"El colapso del mercado global será
un suceso traumático con consecuencias inimaginables. De cualquier
forma, encuentro más fácil de imaginar ese escenario que la continuación
del presente sistema".
George Soros
El impacto
de la mundialización económica
En los últimos años el dominio del capital se ha ido haciendo cada
vez más global. Su proyección mundial se intensifica, y muy pocos
territorios y poblaciones escapan ya a su lógica depredadora. La
mercantilización creciente de las distintas facetas de la vida afecta
ya prácticamente a todos los ámbitos de nuestra existencia, especialmente
en los países del Centro. Y la capacidad por parte de las estructuras
del poder para heterodeterminar la subjetividad humana, nuestras
conciencias, a través de los mass media, alcanza cotas difíciles
de imaginar. El capital transnacional productivo y, especialmente,
financiero especulativo es el nuevo señor que opera prácticamente
sin restricciones en todo el planeta, diseñando un entorno institucional
supraestatal (FMI, BM, OMC, OCDE, G-7, UE, TLC, APEC; Mercosur...)
acorde con sus necesidades de acumulación y beneficio. Este nuevo
marco de funcionamiento está impregnado por las políticas neoliberales,
y en él no tienen cabida las consideraciones humanas, sociales o
ambientales. Todo se supedita a la lógica del mercado y la competitividad.
Las víctimas de este "nuevo orden" son legión.
En la Periferia más de mil millones
de personas se encuentra en la pobreza y exclusión más absolutas,
almacenándose principalmente en las megaciudades del Sur y en las
metrópolis del Este. El resto de sus poblaciones urbanas (salvo
una reducidísima minoría) sufre los programas de ajuste estructural
que les imponen las instituciones financieras globales para hacer
frente a una deuda externa en constante aumento, o lidiar con las
crisis financieras que incentiva la libre circulación mundial de
capitales. Por otro lado, las poblaciones rurales de importantes
espacios del Sur ven desarticuladas sus estructuras sociales, sus
tradiciones y sus formas de producción y consumo (de bajo impacto
ambiental), como resultado de la expansión del dominio del Agrobusiness
en el campo y la penetración paulatina en estas áreas de los productos
de las transnacionales.
Mientras tanto, en los países de Centro
las conquistas sociales y laborales, conseguidas tras décadas de
lucha del movimiento obrero y de los distintos movimientos sociales,
se desmantelan a través de la desregulación del mercado de trabajo
y el desmontaje paralelo de la protección social que brindaba el
Estado del Bienestar. Crece, pues, el paro, la precariedad y la
exclusión social, especialmente en las grandes conurbaciones, al
tiempo que los bienes y servicios públicos (vivienda, sanidad, educación...)
se privatizan, haciendo depender su acceso o disfrute de la lógica
del mercado y del beneficio privado.
La disparidad en la distribución de
la riqueza es cada día más extrema, tanto en el Centro como, fundamentalmente,
en las Periferias Sur y Este. Y el creciente endeudamiento de personas,
pequeña actividad productiva y hasta de las sociedades en su conjunto
es un mecanismo perverso que bombea la riqueza de abajo a arriba,
lo que beneficia a una minoría progresivamente exigua a nivel mundial;
en concreto, las élites del Centro y la Periferia, unas clases medias
en retroceso en el Norte y sectores similares en proceso de práctica
desaparición en el Sur y Este. En estas condiciones la democracia
formal se convierte en una mascarada, pues se vacían de contenido
los derechos civiles, políticos y sociales. Al tiempo que se desarrollan
los instrumentos policiales y represivos de todo tipo para hacer
frente a los comportamientos desordenados en ascenso, y que proliferan
las mafias y el crimen organizado.
En un clima donde crece la vulnerabilidad
a todos los niveles y donde se acentúa las salidas violentas como
forma de resolución de conflictos, las mujeres ven cómo se refuerzan
los mecanismos de opresión patriarcal y cómo se profundiza su debilidad
estructural. Asimismo, la degradación del mercado laboral y el recorte
de la protección social que brindaba el Estado del Bienestar incide
especialmente sobre este sector, profundizando la feminización de
la pobreza y haciendo retroceder los pequeños avances ganados en
las últimas décadas en los países de Centro, en cuanto a la relación
de géneros.
