica
no tiene interés en desarrollar vacunas y medicamentos adecuados,
aunque mueran muchos millones de malaria cada año, por ejemplo.
Además de las enfermedades conocidas, los países con extensas áreas
despobladas, pueden ser fuentes de muchas otras. En la Amazonia
brasileña, por ejemplo, se identificaron 190 nuevos tipos de virus
transmitidos por insectos y ya se sabe que 34 enferman a los seres
humanos, advirtió Vasconcelos.
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