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Tribuna de Oradores
Ciencia, ecología y siglo XXI
por Dr. Juan Manuel Acosta y Acosta
/ publicado en Biologia.org
Ante
la dualidad científica y protocientífica entre materialismo y dualismo, desacuerdos continuos y fructíferos, debe aclararse en principio que aún los dos principales enigmas de la Ciencia son:
- No sabemos definir la Vida en su complejidad.
- No sabemos por qué el ser humano habla, cómo puede aprender idiomas un niño.
Continuamente vemos o leemos en los medios de comunicación hablar de la pobreza, imágenes infames, de ayudas puntuales (países, ONU, Cruz Roja, ONG's, etc.) condolencia, caridad a trozos, rezos, etc. Cuando en realidad para esos países la pobreza y la deuda son preocupaciones mucho más urgentes que el medioambiente.
De los cuatro elementos que forman la sostenibilidad medioambiental (la pobreza, la demografía, la tecnología y el estilo de vida) nos centramos únicamente en el estilo de vida, la tecnología y la población. El orden que realicemos refleja nuestra capacitación.
La sociedad tiene una gran confusión entre Tecnología (objetos útiles y por tanto previsible) y Ciencia (ideas y por tanto el arte de lo resoluble). Por otro lado, la actividad económica no puede seguir funcionando bajo el lema "Pase lo que pase, el negocio continúa" (aún no ha terminado Chernobyl, Doñana, etc., si antes no se remedian). En los dos modelos económicos extremos del pasado siglo: por un lado, el comunismo o marxismo (aunque antes de morir y viendo una radicalización de sus ideas, Marx dijo que él no era marxista), aventuró con "El Capital' que el ser humano, con el apoyo de la Ciencia y la Tecnología, podría ejercer su dominio sobre la naturaleza y por tanto modelar una cultura y una igualdad social; los dos errores claves son que siempre lo que aporta la naturaleza inventariado es muy superior a la aportación del ser humano; y por otro lado, la entropía del ser humano. Por otra parte, el capitalismo puro, nos vende unas infinitas posibilidades de alcanzar el bienestar, la riqueza y la felicidad; nos vende necesidades, paraísos, a millones de personas en ecosistemas limitados; la autodepredación en el día a día. Si la naturaleza se degrada, nuestros activos no crecen. Los residuos que quemamos, la contaminación, nos permite dañar la fuente de recursos. La Ciencia no tiene de pronto solución para todo, se genera contaminación y no se invierte en I+D para buscar soluciones; claro, que ni un billón de dólares garantizaría los descubrimientos de soluciones paralelas. La Ciencia es muy cara, pero nada comparable a la degradación que origina y a la inversión cuando haya que afrontar la solución: en Doñana ya se llevan gastados más de 30.000 millones de pesetas y no es nada comparable al daño ocasionado por el vertido de la presa de Aznalcóllar.
Hay corrientes optimistas de opinión y corrientes pesimistas. ¿No estaría la solución en un "milagro" que llegue a satisfacer a optimistas y pesimistas? No es fácil, cada habitante del planeta destruye 5 toneladas de suelo fértil por habitante y año (25.000 millones de toneladas).
El realismo ecológico parte de la base de que la economía mundial ha sobrepasado los límites del ecosistema global. Los conflictos entre las realidades biofísicas y las realidades políticas tienen que ser estas últimas las que acaben por ceder terreno.
¿Puede curar la pobreza el desarrollo sostenible (desarrollo sin crecimiento)? Los economistas dicen que no, ya que la mejora cualitativa es la eficiencia con la que se utilizan los recursos servirá de gran ayuda, pero bastará para curar la pobreza?. El crecimiento de los países ricos está afectado por las limitaciones ecológicas. Esperar que los países pobres detengan o reduzcan su crecimiento, un desarrollo que tiende a ir muy unido al crecimiento de la producción material, ni es ético ni es útil para el medioambiente.
El 35% del suelo terrestre está ya degradado. El problema se va aparcando según se pone en cultivo más suelo marginal. La destrucción de suelo con respecto a la formación es de 1 a 10. Ya hay más de 1.000 millones de personas desnutridas, en máxima pobreza.