Y todo ello va acompañado de unos impactos
ecológicos en aumento. Pues no sólo el predominio de la actividad
productiva en gran escala implica un consumo de recursos (no renovables)
creciente y una imparable degradación-contaminación de los ecosistemas,
sino que los procesos de globalización económica y la búsqueda ciega
de competitividad están incentivando también una progresiva desregulación
ambiental a escala mundial. Paradójicamente, en un momento en que
los desequilibrios ecológicos adquieren una dimensión planetaria,
la lógica de la mundialización impone un desmantelamiento de los
tímidos instrumentos que intentaban paliar los impactos ambientales
en ascenso, elaborados en los países de Centro en gran medida como
resultado de la presión social de las últimas décadas. Todo lo cual
acelera el deterioro ecológico. El "desarrollo sostenible", acuñado
en la Cumbre de Río, no es sino un intento de maquillaje "verde"
de la necesidad de crecimiento continuo que experimenta el actual
modelo económico. Y está claro que no es viable la expansión irrefrenable
en un ecosistema finito como es la biosfera.
A pesar de
todo, la resistencia al neoliberalismo se organiza y se extiende
a escala mundial
Desde finales de los ochenta venimos asistiendo a una progresiva
confluencia de los procesos de antagonismo a la lógica del despliegue
de la globalización económica. Estos procesos se han venido plasmando
a través de distintas vías, de las que sólo señalaremos aquí algunos
hitos principales. En 1988, las actividades de contestación a la
Asamblea General del FMI y el BM en Berlín permiten aglutinar a
diferentes movimientos de oposición a las políticas de estas instituciones
financieras, al tiempo que posibilitan la puesta en común de la
reflexión crítica contra las políticas neoliberales. Se produce
una primera convergencia, todavía embrionaria, de organizaciones
que tanto en el Centro como en la Periferia (Sur) luchan contra
las consecuencias de un modelo que se intenta imponer a sangre y
fuego a nivel global. Como parte de dichas actividades se denuncia
también la progresión imparable de los impactos ecológicos planetarios.
De esta forma, p.e., cobra un especial relieve la campaña de concienciación
contra la desaparición de la selva del Amazonas; consecuencia de
las estrategias de las transnacionales en dicho territorio, que
operan con el apoyo del BM. Al enriquecimiento de esta reflexión
crítica contribuye también la realización de las contracumbres a
las reuniones del G-7 que impulsa el TOES (The Other Economic Summit).
Más tarde, la preparación de actos
de denuncia del quinto centenario del llamado "descubrimiento" de
América, que inauguró en su día (junto con la circunnavegación de
Africa) la expansión y el dominio del Norte sobre el Sur, permite
avanzar en la profundización de un discurso crítico sobre las nuevas
formas que adopta en la actualidad el dominio del capital a nivel
mundial. Esto es, la globalización económica y financiera y el triunfo
del neoliberalismo en todos los ámbitos. El desarrollo de estas
actividades permite asimismo el contacto entre organizaciones del
Centro y la Periferia (Sur), especialmente entre organizaciones
de Europa occidental, EEUU y América Latina. Es de resaltar la coordinación
que estos eventos suscitan entre las organizaciones indígenas americanas.
Al calor de este proceso de confluencia tiene lugar en Nicaragua
una reunión, en 1991, de movimientos campesinos de diferentes partes
del mundo que impulsan un espacio de encuentro: Vía Campesina, como
instrumento de coordinación para oponerse al progresivo dominio
del sector del Agrobusiness en el mundo rural.
Asimismo, la preparación de las actividades
paralelas a la Cumbre de Río, posibilita que, poco a poco, florezca
el pensamiento crítico contra el "progreso" científico y tecnológico,
contra la bondad del desarrollo imparable de las fuerzas productivas,
y en definitiva contra el mito del desarrollo. Esta magna conferencia
mundial, que había sido preparada minuciosamente por las Naciones
Unidas desde hacía años, tomando como base el informe Bruntland
("Nuestro Futuro Común"), para lograr desarrollar nuevos mecanismos
de consenso colectivo en torno al concepto de desarrollo y crecimiento,
acuñando el término "desarrollo sostenible", marca también un punto
de inflexión en la crítica a los procesos de globalización en marcha.
Desde las instituciones financieras y políticas supraestatales (en
especial, el BM y Naciones Unidas), y desde ciertas instancias promovidas
por las propias transnacionales (WBCSD: World Business Council for
Sustainable Development), se impulsa una verdadera operación global
de marketing en torno al "nuevo" paradigma de "desarrollo sostenible".
