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Tribuna de Oradores
Globalomanía
por Froylán M. López Narváez
/ publicado en Reforma
Los
gobiernos de la República y el de Nuevo León, panistas de nombre y factura, aceptaron que se celebrase en Monterrey, a partir del próximo lunes, la Conferencia Internacional sobre el Financiamiento al Desarrollo. La vicesecretaria general de la Naciones Unidas, Louise Fréchette, declaró a Reforma que confía en que esta reunión magna se cumpla en paz y en orden. También espera que impere el diálogo, por lo que supone que no es necesaria la violencia de la sociedad civil.
No admite que deba haber protestas. Las hay, las habrá. La señora no cree que haya razones para que se suscite la violencia. Nadie la quiere. Pero ya hay preparativos abundantes para frenar las violencias posibles y probables. El gobernador Fernando Canales Clariond ya dispuso de 3 mil 500 elementos para la seguridad de los muy importantes funcionarios nacionales del mundo que se presentarán bajo el cerro de la Silla.
"Nuestra protesta está planteada en términos pacíficos. Pero si la violencia se desata será por culpa del gobierno mexicano, que ha desplegado un aparato represivo de 20 mil uniformados", esta cifra y su calificación la divulgó Uriel López, quien es el comisionado de la Coordinadora Apoyo Mutuo, asociada con el Movimiento por la Paz y el Frente Zapatista de Liberación Nacional, anfitriones de los miles de manifestantes que marcharán voceando sus protestas y propuestas en la cálida ciudad del norte de México.
Hace rato que los poderosos de las finanzas mundiales, el Banco Mundial principalmente, ven llegar la lumbre a sus aparejos y ya no rechazan las querellas irritadas de los inconformes con los planes de gobiernos y organizaciones internacionales adictas al globafilismo de este corte. James D. Wolfensohn expresó a este diario que no hay motivo para que las protestas sean callejeras. Las puertas del BM están abiertas y quien lo pida será escuchado, aseguró rotundamente.
Sería de pensarse que sin cinismo y con compunción, Wolfensohn hace saber que su banco ha llegado a conversaciones con organismos no gubernamentales y que trabajan conjuntamente. ¡Pero, eso sí! "Con aquellos que nos ven con cuernos y echando fuego por la boca para destruir su manera de ganarse la vida, no hay mucho que podamos hacer, excepto decirles que estamos dispuestos a dialogar con ellos". Reconoce los motivos de quienes sufren miedos e incertidumbres por la apertura comercial, como la han ejercido y dominado, causando la ruina de millones de personas o menoscabos fuertes en otros millones, en todo el planeta.
Pero, comprensivo y generoso, querría que se admitiese, procuran, eso alega, que los beneficios de esta globalomanía, como ellos la entienden y quieren sea allegada a la mayor cantidad de seres humanos de hoy y que los perjuicios, los daños, sus efectos negativos, les llaman eufemísticamente, se reduzcan. Por supuesto en lo posible; en lo imposible, pues sí, ni modo, se aguantan y someten.
Según su experiencia, insiste, los críticos no tienen ni idea de lo que hacen. Por ejemplo en Africa, en donde advierte que es posible que no los consideren su mejor amigo, pero sí entre sus mejores amigos. Sostiene que en México, China, India o Brasil han aportado una enorme contribución positiva. No señaló a los otros amigos de los africanos, ni especificó el monto, importancia o sentido de su globalización.
Como si fuese militante del irredento priato, "reconoció" que han tomado decisiones equivocadas, diríase que metidas de pata, aunque más bien han sido metidas de mano en arcas y negocios de países empobrecidos. Los "errores" de diciembre o de cualquier mes, su reconocimiento, no trae como consecuencia reparación de daño, sanciones a los equivocados o erróneos gobernantes o financieros internacionales. No ha de ser fácil confesar estos abusos o saqueos, pero como son impunes y no son víctimas, no pasa nada, sino el propósito de enmienda presunta e intangible, en mucho.
No entiende el banquero mundial algunas críticas. Dice que ha habido ocasión de que se hagan protestas por sus manejos en torno al sida, cuando en esos mismos momentos, se estaba aprobando préstamo; préstamos, no devoluciones o donaciones. Esto desquicia al australiano con influjos internacionales.
Es que hay intereses nacionales, de los grupúsculos beneficiados con sus políticas y doctrinas internas, que se inconforman cuando advierten que las "ayudas" a los nativos de otras partes, por ejemplo en el sector agrícola, propician incremento a sus exportaciones, recoge Francisco Benavides enviado de Reforma a inquirir al mundialista de los grandes dineros. Su estrategia depende de los intereses y proyectos de Asistencia Oficial para el Desarrollo. Admite que las frustraciones por la insuficiencia de apoyos o rescates propicia que se ponga más atención para que el dinero vaya al desarrollo.
Identifica los gastos para desarrollo como una inversión para la defensa. Querría ganar la paz, con ello. El presidente del Grupo Alfa de Monterrey, Dionisio Garza Medina, recoge las quejas sobre la desigualdad ante el comercio internacional. Supone, fantasea, una competencia comercial leal y justa, ya que sin ella la globalización ahora hegemónica no puede funcionar. La contienda en la Organización Mundial de Comercio, los "dumpings", los monopolios y piraterías mercantiles, las transnacionales forzudas del Primer Mundo, no favorecen la creencia en que podrá sobrevenir lo que requiere Garza Medina, que los países ricos "ayuden" a los países pobres -empobrecidos, sería preciso- para que se vuelvan exportadores grandes y que puedan capitalizar. "Sí, Chucha", se dice cuando se quiere manifestar escepticismo por una presunta aceptación de quienes poseen fortunas y que querrían cambiar de ambiciones e intereses.
La señora Fréchette supone que la cumbre de Monterrey será un impulso político para que se puedan concretar financiamientos y planes de desarrollo que se han reclamado hace tiempo. Por propuestas no se ha parado, desde la Cumbre del Milenio.
Garza Medina también admite las medidas del presidente Bush que ha elevado aranceles en la industria acerera para protegerse de la competencia desleal de otros países. Hace notar que los préstamos los dictamina y gobierna el prestamista. Pero, tal es el caso del Fondo Monetario Internacional, estimado con frecuencia como uno de los agiotistas magníficos del mundo contemporáneo, que aplica medidas e impone condiciones que no funcionan para todos los países. "A veces las recetas del FMI son muy rígidas". Ciertamente se han "recetado" a gobiernos, pueblos y empresas, a "lo canijo", se dice en el país anfitrión de los globalomaniacos de este estilo desarrollista, con los valores e intereses del maléfico Primer Mundo, beneficiario de los controles de los banqueros inconmensurables.
Para colmo de males y tragedias, los gobiernos populistas de derecha y de izquierdizantes, que no de izquierda, perpetran saqueos e inepcias administrativas y de préstamos. El priato es un ejemplo mundial de corrupción e ineptitud perversa. La mayoría de los mexicanos vive en pobrezas y estrecheces, apenas paliadas por reformismos atenuadores pero no erradicadores de las causas de las miserias y de las iras.
Sería encanto y alivio que en la Cumbre de Monterrey no hubiese engaños, autoengaños, violencias y decepciones. "Sí, Chucha".
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