La escala que ha alcanzado la economía humana se ha hecho tan desmesurada que ya no hay especio para todas las especies. Han desaparecido unas 5.000 especies del acerbo del código genético que hemos heredado. Actualmente no hay una transacción beneficiosa que cambie Naturaleza por desarrollo. La pobreza sabemos estimula el desarrollo demográfico. Otro gravísimo problema es que los países industriales tienen un exceso de consumo, y por tanto producen sobrecontaminación. El 20% más rico consume más del 70% de la energía que se comercializa en el mundo.
Hueting (1990) mantiene que la "sostenibilidad, para conseguirla, lo que menos necesitamos es un aumento de la renta nacional de sostenibilidad, solo se alcanzará en la medida en que se estabilice el crecimiento cuantitativo de transformación material y se sustituya por el desarrollo cualitativo, manteniendo los factores de producción o consumo de recursos.
Brudedtharnd formuló de manera muy clara tres de las cuatro condiciones necesarias. En primer lugar, "Producir más con menos". En segundo lugar, "reducir la explosión demográfica". En tercer lugar: "Redistribuir a favor de los pobres el exceso de los sobreconsumidores". En cuarto lugar alude a que "La escala económica sea coherente con las capacidades regenerativas y asimilativas de los sistemas globales que sostienen la vida. Una economía que de forma global sobrepasa los límites del crecimiento, daña la capacidad autorreguladora del planeta.
Es el crecimiento de los países industriales el que tiene que contraerse para dejar espacio ecológico al crecimiento mínimo que necesitan las economías de los países pobres (Timbergen y Maching). Se necesita un crecimiento que dañe menos los recursos y reduzca los residuos.
La escasez del capital financiero no limita la economía. De lo que sí hay escasez es de capital natural y de voluntad política en el mundo industrializado. No se sigue la lógica económica y se invierte en el factor limitador.
Habría que dar un viraje al concepto teórico que defienden muchos economistas que enseñan que la acumulación de capital es un sustitutivo casi perfecto para el agotamiento de los recursos naturales. La carga que se impone al medio ambiente la determinan el número de personas, la cantidad de actividad por persona y la índole de esta actividad.
Hoy en día interesa a los países desarrollados regular y parar la inmigración y solucionar los brotes radicales políticos propios de no cubrir las necesidades básicas. Además, a los países pobres, éstos invierten en hijos como bien patrimonial para garantizar su vejez. Al emigrar el hombre, la mujer no puede hacerse cargo del cultivo del campo, sustento de hijos, etc. Pero la solución no es por la aportación de dinero, es por el campo de la Tecnología y la Ciencia por donde tiene que llegar la solución, la tenemos; falta ponerla en práctica.
Un problema del que se habla poco es del campo de la alimentación y la conducta. Hoy sabemos que si un niño no es alimentado de forma correcta (cantidad y variedad) desde los tres años, el cerebro no llega a desarrollarse de forma completa, no siendo posible (al menos por ahora) la vía posterior de recuperación. Sumamos entonces la mayor injusticia, no tener acceso natural de desarrollo de la inteligencia; y si ésta es la relación entre los medios y los fines; con menos de ambos ya analizamos mejor la catástrofe).
L.Pauling, Premio Nobel de Química (Síntesis del ácido ascórbico) y Premio Nobel de la Paz, dijo a final de la década de los 80 que el día en que la Ciencia lograse unir la Biología Molecular, el Electromagnetismo y la Física Cuántica, se lograría una nueva era para la Humanidad. A su vez, Watson (Premio Nobel por la estructura del ADN) ha dicho recientemente que la Biología Molecular es el motor para transformar el siglo XXI. Y ya estamos en ello, de ahí este artículo y mi convencimiento optimista por ser científico especializado en estos temas.