Al tiempo que se promueven nuevos instrumentos de intervención social
(las ONGs de Desarrollo) como vía para apuntalar un nuevo consenso
social en torno al mito del "desarrollo", actualizado, eso sí, bajo
el calificativo de "sostenible". Pero las actividades de reflexión
y contestación en torno a la Cumbre de Río significan también, en
parte, la cristalización de nuevas formas organizativas de oposición
a la globalización. La red internacional A SEED (Action for Solidarity
Ecology Equity and Development), una de las voces de denuncia más
preclaras respecto de las consecuencias de la globalización económica,
surge de estos procesos y logra adquirir proyección en distintos
lugares del Centro y la Periferia (Sur, pero también, por primera
vez, Este).
En este sentido, la desaparición del
muro de Berlín, no solo trae consigo el colapso de los regímenes
del "socialismo real", la crisis de los partidos comunistas (y sindicatos)
tradicionales, y el desfondamiento de los movimientos guerrilleros
en la Periferia (Sur), sino también la quiebra del paradigma "emancipador"
que había impregnado a la mayor parte de la izquierda a lo largo
del siglo XX. Esto es, que el desarrollo imparable de las fuerzas
productivas traería consigo el socialismo, junto con la dinámica
de la lucha de clases que impulsaría el proletariado industrial;
único sujeto social con capacidad transformadora y con una "misión
histórica" que cumplir: el alumbramiento de la sociedad sin clases.
Todo ello ahonda la crisis de las viejas formas organizativas y
el naufragio del mensaje "liberador" en torno al que se sustentaban,
lo que permite, no sin fuertes traumas, el paulatino afloramiento
de nuevos discursos críticos, nuevos actores sociales de resistencia
y transformación, y nuevas estructuras organizativas. Y ello, a
pesar de tener que nadar contra la corriente dominante de progresiva
hegemonía del pensamiento único, de importante desactivación de
la capacidad de antagonismo que posibilita a las instancias de poder
el manejo de los mass media, y del deterioro y fragmentación del
tejido social de resistencia que comporta el propio despliegue de
los procesos de globalización económica.
Posteriormente, la oposición a la firma
del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre EEUU, Canadá y México,
permite ir tejiendo nuevas solidaridades entre muy distintas organizaciones
y movimientos sociales de los tres países mencionados, y va reforzando
las argumentaciones críticas contra la pretendida bondad del "libre
comercio" mundial. De ahí surgiría, en EEUU, la campaña "50 Años
Bastan" contra el medio siglo de existencia de las instituciones
financieras globales (FMI y BM), que tuvo diferentes manifestaciones
en distintos países del mundo y que culminaría en el Foro Alternativo
"Las Otras Voces del Planeta" que se desarrolló en Madrid, en el
otoño de 1994. Todo lo cual contribuyó a que, más tarde, la oposición
a la firma de la Ronda Uruguay del GATT tuviese diferentes momentos
de coordinación internacional. La oposición a la Ronda Uruguay se
plasmó principalmente en determinados países de la Periferia (India,
Malasia, Filipinas...), pero también tuvo su reflejo en algunos
países del Centro (especialmente en Francia, y en menor medida en
EEUU).
El 1 de enero de 1994, estalla la rebelión
zapatista de componente indígena. Este hecho va a significar un
verdadero acicate en la convergencia y coordinación de los movimientos
que cuestionan la globalización económica y el neoliberalismo a
nivel mundial, así como en la progresiva consolidación de un nuevo
discurso antagonista (antidesarrollista) que tuviera en cuenta la
enorme diversidad de sujetos, territorios, recursos, tradiciones,
realidades... que componen el complejísimo mundo de finales del
siglo XX, sobre el que el "pensamiento único" pretende diseñar una
única receta de aplicación universal: el credo neoliberal. Desde
la selva Lacandona, el EZLN hace un llamamiento para celebrar, en
el verano de 1996, el primer Encuentro Intergaláctico contra el
Neoliberalismo y por la Humanidad. Dicho encuentro, y el segundo,
que se celebra en el Estado español, en el verano de 1997, aceleran
los procesos de confluencia a escala internacional y permiten organizar
la convocatoria, a principios de 1998, en Ginebra, de la llamada
Acción Global de los Pueblos (AGP) contra el "libre comercio". La
primera coordinación mundial, propiamente dicha, contra la globalización
económica y el neoliberalismo.
