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Tribuna de Oradores

La prisa por utilizar la fuerza

por Mijail Gorbachov   /   publicado en La Vanguardia

Faltan pocos días para tener el primer informe de los inspectores de las Naciones Unidas en Iraq. Es imposible hacer previsiones, pero cabe, y se debe, esperar que haya sido un trabajo útil. El Gobierno iraquí ha declarado su disposición a garantizar el acceso a todas las instalaciones, sin preaviso y sin límites. Por lo que se sabe hasta estos momentos parece que se han mantenido estas promesas.

En este dramático asunto, aunque en estos años se han sacrificado ya muchas víctimas civiles, hay que decir que lo que se ha hecho en la escena diplomática ha sido en el interés de la paz, del orden internacional y del respeto de las normas. Por ahora. Porque no podemos estar tranquilos. Hay quien tiene prisa por recurrir en cualquier caso a medidas de fuerza, independientemente del resultado de las inspecciones.

Acabo de regresar de Estados Unidos, donde he celebrado muchos coloquios, a diversos niveles de la sociedad, alguno hasta con los más altos exponentes de la política de ese país. Me ha sorprendido el hecho de que, después del voto del Consejo de Seguridad de la ONU, los medios de comunicación no sólo no han dejado de lado el tema de la guerra con Iraq, sino que cada vez le dedican más espacio. Se está registrando en Estados Unidos una auténtica presión multilateral sobre la opinión pública para que acabe por considerar la guerra no sólo como inevitable, sino incluso como algo que ya ha sido decidido. Da la impresión de que se está preparando al país para la guerra. Y algo parecido está sucediendo también en Gran Bretaña donde, según he leído, el Parlamento ya ha puesto en manos del “premier” un mandato preventivo para una acción militar sin ulteriores discusiones.

¿Qué significa todo esto? Que nos encaminamos hacia la guerra prescindiendo del resultado de las inspecciones. Como si se hubiese sabido siempre que no habrían llevado a ningún resultado cierto.

Y entonces me pregunto: ¿por qué fingir interés en hacerlas? Todo esto conlleva profundas reflexiones. Yo creo que hoy más que nunca hay que impedir que se sedimente en el ánimo la idea de que los problemas del mundo contemporáneo puedan resolverse con la guerra y con la fuerza. En un contexto como éste no es descabellado barajar la hipótesis de que en algún lugar se produzcan operaciones de provocación capaces de desencadenar un conflicto. El sistema mediático ya está preparado para actuar en esta dirección.

Por estas razones el Consejo de Seguridad debe mantener bajo su control y hasta el final todo el proceso de verificación. Y, en el momento previsto, y en respeto de la resolución aprobada por unanimidad, debe reunirse nuevamente para un debate. Cualquier atajo debe considerarse desde ahora como ilegal. Si se llega a la conclusión de que Iraq dispone de armas de destrucción masiva o de las estructuras para construirlas en poco tiempo, entonces será el Consejo de Seguridad el que impondrá su eliminación y decidirá los plazos y los modos.

Si, en cambio, no se descubre nada, será igualmente el Consejo de Seguridad el que deberá adoptar una decisión para definir la forma de volver a la normalidad, respetando la soberanía nacional iraquí, hasta poner fin al embargo sobre la base de los compromisos que asuman los iraquíes en materia de inspecciones y controles.

La cuestión de la permanencia en el poder del régimen de Saddam Hussein –que muchos, en Estados Unidos, consideran inviable– no puede ni debe resolverse desde el exterior, ni mucho menos con actos de fuerza que violen la soberanía nacional de ese país. Esto es lo que imponen las normas vigentes de la comunidad internacional. El que las viole nos conduce de nuevo, lo quiera o no, a la ley de la selva.

Mijail Gorbachev, ex presidente de la ex Unión Soviética; preside la Fundación Gorbachev para el Análisis Socioeconómico y Político.

© “La Stampa”
Traducción: Albert Escala

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