Decía al principio que la Tecnología son objetos útiles, y la Ciencia ideas (carece de lógica, se basa en hechos). Y si hasta ahora en mis balbuceos económicos:
Renta (Y) = C (consumo + inversión)
Y-U (coste de uso) = (C-U) +I
Y = (C-U) + (I+U)
Si C no experimenta cambio, el verdadero valor de la inversión será:
Y-U = C+ (I-U)
A final de la década de los 70, la FAO publicó que de las 10¹² TM s.m.s. (sobre material seca) que produce el planeta en biomasa/año por la fotosíntesis; el día que se lograse una bioestimulación del 5-6% sería de repercusiones económicas y sociales enormes. Hoy en día, con productos de biofertilización a 50-100 L/Ha producimos bioestimulaciones fotosintéticas superiores al 200%, haciendo más fértiles los suelos, acortando cosechas, mejor poder alimenticio, etc. De ahí deriva crear ecosistemas, recuperar suelos desertizados o desertificados, etc. Y podemos con inversiones no comparables a los altos costes tecnológicos, instalar plantas pequeñas en países donde también por esta vía produzcamos un ahorro de agua potable (el mayor problema ecológico del planeta). Podemos descontaminar con biorrecuperación residuos de hidrocarburos, metales pesados, pesticidas, nitratos, etc. sin efectos colaterales contraproducentes. Ya en este punto no podemos pensar que los objetivos de la Economía, Ecología y Ciencia están en conflicto; la solución ya está y ha venido de la Ciencia, el arte de lo resoluble y del conocimiento objetivo.
Si recuperamos ecosistemas, producimos mucho mejor en cantidad y calidad, el progreso económico ya depende de la Ciencia y la Ecología. La Ciencia ya permite una Economía-Ecológica. Esta nueva Economía contempla la Economía humana como parte de un todo mayor. Su ámbito es todo el tejido de las interacciones entre los sectores económico y ecológico.
El país agrícola más importante de la CE, Francia, aprovecha un 0,1% de la energía solar, aún contando con que posee 30 millones de hectáreas de maíz (cuyo rendimiento fotosintético es de 1%, con el handicap de que consume excesiva agua).
Esta nueva vía científica, la Biotecnología, es lo que nos puede permitir un vitalismo social que no destruya, sino que incluso cree los recursos naturales y los sistemas medioambientales de los que depende. Unir los sistemas económicos con los sistemas naturales.
Con la nueva Biología Molecular podemos crear una Economía hacia un orden social superior, un orden que se preocupe por las generaciones futuras y por la nuestra. Y que se cuente más con la salud del planeta y se piense más en el bienestar de los pobres que en el derroche y el gasto militar. Que aprendamos a discernir mejor entre nivel de vida y calidad de vida.
Agradezco la oportunidad de abrir un paréntesis y camino para avanzar en una comunicación sencilla en las nuevas vías de biotecnología, el hoy, lo contrastable en investigación básica y experimental y exponer lo que este científico (comencé en el 72) ha descubierto. Sabemos que todas las teorías caducan, quedan los hechos (Karl Popper). Permítanme finalmente una pequeña broma: cuando uno comenta a quienes dicen "no es posible", "no lo entiendo", "no me lo creo", etc., el físico Max Planck planteó un paradigma (en los albores de la Física Cuántica): un nuevo paradigma científico triunfa, no gracias a que se consigue convencer a la mayoría de quienes se oponen a él, sino gracias al fallecimiento de sus opositores.
Los Filósofos nos dicen que "a priori" solo es posible lo que es pensable. Y los Científicos decimos que "a priori" solo existe lo que está de acuerdo con la Energía. Esa energía y la razón nos deben llevar cada vez a estados más elevados de complejidad-consciencia; encontrémonos cada vez más con nosotros mismos y respirar mejor.
La primera ley de la Ecología (Garret Hardin) dice "Nunca es posible hacer únicamente una cosa". Cualquier intromisión en la naturaleza tiene numerosos efectos colaterales, algunos de los cuales son impredecibles. La segunda ley de la Ecología dice "Todo está relacionado y entremezclado con todo". La tercera ley de la Ecología dice "Toda sustancia que se produzca no debe interferir con los ciclos biogeoquímicos naturales de la Tierra".
Unir las tres "E": Ecología, Economía y Ética.
Dr. Juan Manuel Acosta y Acosta - Biólogo Molecular
COHNLI, S.L., Presidente - j.acosta@acobiomol.com
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