Esta primera reunión constituyente
de la AGP, a la que acuden unos trescientos activistas de todo el
mundo, es un buen exponente de la gran variedad de sujetos y movimientos
que a escala planetaria se oponen a la globalización económica y
el neoliberalismo. En ella estaban representados, en lo que se refiere
a la Periferia Sur, desde los pueblos indígenas que habitan en los
lugares más recónditos del globo y que ven amenazados sus hábitats
y territorios como resultado de la expansión imparable de la globalización
(Maories de Nueva Zelanda, la CONAIE del Ecuador, los indios mayas,
los ogonis de Nigeria...); hasta los movimientos campesinos de aquellos
lugares del planeta donde todavía permanecen muy importantes contingentes
de población en el mundo rural tradicional (Nepal, India...), o
bien aquellos nuevos movimientos campesinos que luchan por el acceso
a la propiedad comunitaria de la tierra (p.e., el Movimiento de
los Sin Tierra de Brasil). Pasando por aquellos movimientos metropolitanos
de lucha contra las consecuencias que los llamados Planes de Ajuste
Estructural del FMI y BM están teniendo sobre las poblaciones urbanas
(p.e., el movimiento de enseñantes en Buenos Aires, o los movimientos
en las barriadas de México D.F.); o las nuevas organizaciones de
trabajadores (en muchos casos clandestinas debido a la represión)
en las nuevas industrias de maquila en los países centroamericanos;
o hasta organizaciones de poblaciones con problemática muy específica
como es el caso de ciertas comunidades afroamericanas de países
caribeños.
En lo que respecta al Norte, o Centro
del sistema, la diversidad de lo allí presente también era manifiesta.
En Ginebra se dieron cita el movimiento de parados franceses, así
como ciertas organizaciones de la red europea contra el paro, la
precariedad y la exclusión social. Organizaciones estadounidenses
que trabajan con los "sin techo", como Food not Bombs, que está
presente en la mayoría de las ciudades de EEUU y que está sufriendo
una fuerte represión por parte de las autoridades. Nuevas organizaciones
de defensa de los trabajadores precarios o amenazados por los procesos
de privatización (carteros canadienses, sindicatos turcos, coreanos...,
nuevas organizaciones sindicales francesas -los SUD: Solidaires
Unitaires Democratiques-...). El movimiento okupa y los centros
sociales autogestionados de distintos países europeos; de hecho
el encuentro en Ginebra fue organizado, en gran medida, gracias
a la participación activa del movimiento okupa de esta ciudad helvética.
Algunas organizaciones de acción directa provenientes del ámbito
ecologista, entre las que destacaba por sus características particulares
el movimiento Reclaim the Streets, de Gran Bretaña, que con sus
acciones espectaculares reivindicativas y de lucha en la calle (Street
Parties) ha llegado a ser conocido (y emulado) en muchas partes
del mundo. Y diferentes grupos y redes que tratan de desenmascarar
las consecuencias del Tratado de Maastricht (el reflejo de la globalización
económica y el neoliberalismo en nuestro continente) sobre las poblaciones
de los países de la Unión Europea.
Y también al borde del lago Leman,
en la ciudad de Rousseau, se dieron cita grupos de los países del
Este que denuncian las consecuencias que se están derivando, para
sus poblaciones, del tránsito hacia el libre mercado y de su integración
en la economía global. Llamaba la atención la presencia de grupos
ecologistas radicales como los Rainbow Warriors, o de colectivos
anarquistas, que luchan contra las políticas que el Banco Europeo
para la Reconstrucción y Desarrollo (BERD) y el BM están impulsando
en los países del Este; tales como la financiación de importantes
redes viarias para conectar estos espacios con el macromercado de
la UE, la construcción de nuevas centrales nucleares, la extracción
de nuevos recursos minerales y energéticos...
En un primer momento, la AGP se perfiló
scomo un instrumento de coordinación internacional contra la Organización
Mundial del Comercio (OMC), con sede en Ginebra, y contra el "libre
comercio". De hecho, en la reunión de la AGP en febrero, se programaron
movilizaciones en distintas partes del mundo en paralelo con la
reunión oficial de la OMC, que tuvo lugar en mayo del año pasado
en la ciudad suiza. Muchas de ellas bajo el diseño de movilizaciones-fiestas
reivindicativas en la calle, en línea con las propuestas que partieron
de Reclaim the Streets de organizar un Global Street Party para
esa fecha. Pero más tarde, la AGP se está configurando, poco a poco,
como una verdadera red de coordinación internacional (con diferentes
expresiones regionales, o continentales) contra la globalización
económica y el neoliberalismo.
Aparte de este proceso de confluencia,
la convergencia de los movimientos de oposición internacional a
la firma del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), en el seno
de la OCDE, que posibilitará (caso de aprobarse) una nueva vuelta
de tuerca adicional de consecuencias nefastas en los procesos de
globalización económica y financiera, ha pemitido la creación de
nuevos espacios plurales de coordinación mundial contra el neoliberalismo.
La lucha contra el AMI ha adquirido un relieve especial en Canadá,
Francia, EEUU y países nórdicos, en el Centro, y en países como
Malasia, Filipinas, India, Brasil... en la Periferia. En la reunión
celebrada en octubre del 98 en París, en paralelo a la cita de la
OCDE para abordar la posible aprobación del AMI, resaltaba la diversidad
de movimientos y organizaciones de oposición al mismo; ya se sabe
que la firma del AMI quedó finalmente postergada, debido en gran
medida a la oposición desarrollada, y remitida su aprobación a otros
foros (OMC, TEP -Transatlantic Economic Partnership- y FMI) [1].
Además, la infraestructura del encuentro (impulsado desde París
por Ecoropa, una de los grupos pioneros en la denuncia de los efectos
de la globalización) gravitó en la organización francesa Droits
Devant, una especie de organización paraguas que acoge en su seno
a grupos que trabajan con los "sin trabajo", los "sin techo", los
"sin papeles"..., que utilizó espacios cedidos por grupos contraculturales
(de teatro, performance...) comprometidos socialmente, hecho que
le confirió un ambiente muy especial y emotivo.
En este encuentro se difundió, entre
otras, una propuesta de Reclaim the Streets (y por extensión de
la AGP) de organizar para el 18 de junio de este año, en paralelo
con la cumbre del G-7 en Colonia, una acción mundial contra los
centros e instituciones relacionados con el capitalismo financiero
(bolsas, centros bancarios, instituciones financieras globales...).
La propuesta está teniendo muy buena acogida, máxime en esta etapa
en que la crisis financiera internacional se ha manifestado con
especial virulencia. Esta puede ser una forma de globalizar la resistencia,
contra un modelo financiero especulativo cada día más mundializado.
Contra la libre circulación mundial
de capitales se está desarrollando también una red (ATTAC), con
epicentro en Francia, que se expande a partir del llamamiento lanzado
a través de Le Monde Diplomatique.
Aparte, de estos procesos de coordinación
de las dinámicas de resistencia a la globalización económica, se
están desarrollando también, desde hace años, normalmente en conjunción
mayor o menor con los mismos, centros, o nodos, de elaboración y
reflexión crítica contra el neoliberalismo. Desde la Red del Tercer
Mundo, con sede en Penang (Malasia) o Montevideo (Uruguay), hasta
el Internacional Forum on Globalization de San Francisco (con contactos
y miembros en muchas partes del mundo) o el Citizen Watch de Washington,
pasando por revistas como The Ecologist en Gran Bretaña y Le Monde
Diplomatique en Francia (así como sus diversas ediciones en distintas
lenguas), o centros de reflexión como CEO (Corporate Europe Observer)
de Amsterdam, el Transnational Institute que se ubica también en
la misma ciudad, The Cornerhouse en Gran Bretaña, o los amigos de
Francois Partant en Francia. Así como la importante red de contactos
y pensamiento crítico contra la globalización económica que ha posibilitado
la organización de los dos encuentros por la Humanidad y contra
el Neoliberalismo. Eso por citar sólo los ejemplos más relevantes,
pero ni mucho menos únicos.
A finales de la primavera de este año,
la organización de las distintas actividades de contestación que
se prevén en torno a la cumbre europea (3 y 4 de junio) y la cumbre
del G-7 (19 y 20 de junio), ambas en Colonia, pueden llegar a significar
un importante salto adelante, adicional, en los procesos de coordinación
de las resistencias y la reflexión crítica contra la globalización
económica y el neoliberalismo. Las marchas europeas contra el paro,
la precariedad y la exclusión que convergerán desde toda Europa
el 29 de mayo en Colonia, los foros alternativos que se organizarán
en paralelo con ambos eventos, la iniciativa Caravana 99 -impulsada
por la AGP- que tiene previsto traer a más de 500 campesinos indios
y a cerca de 100 miembros del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil,
para llevar a cabo una gira por distintos países europeos de acciones
y debates acabando el 19 de junio en Colonia contra el G-7, junto
con la cadena humana que organizará en la ciudad del Rhin la Campaña
Jubileo 2000 (por la abolición de la deuda externa), la marcha por
la abolición del armamento nuclear en todo el mundo (Abolition 2000)
que transcurrirá de Amsterdam a Bruselas y que se conectará también
con las actividades de Colonia, el campamento de denuncia que vinculará
durante todo el mes de junio todos estos eventos, y la acción mundial
del 18 de junio, más arriba comentada, puede ser una ocasión de
oro para impulsar una resistencia que, como dice Reclaim the Streets,
llegue a ser tan transnacional como el capital.
En definitiva, mientras que la lógica
de desigualdad, homogeneización, destrucción y muerte que promueve
el despliegue de la globalización y el neoliberalismo avanza (hasta
ahora) de forma (que parece) imparable, también surgen y se desarrollan,
con mayor o menor intensidad, según las áreas del planeta, expresiones
de antagonismo, resistencia, reflexión y transformación que están
empezando a ser un serio problema para las fuerzas económicas dominantes.
No por casualidad, en un encuentro organizado por la Cámara Internacional
de Comercio (principal institución de defensa de los intereses de
capital transnacional) en septiembre del año pasado en Ginebra,
se llegó a hablar de creciente globalfobia (es decir, resistencia
y crítica a la globalización económica), y se "animaba" a los Estados
(tan denostados por las élites neoliberales) a actuar contra los
grupos y organizaciones que la ponen en cuestión.
Asimismo, en la reunión de este año
del World Economic Forum en Davos, donde se reune la élite del capitalismo
global, ha planeado también la necesidad de hacer frente al alud
mundial de críticas contra las nefastas consecuencias de la globalización
financiera, que además puede llegar a poner en peligro los propios
procesos de globalización económica, como resultado de la recesión-deflación
sin precedentes que provocaría el agravamiento de la crisis financiera
internacional. Crisis que se ve auspiciada por la libre circulación
mundial de capitales, mandamiento clave del "nuevo orden" que prácticamente
nadie, entre las élites, quiere poner en cuestión, pues es en dicha
"libertad" donde reside la mayor potencialidad de obtención de beneficios
(especulativos) indiscriminados.
El pensamiento único se está viendo
obligado cada vez más a justificarse y hacer frente a la creciente
ingobernabilidad que la globalización y el neoliberalismo provoca.
El viento parece que ya no le sopla de cola. Otra cosa es que nos
sople a nosotros. Todavía el viento es racheado (quizás durante
mucho tiempo) y nos azota directamente en la cara. Y el parte meteorológico
apunta a la aparición de fuertes borrascas y a una aguda caída de
las temperaturas. Es preciso pues agruparse para resistir el frío
y darnos calor.
Ramón Fernández Durán
Miembro de Ecologistas en Acción y del Movimiento contra
la Europa de Maastricht y la Globalización Económica.
Madrid (España), enero de 1999.
La mayor parte de
este texto será publicada próximamente como prólogo del libro "Viaje
al corazón de la bestia", en la editorial Virus.
[1] El contenido del AMI se intenta empujar, en la actualidad, a
través de diferentes vías. Una, es su inclusión en las negociaciones
de la Millenium Round de la OMC que se inician este año, y que pueden
durar varios más. Otra, es la incorporación de parte de sus contenidos
en el llamado Transatlantic Economic Partnership, o nuevo mercado
transatlántico entre EEUU y EU, hecho que tendrá una dimensión global
por la importancia del área de libre comercio que configuraría y
por el hecho de que el resto de mercados mundiales deberían aceptar
estas condiciones si quieren negociar con ella. Y, una última es
a través de la reforma de las competencias del FMI, al que se ampliarían
aún más sus cometidos en los temas de inversiones mundiales, más
allá de los puramente monetarios. De hecho, en los préstamos que
ha estado concediendo a los países del sudeste asiático para "hacer
frente" a las consecuencias de las crisis financieras, se han incorporado
parte de las condiciones del AMI.
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